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Historia de Rusia

La Rus de Kiev: varegos, ríos y el bautismo de 988

El origen de Rusia no está en Moscú, que todavía no existía, sino en las rutas fluviales que unían el Báltico con el mar Negro. Por esos ríos bajaban los varegos, vikingos suecos que comerciaban pieles, cera, miel y esclavos con el Imperio bizantino. La crónica tradicional cuenta que en 862 el caudillo Rúrik se instaló en Nóvgorod, y que en 882 su pariente Oleg tomó Kiev y la convirtió en capital de un estado que la historiografía llama Rus de Kiev. De ese nombre, Rus, derivan tanto Rusia como el propio gentilicio.

La Rus de Kiev no era un estado centralizado a la manera moderna, sino una federación de principados unidos por la dinastía rúrika, el comercio y, con el tiempo, la religión. Su momento decisivo llegó en 988, cuando el príncipe Vladímir de Kiev adoptó el cristianismo ortodoxo de rito bizantino y lo impuso a sus súbditos con el bautismo colectivo en el Dniéper. Esa elección lo ató todo: el alfabeto cirílico, la liturgia en eslavo, el arte de los iconos y las cúpulas, y una frontera cultural con la Europa católica que todavía se siente.

Bajo Yaroslav el Sabio (siglo XI) Kiev llegó a su apogeo, con su primer código legal, la Rúskaya Pravda, y catedrales que imitaban a Constantinopla. Pero la Rus era un cuerpo con muchas cabezas: a la muerte de cada gran príncipe, el territorio se repartía entre hijos y sobrinos, y las guerras entre primos fueron desangrando la unidad. Cuando llegaron los mongoles, la Rus de Kiev era ya un mosaico de principados rivales, incapaz de defenderse en conjunto.

https://es.wikipedia.org/wiki/Rus_de_Kievhttps://www.worldhistory.org/Kievan_Rus/https://historia.nationalgeographic.com.es/a/la-rus-de-kiev-

El yugo mongol: dos siglos y medio bajo la Horda de Oro

En 1237 los ejércitos mongoles del nieto de Gengis Kan, Batú, cayeron sobre los principados rusos. Uno tras otro fueron arrasados: Riazán, Vladímir, y finalmente Kiev en 1240, saqueada e incendiada hasta quedar reducida a una sombra de la ciudad que había sido. Fue el golpe que cerró la época de la Rus de Kiev y abrió lo que la tradición rusa llama el yugo tártaro-mongol.

Durante unos 240 años, los principados rusos quedaron sometidos a la Horda de Oro, el kanato mongol asentado en el bajo Volga con capital en Sarái. No hubo ocupación permanente del norte boscoso, pero sí vasallaje: los príncipes rusos debían viajar a rendir homenaje al kan, pagar tributo y recibir de sus manos el yarlyk, el permiso para gobernar. El que se rebelaba era aplastado; el que colaboraba, premiado. Ese es el contexto en el que empieza a crecer un principado hasta entonces menor.

Moscú supo jugar ese tablero mejor que nadie. Sus príncipes se hicieron recaudadores del tributo mongol y fueron quedándose con una parte, comprando tierras y comprando lealtades. En 1380, el príncipe Dmitri Donskói derrotó a un ejército de la Horda en Kulikovo, la primera gran victoria rusa, que aunque no terminó con el dominio mongol se convirtió en mito fundacional. El fin formal del yugo se fecha en 1480, cuando Iván III se negó a seguir pagando tributo y las tropas se retiraron sin batalla en el río Ugra. El aislamiento de aquellos siglos, de espaldas al Renacimiento europeo, dejó una marca larga en la cultura política rusa.

https://es.wikipedia.org/wiki/Invasi%C3%B3n_mongola_de_la_Ruhttps://es.wikipedia.org/wiki/Horda_de_Orohttps://www.britannica.com/place/Russia/The-Mongol-period

El ascenso de Moscovia e Iván el Terrible

Con el yugo debilitado, el Gran Principado de Moscú se convirtió en el núcleo alrededor del cual se rearmó Rusia. Iván III el Grande (1462-1505) triplicó el territorio, absorbió a la rica república comercial de Nóvgorod, dejó de pagar tributo a la Horda y empezó a usar el título de zar y el águila bicéfala bizantina. Tras la caída de Constantinopla en 1453, algunos monjes desarrollaron la idea de Moscú como la Tercera Roma, heredera de la ortodoxia y del imperio. Era un programa político tanto como religioso.

