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Historia · India

Historia de El este y el Ganges

Varanasi, la ciudad más sagrada y antigua

Varanasi —también llamada Benarés o, con su nombre antiguo, Kashi, 'la ciudad de la luz'— es el lugar más sagrado del hinduismo y una de las ciudades habitadas de forma continua más antiguas del mundo: las tradiciones la remontan a más de tres mil años, y algunas fuentes la consideran incluso más vieja. Consagrada al dios Shiva, es para los hindúes el centro espiritual del universo, el punto donde la vida y la muerte se tocan.

La ciudad se despliega a lo largo de la orilla oeste del Ganges en una sucesión de ghats, las escalinatas de piedra que bajan hasta el agua. Cada amanecer, miles de peregrinos se sumergen en el río para purificarse; cada atardecer se celebra la ceremonia del Ganga Aarti, con sacerdotes que ofrecen fuego al río entre cánticos. Y en dos ghats en particular, como el de Manikarnika, arden día y noche las piras funerarias: morir en Varanasi y ser incinerado a orillas del Ganges se considera una liberación del ciclo de reencarnaciones (moksha), por lo que muchos hindúes viajan aquí al final de su vida. La muerte se vive a plena luz, sin ocultarla, como parte natural del orden sagrado.

Varanasi fue también un gran centro de saber y de arte a lo largo de los siglos, cuna de música clásica, sánscrito y filosofía, y un lugar donde el hinduismo, el budismo y el jainismo se cruzaron: muy cerca, en Sarnath, Buda pronunció su primer sermón tras la iluminación. Ninguna ciudad concentra como Varanasi la intensidad religiosa de India: caótica, densa, abrumadora para el visitante, es para el creyente el corazón mismo de lo sagrado.

https://en.wikipedia.org/wiki/Varanasihttps://www.britannica.com/place/Varanasihttps://en.wikipedia.org/wiki/Ghats_in_Varanasi

El Ganges, río madre de una civilización

Ningún río del mundo es tan venerado como el Ganges. Nace en un glaciar del Himalaya, en Gangotri, desciende por Rishikesh y Haridwar hacia la gran llanura, atraviesa Varanasi y se une luego a otros grandes ríos hasta desembocar, en un inmenso delta compartido con Bangladés, en el golfo de Bengala. Para los hindúes es una diosa, Ganga, cuyas aguas purifican de todo pecado; bañarse en ella, beberla o esparcir en ella las cenizas de los muertos son actos de profunda devoción.

Más allá de lo religioso, el Ganges es la arteria vital del norte de India. Su cuenca, la llanura indogangética, es una de las regiones más fértiles y densamente pobladas del planeta: cientos de millones de personas dependen de sus aguas para la agricultura, la pesca y la vida diaria. Sobre sus orillas florecieron los reinos védicos, el imperio Maurya con su capital Pataliputra y buena parte de la historia india antigua. El río es, literalmente, la cuna de la civilización del subcontinente.

Esa intensa presencia humana tiene también un costo. El Ganges es hoy uno de los ríos más contaminados del mundo, cargado con vertidos industriales, aguas residuales y residuos de las ciudades que atraviesa. Sucesivos gobiernos han lanzado planes de limpieza —el más reciente, el programa Namami Gange—, con resultados desiguales. La paradoja de un río a la vez sagrado y degradado resume bien los dilemas de la India contemporánea, atrapada entre la reverencia por su herencia milenaria y las presiones del desarrollo y la superpoblación.

https://en.wikipedia.org/wiki/Gangeshttps://www.britannica.com/place/Ganges-Riverhttps://en.wikipedia.org/wiki/Pollution_of_the_Ganges

Bengala, cuna del poder británico en India

El este de India, y en particular Bengala, fue el lugar donde comenzó el dominio británico del subcontinente. Calcuta, fundada por la Compañía de las Indias Orientales a finales del siglo XVII, se convirtió en su gran base comercial y, tras la decisiva batalla de Plassey en 1757 —cuando la Compañía derrotó al nabab de Bengala y se hizo con el control de la provincia más rica de India—, en la capital de un poder que iría extendiéndose por todo el país. Calcuta sería la capital de la India británica hasta 1911.

Bengala pagó un precio altísimo por esa centralidad. La primera gran catástrofe llegó pronto: la hambruna de Bengala de 1770, agravada por la voracidad fiscal de la Compañía, mató a millones de personas, quizás a un tercio de la población de la región. Casi dos siglos después, ya bajo el Raj y en plena Segunda Guerra Mundial, la hambruna de Bengala de 1943 se cobró entre dos y tres millones de vidas; historiadores como Amartya Sen han argumentado que no se debió tanto a la falta de alimentos como a los fallos de distribución, la especulación y las prioridades bélicas del gobierno colonial, un debate historiográfico que sigue abierto.

