Quba (Guba) es el centro de una fértil región de huertos, célebre en todo Azerbaiyán por sus manzanas y por sus alfombras tejidas a mano, que forman parte de la gran tradición alfombrera azerí reconocida por la Unesco. Fue capital de un kanato en el siglo XVIII, cuando el kan Fatali extendió su poder por buena parte del noreste, y conserva mezquitas y baños históricos, además de una notable comunidad de judíos de montaña asentada en la vecina Krasnaya Sloboda, una de las últimas del mundo.
Quba guarda también una página trágica de la historia reciente: en 1918, durante los enfrentamientos étnicos que acompañaron el derrumbe del Imperio ruso, la ciudad y sus alrededores fueron escenario de matanzas de población musulmana. En 2007 se descubrió allí una fosa común, hoy convertida en un memorial del genocidio que recuerda aquellos hechos. La región es, por lo demás, la puerta de entrada a los cañones, ríos y aldeas espectaculares del norte del país.
A unos 2.200 metros de altura, Khinalug (Xınalıq) es una de las aldeas habitadas de forma continua más altas y antiguas del Cáucaso. Sus casas de piedra se apilan en terrazas sobre la ladera, de modo que el techo de una vivienda sirve de patio a la de arriba, en un urbanismo vertical adaptado a la montaña. Aislada durante siglos, la aldea conserva una lengua propia y única —el ketsh o khinalug, distinta de todas las demás—, hablada solo por su comunidad y considerada una de las lenguas más singulares del planeta.
En 2023, el paisaje cultural de Khinalug y la antigua ruta de trashumancia conocida como Köç Yolu fueron inscritos en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco, en reconocimiento a un modo de vida pastoril milenario que aún mueve rebaños entre los pastos de montaña y las tierras bajas. Visitar Khinalug es asomarse a un mundo suspendido en el tiempo, entre nubes, piedra y tradición.
Cerca de la ciudad de Qusar se extiende Shahdag, el principal complejo de montaña y esquí de Azerbaiyán, desarrollado en las últimas décadas como buque insignia del turismo de invierno del país. A los pies del monte Shahdag y del Bazardüzü —el pico más alto de Azerbaiyán, con más de 4.400 metros—, ofrece pistas de esquí y snowboard en invierno y senderismo entre picos y valles alpinos en verano.
La región forma parte de la gran barrera del Gran Cáucaso que separa a Azerbaiyán de Rusia y Daguestán, un mundo de altas cumbres, glaciares y aldeas remotas. Shahdag simboliza la apuesta del país por diversificar su oferta más allá de Bakú y del petróleo, aprovechando un patrimonio natural montañoso tan imponente como poco conocido fuera del Cáucaso.