Su nieto Iván IV, apodado el Terrible, fue el primero en coronarse formalmente zar de toda Rusia, el 16 de enero de 1547, en la catedral de la Dormición del Kremlin. La primera parte de su reinado trajo reformas, un nuevo código legal y la conquista de los kanatos de Kazán (1552) y Astracán (1556), que abrieron el Volga y el camino hacia Siberia. La catedral de San Basilio, en la Plaza Roja, se levantó para celebrar la toma de Kazán.

La segunda parte fue un descenso a la paranoia y el terror. Iván creó la oprichnina, una policía y un territorio bajo su control personal cuyos agentes, vestidos de negro y montados a caballo, sembraron el miedo con ejecuciones, confiscaciones y masacres; la peor fue el saqueo de Nóvgorod en 1570, con miles de muertos. En 1581, en un ataque de ira, mató a golpes a su propio hijo y heredero. Su muerte en 1584 dejó el trono a un hijo débil y sin descendencia, y abrió la puerta al caos.

https://es.wikipedia.org/wiki/Iv%C3%A1n_IV_de_Rusiahttps://es.wikipedia.org/wiki/Gran_Ducado_de_Mosc%C3%BAhttps://historia.nationalgeographic.com.es/a/ivan-terrible-l

El Tiempo de los Disturbios y la llegada de los Romanov

Al morir sin heredero el último zar de la dinastía rúrika, Rusia se hundió en el Smútnoye Vremia, el Tiempo de los Disturbios (1598-1613): una crisis de hambrunas, guerras civiles, impostores que se hacían pasar por el zarévich muerto y una invasión polaca que llegó a ocupar el Kremlin de Moscú. Fue uno de los momentos en que el Estado ruso estuvo más cerca de desaparecer.

La salida llegó en 1613, cuando una asamblea de representantes, el Zemski Sobor, eligió zar a Mijaíl Románov, un adolescente de dieciséis años emparentado con la vieja dinastía. Empezaba así la casa Románov, que gobernaría Rusia durante más de tres siglos, hasta 1917. El siglo XVII fue de reconstrucción y expansión hacia Siberia, cuyos ríos y bosques de pieles empujaron a los cosacos y comerciantes hasta el Pacífico.

Fue también un siglo de tensiones internas: la reforma litúrgica del patriarca Nikon provocó el cisma de los viejos creyentes, que se resistieron a los cambios y fueron perseguidos durante generaciones, y en 1670-1671 la gran rebelión de los campesinos y cosacos de Stenka Razin sacudió el sur, anticipando el peso que la servidumbre tendría en toda la historia rusa. Sobre ese país todavía medieval en muchos aspectos iba a caer, a fines de siglo, un zar decidido a arrastrarlo a Europa a la fuerza.

https://es.wikipedia.org/wiki/Per%C3%ADodo_Tumultuosohttps://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_I_de_Rusiahttps://www.britannica.com/place/Russia/The-Time-of-Troubles

Pedro el Grande y la ventana a Europa

Pedro I (1682-1725), Pedro el Grande, fue el zar que decidió que Rusia dejara de ser una potencia oriental encerrada en sí misma. Medía casi dos metros, viajó de incógnito por Europa occidental para aprender de sus astilleros y talleres, y volvió obsesionado con modernizar su país. Impuso a golpes de decreto la afeitada de las barbas, la vestimenta occidental, un ejército profesional, una flota de guerra y una administración copiada de los modelos europeos.

Su gran obsesión fue el mar. En la larga Gran Guerra del Norte (1700-1721) derrotó a Suecia, la potencia dominante del Báltico, con la victoria decisiva de Poltava en 1709. En las tierras conquistadas, sobre el pantanoso delta del Nevá, fundó en 1703 San Petersburgo, su ventana a Europa, construida con el trabajo forzado de miles de siervos y prisioneros que murieron en la obra. En 1712 la convirtió en capital, desplazando a Moscú. En 1721 se proclamó emperador, y Rusia pasó a llamarse oficialmente Imperio ruso.

