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Historia de Jaffa

El puerto de Jonás y Andrómeda: mito y Biblia

Antes que Tel Aviv, antes que casi todo, estaba Jaffa. Este puerto natural sobre el Mediterráneo es uno de los más antiguos del mundo: los arqueólogos han hallado restos de ocupación de hace más de cuatro mil años, y su nombre aparece ya en documentos del antiguo Egipto del segundo milenio antes de nuestra era. Encaramada sobre una colina rocosa junto al mar, en un punto sin apenas otros puertos naturales en toda la costa, Jaffa fue durante milenios la gran puerta marítima de esta tierra, la entrada de mercancías, ejércitos y peregrinos.

Su antigüedad la envolvió en mitos y relatos sagrados. La mitología griega situaba aquí uno de sus episodios más famosos: la princesa Andrómeda, encadenada a una roca frente a la costa como ofrenda a un monstruo marino, y rescatada por el héroe Perseo. Todavía hoy, unas rocas frente al puerto se conocen como la 'roca de Andrómeda'. La Biblia hebrea también ancla en Jaffa (Yafo) escenas célebres: de su puerto zarpó el profeta Jonás huyendo de la misión que Dios le encomendaba, antes de ser tragado por el gran pez; y por aquí llegaron, según el relato, los cedros del Líbano que el rey Salomón importó para construir el Templo de Jerusalén.

Para los cristianos, Jaffa guarda además un episodio clave: en los Hechos de los Apóstoles, el apóstol Pedro resucita aquí a la discípula Tabita y tiene una visión que lo lleva a abrir el cristianismo a los no judíos. Mito, Biblia e historia se entrelazan en este promontorio que ha visto pasar, literalmente, milenios de civilización.

Wikipedia (ES) — «Jaffa»: https://es.wikipedia.org/wiki/JaffWikipedia (EN) — «Jaffa»: https://en.wikipedia.org/wiki/JaffWikipedia (EN) — «Book of Jonah»: https://en.wikipedia.org/w

Cananeos, egipcios, romanos y cruzados: una plaza codiciada

Por su valor estratégico, Jaffa fue codiciada y conquistada una y otra vez a lo largo de la Antigüedad. Fue plaza cananea y luego quedó bajo el dominio de los faraones egipcios, que la usaron como base militar; una famosa leyenda egipcia cuenta cómo un general la tomó escondiendo soldados en cestas, en una historia que recuerda al caballo de Troya. Después pasó por manos de filisteos e israelitas, y bajo el rey Salomón sirvió como puerto de Jerusalén.

Con los siglos, Jaffa cayó bajo los grandes imperios que se disputaron el Mediterráneo oriental: asirios, babilonios, persas, y luego los griegos tras las conquistas de Alejandro Magno. En época romana fue un puerto activo, escenario de episodios de la gran revuelta judía contra Roma en el siglo I. Tras la caída de Roma, quedó bajo el Imperio bizantino y, desde el siglo VII, bajo el dominio árabe musulmán, que la mantuvo como puerto comercial.

La Edad Media la convirtió en un campo de batalla de las Cruzadas. Los cruzados la tomaron a finales del siglo XI y la hicieron un puerto clave de su reino, entrada de peregrinos y suministros hacia Jerusalén; el sultán Saladino y, más tarde, otros ejércitos musulmanes la reconquistaron. En esos vaivenes, la ciudad fue tomada, arrasada y reconstruida repetidas veces. En el siglo XIII, para evitar que sirviera de cabeza de puente a nuevas cruzadas, los mamelucos destruyeron sus fortificaciones y el puerto quedó en decadencia durante siglos.

Wikipedia (EN) — «Jaffa»: https://en.wikipedia.org/wiki/JaffWikipedia (EN) — «History of Jaffa»: https://en.wikipedia.orWikipedia (EN) — «Crusades»: https://en.wikipedia.org/wiki/C

Otomanos, Napoleón y las famosas naranjas Jaffa

Bajo el largo dominio del Imperio otomano, a partir del siglo XVI, Jaffa renació poco a poco como puerto y ciudad amurallada. El siglo XVIII y comienzos del XIX la vieron crecer de nuevo, aunque no sin violencia: en 1799, durante su campaña de Oriente, Napoleón Bonaparte asedió y tomó Jaffa al asalto, en un episodio recordado por la matanza de prisioneros y por una epidemia de peste que diezmó a sus propias tropas, escena que luego inmortalizaría la pintura romántica.

A lo largo del siglo XIX, Jaffa se convirtió en una próspera ciudad portuaria cosmopolita, la principal puerta de entrada a Tierra Santa. Por sus muelles desembarcaban miles de peregrinos cristianos rumbo a Jerusalén y las primeras oleadas de inmigrantes judíos. La ciudad desbordó sus murallas y se llenó de nuevos barrios, consulados europeos, iglesias y misiones. Fue una época de mezcla: musulmanes, cristianos de muchos ritos y judíos convivían en un puerto bullicioso.

