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Historia de Corea del Sur

Gojoseon y los Tres Reinos

La historia coreana empieza con un mito y una realidad arqueológica que corren en paralelo. El mito es el de Dangun, hijo de un dios y de una osa convertida en mujer, que según la tradición fundó Gojoseon —el 'Antiguo Joseon'— en el año 2333 a. C. La realidad es que en la cuenca del río Taedong, en el norte de la península y el sur de Manchuria, se formó hacia el primer milenio antes de nuestra era el primer Estado coreano, una sociedad de la Edad del Bronce y luego del Hierro que comerciaba y guerreaba con los reinos chinos vecinos. En el año 108 a. C., el emperador Wu de la dinastía Han conquistó Gojoseon y estableció comandancias chinas en su territorio, entre ellas la de Lelang, que perduró siglos.

De las ruinas de aquel mundo surgieron, hacia el cambio de era, tres reinos que se repartirían la península durante casi setecientos años. Goguryeo, el más grande y guerrero, se extendía por el norte y Manchuria y frenó una y otra vez a los ejércitos chinos. Baekje, en el suroeste, fue un reino refinado y marítimo que llevó el budismo y la escritura china hasta Japón. Silla, en el sureste, arrinconada al principio, desarrolló una monarquía sólida y un estamento aristocrático rígido, el sistema de 'huesos sagrados' y 'huesos verdaderos' que reservaba el trono y los altos cargos a la nobleza de sangre.

Los tres reinos compartían rasgos: monarquías centralizadas, aristocracias poderosas, la adopción del budismo como religión de Estado a partir del siglo IV y el uso de los caracteres chinos. Pero se hicieron la guerra sin tregua. Ese equilibrio inestable se rompería en el siglo VII, cuando Silla eligió aliarse con la superpotencia del momento —la China de los Tang— para acabar con sus rivales.

https://en.wikipedia.org/wiki/Three_Kingdoms_of_Koreahttps://www.britannica.com/topic/Three-Kingdoms-periodhttps://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Korea

La unificación de Silla

En el año 660, las fuerzas combinadas de Silla y de la dinastía Tang aplastaron a Baekje; en 668 cayó Goguryeo. Por primera vez, la mayor parte de la península quedaba bajo un solo poder: Silla. Pero la victoria trajo un problema inmediato, porque los Tang pretendían quedarse con el territorio conquistado. Silla les hizo la guerra a sus propios aliados y, hacia el año 676, logró expulsarlos al norte del río Taedong. Ese pulso contra el imperio más grande de Asia es uno de los momentos fundacionales de la conciencia coreana.

Nació así la llamada Silla Unificada (668-935), que inauguró casi dos siglos y medio de esplendor cultural. Su capital, Gyeongju, llegó a ser una de las ciudades más grandes del mundo, con calles trazadas en cuadrícula, templos budistas y palacios. De esa época son el templo de Bulguksa y la gruta de Seokguram, cumbres del arte budista coreano, hoy Patrimonio de la Humanidad. Al norte, en las antiguas tierras de Goguryeo, surgió otro reino, Balhae, que muchos historiadores coreanos consideran parte de su herencia: por eso al período se lo llama a veces 'de los Estados del Norte y del Sur'.

Con el tiempo, la rigidez del sistema aristocrático y las luchas por el trono debilitaron a Silla. En el siglo IX el poder central se desmoronó, surgieron caudillos regionales y se reconstituyeron, por un momento, reinos que evocaban a los antiguos Baekje y Goguryeo. De ese caos, conocido como el período de los Tres Reinos Posteriores, saldría un nuevo unificador.

https://en.wikipedia.org/wiki/Unified_Sillahttps://www.newworldencyclopedia.org/entry/Sillahttps://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Gyeongju

Goryeo, la dinastía que le dio su nombre a Corea

En el año 918, un general llamado Wang Geon fundó un nuevo reino y en 935 completó la reunificación de la península al recibir la rendición del último rey de Silla. Su dinastía, Goryeo (918-1392), le dio a Corea el nombre por el que la conoce Occidente: 'Corea' deriva de 'Goryeo'. Estableció su capital en Kaesong y montó un Estado centralizado con un sistema de exámenes al estilo chino para reclutar funcionarios, aunque la aristocracia hereditaria siguió pesando mucho.