El precio de esa modernización lo pagó el pueblo. Pedro reforzó la servidumbre, aumentó impuestos y reclutamientos, y reprimió con dureza toda resistencia, incluida la de su propio hijo Alexis, torturado y muerto en prisión tras ser acusado de conspiración. Dejó una Rusia más poderosa y más europea en la superficie, pero también un abismo más profundo entre una élite occidentalizada y una inmensa masa campesina sometida.

https://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_I_de_Rusiahttps://www.worldhistory.org/Peter_the_Great/https://historia.nationalgeographic.com.es/a/pedro-grande-za

Catalina la Grande y el siglo del imperio ilustrado

Tras décadas de intrigas palaciegas y golpes de la guardia, el trono acabó en manos de una princesa alemana que había llegado a Rusia para casarse con el heredero. Catalina II (1762-1796), Catalina la Grande, derrocó a su marido Pedro III con apoyo de la guardia y gobernó durante treinta y cuatro años como una de las figuras más poderosas de la Europa de su tiempo. Se carteaba con Voltaire y Diderot, coleccionaba arte que hoy forma el núcleo del Hermitage y se presentaba como déspota ilustrada.

Bajo su reinado el Imperio ruso creció enormemente: dos guerras contra el Imperio otomano le dieron el acceso al mar Negro y Crimea (anexada en 1783), y los tres repartos de Polonia, junto con Prusia y Austria, borraron a ese país del mapa y sumaron a Rusia vastos territorios al oeste, con millones de nuevos súbditos, entre ellos gran parte de la población judía que quedaría confinada en la llamada Zona de Residencia.

La cara oscura de ese esplendor fue, otra vez, la servidumbre. Mientras la nobleza gozaba de privilegios crecientes, la condición de los siervos se acercaba a la esclavitud. En 1773-1775 estalló la mayor rebelión campesina de la historia rusa, encabezada por el cosaco Pugachov, que se hizo pasar por el zar depuesto y llegó a controlar buena parte del sudeste antes de ser capturado y ejecutado. Catalina reaccionó reforzando el poder de los terratenientes. El problema de la servidumbre, sin resolver, cruzaría intacto hacia el siglo XIX.

https://es.wikipedia.org/wiki/Catalina_II_de_Rusiahttps://www.britannica.com/biography/Catherine-the-Greathttps://es.wikipedia.org/wiki/Rebeli%C3%B3n_de_Pugachov

1812: Napoleón, el incendio de Moscú y el invierno ruso

En junio de 1812, Napoleón cruzó el río Niemen al frente de la Grande Armée, unos 600.000 hombres, la mayor fuerza invasora que Europa había visto. Su objetivo era doblegar a Rusia y obligar a Alejandro I a cumplir el bloqueo continental contra Gran Bretaña. Los rusos, en lugar de dar batalla decisiva, se replegaron arrasando el terreno a su paso, la táctica de la tierra quemada, atrayendo al enemigo cada vez más adentro.

La gran batalla se dio en Borodinó, cerca de Moscú, en septiembre: una carnicería con decenas de miles de muertos en un solo día y ningún vencedor claro. Napoleón entró en Moscú, pero la encontró vacía y en llamas: un incendio, en buena parte provocado, destruyó la mayor parte de la ciudad. Sin rendición, sin suministros y con el invierno encima, ordenó la retirada. Fue una catástrofe: el frío, el hambre y el hostigamiento constante deshicieron a la Grande Armée, que salió de Rusia reducida a una fracción de lo que había entrado.

El desastre napoleónico convirtió a Rusia en el gendarme de Europa. Sus tropas llegaron hasta París en 1814, y Alejandro I fue una de las figuras centrales del Congreso de Viena. Pero muchos oficiales rusos volvieron de Occidente con ideas liberales, y en diciembre de 1825 protagonizaron el levantamiento de los decembristas, exigiendo una constitución. La revuelta fracasó y sus líderes fueron ejecutados o desterrados a Siberia, pero inauguró la larga historia de la oposición revolucionaria rusa.

https://es.wikipedia.org/wiki/Invasi%C3%B3n_napole%C3%B3nicahttps://www.britannica.com/event/Napoleonic-Warshttps://es.wikipedia.org/wiki/Levantamiento_decembrista

La Rusia zarista tardía: emancipación, industria y descontento

El siglo XIX ruso fue el del gran contraste entre una cultura brillante y un régimen atrasado. Mientras Pushkin, Gógol, Dostoyevski, Tolstói y Chaikovski daban a Rusia una de las grandes edades de oro de la literatura y la música, la mayoría de la población seguía siendo sierva, atada a la tierra y al terrateniente. La humillante derrota en la Guerra de Crimea (1853-1856) dejó al desnudo ese atraso frente a las potencias occidentales.

