En la provincia de Guegharkunik se extiende el lago Seván, el mayor cuerpo de agua de Armenia y uno de los lagos de alta montaña más grandes del mundo, situado a casi 1.900 metros sobre el nivel del mar. Sus aguas de un azul intenso, rodeadas de montañas, funcionan como un verdadero mar interior para un país sin salida al océano, y en verano sus playas se llenan de familias armenias.
Durante la época soviética, un ambicioso plan de riego y generación hidroeléctrica hizo descender peligrosamente el nivel del lago, lo que dejó al descubierto tierras y transformó su ecología. Desde entonces se han emprendido esfuerzos para recuperar y estabilizar el nivel del agua y proteger este ecosistema clave, del que depende buena parte del abastecimiento de agua dulce del país.
El Seván es también un símbolo cultural: sus truchas y cangrejos son parte de la gastronomía nacional, y sus orillas concentran naturaleza, historia y espiritualidad en un mismo horizonte.
El emblema del lago Seván es el monasterio de Sevanavank, encaramado en lo alto de una península —originalmente una isla— que se adentra en las aguas. Fue fundado en el año 874 por la princesa Mariam, hija del rey bagrátida Ashot I, y sus dos iglesias de piedra oscura, Surb Astvatsatsin y Surb Arakelots, son ejemplos sobrios y bellos de la arquitectura monástica armenia.
Hasta el descenso del nivel del lago en época soviética, Sevanavank se alzaba en una verdadera isla, accesible solo por barca; al bajar las aguas, la isla se convirtió en península unida a tierra firme. Los monjes que habitaban allí llevaban una vida de aislamiento y penitencia.
Hoy, subir la escalinata hasta el monasterio para contemplar el inmenso espejo azul del Seván es una de las experiencias más fotografiadas de Armenia, especialmente al atardecer, cuando la luz enciende las piedras y el agua.
Al norte del lago Seván, ya en la provincia de Tavush, se abre Dilijan, un pueblo de montaña rodeado de densos bosques que le valieron el apodo de 'la Suiza armenia'. Su aire puro y sus manantiales hicieron de Dilijan un célebre lugar de reposo y sanatorios durante la época soviética, frecuentado por artistas, escritores y compositores.
El casco histórico, en torno a la restaurada calle Sharambeyan, recrea el ambiente de una aldea tradicional armenia con casas de madera y piedra, talleres de artesanos y museos. La zona forma parte del Parque Nacional de Dilijan, un refugio de biodiversidad surcado por senderos.
Desde Dilijan se accede a algunos de los monasterios más hermosos del norte, escondidos entre la vegetación, como Haghartsin y Goshavank, joyas medievales que emergen del verde de los bosques. Dilijan combina así naturaleza, cultura y espiritualidad en un entorno único.