La provincia de Aragatsotn se organiza en torno al monte Aragats, un volcán extinto de cuatro cumbres cuya cima norte, a 4.090 metros, es el punto más alto de la Armenia actual. En sus laderas, a más de 2.300 metros de altura, se alza la fortaleza de Amberd, cuyo nombre significa 'fortaleza en las nubes'. Sus muros principales datan del siglo VII y fue durante la Edad Media una de las plazas fuertes de las poderosas familias nobles Pahlavuni y Vachutian.
Junto a la fortaleza se conserva la iglesia de Vahramashen, construida en 1026 por el príncipe Vahram Pahlavuni, un delicado ejemplo de arquitectura armenia medieval. El conjunto, azotado por mongoles y selyúcidas, quedó abandonado, pero su silueta contra las nieves del Aragats sigue siendo uno de los paisajes más imponentes del país.
En las faldas del mismo monte se encuentran otros hitos, como el observatorio astronómico de Byurakan y el sitio de Karahunj o Zorats Karer, a veces llamado el 'Stonehenge armenio', que dan cuenta de la larga presencia humana en estas alturas.
Capital de la provincia de Shirak, Guiumrí es la segunda ciudad de Armenia. A lo largo de su historia cambió varias veces de nombre: fue Alexandrópol bajo el Imperio ruso, desde 1837, y Leninakán durante la época soviética. Su casco histórico, el barrio de Kumayri, conserva calles enteras de casas de piedra negra y roja de los siglos XIX y comienzos del XX, un patrimonio arquitectónico único en el país.
La historia moderna de Guiumrí está marcada por la tragedia del 7 de diciembre de 1988, cuando un terremoto de magnitud 6,8 con epicentro cercano devastó el noroeste de Armenia. En Guiumrí y la vecina Spitak murieron decenas de miles de personas y la mayor parte de los edificios quedaron destruidos o gravemente dañados. La reconstrucción fue lenta y la ciudad cargó durante años con las secuelas.
Pese a todo, Guiumrí resurgió con una identidad cultural potentísima: es célebre en toda Armenia por su tradición artística, su música, su artesanía y su humor característico. Hoy se la reconoce como una capital de la bohemia y las artes, y sus talleres, museos y cafés atraen a viajeros que buscan la Armenia más auténtica.
El noroeste armenio, cercano a la frontera con Turquía y Georgia, fue durante siglos una región de paso y de disputa entre imperios. En la época medieval formó parte del reino bagrátida, cuya legendaria capital, Ani, se encuentra hoy del otro lado de la frontera, en territorio turco, pero pertenece a la misma matriz histórica y cultural de Shirak.
La región conserva numerosas iglesias y monasterios, como el conjunto de Marmashen, cerca de Guiumrí, un notable ejemplo de la arquitectura religiosa de los siglos X y XI. Estos templos, levantados en piedra volcánica, dan testimonio del esplendor cultural que vivió Armenia bajo la dinastía bagrátida antes de las invasiones.
Hoy Aragatsotn y Shirak combinan ese patrimonio histórico con paisajes de alta montaña, pastizales y aldeas tradicionales, en una de las zonas más genuinas y menos masificadas del país.