Viajá con Gus
InicioGabónLibrevilleHistoria
Historia · origen · formación

Historia de Libreville

Los mpongwe y el estuario del Gabón

Mucho antes de que existiera Libreville, la orilla norte del estuario del río Gabón estaba habitada por los mpongwe, un pueblo bantú de la gran familia myéné que se había establecido en la costa siglos atrás. Los mpongwe eran ante todo comerciantes: gracias a su posición privilegiada en la desembocadura del estuario, actuaban como intermediarios entre los pueblos del interior y los barcos europeos que empezaron a frecuentar la costa desde el siglo XV, cuando los navegantes portugueses exploraron el golfo de Guinea.

Ese comercio movía marfil, cera, maderas preciosas y, durante los siglos del comercio atlántico, también esclavos. Los mpongwe estaban organizados en clanes encabezados por jefes u 'oga', y con el tiempo dos figuras se volvieron célebres para los europeos: el 'Rey Denis' (Antchouwé Kowe Rapontchombo), que dominaba la orilla sur, y el 'Rey Louis' (Anguilé Re-Dowé), en la orilla norte. Fueron ellos quienes negociaron con los franceses cuando éstos empezaron a interesarse por el estuario.

El nombre mismo del país tiene un origen curioso: 'Gabão', en portugués, significa 'capote' o 'gabán', y los navegantes lusos habrían llamado así al estuario por su forma, parecida a la de una capucha o abrigo marinero. De ahí derivó 'Gabon', primero el nombre del estuario y luego el de todo el país. Sobre esas aguas, en las que confluían el comercio, los reyes mpongwe y las ambiciones europeas, nacería la futura capital.

1849: la fundación de la 'ciudad libre'

La presencia francesa se formalizó en 1839, cuando el comandante Édouard Bouët-Willaumez firmó un tratado con el Rey Denis por el que Francia obtenía derechos sobre la orilla del estuario; en 1843 los franceses levantaron el Fort d'Aumale para asegurar su posición. Pero el nacimiento simbólico de Libreville tiene una fecha y una historia muy particulares: 1849 y la liberación de un cargamento de esclavos.

En aquellos años, la marina francesa patrullaba la costa africana para reprimir el comercio de esclavos, ya abolido. En 1846 (según las fuentes, el episodio se sitúa entre 1846 y 1849) un navío de guerra francés interceptó frente a la costa a un barco negrero —un buque clandestino, recordado como el 'Elizia'— que transportaba cautivos, muchos de ellos capturados en la región de Loango. Los africanos liberados, más de medio centenar en un primer grupo, fueron desembarcados y establecidos en la orilla norte del estuario, en tierras cedidas por los jefes locales y las autoridades francesas.

A ese poblado de libertos se lo bautizó 'Libreville', 'la ciudad libre', a imagen y semejanza de Freetown ('ciudad libre' en inglés), la capital de Sierra Leona fundada décadas antes con antiguos esclavos. El gesto tenía una fuerte carga simbólica: mientras el interior de África todavía sufría la trata, Francia presentaba a Libreville como un faro de emancipación. Así, la capital gabonesa comparte con Freetown y con Liberia el raro honor de haber nacido explícitamente como refugio de personas liberadas de la esclavitud.

De misión y puesto colonial a capital del okoumé

Durante la segunda mitad del siglo XIX, Libreville creció despacio como puesto militar, misionero y comercial. Llegaron misioneros católicos (los padres del Espíritu Santo) y protestantes estadounidenses, que fundaron escuelas y evangelizaron a los mpongwe; de esa herencia misionera vienen instituciones educativas y el fuerte peso del cristianismo en la ciudad. El explorador ítalo-francés Pierre Savorgnan de Brazza usó la región como base para sus expediciones al interior, que abrirían el Congo francés a la colonización.