Goryeo fue una civilización brillante. El budismo alcanzó su apogeo como religión de Estado y financió templos, pagodas y una obra monumental: la Tripitaka Coreana, el canon budista completo tallado en más de 80.000 bloques de madera, conservado en el templo de Haeinsa y considerado la versión más precisa que existe. Los alfareros de Goryeo crearon el celadón de vidriado verde jade, una de las cerámicas más admiradas de Asia. Y fue aquí donde, en el siglo XIII, se imprimió con tipos móviles de metal —el 'Jikji', de 1377, es el libro más antiguo que se conserva impreso con esa técnica, anterior a Gutenberg.

Pero Goryeo también sufrió. En el siglo XII el poder cayó en manos de dictaduras militares. Y a partir de 1231, los mongoles invadieron la península una y otra vez durante casi treinta años, con una devastación enorme; la corte se refugió en la isla de Ganghwa mientras el campo era arrasado. Goryeo terminó sometida como Estado vasallo del imperio mongol de los Yuan durante casi un siglo. Cuando el poder mongol se derrumbó, en el siglo XIV, la dinastía quedó agotada y dividida, y un general ambicioso vio su oportunidad.

https://en.wikipedia.org/wiki/Goryeohttps://www.britannica.com/place/Koreahttps://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Korea

Joseon, el confucianismo y la invención del hangul

En 1392, el general Yi Seong-gye dio un golpe de Estado, derrocó a Goryeo y fundó una nueva dinastía a la que llamó Joseon, en homenaje al antiguo reino fundacional. Trasladó la capital a Hanyang —la actual Seúl— y adoptó como ideología oficial el neoconfucianismo, una doctrina que ordenaba toda la sociedad en jerarquías estrictas: el rey sobre el súbdito, el padre sobre el hijo, el hombre sobre la mujer. La dinastía Joseon reinaría más de cinco siglos, de 1392 a 1897 (y hasta 1910 como Imperio de Corea), una de las monarquías más longevas de la historia.

Su figura más luminosa fue el rey Sejong el Grande (reinó de 1418 a 1450), bajo cuyo mandato florecieron la ciencia, la astronomía y las artes. Su obra más perdurable fue el hangul, el alfabeto coreano, promulgado en 1443. Hasta entonces solo la élite podía leer y escribir, porque se usaban los complejísimos caracteres chinos. Sejong encargó a un grupo de eruditos un sistema fonético sencillo, de apenas veintiocho letras diseñadas para representar los sonidos reales de la lengua; sus consonantes imitan la forma que adopta la boca al pronunciarlas. Es uno de los pocos alfabetos del mundo del que se conoce con exactitud quién, cuándo y por qué lo creó, y hoy se estudia como una obra maestra de la lingüística.

La élite letrada, los 'yangban', desconfió del hangul y siguió escribiendo en chino durante siglos; el nuevo alfabeto quedó relegado a las mujeres, al pueblo y a la literatura popular, y no se impuso plenamente hasta el siglo XX. Aun así, la Joseon consolidó una identidad coreana fuerte, confuciana y centralizada, que definiría al país hasta la modernidad.

https://en.wikipedia.org/wiki/Joseonhttps://en.wikipedia.org/wiki/Hangulhttps://www.britannica.com/place/Korea

Las invasiones: los japoneses en 1592 y los manchúes en 1636

El siglo de oro de la Joseon terminó de golpe en 1592, cuando el señor de la guerra japonés Toyotomi Hideyoshi, que soñaba con conquistar la China de los Ming, lanzó una invasión descomunal sobre Corea como paso previo. Un primer contingente de más de 24.000 hombres desembarcó en Busan en la primavera de 1592, y en pocas semanas el ejército japonés arrolló las defensas coreanas y tomó Seúl y Pyongyang. Aquella guerra —conocida como la guerra Imjin— fue brutal: masacres, deportaciones de artesanos y alfareros a Japón, y una destrucción del patrimonio de la que Corea tardó generaciones en recuperarse.

La resistencia tuvo un héroe naval que se volvió leyenda: el almirante Yi Sun-sin. Con una flota inferior en número pero mejor organizada, y con los famosos 'barcos tortuga' (geobukseon), acorazados y erizados de cañones, Yi cortó las líneas de abastecimiento japonesas y ganó batalla tras batalla. La tradición le atribuye no haber perdido ningún combate naval en más de veinte enfrentamientos; su victoria más citada, la de Myeongnyang en 1597, la logró con apenas trece naves frente a una flota japonesa muy superior. Con la ayuda de tropas chinas de los Ming y de milicias campesinas voluntarias, y tras la muerte de Hideyoshi, los japoneses se retiraron en 1598. Yi murió en la última batalla, la de Noryang.

