Savannakhet, segunda ciudad de Laos, se levanta sobre la orilla del Mekong justo frente a la ciudad tailandesa de Mukdahan, una posición estratégica que la convirtió desde muy temprano en un centro de comercio y comunicación con los vecinos. Ya en tiempos coloniales, hacia fines del siglo XIX, la administración francesa la reconoció como centro administrativo y comercial del sur de Laos, y su casco antiguo se pobló de edificios coloniales franceses y franco-chinos que todavía hoy definen su fisonomía algo detenida en el tiempo.
La región tiene, además, raíces mucho más antiguas. En las afueras se alza el estupa de That Ing Hang, un monumento budista del siglo XVI que, según la tradición, guarda una reliquia de Buda y sigue siendo uno de los santuarios más venerados del centro del país. Ese cruce de espiritualidad budista y herencia colonial hace de Savannakhet una parada de ritmo pausado y encanto melancólico a orillas del gran río.
Aguas arriba de Savannakhet, también sobre el Mekong y frente a Tailandia, la pequeña ciudad de Thakhek conserva un aire colonial francés y funciona como base de una de las aventuras más celebradas de Laos: el Thakhek Loop, un circuito en moto de varios días por el interior kárstico del centro del país. La ruta atraviesa montañas de piedra caliza, lagunas escondidas y cuevas monumentales, entre ellas la de Konglor, un túnel fluvial de más de siete kilómetros que se recorre en barca a través de la montaña.
Durante la Guerra de Vietnam, el centro de Laos fue una zona sensible por su cercanía a los ramales de la ruta Ho Chi Minh, que descendían hacia el sur pegados a la cordillera. Hoy, en cambio, la región se ha convertido en un destino de naturaleza y aventura, donde el paisaje kárstico —el mismo que hace famoso al sur de China y al norte de Vietnam— se despliega en toda su magnitud.
Todo el Laos central gira en torno al Mekong, la gran arteria que estructura el país de norte a sur. En este tramo medio, el río se ensancha y fertiliza llanuras de arroz, y sus orillas concentran las principales ciudades y los pasos hacia Tailandia. Durante siglos fue la vía por la que circularon el comercio, los ejércitos y los peregrinos entre los reinos lao y sus vecinos.
La impronta colonial francesa se nota especialmente en esta franja: las ciudades ribereñas del centro fueron nudos administrativos de la Indochina, y aún conservan sus damas coloniales, sus iglesias y sus mercados junto al agua. El centro laosiano, menos transitado que el norte y el extremo sur, ofrece por eso una versión más auténtica y tranquila del país del Mekong.