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Historia de Lago Dziani Boundouni

Un lago de agua dulce en una isla volcánica

En un archipiélago de origen volcánico como las Comoras, un lago de agua dulce es una verdadera rareza. Las islas volcánicas jóvenes suelen tener roca porosa que absorbe la lluvia, de modo que el agua se filtra al subsuelo y apenas quedan cursos o lagos permanentes en la superficie. Por eso el lago Dziani Boundouni, en el interior de Mohéli, es un fenómeno excepcional: uno de los poquísimos cuerpos de agua dulce estable de todo el país, y de los más importantes.

El lago ocupa un cráter volcánico, una depresión formada por la actividad geológica que dio origen a Mohéli hace millones de años. Se trata, en esencia, de un maar o cráter de explosión que con el tiempo se llenó de agua. Sus aproximadamente treinta hectáreas de superficie tienen un característico tono verdoso, debido a su riqueza en azufre y a los procesos que ocurren en sus aguas. Los estudios sugieren que bajo el lago persisten fenómenos volcánicos subterráneos, con afloramientos de agua que alimentan y renuevan el cuerpo lacustre.

Ese origen volcánico y esa composición sulfurosa hacen del Dziani Boundouni un lago singular, más para contemplar que para bañarse. Encajado en el bosque del interior de Mohéli, rodeado de vegetación tropical densa, forma un paisaje de quietud que contrasta con la exuberancia marina de la costa. Es la prueba de que Mohéli, célebre por sus tortugas y sus arrecifes, guarda también tesoros en su corazón terrestre, moldeados por el mismo fuego volcánico que levantó las islas del fondo del mar.

Un humedal de importancia internacional

El valor del lago Dziani Boundouni no es solo geológico, sino ecológico. Como raro reservorio de agua dulce en medio del océano, se convirtió en un oasis para la fauna, especialmente para las aves acuáticas. Garzas, limícolas y otras especies frecuentan sus orillas durante todo el año, alimentándose en el humedal y encontrando refugio en el bosque que lo rodea. Para una isla pequeña como Mohéli, este ecosistema de agua dulce cumple una función desproporcionadamente importante en el mantenimiento de la biodiversidad.

Ese valor fue reconocido oficialmente en 1995, cuando el lago fue declarado sitio Ramsar, es decir, humedal de importancia internacional, en el marco del Convenio de Ramsar que protege los humedales de todo el planeta. Fue uno de los primeros reconocimientos internacionales a la naturaleza comorense, y colocó al Dziani Boundouni en el mapa de los espacios naturales que merecen conservación. El bosque circundante, conocido como bosque de Boundouni, forma parte de ese conjunto protegido, entre los pueblos de Itsamia y Hamavouna, en el sur de la isla.

Proteger este humedal no es un lujo, sino una necesidad. En islas donde el agua dulce escasea, los cuerpos de agua como este son recursos estratégicos y frágiles a la vez, vulnerables a la contaminación, a la deforestación de su cuenca y a los cambios en el régimen de lluvias. Su conservación se enmarca en los esfuerzos más amplios de las Comoras por preservar su patrimonio natural, los mismos que dieron lugar al Parque Marino de Mohéli en la costa cercana. Tierra y mar, humedal y arrecife, forman parte de una misma red de vida que la isla intenta cuidar.

El interior boscoso de la isla salvaje

El lago Boundouni es una puerta al interior de Mohéli, la cara menos conocida de la isla más salvaje de las Comoras. Mientras la costa sur atrae a los viajeros con sus tortugas, sus ballenas y sus islotes, el corazón de Mwali —montañoso, boscoso y poco poblado— permanece casi ignorado por el turismo. Sin embargo, ese interior guarda buena parte de la biodiversidad terrestre de la isla: bosques húmedos, aves endémicas y hábitats del zorro volador de Livingstone, el murciélago gigante en peligro crítico que solo vive en Mohéli y Anjouan.

Durante siglos, ese interior fue el dominio de la agricultura de subsistencia y de los pueblos que vivían de la tierra, complementando la pesca de la costa. La zona de Boundouni, con su lago y su bosque, formaba parte de ese territorio rural, valorado por el agua y por los recursos del monte. La caminata que hoy hacen los visitantes para llegar al lago sigue, en parte, los caminos que durante generaciones usaron los habitantes de la isla para moverse por su interior.

El bosque de Mohéli, como el de las demás islas, ha sufrido la presión de la deforestación para leña y cultivos, un problema serio en un país pobre y poblado. Conservar espacios como el de Boundouni es también proteger el agua, el suelo y el clima local, además de la fauna. Para el viajero, adentrarse en este bosque hasta el lago de cráter es descubrir una Mohéli distinta, silenciosa y verde, y comprender que la riqueza natural de la isla no termina en la orilla del mar.

El lago hoy: naturaleza tranquila y poco visitada

Hoy, el lago Dziani Boundouni es una excursión de naturaleza tranquila, muy alejada de las multitudes —que, en un país como las Comoras, prácticamente no existen—. No hay infraestructura turística: se llega caminando por el bosque, casi siempre con un guía local, y se disfruta contemplando el cráter inundado, observando las aves y escuchando el silencio del interior de la isla. Es un plan de bajo impacto, ideal para amantes de la ornitología y de los paisajes insólitos.

Su escasa afluencia es a la vez una bendición y un desafío. Por un lado, ha preservado la tranquilidad y el estado natural del lugar; por otro, significa que la conservación de este humedal depende de recursos muy limitados y de la conciencia tanto de las comunidades locales como de los pocos visitantes. Respetar el entorno —no contaminar el agua, no molestar a las aves, no dejar residuos, seguir a los guías— es esencial para que este raro ecosistema de agua dulce se mantenga.

Combinado con las tortugas de Itsamia y con el Parque Marino de la costa sur, el lago Boundouni completa el retrato de Mohéli como la isla más natural de las Comoras: un lugar donde, en pocos kilómetros, se pasa de los arrecifes y las ballenas a un cráter volcánico lleno de garzas en medio del bosque. Para quien busca naturaleza auténtica, sin acondicionar y casi virgen, este lago escondido es una de las joyas discretas del archipiélago, y una invitación a conocer también el corazón terrestre de estas islas del Índico.

📚 Bibliografía

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