Apenas repuesta de esa guerra, Corea sufrió dos invasiones más, esta vez desde el norte: las de los manchúes, que estaban fundando la dinastía Qing en China. En 1627 y sobre todo en 1636, sus ejércitos arrasaron la península; el rey Injo terminó humillado, obligado a arrodillarse ante el emperador manchú y a aceptar la sumisión a los Qing. Traumatizada, la Joseon se replegó sobre sí misma, cerró sus fronteras al extranjero y se ganó el apodo de 'reino ermitaño', una política de aislamiento que duraría más de dos siglos.

https://en.wikipedia.org/wiki/Imjin_Warhttps://en.wikipedia.org/wiki/Yi_Sun-sinhttps://www.worldhistory.org/article/1398/the-japanese-invas

El fin del reino ermitaño y la sombra de Japón

Durante el siglo XIX, mientras las potencias occidentales forzaban la apertura de Asia oriental, la Joseon se aferró a su aislamiento. El regente Heungseon Daewongun persiguió al cristianismo y rechazó a cañonazos a las flotas francesa y estadounidense que intentaron abrir el país. Pero la presión era irresistible. En 1876, Japón —ya modernizado— impuso a Corea el Tratado de Ganghwa, el primero de una serie de acuerdos desiguales que abrieron sus puertos y erosionaron su soberanía.

El campo, exprimido por impuestos abusivos y por la corrupción de los funcionarios, estalló. En 1894 se desató la Revolución Campesina Donghak, un levantamiento nacido en Jeolla que mezcló reivindicaciones sociales con una nueva religión autóctona. Los campesinos llegaron a tomar Jeonju, y el gobierno, incapaz de contenerlos, pidió ayuda a China; Japón usó ese pretexto para enviar sus propias tropas. El resultado fue la Primera Guerra Sino-Japonesa (1894-1895), que Japón ganó, y la represión de la revuelta, que dejó más de diez mil muertos entre los campesinos.

En los años siguientes, Corea fue quedando bajo la órbita japonesa. En 1895 fue asesinada la reina Myeongseong (la reina Min) por agentes japoneses en su propio palacio. En 1897 el rey Gojong proclamó el Imperio de Corea en un intento tardío de afirmar la independencia. No sirvió: tras vencer también a Rusia en 1905, Japón convirtió a Corea en su protectorado y, el 22 de agosto de 1910, la anexó formalmente. Cinco siglos de dinastía Joseon terminaban bajo bandera extranjera.

https://en.wikipedia.org/wiki/Tonghak_Peasant_Revolutionhttps://en.wikipedia.org/wiki/Korean_Empirehttps://www.britannica.com/place/Korea

La ocupación japonesa (1910-1945)

Los treinta y cinco años de dominio colonial japonés dejaron una cicatriz que todavía marca las relaciones entre Corea y Japón. El régimen colonial se propuso, sobre todo en su fase final, borrar la identidad coreana: prohibió la enseñanza del idioma y de la historia coreanas, obligó a millones de personas a adoptar nombres japoneses, impuso el culto sintoísta y trató a los coreanos como súbditos de segunda. En el plano económico modernizó infraestructuras —ferrocarriles, fábricas, puertos—, pero al servicio de la metrópoli: la tierra y el arroz coreanos alimentaban a Japón mientras muchos campesinos perdían sus propiedades.

La resistencia fue constante. El 1 de marzo de 1919, poco después de la muerte del ex emperador Gojong, se leyó en Seúl una Declaración de Independencia y estalló un movimiento pacífico de protesta que se extendió por todo el país: el Movimiento del 1 de Marzo, en el que participaron cerca de dos millones de personas. La represión japonesa fue feroz. Según las estimaciones coreanas, dejó alrededor de 7.500 muertos, 16.000 heridos y unos 47.000 detenidos; las cifras exactas se discuten, pero la brutalidad no. De aquel movimiento nació un gobierno coreano en el exilio, con sede en Shanghái.

