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Historia de Bodrum

Halicarnaso: la ciudad de Heródoto, el padre de la Historia

Mucho antes de que Bodrum fuera sinónimo de yates y fiesta, aquí se levantaba Halicarnaso, una de las ciudades más notables del mundo griego. Fundada por colonos dorios hacia el primer milenio antes de nuestra era, en una bahía protegida de la costa de Caria (el suroeste de Anatolia), Halicarnaso fue durante siglos una próspera ciudad portuaria de cultura griega, aunque situada en la frontera con el mundo persa y anatolio, un cruce de civilizaciones.

Su hijo más ilustre nació aquí en el siglo V a.C.: Heródoto de Halicarnaso, a quien la posteridad conoce como 'el padre de la Historia'. En sus célebres 'Historias', Heródoto narró las guerras entre griegos y persas (las guerras médicas) y, de paso, describió los pueblos, costumbres, geografías y leyendas de todo el mundo conocido de su tiempo, desde Egipto hasta Escitia. Fue el primero en investigar y relatar los hechos del pasado de forma sistemática, buscando causas y contrastando versiones, en lugar de limitarse al mito. Por eso se lo considera el fundador de la historiografía occidental. Que Bodrum sea la cuna de Heródoto es un motivo de orgullo que la ciudad reivindica.

En tiempos de Heródoto, Halicarnaso estaba gobernada por una reina notable, Artemisia I, que participó del lado persa en la batalla naval de Salamina contra los griegos (479 a.C.) y a la que el propio rey Jerjes admiró por su valentía. La ciudad, aunque griega en cultura, formaba parte del vasto Imperio persa y era regida por dinastías locales de sátrapas (gobernadores). Una de esas dinastías estaba a punto de dar a Halicarnaso su monumento más famoso.

Wikipedia (EN) — «Halicarnassus»: https://en.wikipedia.org/wWikipedia (EN) — «Herodotus»: https://en.wikipedia.org/wiki/Wikipedia (ES) — «Halicarnaso»: https://es.wikipedia.org/wik

El Mausoleo: una de las Siete Maravillas del mundo antiguo

En el siglo IV a.C., Halicarnaso vivió su época dorada bajo el gobierno de Mausolo, sátrapa persa de Caria, que convirtió la ciudad en su brillante capital, la embelleció con murallas, palacios y templos y la llenó de esplendor helenístico. Cuando Mausolo murió, en el 353 a.C., su esposa (y hermana, según la costumbre dinástica de la zona) Artemisia II, sumida en el dolor, decidió erigir en su honor la tumba más magnífica jamás construida.

El resultado fue el Mausoleo de Halicarnaso, una colosal tumba monumental de unos 45 metros de altura que combinaba estilos griego, licio y egipcio: sobre una alta base rectangular se alzaba una columnata jónica, coronada por una pirámide escalonada y, en la cima, una gigantesca cuadriga de mármol (un carro tirado por cuatro caballos) con las estatuas del rey y la reina. Los mejores arquitectos y escultores griegos de la época trabajaron en su decoración, cubriéndolo de relieves y estatuas de una calidad excepcional. Cuenta la leyenda que Artemisia, inconsolable, mezcló las cenizas de su esposo con vino y las bebió, convirtiéndose ella misma en su tumba viviente, y que murió de pena poco después, sin ver la obra terminada.

El Mausoleo era tan magnífico y famoso que fue incluido entre las Siete Maravillas del mundo antiguo, y su nombre, derivado de Mausolo, pasó a designar para siempre cualquier tumba monumental. En el 334 a.C., Alejandro Magno sitió y tomó Halicarnaso en su campaña contra el Imperio persa, en uno de los asedios más duros de su avance por Anatolia. El Mausoleo, sin embargo, siguió en pie, admirado durante siglos por griegos, romanos y viajeros, como testimonio del amor de una reina y del genio de los artistas griegos.

Wikipedia (EN) — «Mausoleum at Halicarnassus»: https://en.wiWikipedia (ES) — «Mausoleo de Halicarnaso»: https://es.wikipWikipedia (EN) — «Mausolus»: https://en.wikipedia.org/wiki/M

Los cruzados, el castillo de San Pedro y los otomanos

El Mausoleo sobrevivió más de mil quinientos años, pero no era inmune a los terremotos que sacuden esta región. Entre los siglos XII y XV, una serie de seísmos fueron dañando y derribando la gran tumba, hasta reducirla a ruinas. Su desaparición se consumó a comienzos del siglo XV con la llegada de unos nuevos protagonistas: los Caballeros Hospitalarios de San Juan, la orden militar cristiana que, tras las Cruzadas, tenía su base en la vecina isla de Rodas.