Gabón quedó integrado en el conjunto del África Ecuatorial Francesa, y durante un tiempo Libreville perdió protagonismo frente a Brazzaville, la capital de aquella federación colonial. La economía de la colonia giró en torno a la explotación de la selva: sobre todo la madera de okoumé, un árbol gabonés ideal para hacer contrachapado, que se convirtió en el gran producto de exportación y en la base de la riqueza colonial durante la primera mitad del siglo XX. Los troncos bajaban por los ríos y salían por los puertos del estuario y de Port-Gentil.

La sociedad colonial era desigual y jerárquica, con una pequeña élite europea y comerciante, una clase de gaboneses educados en las misiones (entre ellos surgirían los primeros líderes políticos) y una mayoría de población dedicada al trabajo forestal y de subsistencia. Libreville seguía siendo una ciudad pequeña, húmeda y provinciana, pero era ya la puerta atlántica de Gabón y el lugar donde germinaría, en el siglo XX, la política nacional.

Independencia, petróleo y la Libreville moderna

Gabón accedió a la independencia el 17 de agosto de 1960, con Libreville como capital. El primer presidente, Léon M'ba —cuyo nombre lleva hoy el aeropuerto—, gobernó con estrecha alianza con Francia; en 1964, un golpe que lo derrocó fue revertido por una intervención militar francesa, muestra de los fuertes lazos (los 'acuerdos de cooperación' y la Françafrique) que marcarían al país. A su muerte, en 1967, asumió Omar Bongo Ondimba, que gobernaría durante más de cuatro décadas, hasta 2009, en uno de los mandatos más largos de África; le sucedió su hijo Ali Bongo, hasta el golpe militar de 2023.

Lo que transformó a Libreville fue el petróleo. El descubrimiento y la explotación de importantes yacimientos costa afuera, sobre todo desde los años sesenta y setenta, convirtieron a Gabón en uno de los mayores productores de crudo del África subsahariana y en un país de renta relativamente alta, aunque con la riqueza muy mal repartida. El dinero del petróleo llenó Libreville de edificios modernos, ministerios, sedes bancarias, hoteles y una infraestructura muy por encima de la de sus vecinos, pero también de contrastes sociales marcados.

En 1977, Libreville acogió una cumbre de la Organización para la Unidad Africana, para la que se construyeron hoteles, avenidas y el barrio administrativo; ese impulso de 'ciudad escaparate' dejó buena parte de la trama urbana actual. La capital se llenó de inmigrantes de otras regiones de Gabón y de países vecinos atraídos por el auge petrolero, y creció de forma desordenada, mezclando barrios acomodados frente al mar con zonas populares densas.

La capital atlántica de hoy

Hoy Libreville concentra cerca de un tercio de la población de Gabón y es, con enorme diferencia, la ciudad más importante del país: sede del gobierno, de las petroleras, de la banca y del comercio. Su silueta mezcla torres de oficinas y hoteles frente al Atlántico con barrios populares extendidos hacia el interior. El malecón del Bord de Mer y el ambicioso proyecto de la Baie des Rois han intentado darle un frente marítimo moderno, con paseos y espacios públicos.

La ciudad vive de espaldas al turismo masivo: Gabón recibe pocos visitantes y ha apostado, más que por las playas, por un modelo de ecoturismo de naturaleza en sus parques nacionales, creados en 2002. En ese esquema, Libreville es la base logística indispensable —el aeropuerto, las agencias, los vuelos internos y las lanchas hacia el estuario—, más que un fin en sí misma. Aun así conserva atractivos propios: el mercado de Mont-Bouët, la iglesia tallada de Saint-Michel, el Museo Nacional, el Arboretum de Sibang y su cocina de pescado y raíces.

En 2023, un golpe de Estado militar puso fin a más de medio siglo de poder de la familia Bongo, abriendo una etapa de transición política que Libreville, como capital, vivió en primera línea. Ciudad nacida de la esclavitud y la libertad, capital del okoumé y del petróleo, ventana atlántica de un país cubierto de selva, Libreville resume las contradicciones del Gabón contemporáneo: rica y desigual, moderna y tropical, poco visitada y, sin embargo, puerta obligada de una de las últimas grandes reservas de naturaleza salvaje de África.

📚 Bibliografía

← Volver a la guía de Libreville