La parte más oscura llegó con la guerra. Durante la expansión militar japonesa y la Segunda Guerra Mundial, cientos de miles de coreanos fueron enviados a trabajos forzados en minas y fábricas, y decenas de miles de mujeres —coreanas y de otros países asiáticos— fueron forzadas a la esclavitud sexual en los burdeles militares del ejército japonés, las llamadas con el eufemismo 'mujeres de consuelo'. El número exacto y la naturaleza de la coacción siguen siendo objeto de un debate historiográfico y diplomático tenso, pero el consenso de los historiadores es que se trató de un sistema organizado por el Estado japonés. La liberación llegó el 15 de agosto de 1945, con la rendición de Japón. Los coreanos celebraron; no sabían que la liberación traería, casi de inmediato, la división.

https://www.britannica.com/topic/Korea-Under-Japanese-Rulehttps://en.wikipedia.org/wiki/Korea_under_Japanese_rulehttps://en.wikipedia.org/wiki/March_First_Movement

La división y la Guerra de Corea (1950-1953)

La división de Corea no la decidieron los coreanos. En agosto de 1945, con Japón derrotado, dos oficiales estadounidenses trazaron sobre un mapa, casi a las apuradas, una línea en el paralelo 38 para repartirse la ocupación con la Unión Soviética: los soviéticos administrarían el norte; los estadounidenses, el sur. Lo que iba a ser una medida temporal se congeló con la Guerra Fría. En 1948 se proclamaron dos Estados rivales: la República de Corea en el sur, con Syngman Rhee, y la República Popular Democrática de Corea en el norte, con Kim Il-sung.

El 25 de junio de 1950, el ejército norcoreano, armado y respaldado por la Unión Soviética, cruzó el paralelo 38 e invadió el sur. En pocas semanas ocupó casi toda la península; solo resistió un reducto en torno a Busan, el 'perímetro de Pusan'. Una fuerza de la ONU liderada por Estados Unidos revirtió la situación con el desembarco de Incheon en septiembre y avanzó hacia el norte, hasta que la entrada masiva de tropas chinas en el invierno de 1950 volvió a empujar el frente hacia el sur. La guerra se estancó luego durante dos años en torno al paralelo 38, en una carnicería de trincheras y bombardeos.

El 27 de julio de 1953 se firmó un armisticio —no un tratado de paz— que estableció una Zona Desmilitarizada a lo largo de la línea del frente, más o menos donde había empezado todo. El balance fue devastador: en torno a un millón de bajas militares y al menos otro tanto de muertos civiles, familias separadas a ambos lados de la frontera, y un país en ruinas. Corea seguía partida en dos, y técnicamente lo sigue estando hasta hoy: nunca se firmó la paz.

https://www.britannica.com/event/Korean-Warhttps://en.wikipedia.org/wiki/Korean_Warhttps://en.wikipedia.org/wiki/Division_of_Korea

De la dictadura a la democracia: el levantamiento de Gwangju

La Corea del Sur de la posguerra fue durante décadas una dictadura. En 1961, el general Park Chung-hee tomó el poder por un golpe militar y gobernó con mano de hierro hasta 1979, cuando fue asesinado por su propio jefe de inteligencia. Park impulsó el despegue económico del país, pero reprimió con dureza a la oposición, a los sindicatos y a la prensa. Su muerte abrió una breve esperanza democrática que otro general, Chun Doo-hwan, se encargó de aplastar con un nuevo golpe entre diciembre de 1979 y mayo de 1980.

La resistencia a ese golpe tuvo su epicentro en Gwangju, en el suroeste. El 18 de mayo de 1980, estudiantes que protestaban contra la ley marcial fueron atacados con extrema violencia por tropas de élite. Lejos de amedrentarse, la ciudad entera se levantó: durante unos días, los ciudadanos armados llegaron a expulsar al ejército y a autogestionar Gwangju, hasta que el 27 de mayo las tropas la retomaron por la fuerza. El recuento oficial de 1995 reconoció 193 muertos (166 civiles, 23 soldados y 4 policías), pero muchos investigadores sostienen que la cifra real fue considerablemente mayor, porque el régimen ocultó registros; buena parte de la historiografía la sitúa por encima del millar. El debate sobre las cifras sigue abierto, pero el hecho es claro: fue una masacre de civiles a manos del propio Estado.

