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Historia de Parque Nacional de la Lopé

Un paisaje heredado de las glaciaciones

La primera pregunta que se hace quien llega a Lopé es por qué, en pleno país de selva ecuatorial, aparecen aquí extensas sabanas herbosas. La respuesta está en el clima del pasado remoto. Durante los grandes ciclos glaciares e interglaciares de los últimos cientos de miles de años, el clima de África central cambió drásticamente: en las fases más frías y secas, la selva se contrajo y se fragmentó, y avanzaron las praderas; en las fases cálidas y húmedas, el bosque volvió a expandirse. Lopé conserva un mosaico de sabana y selva que es, en buena medida, una reliquia de esos vaivenes: sus sabanas son restos de un paisaje mucho más extendido en épocas más secas.

Este carácter 'relíctico' es tan singular que forma parte del nombre con el que la UNESCO reconoció el sitio: 'Ecosistema y Paisaje Cultural Relíctico de Lopé-Okanda'. Las sabanas se mantienen hoy gracias en parte a los incendios estacionales y a la acción de la fauna, en un delicado equilibrio con la selva que las rodea y que tiende a reconquistarlas. El resultado es un ecosistema de transición, con una biodiversidad excepcional que combina especies de bosque y de sabana en un mismo territorio.

Esa riqueza natural convirtió a Lopé en un laboratorio científico de primer orden. Desde las décadas de 1980 y 1990, investigadores estudiaron aquí la ecología de la selva y la sabana, el comportamiento de los mandriles, gorilas y chimpancés, y la dinámica del paisaje. La Estación de Investigación de Lopé y el trabajo de científicos internacionales hicieron de este parque uno de los lugares mejor estudiados de África central, y una pieza clave para entender cómo respondieron los bosques ecuatoriales a los cambios climáticos del pasado.

https://whc.unesco.org/en/list/1147/https://en.wikipedia.org/wiki/Lop%C3%A9_National_Park

Decenas de miles de años de presencia humana

Aquellas sabanas abiertas, en medio de la selva impenetrable, fueron un corredor natural para los seres humanos durante milenios. Los yacimientos arqueológicos de Lopé-Okanda documentan una ocupación humana de decenas de miles de años, desde la Edad de Piedra. En un continente donde la selva húmeda suele destruir los restos, estas praderas y sus afloramientos rocosos conservaron un archivo extraordinario de la aventura humana en África central: herramientas de piedra, restos de campamentos y evidencias de sucesivas culturas.

El paisaje de Lopé fue testigo de uno de los grandes acontecimientos de la historia africana: la expansión bantú. A lo largo del último par de milenios antes de nuestra era y de los primeros siglos de la era cristiana, pueblos de lengua bantú procedentes del oeste de África se desplazaron hacia el sur y el este del continente, llevando consigo la agricultura y la metalurgia del hierro. El valle del Ogooué y los corredores de sabana como el de Lopé fueron rutas de esas migraciones que reconfiguraron el mapa humano de África subsahariana.

Esa larga presencia dejó su huella más espectacular en la roca. Repartidos por el parque hay unos 1.800 petroglifos —grabados rupestres con círculos, espirales, motivos geométricos y figuras— atribuidos a poblaciones de la Edad del Hierro. Son un testimonio único del simbolismo y la cultura de quienes habitaron la región, y una de las razones del reconocimiento internacional de Lopé. Caminar entre estas piedras grabadas es asomarse a la mente de comunidades que vivieron aquí hace siglos.

https://whc.unesco.org/en/list/1147/https://en.wikipedia.org/wiki/Lop%C3%A9_National_Park

De reserva colonial a parque nacional

La protección formal de Lopé comenzó en la época colonial. En 1946, las autoridades del África Ecuatorial Francesa crearon la Reserva de Fauna de Lopé-Okanda, reconociendo la excepcional riqueza animal de la zona, con sus mandriles, elefantes, búfalos y primates. Fue una de las primeras áreas protegidas del territorio y sentó las bases de la conservación de este mosaico único de sabana y selva, en un momento en que buena parte de África todavía veía la fauna sobre todo como objeto de caza.

Tras la independencia de Gabón en 1960, la reserva se mantuvo y su valor científico creció con las investigaciones de las décadas siguientes. Los estudios sobre mandriles —que en Lopé forman las mayores agrupaciones conocidas de la especie—, sobre gorilas y chimpancés, y sobre la dinámica del paisaje dieron a Lopé una reputación internacional. La zona se convirtió en un símbolo del patrimonio natural gabonés y en un argumento poderoso para dar un paso más en su protección.

