Viajá con Gus
InicioIndiaHistoria
Historia del país

Historia de India

La civilización del valle del Indo

La historia urbana de India empieza mucho antes que la mayoría de las que se enseñan en Occidente. Entre el 3300 y el 1300 a. C., a orillas del río Indo y del hoy seco Ghaggar-Hakra, floreció la civilización del valle del Indo —también llamada harappana por Harappa, su primer yacimiento excavado—, una de las tres grandes civilizaciones de la Edad del Bronce junto a Egipto y Mesopotamia. En su fase madura, entre el 2600 y el 1900 a. C., abarcó buena parte del actual Pakistán, el noroeste de India y el noreste de Afganistán: la más extensa de las tres.

Sus ciudades asombran por su modernidad. Harappa y Mohenjo-daro, que pudieron tener entre 30.000 y 40.000 habitantes cada una, se trazaron sobre una cuadrícula regular, con calles orientadas a los puntos cardinales, sistemas de alcantarillado, pozos, baños públicos —como el Gran Baño de Mohenjo-daro— y almacenes de grano. Se han hallado más de mil asentamientos. Su comercio llegaba hasta Mesopotamia, usaban un sistema estandarizado de pesos y medidas y produjeron miles de sellos de esteatita con una escritura que, hasta hoy, nadie ha logrado descifrar.

Hacia el 1900 a. C. las grandes ciudades entraron en declive y fueron abandonándose. No hubo una causa única ni una destrucción violenta: hoy se atribuye sobre todo a cambios climáticos y a la desecación del río Ghaggar-Hakra, que habría empujado a la población a migrar hacia el este, hacia la llanura del Ganges. La vieja idea de una 'invasión aria' que arrasó estas ciudades está descartada; se habla más bien de un lento desplazamiento y de la fusión gradual de poblaciones.

https://en.wikipedia.org/wiki/Indus_Valley_Civilisationhttps://www.britannica.com/topic/Indus-civilizationhttps://www.worldhistory.org/Indus_Valley_Civilization/

Los Vedas y los reinos védicos

Tras el ocaso de las ciudades del Indo se abre el llamado período védico (aproximadamente 1500-500 a. C.), que da su nombre a los Vedas, el corpus de himnos, plegarias y fórmulas rituales compuesto en sánscrito antiguo y transmitido de memoria durante siglos antes de ponerse por escrito. El Rigveda, el más antiguo, es uno de los textos religiosos más viejos del mundo todavía en uso. De este universo cultural nacería, con el tiempo, lo que hoy llamamos hinduismo.

Fue una época de sociedades ganaderas y agrícolas asentadas en la llanura indogangética, organizadas en tribus y luego en pequeños reinos. En estos siglos se fue cristalizando el sistema de varnas, el ordenamiento social en cuatro grandes categorías —brahmanes (sacerdotes), chatrías (guerreros), vaishias (comerciantes y campesinos) y shudras (sirvientes)— que, endurecido y ramificado con el correr de los milenios en miles de castas hereditarias (jati), marcaría de forma profunda y a menudo opresiva la vida india hasta hoy.

Hacia mediados del primer milenio a. C. surgieron los mahajanapadas, dieciséis grandes reinos y repúblicas que dominaban el norte de India. Entre ellos empezó a destacar Magadha, en el actual estado de Bihar, cuya capital, Pataliputra (la moderna Patna), se convertiría en el centro de poder desde el que se forjarían los primeros grandes imperios del subcontinente. De este mismo caldo cultural, y en buena medida como reacción al ritualismo brahmánico y al peso de las castas, nacerían dos religiones nuevas.

https://www.britannica.com/place/India/The-Vedic-periodhttps://en.wikipedia.org/wiki/Vedic_periodhttps://www.worldhistory.org/The_Vedas/

El budismo y el jainismo

Alrededor del siglo VI-V a. C., en la misma llanura del Ganges donde competían los grandes reinos, vivieron dos maestros que fundaron religiones destinadas a cambiar la historia de Asia. Siddhartha Gautama, un príncipe del clan de los Sakia nacido en Lumbini (hoy Nepal), renunció a su vida palaciega en busca de una respuesta al sufrimiento y, según la tradición, alcanzó la iluminación bajo un árbol en Bodh Gaya, convirtiéndose en el Buda, 'el despierto'. Predicó por primera vez en Sarnath, cerca de Varanasi, y fundó el budismo, con su enseñanza de las Cuatro Nobles Verdades y el Camino Óctuple hacia la liberación del ciclo de renacimientos.

