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Historia de Tiflis

El halcón, el faisán y las aguas calientes: la fundación de Tiflis

Cuenta la leyenda que, a mediados del siglo V, el rey Vajtang I Gorgasali salió de caza por los bosques que rodeaban su capital, Mtsjeta. Su halcón se lanzó sobre un faisán y ambos cayeron entre los matorrales. Cuando los criados los encontraron, las dos aves estaban muertas, cocidas en una fuente de agua caliente que brotaba de la tierra. Maravillado por aquellos manantiales termales, el rey ordenó fundar allí una ciudad y la llamó Tbilisi, del georgiano 'tbili', que significa cálido. Esas mismas aguas sulfurosas siguen brotando hoy en el barrio de Abanotubani, y darse un baño en ellas es tocar el origen mismo de la ciudad.

Más allá del relato, la elección del sitio fue una jugada estratégica. Tiflis se levanta en un desfiladero por donde el río Mtkvari se abre paso entre montañas, un paso obligado en la ruta que unía Europa con Asia, el Mar Negro con el Caspio, el norte con Persia. Vajtang Gorgasali, uno de los grandes reyes de la Georgia antigua, entendió que quien controlara ese cuello de botella controlaría el comercio y la defensa del reino. Su hijo Dachi trasladó la capital de Mtsjeta a Tiflis hacia el año 500, y desde entonces la ciudad no dejaría de crecer.

Esa posición privilegiada fue su bendición y su condena. Durante mil quinientos años, Tiflis sería una de las ciudades más ricas y cosmopolitas de la región, pero también una de las más disputadas y castigadas: se calcula que fue arrasada, saqueada o incendiada casi cuarenta veces por los sucesivos imperios que se la disputaron. Y otras tantas volvió a levantarse de sus cenizas.

Wikipedia (ES) — «Tiflis»: https://es.wikipedia.org/wiki/TifWikipedia (EN) — «Tbilisi»: https://en.wikipedia.org/wiki/TbWikipedia (EN) — «Vakhtang I of Iberia»: https://en.wikipedi

Una ciudad en la encrucijada: árabes, mongoles y persas

Desde su fundación, Tiflis fue un premio codiciado por todos los imperios que pasaron por el Cáucaso. En el siglo VII llegaron los árabes, que hicieron de la ciudad la capital de un emirato musulmán durante más de cuatro siglos. Bajo su dominio, Tiflis se convirtió en un próspero centro comercial de la Ruta de la Seda, donde convivían cristianos, musulmanes y judíos, y por sus mercados pasaban caravanas cargadas de seda, especias y esclavos entre Persia, Bizancio y las estepas del norte.

El gran giro llegó en 1122, cuando el rey David IV 'el Constructor', uno de los héroes nacionales de Georgia, arrebató la ciudad a los musulmanes y la convirtió en capital de un reino georgiano unificado y poderoso. Comenzaba la edad de oro georgiana, que alcanzaría su cima bajo su bisnieta, la reina Tamar (1184-1213), recordada como una soberana sabia y justa bajo cuyo reinado florecieron las artes, la arquitectura y la literatura: de esa época es 'El caballero en la piel de tigre' de Shota Rustaveli, el poema nacional. Tiflis era entonces una de las ciudades más brillantes de Oriente.

El esplendor se derrumbó en el siglo XIII con la llegada de los mongoles, y sobre todo en 1386, cuando las hordas de Tamerlán arrasaron la ciudad. A partir de ahí, Georgia quedó fragmentada y atrapada entre dos gigantes musulmanes: el Imperio otomano al oeste y la Persia safávida al este, que se disputaron el Cáucaso durante siglos. El episodio más trágico ocurrió en 1795, cuando el sha persa Aga Mohammed Kan invadió Georgia y arrasó Tiflis casi por completo, masacrando y esclavizando a buena parte de su población. Fue el golpe que empujó a los reyes georgianos a buscar la protección de una nueva potencia: la Rusia de los zares.

Wikipedia (EN) — «History of Tbilisi»: https://en.wikipedia.Wikipedia (EN) — «Tamar of Georgia»: https://en.wikipedia.orWikipedia (EN) — «Battle of Krtsanisi»: https://en.wikipedia

Bajo los zares: la Tiflis imperial y cosmopolita

En 1801, pocos años después de la devastación persa, el Imperio ruso anexó el reino de Kartli-Kajetia y, con él, Tiflis. La ciudad se convirtió en el centro administrativo de todo el Cáucaso ruso, sede del virrey del zar, y vivió una profunda transformación. Los rusos trazaron avenidas anchas y rectas —como la actual Rustaveli—, levantaron palacios, teatros, la ópera y edificios de estilo europeo que todavía definen el centro 'nuevo', muy distinto del laberinto medieval del casco antiguo.

A lo largo del siglo XIX, Tiflis se volvió una ciudad asombrosamente cosmopolita, un crisol donde convivían georgianos, armenios (que llegaron a ser la comunidad más numerosa y comercialmente poderosa), rusos, persas, azeríes, judíos, alemanes y una pequeña colonia europea. Escritores rusos como Pushkin, Lérmontov y Tolstói pasaron por aquí y quedaron fascinados; el francés Alejandro Dumas describió sus baños de azufre con entusiasmo. La ciudad tenía teatros, cafés, periódicos en varias lenguas y una vida intelectual intensa.