Ese paso llegó en 2002, cuando el presidente Omar Bongo, en una decisión histórica anunciada en la cumbre de Johannesburgo, creó de golpe una red de 13 parques nacionales que puso bajo protección cerca del 11% del territorio de Gabón. Lopé fue uno de ellos, transformándose de reserva de fauna en Parque Nacional de la Lopé. Esa decisión situó a Gabón a la vanguardia de la conservación en África y sentó las bases del modelo de 'Gabón verde' que el país impulsa desde entonces.

https://en.wikipedia.org/wiki/Lop%C3%A9_National_Parkhttps://en.wikipedia.org/wiki/National_parks_of_Gabon

Patrimonio de la Humanidad (2007)

El reconocimiento culminante llegó en 2007, cuando la UNESCO inscribió el 'Ecosistema y Paisaje Cultural Relíctico de Lopé-Okanda' en la Lista del Patrimonio Mundial. Se trata de un raro sitio mixto —valorado a la vez por su naturaleza y por su cultura—, una categoría que muy pocos lugares de África y del mundo alcanzan. El comité destacó dos cosas: por un lado, el mosaico relíctico de selva húmeda y sabana, ejemplo excepcional de los procesos ecológicos y de la respuesta de los ecosistemas a los cambios climáticos del pasado; por otro, el conjunto de yacimientos y petroglifos que testimonian el paso de sucesivas poblaciones humanas.

La UNESCO subrayó que Lopé-Okanda ilustra un momento crucial de la historia de la humanidad en África: la expansión de los pueblos bantúes y de otros grupos de África occidental a lo largo del valle del Ogooué, llevando la agricultura y el hierro, en uno de los corredores migratorios más importantes del continente. El sitio combina así el gran relato de la evolución del paisaje con el de la evolución humana, algo verdaderamente insólito.

Este doble reconocimiento consolidó a Lopé como una joya del patrimonio mundial y como emblema del compromiso de Gabón con la conservación. La gestión del parque quedó en manos de la Agence Nationale des Parcs Nationaux (ANPN), creada en 2007 para administrar la red de parques del país. Desde entonces, Lopé afronta el reto de proteger su naturaleza y su patrimonio a la vez que abre sus puertas a un turismo responsable y a la investigación científica.

https://whc.unesco.org/en/list/1147/https://en.wikipedia.org/wiki/National_Agency_for_National_P

Lopé hoy: ciencia, tren y ecoturismo

Hoy, el Parque Nacional de la Lopé es a la vez un santuario de fauna, un yacimiento arqueológico de valor mundial y el parque más accesible de Gabón. Su rareza más práctica es que se llega en tren: el Transgabonés, inaugurado en tramos entre 1978 y 1986 para conectar la costa con las minas de manganeso del sureste, tiene parada en Lopé, lo que permite alcanzar el corazón salvaje del país sin depender de pistas difíciles. Esa combinación de accesibilidad, paisaje único y fauna espectacular hace de Lopé la puerta de entrada ideal a la naturaleza gabonesa.

El parque sigue siendo, además, un centro de investigación de referencia. El estudio de los mandriles, cuyas hordas de más de mil individuos son un fenómeno único, continúa aportando conocimiento sobre estos primates; y los trabajos sobre gorilas, chimpancés, elefantes de bosque y la dinámica del paisaje mantienen a Lopé en el mapa de la ciencia mundial. La ANPN y sus socios trabajan también en la protección frente a amenazas como la caza furtiva y la presión sobre los elefantes de bosque, muy castigados por el marfil en toda África central.

Al mismo tiempo, Lopé apuesta por un ecoturismo cuidado: safaris en 4x4 por las sabanas, caminatas de primates, visitas a los petroglifos y estadías en lodges y campamentos, siempre con guías locales y protocolos de conservación. Para el viajero, es la oportunidad de vivir un Gabón a la vez salvaje y abordable, donde en un mismo día se pueden ver mandriles cruzando la sabana, grabados rupestres milenarios y el sol poniéndose sobre el río Ogooué. Naturaleza y memoria humana, juntas, en uno de los rincones más extraordinarios de África.

https://en.wikipedia.org/wiki/Lop%C3%A9_National_Parkhttps://en.wikipedia.org/wiki/Trans-Gabon_Railway

📚 Bibliografía

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