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Historia de Mindelo (São Vicente)

Una isla vacía y un puerto extraordinario

La isla de São Vicente, en el norte de Cabo Verde, es árida, montañosa y de suelo pobre, y durante los tres primeros siglos de la colonización portuguesa permaneció prácticamente deshabitada. A diferencia de Santiago, con sus valles fértiles, São Vicente no ofrecía casi nada a los colonos: sin agua ni tierra de cultivo, solo servía para pastar algún ganado. Los intentos de poblarla fracasaron una y otra vez, y la isla siguió siendo un desierto olvidado en medio del Atlántico.

Pero São Vicente escondía un tesoro que tardaría en revelarse: su bahía. Porto Grande, en el norte de la isla, es uno de los mejores puertos naturales del océano Atlántico, una amplia y profunda ensenada formada en el interior de un antiguo cráter volcánico parcialmente invadido por el mar, protegida de los vientos y con calado suficiente para grandes barcos. Durante siglos, esa bahía magnífica no sirvió de nada, porque no había tráfico marítimo que la aprovechara.

Todo cambiaría en el siglo XIX con la revolución del vapor. Cuando los barcos dejaron de depender del viento y empezaron a moverse con máquinas de carbón, necesitaron estaciones donde repostar combustible en sus largas travesías oceánicas. Y la posición de São Vicente, en mitad del Atlántico, en la ruta entre Europa, África y América del Sur, con su puerto natural excepcional, la convirtió de pronto en un punto estratégico de primer orden.

https://en.wikipedia.org/wiki/S%C3%A3o_Vicente,_Cape_Verdehttps://en.wikipedia.org/wiki/Mindelo

El gran puerto carbonero británico

Mindelo fue fundada formalmente en 1838, y su despegue llegó de la mano de los británicos. A mediados del siglo XIX, compañías inglesas se instalaron en Porto Grande y convirtieron la bahía en una de las grandes estaciones carboneras del Atlántico: aquí atracaban los barcos de vapor de todas las nacionalidades a cargar carbón para cruzar el océano, sobre todo en la ruta hacia Sudamérica y África occidental. Era un negocio enorme, y Mindelo se llenó de depósitos de carbón, muelles, oficinas y trabajadores.

La ciudad vivió décadas de prosperidad y cosmopolitismo. A la bahía llegaban barcos y marineros de medio mundo; se instalaron consulados, comerciantes británicos, portugueses y de otras nacionalidades, y hasta empresas de cables telegráficos submarinos, que hicieron de Mindelo un nudo de las comunicaciones intercontinentales. La influencia británica fue profunda: dejó huella en la arquitectura, en el deporte (el fútbol llegó pronto a la isla), en las costumbres y hasta en el vocabulario.

Aquel crisol portuario forjó el carácter único de Mindelo: una ciudad abierta, mestiza y culta, muy distinta del resto del archipiélago, con una identidad propia y orgullosa. De la mezcla de influencias portuguesas, británicas, africanas y brasileñas nació una cultura urbana refinada y musical que sería, con el tiempo, el mayor legado de la ciudad. Mindelo se sentía, y se siente, especial.

https://en.wikipedia.org/wiki/Mindelohttps://en.wikipedia.org/wiki/Porto_Grande_Bay

La decadencia del puerto y el auge de la cultura

La prosperidad de Mindelo dependía por completo del carbón y del tráfico marítimo, y ambos acabaron fallándole. A lo largo del siglo XX, varios golpes hundieron el negocio: el paso del carbón al petróleo como combustible de los barcos, la competencia de otros puertos mejor situados (como Dakar o Las Palmas), las dos guerras mundiales que trastornaron el comercio, y la apertura de nuevas rutas. El tráfico de Porto Grande fue menguando, y con él, la riqueza de la ciudad.

