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Historia de Zekreet

Cuando Zekreet estaba bajo el mar: la roca y el tiempo

Para entender el paisaje surrealista de Zekreet hay que mirar mucho más atrás que cualquier fecha humana: hay que remontarse a millones de años, a una época en que esta tierra no era desierto sino fondo marino. Las mesetas de roca caliza, los acantilados y las célebres 'rocas hongo' que hoy asombran al visitante se formaron a partir de sedimentos depositados bajo un mar cálido y poco profundo que cubría gran parte de la península Arábiga. En esa roca todavía se encuentran fósiles marinos, testigos silenciosos de aquel océano desaparecido.

Cuando el mar se retiró y la región emergió, entró en acción el otro gran escultor de Zekreet: el viento. Cargado de arena, el viento del desierto fue erosionando la roca durante milenios, desgastando más las capas blandas de la base que las capas duras de arriba. El resultado son esas columnas coronadas por un 'sombrero' de piedra —las rocas hongo—, además de mesetas recortadas, cornisas y formas caprichosas que dan a la península su aire de paisaje lunar. Es geología pura, escultura hecha por el tiempo y el clima.

Ese entorno excepcional es hoy, en buena parte, área protegida: la Reserva Natural de Brouq (Ras Brouq), que conserva no solo las formaciones geológicas sino también la fauna del desierto, como el oryx de Arabia, el antílope emblemático de la región. Antes de cualquier fuerte, de cualquier decorado de cine o de cualquier escultura de acero, Zekreet ya era una obra de arte natural, moldeada por eras enteras. Esa profundidad temporal es la primera capa de su historia.

Visit Qatar — desierto y naturaleza: https://visitqatar.com/Best Cities To Visit — Zekreet Desert: https://www.bestcitieWikipedia (EN) — «Geography of Qatar»: https://en.wikipedia.

La costa oeste, el fuerte y la vida tradicional

La península de Zekreet, hoy tan solitaria, no siempre estuvo vacía de presencia humana. La costa oeste de Catar tuvo asentamientos y actividad ligados, como en el resto del país, al mar: la pesca, el comercio y el buceo de perlas que sostuvo la economía catarí durante siglos, hasta la caída del negocio de las perlas en las primeras décadas del siglo XX. En un territorio de recursos escasos, cada punto de la costa con acceso al agua y a los bancos de pesca tenía su valor.

De ese pasado queda un testimonio concreto: el fuerte de Zekreet (Qal'at Zekreet), que se remonta al siglo XVIII. Aunque hoy solo se conservan restos parciales —muros y cimientos—, su existencia confirma que esta costa oeste fue habitada y vigilada, y que formó parte del sistema de asentamientos y defensas que organizaban el territorio catarí antes del petróleo. Los fuertes, en la Catar de aquella época, servían para proteger recursos, controlar rutas y afirmar la presencia sobre la tierra.

La historia de la costa oeste cambió radicalmente en el siglo XX con un hallazgo que transformó el país entero: en la cercana Dukhan se descubrió petróleo, y allí se desarrolló el primer gran yacimiento de Catar. Esa parte occidental del país, antes marginal, se volvió estratégica para la industria de los hidrocarburos. Zekreet, sin embargo, permaneció en buena medida al margen de la urbanización, conservando su carácter desértico y remoto, lo que a la larga sería clave para su nuevo destino como escenario natural y artístico.

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La aldea que no fue: la Film City

Uno de los capítulos más curiosos y recientes de Zekreet es el de la Film City, esa aldea árabe tradicional que aparece, incongruente, en medio del desierto. A diferencia del fuerte o de Al Zubarah, no se trata de un asentamiento histórico real, sino de un decorado: una recreación de pueblo tradicional —con casas de barro, patios, torres y callejones— construida para servir de escenario a producciones audiovisuales. Catar, en su apuesta por la cultura y los medios, buscó ofrecer locaciones para cine y televisión, y este set fue una de ellas.

Con el tiempo, el decorado quedó abandonado. Sin uso ni mantenimiento, el 'pueblo' se convirtió en una especie de aldea fantasma en el desierto, y ahí radica su encanto actual: sus muros vacíos, sus callejones silenciosos y sus torres bajo el sol crean un ambiente entre nostálgico y misterioso que atrae a curiosos y fotógrafos. Muchos visitantes suben a sus estructuras para contemplar el paisaje desértico que la rodea.

