El nombre del Congo Nile Trail no es una licencia poética: la ruta sigue en buena parte la línea divisoria de aguas que separa dos de las mayores cuencas fluviales del planeta. Las lluvias que caen sobre la vertiente occidental de estas colinas terminan en el lago Kivu y de allí, por el río Rusizi, en el lago Tanganica y en el río Congo, que desemboca en el Atlántico. Las que caen sobre la vertiente oriental alimentan ríos que llegan al Nilo y, tras miles de kilómetros, al Mediterráneo.
Esa frontera invisible entre dos mundos hidrográficos fascinó durante el siglo XIX a los exploradores europeos obsesionados con hallar las fuentes del Nilo. La región de los Grandes Lagos, con sus montañas cubiertas de bosque y sus lagos profundos, fue uno de los últimos grandes enigmas geográficos que Occidente 'descubrió', aunque estaba habitada y perfectamente conocida por sus pueblos desde hacía siglos.
El lago Kivu, corazón del recorrido, es un lago del Valle del Rift formado por la actividad tectónica y volcánica que fractura África oriental. Sus aguas, sin cocodrilos ni hipopótamos, y sus decenas de islas volcánicas configuran uno de los paisajes más singulares del continente y el telón de fondo permanente del trail.
Mucho antes de que existiera el trail turístico, los senderos que hoy lo componen eran —y siguen siendo— las vías de comunicación cotidianas de las comunidades del lago Kivu. Por ellos circulaban desde hacía generaciones campesinos, comerciantes, pescadores y ganado, conectando aldeas, mercados, misiones e iglesias en un país sin apenas llanuras, donde todo camino es un continuo subir y bajar colinas.
Ruanda, el país 'de los mil cerros', desarrolló durante siglos una agricultura de terrazas intensiva en estas laderas, bajo la organización del reino de Ruanda y de sus jefaturas locales. El café y el té, introducidos en la época colonial, se sumaron a los cultivos tradicionales de plátano, porotos, batata y sorgo, y hoy dominan buena parte del paisaje que atraviesa la ruta, con sus plantaciones verdes y sus estaciones de lavado.
Esa densidad humana es una de las marcas del trail: a diferencia de otras grandes rutas de montaña del mundo, aquí nunca se está solo. El camino cruza constantemente pueblos, escuelas y campos cultivados, y el viajero se convierte en parte, por unas horas, de la vida rural ruandesa.
El Congo Nile Trail como producto turístico nació a comienzos de la década de 2010, cuando el gobierno ruandés —a través del Rwanda Development Board y con apoyo de organizaciones de cooperación y de desarrollo turístico— decidió aprovechar los caminos existentes para crear una ruta señalizada de senderismo y ciclismo que recorriera toda la orilla oriental del lago Kivu, desde Rubavu (Gisenyi) hasta Rusizi (Cyangugu).
La iniciativa formaba parte de una estrategia más amplia: diversificar el turismo ruandés más allá de los gorilas de montaña, distribuir sus beneficios hacia las comunidades rurales del oeste y poner en valor el paisaje del lago Kivu. Se acondicionaron tramos, se instalaron carteles y se promovieron campings y guesthouses a lo largo del recorrido de 227 kilómetros.
Con los años, parte de la mitad sur (de Kibuye a Cyangugu) fue asfaltada, por lo que muchos ciclistas se concentran hoy en la mitad norte, de tierra y más agreste, entre Rubavu y Kibuye. Operadores especializados desarrollaron paquetes guiados con bicicletas, guías, transporte de equipaje y alojamiento, y surgió también la variante en kayak por el lago.
El Congo Nile Trail se enmarca en el modelo de turismo que Ruanda ha construido tras la reconstrucción del país luego del genocidio de 1994: un turismo de alto valor y bajo impacto, orientado a la conservación y al desarrollo de las comunidades locales. Frente al safari clásico o al trekking de gorilas —caros y de gran demanda—, el trail ofrece una experiencia de 'turismo lento', accesible y profundamente rural.
Su impacto se reparte por decenas de pueblos: guesthouses familiares, guías locales, cooperativas de café que reciben visitas, vendedores de comida y artesanía, transportistas. Es una forma de que los ingresos del turismo lleguen a zonas que quedan fuera de los grandes circuitos, y de mostrar una cara de Ruanda distinta de la de los parques nacionales.
Hoy el Congo Nile Trail es considerado la ruta de senderismo y ciclismo emblemática del país y una de las grandes aventuras de bicicleta de África oriental. Recorrerlo es leer, kilómetro a kilómetro, la geografía y la vida de la Ruanda del lago: sus colinas infinitas, su café, sus pescadores y la calma luminosa del Kivu.