Casi al mismo tiempo, Mahavira sistematizó y difundió el jainismo, una tradición aún más radical en su exigencia de no violencia (ahimsa) hacia todo ser vivo, ascetismo extremo y respeto por todas las formas de vida. Ambas religiones rechazaban la autoridad exclusiva de los brahmanes y el valor de los sacrificios rituales, y abrían la vía de la liberación a personas de cualquier casta, lo que explica buena parte de su atractivo inicial.

El budismo, en particular, encontraría un promotor extraordinario en el emperador Ashoka y se expandiría luego por Sri Lanka, el Sudeste Asiático, China, Corea, Japón y el Tíbet, hasta volverse una de las grandes religiones mundiales. Curiosamente, en su tierra de origen terminó casi desapareciendo, reabsorbido por el hinduismo, mientras que el jainismo sobrevivió como una minoría pequeña pero influyente, sobre todo en el comercio y las finanzas del oeste de India.

https://www.britannica.com/topic/Buddhismhttps://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Buddhism_in_Indiahttps://www.britannica.com/topic/Jainism

El imperio Maurya y la conversión de Ashoka

Hacia el 321 a. C., aprovechando el vacío que dejó la retirada de Alejandro Magno del noroeste de India, un hombre llamado Chandragupta Maurya derrocó a la dinastía Nanda de Magadha y fundó el imperio Maurya, el primero en unificar casi todo el subcontinente. Guiado, según la tradición, por su astuto consejero Chanakia (Kautilia), autor del célebre tratado político Arthashastra, Chandragupta construyó un Estado centralizado con capital en Pataliputra que llegó a impresionar a los embajadores griegos.

El imperio alcanzó su cúspide bajo su nieto Ashoka (que reinó hacia 268-232 a. C.), uno de los soberanos más notables de la historia antigua. Hacia el 260 a. C., Ashoka conquistó el reino de Kalinga (la actual Odisha) en una guerra atroz que, según sus propias inscripciones, dejó cien mil muertos, muchos más por hambre y enfermedad, y decenas de miles de deportados. Horrorizado por la matanza que él mismo había provocado, el emperador se convirtió al budismo y renunció a la guerra de conquista.

A partir de entonces, Ashoka proclamó una política de dhamma —rectitud, tolerancia, no violencia y bienestar de los súbditos— que mandó grabar en pilares y rocas repartidos por todo el imperio, los famosos edictos de Ashoka, escritos no en el sánscrito culto sino en las lenguas locales para que el pueblo los entendiera. Promovió el budismo, envió misiones hasta Sri Lanka y el mundo helenístico, y dejó un símbolo perdurable: el capitel de los cuatro leones de Sarnath es hoy el emblema nacional de la República de India, y la rueda de su dhamma ocupa el centro de la bandera.

https://www.britannica.com/biography/Ashokahttps://en.wikipedia.org/wiki/Maurya_Empirehttps://en.wikipedia.org/wiki/Kalinga_War

La edad clásica de los Gupta

Tras la caída de los Maurya, hacia el 185 a. C., India volvió a fragmentarse durante siglos en reinos que se sucedían e invasores que entraban por el noroeste: griegos indobactrianos, escitas, partos y los kushanas, cuyo gran rey Kanishka fue otro mecenas del budismo y bajo cuyo dominio floreció el arte grecobudista de Gandhara. Recién en el siglo IV d. C. un nuevo poder unificó de nuevo el norte y abrió lo que suele llamarse la edad de oro de la civilización india.