Durante años, la dictadura presentó Gwangju como una revuelta comunista. La verdad se fue imponiendo y el levantamiento se convirtió en el símbolo de la lucha democrática coreana. La presión ciudadana culminó en junio de 1987 en enormes protestas que forzaron al régimen a aceptar elecciones presidenciales directas. En 1997, Kim Dae-jung —un opositor de Jeolla que había sido condenado a muerte tras Gwangju— ganó la presidencia: la primera alternancia pacífica del poder a la oposición. La UNESCO inscribió los archivos del levantamiento de Gwangju en su registro de la Memoria del Mundo.

https://en.wikipedia.org/wiki/Gwangju_Uprisinghttps://www.britannica.com/event/Gwangju-Uprisinghttps://www.unesco.org/en/memory-world/human-rights-document

El milagro del río Han

Cuando terminó la guerra, en 1953, Corea del Sur era uno de los países más pobres del mundo, con la industria destruida y una economía que dependía de la ayuda externa. Tres décadas después se había convertido en una potencia industrial. A esa transformación vertiginosa se la conoce como 'el milagro del río Han', por el río que atraviesa Seúl, corazón de ese despegue. La expresión se popularizó a comienzos de los años sesenta y describe el salto de un país agrario y arrasado a una economía industrializada y exportadora.

El motor fueron los planes quinquenales del régimen de Park Chung-hee, que canalizaron el crédito y el esfuerzo nacional hacia la industria pesada, la construcción naval, el acero, la química y luego la electrónica. El Estado se alió con grandes conglomerados familiares, los 'chaebol' —Samsung, Hyundai, LG, Daewoo—, que crecieron al amparo del poder y hoy son gigantes globales. Millones de campesinos se mudaron a las ciudades y trabajaron jornadas larguísimas por salarios bajos; el crecimiento fue real y espectacular, pero se apoyó sobre sacrificios enormes y sobre una represión política que ahogó los reclamos laborales.

En 1988, Seúl organizó los Juegos Olímpicos, la puesta de largo del país ante el mundo. En 1996, Corea del Sur ingresó en la OCDE, el club de las economías desarrolladas. La crisis financiera asiática de 1997 golpeó duro y obligó a un rescate del FMI y a reformas profundas, pero el país se recuperó con rapidez. Hoy Corea del Sur tiene una de las economías más grandes del planeta, lidera sectores como los semiconductores, la telefonía y la construcción naval, y ostenta una de las poblaciones más conectadas y mejor formadas del mundo.

https://en.wikipedia.org/wiki/Miracle_on_the_Han_Riverhttps://en.wikipedia.org/wiki/Economy_of_South_Koreahttps://www.britannica.com/place/South-Korea

El hallyu y la Corea del siglo XXI

A partir de los años noventa, Corea del Sur se convirtió también en una superpotencia cultural. El fenómeno tiene nombre: 'hallyu', la 'ola coreana', el auge global del interés por su cultura popular. Empezó con los doramas y la música pop que arrasaron primero en Asia y, con la llegada de internet y las plataformas, terminaron conquistando el mundo entero. La apertura del país a las importaciones culturales en 1998 y una fuerte inversión pública y privada en las industrias creativas prepararon el terreno para esa expansión.

Los hitos se acumularon en pocos años: el K-pop, con grupos como BTS o Blackpink que llenan estadios en todos los continentes; el cine, coronado en 2019 con el Óscar a la mejor película para 'Parásitos' de Bong Joon-ho, la primera cinta en lengua no inglesa en ganarlo; y series de streaming como 'El juego del calamar' (2021), uno de los mayores éxitos de la historia de Netflix. A eso se suman la gastronomía, la cosmética —el 'K-beauty'— y los videojuegos. La cultura pasó a ser, además, un instrumento de poder blando y una industria de exportación de primer orden.

La Corea contemporánea, sin embargo, no es un cuento de hadas. Es una democracia vigorosa —lo demostró en 2016-2017, cuando protestas masivas y pacíficas llevaron a la destitución de la presidenta Park Geun-hye por corrupción— pero también una sociedad tensionada: la presión educativa y laboral es enorme, la desigualdad y el precio de la vivienda preocupan, y el país tiene una de las tasas de natalidad más bajas del mundo, un problema demográfico de fondo. Y sobre todo sigue partido en dos: al norte, a pocos kilómetros de Seúl, la frontera más militarizada del planeta recuerda que la guerra nunca se cerró del todo. Esa es la Corea de hoy: rica, creativa, democrática y todavía dividida.

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🗺️ Historia por provincia / estado

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📚 Bibliografía

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