Viajá con Gus
InicioTogoMercado de Fetiches de AkodessewaHistoria
Historia · origen · formación

Historia de Mercado de Fetiches de Akodessewa

El vudú: una religión nacida en el golfo de Guinea

Para entender Akodessewa hay que entender primero el vudú, o más precisamente el 'vodún', la religión de la que el mercado es una pieza de abastecimiento. El vodún nació en esta franja del golfo de Guinea, en el territorio de los pueblos ewé, fon, guin-mina y yoruba, repartidos hoy entre el sur de Togo, Benín y el sudoeste de Nigeria. La palabra 'vodún' significa, en la lengua fon-ewé, algo así como 'espíritu' o 'divinidad'.

Lejos de la caricatura de 'muñecos con alfileres' que difundió el cine, el vodún es un sistema religioso complejo y coherente. Reconoce a un dios creador lejano (Mawu o Mahou) y a un vasto panteón de divinidades intermediarias —los 'vodún'— que gobiernan la naturaleza, la salud, la fertilidad, el trueno, el mar, la tierra o la guerra. A esas divinidades se las honra con ofrendas, cantos, danzas y sacrificios, y se las invoca a través de sacerdotes especializados para proteger, curar o guiar a las personas.

El vodún convive, además, con el culto a los antepasados y con una medicina tradicional muy desarrollada, basada en el conocimiento de plantas, animales y minerales. Esa medicina espiritual y botánica es, precisamente, la que necesita los insumos que se venden en Akodessewa. En Benín, el vodún es incluso religión oficialmente reconocida, con su gran fiesta nacional cada 10 de enero.

Akodessewa: la 'farmacia' mayorista de los féticheurs

El Mercado de Fetiches de Akodessewa, en un barrio del noreste de Lomé cercano al puerto, es el gran depósito mayorista de la materia prima del vodún y de la medicina tradicional de África Occidental. A él acuden los 'féticheurs' —sacerdotes y curanderos— de Togo, Benín, Ghana y Nigeria a abastecerse de los ingredientes con los que preparan sus fetiches, talismanes y remedios.

En sus mesas y estanterías se acumulan cabezas y cuerpos de animales disecados, pieles, huesos, plumas, conchas de cauri, estatuillas de madera, y una enorme variedad de cortezas, raíces, hojas y polvos vegetales. Cada elemento tiene un uso ritual o terapéutico preciso: se combinan según la dolencia o el pedido —salud, fertilidad, protección, suerte en los negocios, amor— siguiendo un saber transmitido de generación en generación. Es, en un sentido muy literal, una 'farmacia' de la religión tradicional.

El mercado está gestionado por una asociación de sacerdotes y curanderos tradicionales, que además ofrece consultas a quien las solicite. Con el tiempo se convirtió también en un punto de interés para viajeros de todo el mundo, atraídos por lo insólito del lugar, lo que sumó una segunda función —la turística— a su papel original de centro de abastecimiento ritual.

Sobrevivir a la colonización y a las religiones importadas

La historia del vodún y de mercados como Akodessewa es también una historia de resistencia cultural. Durante la época colonial alemana y luego francesa, las autoridades y las misiones cristianas miraron con recelo o abierta hostilidad las religiones tradicionales, a menudo tachadas de 'fetichismo' o 'paganismo'. Lo mismo ocurrió con el avance del islam en el norte y del cristianismo en el sur.

Sin embargo, el vodún nunca desapareció. En muchos casos se mantuvo en paralelo a las nuevas religiones, en una convivencia práctica: no es raro que una misma persona o familia se declare católica o musulmana y, a la vez, recurra a los 'vodún' y a la medicina tradicional para asuntos de salud, suerte o protección. Ese sincretismo se ve con claridad en lugares como Togoville, donde el santuario animista y la catedral católica coexisten a pocos metros.

El vodún viajó, además, mucho más allá de África. Con la trata trasatlántica de esclavos —de la que la propia costa togolesa fue escenario, con puertos como Aného y Agbodrafo—, las creencias del golfo de Guinea cruzaron el océano y dieron origen a religiones afroamericanas como el vudú haitiano, el candomblé brasileño o la santería cubana. Akodessewa es, en cierto modo, una de las 'raíces' vivas de todo ese mundo espiritual del Atlántico.

El mercado hoy: entre el culto vivo y la curiosidad del viajero

Hoy Akodessewa cumple dos papeles a la vez. Por un lado, sigue siendo un centro religioso y comercial en pleno funcionamiento, al que los féticheurs de varios países acuden a comprar sus insumos y donde los fieles consultan a los sacerdotes por problemas concretos. Por otro, se ha convertido en una de las visitas más conocidas de Lomé para los viajeros, que llegan atraídos por lo insólito de sus estanterías.

Esa doble condición genera un equilibrio delicado. Para el visitante, la clave es el respeto: entender que no está ante una atracción de feria sino ante una religión viva, seguir las indicaciones del guía, pedir permiso para las fotos y evitar la actitud morbosa. Bien hecha, la visita es una ventana única a una tradición espiritual mayor de África y a su medicina ancestral.

Akodessewa plantea también dilemas contemporáneos, como el uso de partes de especies vulnerables, un debate que enfrenta la conservación de la fauna con la continuidad de prácticas culturales muy antiguas. Más allá de esas tensiones, el mercado sigue siendo un testimonio poderoso de que, en Togo, el mundo de los 'vodún' no es folklore del pasado sino una dimensión presente de la vida cotidiana, desde la costa de Lomé hasta las aldeas del lago Togo.

📚 Bibliografía

← Volver a la guía de Mercado de Fetiches de Akodessewa