El imperio Gupta, fundado por Chandragupta I hacia el 320 d. C. y llevado a su apogeo por Samudragupta y Chandragupta II, dominó el norte del subcontinente durante más de dos siglos. Fue una época de estabilidad y prosperidad en la que las ciencias, las artes y las letras alcanzaron cotas altísimas. El matemático y astrónomo Aryabhata calculó el año solar con notable precisión y trabajó con el sistema decimal; en estos siglos se consolidó el uso del cero como número, uno de los grandes aportes de India al mundo. El poeta y dramaturgo Kalidasa escribió obras que aún se consideran cumbres de la literatura sánscrita.

Bajo los Gupta se levantaron templos, se pintaron los frescos de las cuevas de Ajanta y se fijó buena parte de la iconografía y la mitología del hinduismo clásico. El imperio se debilitó a partir del siglo V ante las incursiones de los hunos heftalitas y terminó por disgregarse. India volvería a la fragmentación política, pero la síntesis cultural, religiosa y científica de la era Gupta quedaría como una referencia clásica para todo lo que vino después.

https://www.britannica.com/topic/Gupta-dynastyhttps://en.wikipedia.org/wiki/Gupta_Empirehttps://www.worldhistory.org/Gupta_Empire/

El sur dravídico y los reinos del Deccan

Mientras los grandes imperios se sucedían en el norte, el sur de India —la península más allá de la meseta del Deccan— seguía su propio camino, con lenguas dravídicas (tamil, telugu, canarés, malayalam) muy distintas del sánscrito y sus derivados del norte, y una historia que rara vez aparece en los relatos centrados en Delhi. Ya en los primeros siglos de nuestra era, los reinos tamiles de los Chera, Chola y Pandya comerciaban con Roma: en los puertos del sur se han hallado ánforas y monedas romanas, prueba de un intenso tráfico de especias, perlas y tejidos.

Entre los siglos IX y XIII, la dinastía Chola construyó el imperio marítimo más poderoso que haya salido del sur de India. Bajo Raja Raja Chola I y su hijo Rajendra I, los Chola no solo dominaron el sur del subcontinente, sino que enviaron flotas contra Sri Lanka, las Maldivas y hasta el imperio de Srivijaya, en la actual Indonesia, un caso excepcional de proyección naval en la historia india. Dejaron templos colosales, como el de Brihadishvara en Thanjavur, hoy Patrimonio de la Humanidad, y una tradición de bronces de Shiva Nataraja admirada en todo el mundo.

Este sur profundo desarrolló una civilización de templos, poesía devocional (el movimiento bhakti) y grandes dinastías —Pallavas, Chalukyas, Rashtrakutas, Hoysalas— que rara vez fueron conquistadas de manera duradera por los poderes del norte. Esa relativa autonomía explica por qué el sur conserva hasta hoy una identidad cultural y lingüística tan marcada, y por qué la penetración del islam y, más tarde, de Delhi, tuvo allí un alcance y un ritmo muy distintos que en la llanura del Ganges.

https://en.wikipedia.org/wiki/Chola_dynastyhttps://www.britannica.com/topic/Chola-dynastyhttps://en.wikipedia.org/wiki/South_India

La llegada del islam y el Sultanato de Delhi

El islam llegó a India por dos vías y en dos tiempos. Primero, de forma pacífica y temprana, a través de los mercaderes árabes que desde el siglo VII comerciaban en los puertos de la costa oeste, sobre todo en Kerala y Guyarat. Después, por la espada: a comienzos del siglo VIII los árabes conquistaron Sindh, y entre los siglos X y XII llegaron oleadas de incursiones desde Asia Central, entre ellas las devastadoras campañas de Mahmud de Ghazni, célebre por sus saqueos de templos, y las del sultanato gúrida.

De estas conquistas nació, en 1206, el Sultanato de Delhi, el primer gran Estado musulmán establecido en el corazón de India, que se prolongaría hasta 1526 a través de cinco dinastías sucesivas: los esclavos o mamelucos, los Khalji, los Tughlaq, los Sayyid y los Lodi. El sultanato llegó a extender su poder sobre buena parte del subcontinente, resistió las invasiones mongolas y sobrevivió incluso al brutal saqueo de Delhi por Tamerlán en 1398.