Pero Bengala fue también un foco de resistencia y de renovación. De aquí surgió buena parte del nacionalismo indio y de la lucha anticolonial, y aquí se produjo el llamado Renacimiento bengalí. La Partición de 1947 volvió a partir la región en dos, entre India y el Pakistán oriental, que en 1971, tras una sangrienta guerra de independencia, se convertiría en Bangladés. La historia del este de India es, en gran medida, la historia del encuentro —y del choque— entre India y el poder europeo.

https://en.wikipedia.org/wiki/Bengalhttps://en.wikipedia.org/wiki/Bengal_famine_of_1943https://www.britannica.com/place/Kolkata/History

El Renacimiento bengalí y Tagore

A lo largo del siglo XIX y comienzos del XX, Bengala vivió un extraordinario florecimiento cultural, intelectual y social que se conoce como el Renacimiento bengalí. Nacido del contacto entre la tradición india y las ideas europeas que llegaban por Calcuta, este movimiento produjo una generación de reformadores, escritores, científicos y pensadores que transformaron la vida cultural del país y sentaron muchas de las bases de la India moderna.

Su primer gran nombre fue Ram Mohan Roy, considerado el 'padre de la India moderna', que a comienzos del siglo XIX luchó contra prácticas como la sati —la inmolación de las viudas en la pira del marido, que los británicos prohibieron en 1829—, promovió la educación y fundó un movimiento religioso reformista, el Brahmo Samaj. Tras él vinieron figuras como el místico Ramakrishna y su discípulo Vivekananda, que llevó el pensamiento hindú a Occidente.

La cumbre del Renacimiento bengalí fue Rabindranath Tagore (1861-1941): poeta, novelista, músico y pintor, autor del poemario 'Gitanjali', se convirtió en 1913 en el primer no europeo en ganar el Premio Nobel de Literatura. Tagore, que fundó la universidad de Santiniketan y compuso los himnos nacionales que hoy usan tanto India como Bangladés, encarnó como nadie el diálogo entre las culturas. Este fermento intelectual explica por qué el este de India, más allá de la fe del Ganges, fue durante generaciones el gran laboratorio cultural y político del país.

https://en.wikipedia.org/wiki/Bengal_Renaissancehttps://www.britannica.com/biography/Rabindranath-Tagorehttps://en.wikipedia.org/wiki/Rabindranath_Tagore

Darjeeling, el té y la montaña colonial

En las estribaciones del Himalaya, al norte de Bengala, Darjeeling es la imagen misma de la estación de montaña colonial. Cuando los británicos tomaron la zona a mediados del siglo XIX, quedaron seducidos por su clima fresco y sus vistas a las cumbres nevadas —entre ellas el Kangchenjunga, la tercera montaña más alta del mundo— y la convirtieron en un lugar de descanso donde los funcionarios del Raj escapaban del calor sofocante de la llanura durante el verano. De ahí su arquitectura, sus iglesias, sus internados de estilo inglés.

Pero lo que hizo famoso a Darjeeling en el mundo entero fue el té. A partir de la década de 1850, los británicos plantaron en estas laderas variedades de té que, aclimatadas a la altura y a la niebla, dieron una hoja de aroma delicado y muy apreciado: el té Darjeeling, conocido como 'el champán de los tés', sigue siendo uno de los más cotizados del planeta. Las plantaciones tapizan las colinas y emplean a generaciones de trabajadores, muchos de origen nepalí.

Para subir a la estación desde la llanura, los británicos construyeron en 1881 una proeza de ingeniería: el Darjeeling Himalayan Railway, un tren de vía estrecha —el famoso 'toy train'— que trepa por la montaña en lazos y curvas cerradas, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Detrás de la postal, sin embargo, late una realidad social compleja: la población de origen gorkha-nepalí de estas colinas ha reclamado durante décadas su propia región autónoma, el Gorkhaland, en un conflicto identitario que sigue vivo y que recuerda que también aquí, en el paraíso del té, la historia dejó fronteras y tensiones.

https://en.wikipedia.org/wiki/Darjeelinghttps://whc.unesco.org/en/list/944/https://en.wikipedia.org/wiki/Darjeeling_Himalayan_Railway

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📚 Bibliografía

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