En 1861, el zar Alejandro II decretó la emancipación de los siervos, liberando a más de veinte millones de campesinos. Fue una reforma histórica, pero incompleta: los campesinos quedaron cargados con deudas para pagar unas tierras a menudo insuficientes, y el descontento agrario no se apagó. Alejandro II impulsó también reformas judiciales y locales, pero la ola revolucionaria creció igual, y en 1881 el propio zar reformista fue asesinado por una bomba del grupo terrorista Naródnaya Volia.

Sus sucesores, Alejandro III y Nicolás II, respondieron con represión y autocracia mientras el país se industrializaba a marchas forzadas, con el ferrocarril Transiberiano como símbolo. Las ciudades se llenaron de obreros mal pagados y de ideas marxistas. La derrota ante Japón en 1905 desató la Revolución de 1905, con huelgas, motines —como el del acorazado Potemkin— y la matanza del Domingo Sangriento, cuando la guardia disparó contra una manifestación pacífica frente al Palacio de Invierno. Nicolás II se vio forzado a conceder un parlamento, la Duma, pero nunca aceptó de verdad limitar su poder. El régimen llegó tambaleándose a 1914.

https://es.wikipedia.org/wiki/Abolici%C3%B3n_de_la_servidumbhttps://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_rusa_de_1905https://www.britannica.com/place/Russia/Alexander-II

1917: las dos revoluciones que cambiaron el mundo

La Primera Guerra Mundial fue la gota que colmó el vaso. Rusia entró en 1914 con entusiasmo patriótico, pero las derrotas frente a Alemania, los millones de muertos, la escasez de pan y el caos económico erosionaron cualquier lealtad al zar. Nicolás II, que había tomado personalmente el mando del ejército, cargó con la culpa de cada desastre, mientras en la capital corrían los rumores sobre la influencia del monje Rasputín en la familia imperial.

En febrero de 1917 (según el calendario juliano entonces vigente; marzo en el gregoriano), las protestas por el pan y las huelgas en Petrogrado desbordaron al régimen. Los soldados se negaron a disparar contra la multitud y se pasaron a la revolución. El 2 de marzo Nicolás II abdicó, y con él cayeron tres siglos de Románov y siglos de zarismo. Se formó un Gobierno Provisional que compartía el poder, en un frágil equilibrio, con los sóviets, los consejos de obreros y soldados.

Ese gobierno cometió el error fatal de seguir en la guerra. En abril, Lenin regresó del exilio con un programa claro: pan, paz y tierra, y todo el poder a los sóviets. En la noche del 25 de octubre (7 de noviembre gregoriano) de 1917, los bolcheviques dieron el golpe: tomaron los puntos clave de Petrogrado y asaltaron el Palacio de Invierno, derrocando al Gobierno Provisional. Era la Revolución de Octubre. Poco después, tras perder las elecciones a la Asamblea Constituyente, los bolcheviques la disolvieron por la fuerza: el nuevo régimen no iba a ser una democracia parlamentaria, sino la dictadura de un solo partido.

https://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_rusahttps://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_de_Octubrehttps://historia.nationalgeographic.com.es/a/revolucion-rusa

La URSS: guerra civil, Lenin y el terror de Stalin

El poder bolchevique no se consolidó sin sangre. Entre 1918 y 1921 estalló una feroz guerra civil entre el Ejército Rojo, organizado por Trotski, y los Ejércitos Blancos apoyados por potencias extranjeras. En medio de esa guerra, en julio de 1918, los bolcheviques fusilaron a Nicolás II y toda su familia en un sótano de Ekaterimburgo. El Terror Rojo, el hambre y las epidemias costaron millones de vidas. En 1922 se proclamó formalmente la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, la URSS.

