Mucho antes de que existiera Masvingo, esta región del sur del altiplano fue el corazón de la civilización shona. A pocos kilómetros de la ciudad actual se levanta el Gran Zimbabwe, capital del Reino de Zimbabwe entre los siglos XI y XV y la mayor ciudad de piedra del África subsahariana. De hecho, el nombre moderno de la ciudad, Masvingo, significa 'muros de piedra' o 'fortificaciones' en shona, en referencia directa a esas ruinas monumentales que dominan la comarca.
Cuando los primeros colonos europeos llegaron a fines del siglo XIX, la zona estaba habitada por comunidades shona, herederas de aquella larga tradición, y era una región disputada en la frontera entre el mundo shona del altiplano y el reino ndebele que Mzilikazi y su hijo Lobengula habían fundado más al oeste, alrededor de Bulawayo. Este cruce de pueblos y de historias haría de la futura Masvingo un punto estratégico.
Así, la historia de Masvingo no empieza con el fuerte colonial de 1890, sino que se apoya sobre un pasado africano mucho más antiguo y profundo. La ciudad moderna nació, literalmente, a la sombra de las 'casas de piedra' que dieron nombre al país entero, y esa vecindad con el Gran Zimbabwe define su identidad hasta hoy.
Masvingo es la ciudad más antigua de la Zimbabwe moderna. Su origen está ligado a la expansión colonial británica: en 1890, la Columna Pionera (Pioneer Column) de la British South Africa Company de Cecil Rhodes, en su marcha hacia el norte para ocupar el territorio que se llamaría Rhodesia, levantó aquí uno de sus fuertes. Lo bautizaron Fort Victoria, en honor a la reina Victoria del Reino Unido. Fue el primer asentamiento europeo permanente en el país.
El fuerte tenía una función militar clara: controlar la región y proteger a los colonos en un territorio tenso, en la frontera con el reino ndebele. Esa tensión estalló en 1893 en la guerra anglo-ndebele (o Primera Guerra Matabele), en la que Fort Victoria jugó un papel destacado. El Bell Tower, la torre del campanario que aún se conserva en el centro de la ciudad, formaba parte de aquel fuerte erigido en 1892 y, artillado con ametralladoras, sirvió para defender el asentamiento durante el conflicto.
Alrededor del fuerte fue creciendo un pueblo de colonos, comerciantes y funcionarios, que con el tiempo se convirtió en un centro agrícola y ganadero de la región. La cercanía del Gran Zimbabwe atrajo desde temprano a curiosos, aventureros y, lamentablemente, saqueadores que expoliaron las ruinas buscando oro y 'pruebas' de un origen no africano. Fort Victoria se consolidó como la cabecera colonial del sur del país.
Durante casi un siglo la ciudad conservó su nombre colonial, Fort Victoria. Fue municipio desde 1953 y creció como centro de servicios de una región agrícola dedicada a la ganadería, el maíz y, más al sur y al este, la caña de azúcar del lowveld. La construcción del embalse de Kyle (hoy lago Mutirikwi) en la década de 1960, represando el río Mutirikwi, transformó la economía regional al permitir el riego de las grandes plantaciones azucareras de Triangle y Hippo Valley.
Con la independencia de Zimbabwe en 1980 llegó, como en tantas otras ciudades, la revisión de la toponimia colonial. En 1982 se decidió rebautizar Fort Victoria. El primer nombre elegido fue Nyanda, pero generó protestas porque en el habla local 'nyanda' podía asociarse con 'piojos'; ante el rechazo popular, se optó por Masvingo, la palabra shona para 'muros de piedra', en clara referencia al Gran Zimbabwe. El nuevo nombre reivindicaba el patrimonio africano de la región por encima del pasado colonial.
Así, la ciudad más antigua del país pasó a llevar un nombre que la conecta directamente con la gran civilización que la precedió. El cambio no fue solo cosmético: formaba parte del esfuerzo nacional por reapropiarse de una historia que el colonialismo había negado, el mismo espíritu que llevó al país a llamarse Zimbabwe y a adoptar el Ave de Zimbabwe como emblema.
Hoy Masvingo es la capital de la provincia homónima y una ciudad de unos 90.000 habitantes, tranquila y de vocación agrícola, que funciona como nudo de comunicaciones del sur de Zimbabwe. Por ella pasa la ruta A4 que une Harare con la frontera sudafricana de Beitbridge, y de allí parten los caminos hacia Bulawayo y hacia las Tierras Altas del Este, lo que la convierte en parada obligada de muchos viajeros e itinerarios.
Su principal motor turístico sigue siendo la vecindad del Gran Zimbabwe, que atrae a visitantes de todo el mundo y hace de Masvingo la base logística ideal para explorar el sur histórico. A eso se suman el lago Mutirikwi con su parque recreativo, el Parque Nacional Mushandike y atractivos urbanos como el Bell Tower y la conmovedora Capilla Italiana de San Francisco de Asís, construida por prisioneros de guerra italianos en los años cuarenta.
Como buena parte de Zimbabwe, Masvingo ha atravesado las dificultades económicas de las últimas décadas, con sus altibajos de moneda e infraestructura. Pero conserva el carácter apacible de una ciudad de provincia, con gente amable y una posición privilegiada. Para el viajero, Masvingo es mucho más que un lugar de paso: es la puerta de entrada a algunos de los capítulos más ricos de la historia africana.