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Historia de Desierto de Liwa

El Rub al Jali: el mayor desierto de arena del mundo

Hay pocos lugares en la Tierra tan absolutos como el Rub al Jali. Su nombre en árabe significa 'el Cuarto Vacío', y en inglés se lo conoce como Empty Quarter: es el mayor desierto de arena continua del planeta, un océano de dunas de unos 650.000 kilómetros cuadrados —más grande que Francia— que se extiende por el sur de la península Arábiga, compartido entre Arabia Saudita, Omán, Yemen y los Emiratos Árabes Unidos. El desierto de Liwa, en el sur profundo del emirato de Abu Dabi, es la puerta emiratí a esa inmensidad.

Es uno de los ambientes más hostiles del mundo: dunas que alcanzan cientos de metros de altura, temperaturas que en verano superan los 50 grados, ausencia casi total de agua y un silencio y una soledad abrumadores. Durante milenios fue una frontera casi infranqueable, un vacío que separaba las civilizaciones del norte de Arabia de las del sur, cruzado solo por las caravanas y los beduinos que conocían sus secretos. Exploradores occidentales como el británico Wilfred Thesiger, que lo atravesó a mediados del siglo XX, lo describieron como uno de los últimos grandes desafíos geográficos del planeta.

Y, sin embargo, en el borde de ese vacío hay vida. Donde el agua subterránea aflora cerca de la superficie, el desierto se abre en oasis, y el más importante de la zona es el de Liwa: una media luna de pueblos y palmerales que, contra todo pronóstico, ha sido habitada durante siglos. Ese contraste brutal —el mayor desierto del mundo y, en su borde, un oasis que sostuvo a un pueblo entero— es la clave para entender la historia de Liwa y, con ella, la del propio Abu Dabi.

Wikipedia (EN) — «Rub' al Khali»: https://en.wikipedia.Wikipedia (EN) — «Liwa Oasis»: https://en.wikipedia.org/wikiAgainst the Compass — «Liwa Oasis and the Moreeb dune»: http

El oasis de Liwa y las tribus Bani Yas

El oasis de Liwa es un milagro geográfico: una media luna de unos 100 kilómetros, formada por más de cincuenta pequeños pueblos y aldeas rodeados de palmerales de dátiles, que florece en pleno borde del Empty Quarter gracias al agua subterránea que se puede alcanzar cavando pozos. Ese recurso escaso pero vital permitió que, durante siglos, comunidades humanas se asentaran donde todo debería ser arena, cultivando dátiles y criando algunos animales en uno de los entornos más duros imaginables.

Los habitantes de Liwa fueron, sobre todo, las tribus de la confederación Bani Yas, una de las agrupaciones tribales más importantes del sureste de Arabia. Su modo de vida era una notable adaptación al desierto y a las estaciones: en los meses más frescos vivían en el oasis, cuidando los palmerales de dátiles, que eran la base de su alimentación (los dátiles se secaban y se guardaban, y son un alimento riquísimo en energía, ideal para el desierto). Y en verano, muchos bajaban a la costa del Golfo, a la zona de Abu Dabi, para dedicarse al buceo de perlas, la otra gran fuente de riqueza de la región.

Era una vida seminómada, austera y de una dureza extrema, marcada por la escasez de agua, el calor y la necesidad de aprovechar cada recurso. Pero también forjó una cultura de resistencia, hospitalidad, conocimiento profundo del desierto y fuertes lazos tribales, que están en la raíz de la identidad emiratí. El dátil y el camello, el pozo y la palmera, el desierto y el mar: en Liwa se entiende de dónde vienen los símbolos y los valores que el país todavía celebra hoy.

Wikipedia (EN) — «Bani Yas»: https://en.wikipedia.org/wiki/BWikipedia (EN) — «Liwa Oasis»: https://en.wikipedia.org/wikiBritannica — «History of the United Arab Emirates»: https://

La cuna de Abu Dabi: los Al Nahyan bajan del desierto

La importancia histórica de Liwa va mucho más allá de ser un oasis remoto: es, literalmente, la cuna de la familia que gobierna Abu Dabi y preside los Emiratos Árabes Unidos. Los Al Nahyan, la casa reinante de Abu Dabi, son una de las ramas principales de las tribus Bani Yas, y su origen está en estos pueblos del desierto de Liwa. Durante generaciones, sus antepasados vivieron aquí, entre los palmerales y las dunas, como líderes tribales del oasis.

El hecho decisivo ocurrió en el siglo XVIII. Según la tradición, hacia 1761 un grupo de cazadores de los Bani Yas, siguiendo el rastro de una gacela, descubrió agua dulce en una isla de la costa: aquella isla se llamaría Abu Dabi ('padre de la gacela', según la leyenda). Poco después, la rama gobernante de los Bani Yas, la casa Al Nahyan, trasladó su centro de poder del oasis de Liwa a la isla de Abu Dabi, más cercana a los ricos bancos de perlas y al comercio marítimo. Fue el nacimiento de Abu Dabi como asentamiento y del linaje que la gobernaría hasta hoy.