La Film City ilustra bien una faceta del Catar contemporáneo: un país que, con los recursos del gas, ha experimentado con proyectos de todo tipo —culturales, mediáticos, artísticos— dejando a su paso lugares insólitos. Que un decorado abandonado se haya vuelto atracción turística dice mucho de una tierra donde lo antiguo, lo natural y lo artificial conviven de manera desconcertante. Junto a las rocas milenarias y al fuerte del siglo XVIII, la aldea que 'no fue' es otra capa más del extraño palimpsesto de Zekreet.

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Serra en el desierto: el arte que redefinió Zekreet

El acontecimiento que puso a Zekreet en el mapa del mundo llegó en 2014, y no vino de la geología ni de la historia local, sino del arte contemporáneo. En ese año se inauguró 'East-West/West-East', una obra monumental del célebre escultor estadounidense Richard Serra (1938-2024), uno de los grandes nombres del land art y de la escultura minimalista del siglo XX y XXI. La pieza fue encargada por Qatar Museums, la institución que, bajo el impulso de la jeca Al Mayassa bint Hamad Al Thani, convirtió a Catar en uno de los mayores compradores y comisionadores de arte del mundo.

La obra consiste en cuatro enormes planchas de acero, de unos 10 centímetros de espesor y entre 14,7 y 16,7 metros de altura, plantadas en línea recta a lo largo de más de un kilómetro entre las mesetas calcáreas de la Reserva de Brouq. Serra, célebre por sus esculturas de acero que juegan con la escala, el peso y el espacio, diseñó la instalación para dialogar con el paisaje: las planchas se alinean entre dos brazos de mar y siguen la topografía del terreno, de modo que el desierto y la geología pasan a formar parte de la escultura. Recorrerla a pie, de una plancha a otra, es una experiencia física del espacio y de la inmensidad.

Con esta pieza, un rincón remoto y despoblado del oeste catarí se transformó en un destino de arte de fama internacional, visitado por amantes de la escultura, fotógrafos y viajeros de todo el mundo. La decisión de instalar una obra de esa envergadura en pleno desierto, lejos de museos y ciudades, es en sí misma una declaración: el arte sale al paisaje, se mide con la naturaleza y con el tiempo geológico. Serra murió en 2024, dejando en Zekreet una de sus obras más ambiciosas y evocadoras.

Public Delivery — Richard Serra en Qatar «East-West/West-EasQatar Museums (oficial): https://qm.org.qa/en/Wikipedia (EN) — «Richard Serra»: https://en.wikipedia.org/w

Zekreet hoy: geología, historia y arte en un mismo desierto

Pocos lugares reúnen tantas capas de tiempo en tan pocos kilómetros como Zekreet. En una sola salida, el visitante puede tocar la roca de un mar de hace millones de años en las formaciones hongo, asomarse a los restos de un fuerte del siglo XVIII, recorrer el decorado abandonado de una aldea de cine y quedar frente a una obra maestra del land art del siglo XXI. Naturaleza profunda, historia costera y arte contemporáneo conviven en un mismo desierto, bajo un cielo que de noche se llena de estrellas.

Esa combinación es también un espejo del Catar actual. El país que durante siglos vivió de las perlas y la pesca, y que en el siglo XX se transformó con el petróleo y el gas de la cercana Dukhan, decidió en el siglo XXI invertir en cultura, arte y turismo para diversificarse y proyectarse al mundo. La escultura de Serra en pleno Brouq es una de las expresiones más audaces de esa estrategia: llevar el arte de vanguardia al lugar más remoto e improbable.

Para el viajero, Zekreet ofrece la cara más salvaje, silenciosa y sorprendente de Catar, la contracara total de los rascacielos de Doha. Recorrer sus pistas de tierra en 4x4, caminar entre las rocas al atardecer, quedar diminuto frente a las planchas de acero de Serra y acampar bajo un cielo estrellado es vivir un país que no deja de sorprender. En este desierto del oeste, el tiempo geológico, la memoria costera y la ambición cultural contemporánea se dan la mano. Esa es la verdadera magia de Zekreet: un lugar donde la tierra, la historia y el arte se confunden.

📚 Bibliografía

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