Fue también un hervidero político. A comienzos del siglo XX, Tiflis se convirtió en un foco de agitación revolucionaria: aquí actuó de joven un tal Ioseb Jughashvili, un georgiano de la vecina Gori que pasaría a la historia con el nombre de Stalin, y que participó en un célebre y sangriento asalto a un furgón del banco en la plaza principal en 1907 para financiar a los bolcheviques. Cuando el Imperio ruso se desplomó, Georgia tuvo su breve oportunidad: entre 1918 y 1921 fue una república independiente, la República Democrática de Georgia, con Tiflis como capital. Duró poco.

Wikipedia (EN) — «History of Tbilisi»: https://en.wikipedia.Wikipedia (EN) — «Tbilisi»: https://en.wikipedia.org/wiki/TbWikipedia (EN) — «Democratic Republic of Georgia»: https://e

El siglo soviético y el amanecer de la independencia

En febrero de 1921, el Ejército Rojo invadió la joven república y Georgia fue incorporada por la fuerza a la Unión Soviética. Durante setenta años, Tiflis —rusificada como 'Tbilisi'— fue la capital de la República Socialista Soviética de Georgia. La época dejó cicatrices profundas: la represión estalinista de los años treinta se cebó con la intelectualidad georgiana, y la ironía histórica quiso que el mayor verdugo de aquel sistema, Stalin, fuera él mismo georgiano, nacido a pocos kilómetros, en Gori.

Pero Georgia nunca dejó de tener un fuerte sentimiento nacional. En 1956, cuando Moscú inició la 'desestalinización', hubo en Tiflis manifestaciones que terminaron con decenas de muertos. Y en abril de 1989, en plena perestroika, una manifestación pacífica por la independencia frente a la sede del gobierno fue reprimida brutalmente por tropas soviéticas, que mataron a veintiún manifestantes, la mayoría mujeres jóvenes. Aquella 'tragedia del 9 de abril' selló el divorcio entre Georgia y la URSS.

Georgia declaró su independencia el 9 de abril de 1991. Los primeros años fueron durísimos: una guerra civil estalló en las mismas calles de Tiflis en 1991-1992, con combates que destrozaron parte de la avenida Rustaveli, seguida de conflictos separatistas en Abjasia y Osetia del Sur, colapso económico, cortes de luz y crimen. La ciudad tocó fondo. El renacer llegaría con el nuevo siglo.

Wikipedia (EN) — «History of Tbilisi»: https://en.wikipedia.Wikipedia (EN) — «9 April tragedy»: https://en.wikipedia.orgWikipedia (EN) — «Georgia (country)»: https://en.wikipedia.o

La Revolución de las Rosas y la Tiflis de hoy

El punto de inflexión llegó en noviembre de 2003. Tras unas elecciones amañadas, cientos de miles de georgianos salieron a las calles de Tiflis y ocuparon el Parlamento, en la avenida Rustaveli, con rosas en la mano en lugar de armas. Aquella Revolución de las Rosas, pacífica, forzó la renuncia del presidente Eduard Shevardnadze (el antiguo canciller soviético de Gorbachov) y llevó al poder a una generación joven y pro occidental encabezada por Mijeíl Saakashvili. Georgia giró decididamente hacia Europa y Estados Unidos, lo que la enfrentó a Rusia: en agosto de 2008 estalló una breve pero traumática guerra que terminó con tropas rusas a pocas decenas de kilómetros de Tiflis y con Abjasia y Osetia del Sur bajo control ruso de hecho.

En las últimas dos décadas, Tiflis vivió una transformación espectacular. El casco antiguo fue restaurado, brotaron hoteles de diseño, bares de vino natural, galerías y una vibrante escena gastronómica y de música electrónica —el club Bassiani ganó fama mundial— que la convirtieron en uno de los destinos más de moda del este de Europa. Edificios futuristas como el Puente de la Paz simbolizan esa apuesta por la modernidad, no sin polémica. La ciudad se llenó de turistas, de nómadas digitales y de emigrados, entre ellos muchos rusos que huyeron tras la invasión de Ucrania en 2022.

Tiflis sigue siendo, sin embargo, una ciudad tensionada entre dos mundos. La aspiración europea de la mayoría de los georgianos choca con la sombra siempre presente de Rusia, y en los últimos años la avenida Rustaveli ha vuelto a llenarse de manifestantes, con banderas georgianas y europeas, protestando contra leyes y gobiernos vistos como un giro autoritario y prorruso. Es el mismo escenario donde se libraron casi todas las batallas políticas del último siglo. Para el viajero, esa intensidad forma parte del encanto: Tiflis es una ciudad viva, hospitalaria y llena de contrastes, donde mil quinientos años de historia se respiran en cada callejón que baja hacia el río.

Wikipedia (EN) — «Rose Revolution»: https://en.wikipedia.orgWikipedia (EN) — «Tbilisi»: https://en.wikipedia.org/wiki/TbWikipedia (EN) — «Russo-Georgian War»: https://en.wikipedia.

📚 Bibliografía

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