Pero el vínculo con Liwa nunca se cortó. El oasis siguió siendo el corazón agrícola y sentimental de los Bani Yas y de los Al Nahyan, el lugar de sus raíces, de sus dátiles y de su historia más profunda. Incluso hoy, la familia gobernante mantiene un lazo especial con la región. Por eso Liwa no es solo un espectáculo natural: es un lugar cargado de significado, el punto de partida de la Abu Dabi que, dos siglos y medio después, se convertiría en una de las ciudades más ricas del mundo. De estos pueblos de arena y palmeras salió todo.

Wikipedia (EN) — «Liwa Oasis»: https://en.wikipedia.org/wikiWikipedia (EN) — «Bani Yas»: https://en.wikipedia.org/wiki/BBritannica — «History of the United Arab Emirates»: https://

De las perlas al petróleo: la gran transformación

Durante los siglos XIX y comienzos del XX, la vida en Liwa y en Abu Dabi siguió el ritmo de siempre: los dátiles del oasis y las perlas de la costa. La economía de toda la región dependía en gran medida del buceo de perlas, y el ciclo estacional —invierno en el oasis, verano buceando en el Golfo— se mantuvo casi inalterado. Pero, como en toda la costa, ese equilibrio se derrumbó en los años veinte y treinta del siglo XX, cuando el colapso del mercado de las perlas (por la Gran Depresión y la invención de la perla cultivada japonesa) hundió a la región en la pobreza. Fueron décadas muy duras, de hambre y emigración.

El vuelco llegó a mediados del siglo XX con el descubrimiento del petróleo. Abu Dabi resultó tener una de las mayores reservas de crudo del mundo, y las primeras exportaciones, a fines de los años cincuenta y comienzos de los sesenta, empezaron a transformarlo todo. La riqueza que brotó del subsuelo cambió por completo el destino de un emirato hasta entonces paupérrimo. Y, curiosamente, buena parte de esos yacimientos y de la infraestructura energética se encuentra precisamente en el sur, en la región del desierto de Liwa y sus alrededores, que pasó de ser un oasis olvidado a estar en el corazón de la industria que hizo rico al país.

El artífice de esa transformación fue el jeque Zayed bin Sultan Al Nahyan, nacido en el seno de la familia de raíces liwaníes. Zayed, que había gobernado la región oriental de Al Ain antes de convertirse en gobernante de Abu Dabi en 1966, supo canalizar la riqueza petrolera hacia el desarrollo del pueblo, y sería el gran impulsor de la unión de los emiratos. En 1971 se convirtió en el primer presidente de los Emiratos Árabes Unidos. El desierto que había forjado a sus antepasados dio, así, al país su fundador y buena parte de su riqueza.

Britannica — «History of the United Arab Emirates»: https://Wikipedia (EN) — «Liwa Oasis»: https://en.wikipedia.org/wikiWikipedia (EN) — «Rub' al Khali»: https://en.wikipedia.

Liwa hoy: raíces, dátiles y el desierto como destino

El Liwa del siglo XXI vive una doble condición: es, a la vez, uno de los rincones más tradicionales del país y un destino de naturaleza cada vez más valorado. El oasis sigue siendo una región agrícola, famosa sobre todo por sus dátiles, considerados de los mejores de los Emiratos; cada verano se celebra el Festival de Dátiles de Liwa (Liwa Date Festival), que premia a los mejores frutos y mantiene viva una tradición milenaria. Es también una zona ligada a la identidad de los Al Nahyan y al orgullo de las raíces desérticas del país, cuidada y valorada como patrimonio.

Al mismo tiempo, Liwa se ha convertido en un imán para quienes buscan el desierto de verdad. Sus dunas colosales —con la Moreeb, de unos 300 metros, como estrella— atraen a aventureros, fotógrafos y amantes de la naturaleza de todo el mundo. El Liwa International Festival, con sus carreras de autos y motos por las dunas, llena la zona cada diciembre-enero. Y la aparición de resorts como el espectacular Qasr Al Sarab, junto a los campamentos del desierto, ha hecho posible vivir el Empty Quarter con comodidad, atrayendo un turismo que valora el silencio, los atardeceres sobre la arena y los cielos estrellados.

Para el viajero, Liwa es una experiencia doble: la del gran desierto árabe en estado puro —dunas gigantes, soledad, inmensidad— y la de un lugar profundamente histórico, la cuna del emirato más rico del país. Plantarse frente al Rub al Jali, subir a la Moreeb, dormir bajo las estrellas y recorrer los pueblos del oasis es asomarse a la vez a la naturaleza más grandiosa y a las raíces más hondas de los Emiratos. Pocos destinos del país ofrecen semejante combinación de belleza natural y peso histórico, lejos del ruido y del cristal de las grandes ciudades.

Wikipedia (EN) — «Liwa Oasis»: https://en.wikipedia.org/wikiLiwa International Festival (oficial): https://liwainternatiAgainst the Compass — «Liwa Oasis and the Moreeb dune»: http

📚 Bibliografía

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