Fue una época de profundas transformaciones. La arquitectura indoislámica dejó monumentos como el Qutb Minar de Delhi, iniciado hacia 1199, y una nueva síntesis de estilos con arcos, cúpulas y caligrafía. Nació el urdu, lengua surgida del contacto entre el persa de la corte y las hablas locales. Y en lo religioso, junto a episodios de destrucción de templos y conversión forzada, floreció también el sufismo, cuyos místicos, con su mensaje de amor y devoción, tendieron puentes con el hinduismo bhakti. India se volvía, para siempre, una tierra de convivencia y tensión entre el hinduismo y el islam.

https://en.wikipedia.org/wiki/Delhi_Sultanatehttps://www.britannica.com/place/Delhi-sultanatehttps://www.britannica.com/place/India/The-coming-of-Islam

El imperio mogol: Akbar, Shah Jahan y el Taj Mahal

En 1526, un príncipe de Asia Central llamado Babur, descendiente por línea directa de Tamerlán y de Gengis Kan, derrotó al último sultán de Delhi en la primera batalla de Panipat y fundó el imperio mogol, que gobernaría India durante más de tres siglos, al menos nominalmente, hasta 1857. El nombre 'mogol' es, de hecho, una deformación de 'mongol'. Bajo esta dinastía, India vivió uno de los períodos más brillantes de su historia.

Su figura cumbre fue Akbar (que reinó entre 1556 y 1605), nieto de Babur, que subió al trono a los trece años y transformó un dominio militar en un imperio duradero. Akbar amplió las fronteras, creó un sistema de administración y de impuestos eficiente y, sobre todo, practicó una política de tolerancia religiosa inusual para su tiempo: abolió el impuesto que pesaba sobre los no musulmanes, se casó con princesas rajput hindúes, integró a la nobleza hindú en su gobierno y patrocinó debates entre sabios de todas las religiones. Su bisnieto Shah Jahan (1628-1658) llevó el esplendor de la corte y del arte mogol a su cima: mandó construir entre 1630 y 1653, en Agra, el Taj Mahal, el mausoleo de mármol blanco erigido en memoria de su esposa Mumtaz Mahal, muerta al dar a luz, y considerado hoy la obra maestra de la arquitectura indoislámica y una de las construcciones más admiradas del planeta.

El último de los grandes emperadores, Aurangzeb (1658-1707), que llegó al trono tras encarcelar a su padre y matar a sus hermanos, expandió el imperio hasta su máxima extensión territorial, pero rompió con la tolerancia de Akbar: reinstauró el impuesto a los no musulmanes, endureció la política religiosa y agotó las arcas en guerras interminables en el sur, sobre todo contra los marathas del líder hindú Shivaji. A su muerte, en 1707, el imperio empezó una decadencia lenta pero imparable, y el poder real se fue fragmentando entre gobernadores provinciales, marathas, sijs y otros poderes regionales. Ese vacío sería la puerta de entrada de los europeos.

https://en.wikipedia.org/wiki/Mughal_Empirehttps://www.britannica.com/topic/Mughal-dynastyhttps://www.britannica.com/biography/Shah-Jahan

La llegada europea y el Raj británico

Los europeos llegaron a India por mar en busca de especias. En 1498, el portugués Vasco da Gama arribó a Calicut, en la costa de Kerala, y abrió la ruta directa entre Europa e India bordeando África. Portugal montó una red de fuertes costeros —Goa fue su joya— y por un siglo dominó el comercio del océano Índico. Detrás vinieron los holandeses, los franceses y los ingleses. La Compañía Inglesa de las Indias Orientales, fundada en 1600, empezó como una empresa comercial con factorías en puertos como Madrás, Bombay y Calcuta, pero terminó convirtiéndose en un poder político y militar.

El punto de inflexión fue la batalla de Plassey, en 1757, cuando la Compañía, aprovechando la desintegración mogol y las rivalidades locales, derrotó al nabab de Bengala y se hizo con el control de la región más rica de India. Durante el siglo siguiente, la Compañía —una corporación privada con su propio ejército— fue anexando o subordinando reino tras reino hasta dominar casi todo el subcontinente. Su gestión fue con frecuencia rapaz: la gran hambruna de Bengala de 1770, agravada por las políticas fiscales de la Compañía, se cobró millones de vidas, y es solo la primera de una larga serie de hambrunas que jalonan el período colonial.