Mindelo entró en una larga decadencia económica que, sin embargo, no apagó su espíritu. Al contrario: privada de su motor portuario, la ciudad volcó su energía y su talento en la cultura. La morna y la coladeira, géneros musicales nacidos del mestizaje atlántico, florecieron en sus bares y salones; la poesía y la literatura encontraron en Mindelo un centro de referencia (aquí nació la influyente revista literaria 'Claridade' en los años treinta); y el carnaval, de inspiración brasileña, se convirtió en la gran fiesta de la ciudad.

Así, la Mindelo empobrecida se hizo aún más orgullosa de su identidad cultural. La nostalgia de los tiempos de esplendor, la 'sodade' (la morriña, la añoranza) de los emigrantes que partían del puerto, el mestizaje y la bohemia impregnaron una música melancólica y bellísima que expresaba el alma de la ciudad y del país entero. Mindelo se reinventó como capital cultural de Cabo Verde.

https://en.wikipedia.org/wiki/Mindelohttps://en.wikipedia.org/wiki/Music_of_Cape_Verde

Cesária Évora y la morna que conquistó el mundo

El mayor símbolo de esa vocación cultural de Mindelo es Cesária Évora, nacida en la ciudad en 1941. Cantante de morna y coladeira, empezó actuando en los bares del puerto de Mindelo cuando era muy joven, en la más completa oscuridad y pobreza, durante décadas. Su voz cálida y melancólica, cargada de 'sodade', era conocida y querida en la ciudad, pero desconocida fuera de ella. Grababa poco y ganaba menos.

El reconocimiento internacional le llegó tarde, ya cincuentona, cuando en los años noventa sus discos empezaron a triunfar en Europa y luego en el mundo entero. Cesária, que actuaba siempre descalza en homenaje a las mujeres pobres de su tierra, se convirtió en la 'diva descalza', una estrella mundial que llenaba salas en todos los continentes y que, en 2004, ganó un premio Grammy. Llevó el nombre de Cabo Verde y la morna a lugares donde nadie sabía que existían.

Cesária Évora murió en Mindelo en 2011, y su entierro fue un duelo nacional. Hoy es el mayor icono cultural de Cabo Verde: el aeropuerto de São Vicente lleva su nombre, su tumba en Mindelo es lugar de peregrinación, y su figura resume el poder de una ciudad que, desde su decadencia y su pobreza, supo dar al mundo una de las voces más hermosas del siglo XX. Ella es Mindelo hecho canción.

https://en.wikipedia.org/wiki/Ces%C3%A1ria_%C3%89vorahttps://en.wikipedia.org/wiki/Morna_(music)

Mindelo hoy: bohemia, carnaval y puerta de Santo Antão

La Mindelo actual conserva todo el encanto de su historia: el casco colonial elegante y algo decadente que le dejó el gran puerto, la música que sale de sus bares cada noche, el ambiente cosmopolita y artístico, y el orgullo de ser la capital cultural de Cabo Verde. Es la segunda ciudad del país, con una vida intelectual y musical intensa, y un carácter abierto que la distingue del resto del archipiélago.

Su gran cita anual es el Carnaval, el más famoso de Cabo Verde, heredero de la influencia brasileña y de más de un siglo de tradición: durante unos días, la Rua de Lisboa se llena de comparsas, carrozas, samba y disfraces en una fiesta multitudinaria. En agosto, el festival de música de la Baía das Gatas es otro gran acontecimiento. La música y la fiesta siguen siendo el pulso de la ciudad.

Mindelo es también, hoy, la base natural para descubrir el norte de Cabo Verde: desde su puerto, el ferry cruza en menos de una hora a Santo Antão, la isla verde del gran senderismo, un contraste radical con la árida São Vicente. Así, la ciudad que nació de un puerto de carbón y se reinventó en la cultura vive un nuevo capítulo ligado al turismo, sin renunciar a lo que la hizo única: su música, su bohemia y su alma atlántica y mestiza.

https://en.wikipedia.org/wiki/Mindelohttps://www.visit-caboverde.com/blog/carnaval-do-mindelo-a-h

📚 Bibliografía

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