Hacia 1402, los Hospitalarios construyeron en la península que domina el puerto de la antigua Halicarnaso una poderosa fortaleza a la que llamaron castillo de San Pedro (Castrum Sancti Petri; de 'Petrum' derivaría, con el tiempo, el nombre turco de Bodrum). Para levantarlo y reforzarlo a lo largo del siglo XV, los caballeros aprovecharon como cantera las ruinas del Mausoleo, reutilizando sus bloques de piedra, sus mármoles y hasta algunos relieves, que aún hoy pueden verse encastrados en los muros del castillo. Así, la maravilla del mundo antiguo se transformó, piedra a piedra, en una fortaleza medieval.

El castillo de San Pedro fue un bastión cristiano en la costa de Anatolia durante más de un siglo, refugio de peregrinos y punto estratégico frente al avance otomano. Pero su suerte estaba ligada a la de Rodas: cuando el sultán Solimán el Magnífico conquistó Rodas en 1522, los Hospitalarios se rindieron y abandonaron también Bodrum, que pasó en 1523 a manos del Imperio otomano. Bajo dominio otomano, la fortaleza perdió importancia militar y el lugar quedó reducido, durante siglos, a un modesto pueblo.

Wikipedia (EN) — «Bodrum Castle»: https://en.wikipedia.org/wWikipedia (EN) — «Knights Hospitaller»: https://en.wikipediaWikipedia (EN) — «Bodrum»: https://en.wikipedia.org/wiki/Bod

De pueblo de esponjeros a Riviera del Egeo

Durante los siglos de dominio otomano y las primeras décadas de la República de Turquía, Bodrum fue un tranquilo y apartado pueblo de pescadores y buceadores de esponjas, ajeno por completo al glamour que hoy lo caracteriza. Su economía dependía del mar: la pesca y, sobre todo, la extracción de esponjas naturales del fondo marino, un oficio duro y peligroso que marcó la vida del pueblo durante generaciones. Era un rincón remoto y humilde de la costa del Egeo.

Un episodio curioso contribuyó a forjar su identidad. En 1925, un escritor y disidente turco, Cevat Şakir Kabaağaçlı, fue desterrado a Bodrum como castigo político. Lejos de amargarse, quedó fascinado por el lugar y sus gentes, se enamoró del pueblo y escribió sobre él bajo el seudónimo de 'el Pescador de Halicarnaso' (Halikarnas Balıkçısı). Sus libros dieron a conocer Bodrum, ensalzaron su belleza y su historia antigua y atrajeron a intelectuales y artistas, sembrando la semilla de su futuro atractivo.

El gran cambio llegó a partir de los años 60 y, sobre todo, de los 80 y 90, con el boom del turismo. Bodrum se transformó en uno de los destinos de moda del Mediterráneo: sus casas blancas, su castillo, sus bahías de aguas cristalinas y su ambiente bohemio primero, y luego cada vez más chic, atrajeron a la clase media turca, a la jet set y a viajeros de toda Europa. Nació la marca 'Bodrum': marinas de yates, discotecas legendarias como la Halikarnas, beach clubs, hoteles de lujo y una vida nocturna que le valió el apodo de 'Saint-Tropez turco'.

Hoy Bodrum vive de ese doble legado. Es a la vez uno de los grandes centros de ocio, veraneo y glamour del país, con toda la energía del turismo mediterráneo, y la depositaria de una historia milenaria excepcional: la ciudad de Heródoto, la del Mausoleo, la del castillo de los cruzados. El viajero puede pasar la mañana entre las ruinas de una de las Siete Maravillas y el pecio de un barco de la Edad del Bronce, y la noche bailando junto al mar. En pocos lugares conviven de forma tan intensa el pasado antiguo y el presente vacacional bajo la misma luz del Egeo.

Wikipedia (EN) — «Bodrum»: https://en.wikipedia.org/wiki/BodWikipedia (EN) — «Cevat Şakir Kabaağaçlı»: https://en.wikipeWikipedia (ES) — «Bodrum»: https://es.wikipedia.org/wiki/Bod

📚 Bibliografía

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