En 1857 estalló una gran rebelión —conocida como la Rebelión de los Cipayos o, para muchos indios, la Primera Guerra de Independencia— que empezó como un motín de soldados indios del ejército de la Compañía y se extendió por el norte, con Delhi y el anciano emperador mogol Bahadur Shah Zafar como símbolos. Fue aplastada con enorme dureza. A raíz de ella, la Corona británica abolió la Compañía y asumió el gobierno directo: nacía el Raj británico, con la reina Victoria proclamada emperatriz de India en 1876. El balance de esos casi dos siglos es objeto de debate historiográfico legítimo. Los británicos construyeron ferrocarriles, telégrafos, un sistema administrativo y educativo y un aparato legal unificado; pero también drenaron la riqueza del país, desindustrializaron su artesanía textil y gestionaron —o dejaron ocurrir— hambrunas catastróficas, como la de Bengala de 1943, en la que murieron entre dos y tres millones de personas mientras se exportaban alimentos. La cifra global de muertes por las hambrunas del período colonial se discute, pero se cuenta en decenas de millones a lo largo del siglo XIX y comienzos del XX.

https://www.britannica.com/place/India/The-British-Rajhttps://en.wikipedia.org/wiki/British_Rajhttps://en.wikipedia.org/wiki/Company_rule_in_India

El movimiento independentista y Gandhi

La resistencia al dominio británico se organizó políticamente en 1885 con la fundación del Congreso Nacional Indio, al principio un foro moderado de la élite educada que reclamaba mayor participación, y con el tiempo el gran vehículo del nacionalismo indio. En 1906 se creó también la Liga Musulmana, que empezaría a plantear los intereses específicos de la minoría musulmana. Pero la figura que transformó la lucha en un movimiento de masas fue Mohandas Karamchand Gandhi.

Abogado formado en Londres y curtido en las campañas contra la discriminación en Sudáfrica, Gandhi —al que se llamaría Mahatma, 'alma grande'— regresó a India en 1915 y convirtió la resistencia no violenta (satyagraha) en un arma política formidable. Dirigió tres grandes campañas: la de no cooperación (1920-1922), la de desobediencia civil con la célebre Marcha de la Sal de 1930 —cuando recorrió a pie más de 300 kilómetros hasta el mar para producir sal en desafío al monopolio británico— y el movimiento Quit India ('Fuera de India') de 1942, lanzado en plena Segunda Guerra Mundial con la consigna 'hacer o morir'. Junto a él trabajaron figuras como Jawaharlal Nehru, futuro primer ministro, y Sardar Vallabhbhai Patel.

Gandhi predicaba, además de la independencia, la unidad entre hindúes y musulmanes, la abolición de la intocabilidad —llamaba harijan, 'hijos de Dios', a los así llamados intocables— y una vida austera y autosuficiente. Su estrategia le valió el respeto mundial y la cárcel en repetidas ocasiones. Cuando la Segunda Guerra Mundial dejó a Gran Bretaña exhausta y decidida a retirarse, el interrogante ya no era si India sería independiente, sino cómo y en cuántos pedazos. Ahí se abrió la herida de la Partición.

https://en.wikipedia.org/wiki/Indian_independence_movementhttps://www.britannica.com/event/Salt-Marchhttps://www.britannica.com/event/Quit-India-Movement

La independencia y la Partición de 1947

La independencia de India, largamente ansiada, llegó envuelta en tragedia. A medida que la retirada británica se hacía inevitable tras la guerra, se impuso la exigencia de la Liga Musulmana, encabezada por Muhammad Ali Jinnah, de un Estado separado para los musulmanes: Pakistán. El Congreso, y el propio Gandhi, se oponían a dividir el país, pero ante el temor a una guerra civil y la presión de los tiempos, se aceptó la partición del subcontinente en dos Estados según criterios religiosos.