Y fue entonces cuando Jaffa dio al mundo su producto más famoso: la naranja Jaffa, una variedad de piel gruesa, fácil de pelar, casi sin semillas y muy dulce, ideal para el transporte marítimo. Cultivada en los huertos de regadío que rodeaban la ciudad, la naranja Jaffa se exportó a media Europa y convirtió a la ciudad en sinónimo de cítricos de calidad, una marca que perdura hasta hoy. Los naranjales de Jaffa fueron, durante décadas, uno de los motores económicos de la región.

Wikipedia (EN) — «Jaffa»: https://en.wikipedia.org/wiki/JaffWikipedia (EN) — «Jaffa orange»: https://en.wikipedia.org/wiWikipedia (EN) — «Siege of Jaffa»: https://en.wikipedia.org/

De madre de Tel Aviv a barrio de Tel Aviv

A comienzos del siglo XX, Jaffa era una ciudad densa y superpoblada, y su creciente comunidad judía buscaba espacio y mejores condiciones. En 1909, un grupo de familias judías fundó al norte de Jaffa un nuevo barrio-jardín, sobre las dunas, que al año siguiente tomó el nombre de Tel Aviv. Así, la ciudad más antigua fue, literalmente, la madre de la más nueva: Tel Aviv nació como un suburbio de Jaffa y, con el tiempo, la superó por completo en tamaño e importancia.

Durante las décadas del Mandato británico, Jaffa siguió siendo una ciudad mayoritariamente árabe, un importante centro comercial, cultural y político palestino, con periódicos, cines y una vida urbana intensa, mientras a su lado crecía la Tel Aviv judía. La convivencia entre ambas comunidades se fue tensando al ritmo del conflicto general por Palestina, con episodios de violencia en los años 20, 30 y 40.

La guerra de 1948, que acompañó el nacimiento del Estado de Israel, marcó un punto de quiebre para Jaffa. En el conflicto, la gran mayoría de su población árabe —decenas de miles de personas— abandonó la ciudad o fue desplazada, un episodio que forma parte del éxodo palestino conocido como la Nakba. Jaffa quedó casi vacía y luego fue repoblada, en buena parte, por inmigrantes judíos. En 1950, el gobierno israelí unió administrativamente Jaffa con Tel Aviv para formar el municipio de Tel Aviv-Yafo. La antigua metrópoli portuaria pasaba a ser un barrio histórico de la joven ciudad que ella misma había engendrado.

Wikipedia (EN) — «Jaffa»: https://en.wikipedia.org/wiki/JaffWikipedia (EN) — «1948 Palestinian expulsion and flight»: htWikipedia (EN) — «Tel Aviv»: https://en.wikipedia.org/wiki/T

Jaffa hoy: restauración, arte y una ciudad mixta

A partir de los años 60, el viejo casco de Jaffa, deteriorado tras la guerra, fue objeto de un ambicioso plan de restauración que rehabilitó sus callejuelas de piedra, sus casas otomanas y sus arcos, y lo convirtió en un barrio de artistas, con galerías, talleres, restaurantes y hoteles boutique. El resultado es uno de los conjuntos históricos más encantadores del país, muy visitado y fotografiado, con el skyline de Tel Aviv como telón de fondo.

Jaffa es hoy una ciudad mixta, donde conviven una comunidad árabe (musulmana y cristiana) que descendió de quienes se quedaron en 1948 y una población judía. Esa mezcla se nota en sus mercados, sus mezquitas e iglesias, su gastronomía —los famosos hummus y la repostería árabe de Jaffa— y su vida cotidiana. No está exenta de tensiones sociales, propias de una ciudad mixta en un país en conflicto y sometida además a fuertes presiones inmobiliarias que encarecen el barrio; pero mantiene un carácter propio, distinto del de la Tel Aviv moderna.

Para el viajero, Jaffa ofrece un contraste fascinante: en apenas unos pasos se pasa de los rascacielos y las playas de una metrópoli tecnológica del siglo XXI a un puerto milenario de callejuelas empedradas donde resuenan cuatro mil años de historia. El mercado de pulgas lleno de anticuarios y bares, el puerto pesquero, la iglesia de San Pedro asomada al mar y el mirador al atardecer resumen ese diálogo entre lo antiquísimo y lo nuevo que hace de Jaffa un lugar único.

Wikipedia (ES) — «Jaffa»: https://es.wikipedia.org/wiki/JaffWikipedia (EN) — «Jaffa»: https://en.wikipedia.org/wiki/JaffWikipedia (EN) — «Tel Aviv»: https://en.wikipedia.org/wiki/T

📚 Bibliografía

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