El 15 de agosto de 1947, India nació como nación independiente, con Nehru como primer ministro; un día antes había nacido Pakistán. Pero las fronteras, trazadas a las apuradas por un jurista británico, Cyril Radcliffe, que apenas conocía el país, partieron en dos las provincias de Punyab y Bengala y dejaron a millones de personas del 'lado equivocado' de una línea religiosa. Se desató entonces una de las mayores migraciones forzadas de la historia: entre doce y veinte millones de personas cruzaron las nuevas fronteras —hindúes y sijs hacia India, musulmanes hacia Pakistán— en medio de una explosión de violencia sectaria atroz, con matanzas, trenes cargados de cadáveres, aldeas incendiadas y decenas de miles de mujeres secuestradas o violadas.

Las cifras de muertos son objeto de debate y varían enormemente según las fuentes: las estimaciones más citadas hablan de entre 200.000 y dos millones de víctimas, y algunos estudios recientes elevan el número aún más. La Partición dejó una herida que nunca cerró del todo: India y Pakistán han librado desde entonces varias guerras, sobre todo por Cachemira, cuya soberanía sigue disputada. El propio Gandhi, que había recorrido las zonas de matanza predicando la reconciliación, fue asesinado el 30 de enero de 1948 por un extremista hindú que lo consideraba demasiado favorable a los musulmanes. La independencia y la Partición son, en la memoria india, las dos caras inseparables de un mismo momento fundacional.

https://en.wikipedia.org/wiki/Partition_of_Indiahttps://www.britannica.com/event/Partition-of-Indiahttps://news.harvard.edu/gazette/story/2018/04/harvard-schol

La India contemporánea: democracia, diversidad y economía

Contra los pronósticos de quienes creían que un país tan vasto, pobre y diverso no podría sostener la democracia, India adoptó en 1950 una Constitución que la convirtió en república federal, laica y democrática, con sufragio universal desde el primer día y con la abolición formal de la intocabilidad. Su artífice constitucional, Bhimrao Ambedkar, era él mismo un dalit (el término que hoy prefieren los antes llamados intocables) y se convirtió en símbolo de la lucha por la igualdad. Desde entonces India ha celebrado elecciones de forma ininterrumpida y es hoy la mayor democracia del mundo por número de votantes, con cientos de millones de personas acudiendo a las urnas.

El camino no fue lineal. Tras las décadas de Nehru y de su hija Indira Gandhi —que decretó un polémico estado de emergencia entre 1975 y 1977 y fue asesinada en 1984 por sus guardaespaldas sijs—, India pasó de una economía cerrada y planificada a una apertura liberalizadora a partir de 1991 que disparó su crecimiento. Hoy es una de las mayores economías del mundo, potencia en tecnología de la información y en programas espaciales —en 2023 se convirtió en el primer país en posar una sonda cerca del polo sur lunar—, y en 2023 superó a China como el país más poblado del planeta, con unos 1.400 millones de habitantes.

Esa India moderna sigue cargando con desafíos enormes: profundas desigualdades, la persistencia de las castas pese a su prohibición legal, tensiones religiosas entre la mayoría hindú y la gran minoría musulmana, disputas fronterizas y la presión sobre el medioambiente. Es un país donde conviven la pobreza extrema y una clase media de cientos de millones, los templos milenarios y los parques tecnológicos, más de veinte lenguas oficiales y mil dialectos. Difícil de resumir y imposible de reducir a una sola imagen, India encara el siglo XXI reivindicando a la vez su antiquísima herencia civilizatoria y su ambición de gran potencia.

https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_the_Republic_of_Indhttps://www.britannica.com/place/India/Independent-Indiahttps://en.wikipedia.org/wiki/India

🗺️ Historia por provincia / estado

El Himalaya y el norte espiritual
Ver su historia →
El este y el Ganges
Ver su historia →
El norte y el Triángulo de Oro
Ver su historia →
El oeste y el sur
Ver su historia →
Rajastán y el desierto
Ver su historia →

📚 Bibliografía

← Volver a la guía de India