A la muerte de Lenin en 1924, tras una lucha de poder, se impuso Iósif Stalin. Bajo su mando la URSS vivió una transformación brutal: la colectivización forzada de la agricultura destruyó el campesinado tradicional y provocó hambrunas catastróficas, entre ellas el Holodomor en Ucrania (1932-1933), con millones de muertos; el debate historiográfico sobre su carácter —hambruna resultante de la política soviética o genocidio deliberado— sigue abierto. La industrialización acelerada de los planes quinquenales levantó fábricas enteras a costa de trabajo forzado en el Gulag, la red de campos de concentración soviéticos.

En 1936-1938, el Gran Terror llevó la represión al paroxismo: procesos amañados, denuncias, ejecuciones masivas de opositores reales o imaginarios, incluida buena parte de la propia cúpula del partido y del ejército. Las estimaciones más aceptadas hablan de cientos de miles de fusilados y millones de deportados en esos años, dentro de un balance total del estalinismo que los historiadores siguen discutiendo pero que se cuenta, sin duda, en varios millones de víctimas. Stalin construyó un Estado totalitario y una potencia industrial, sobre una montaña de muertos.

https://es.wikipedia.org/wiki/Uni%C3%B3n_Sovi%C3%A9ticahttps://es.wikipedia.org/wiki/Colectivizaci%C3%B3n_en_la_Unihttps://es.wikipedia.org/wiki/Gran_Purgahttps://es.wikipedia.org/wiki/Holodomor

La Gran Guerra Patria y la Guerra Fría

En 1939, Stalin y Hitler firmaron un pacto de no agresión con un protocolo secreto para repartirse Europa oriental; la URSS ocupó parte de Polonia, los países bálticos y territorios de Finlandia. Pero en junio de 1941, Alemania rompió el pacto y lanzó la Operación Barbarroja, la mayor invasión de la historia. Para los soviéticos empezó la Gran Guerra Patria, el episodio más devastador y a la vez más central de su identidad nacional.

El avance nazi llegó hasta las puertas de Moscú y sitió Leningrado (San Petersburgo) durante casi 900 días, con cientos de miles de muertos por hambre. El punto de inflexión fue Stalingrado (hoy Volgogrado), donde entre 1942 y 1943 se libró una de las batallas más sangrientas de la historia y el 6.º Ejército alemán fue rodeado y aniquilado. A partir de ahí el Ejército Rojo avanzó imparable hasta tomar Berlín en mayo de 1945. La URSS pagó ese triunfo con un precio inimaginable: alrededor de 27 millones de muertos soviéticos, la mayor pérdida de cualquier país en la guerra.

De la victoria salió una superpotencia. La URSS impuso regímenes comunistas en Europa oriental, y el mundo quedó partido en dos bloques por el llamado Telón de Acero. Empezó la Guerra Fría: la carrera armamentística y nuclear, la carrera espacial —con el Sputnik en 1957 y Gagarin, primer humano en el espacio, en 1961—, crisis como la de los misiles de Cuba en 1962 y guerras por interpósita persona en medio mundo. Tras el terror estalinista, líderes como Jrushchov y Brézhnev ablandaron la represión pero mantuvieron el sistema de partido único, con su disidencia perseguida y su economía cada vez más estancada.

https://es.wikipedia.org/wiki/Frente_Oriental_(Segunda_Guerrhttps://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Stalingradohttps://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_Fr%C3%ADa

1991 y después: Yeltsin, Putin y la guerra de Ucrania

En 1985, Mijaíl Gorbachov llegó al poder e intentó reformar un sistema agotado con la perestroika (reestructuración económica) y la glásnost (apertura y transparencia). Las reformas destaparon los problemas acumulados en lugar de resolverlos: la economía se hundió, las repúblicas soviéticas reclamaron independencia y el control central se resquebrajó. En agosto de 1991, un intento de golpe de la línea dura fracasó gracias, en parte, a la resistencia encabezada por Borís Yeltsin. El 8 de diciembre, los líderes de Rusia, Ucrania y Bielorrusia firmaron el acuerdo que disolvía la URSS; el 25 de diciembre de 1991 Gorbachov renunció y la Unión Soviética dejó de existir.

La década de Yeltsin (1991-1999) fue de libertad política pero también de caos: una terapia de choque económica que empobreció a millones, la aparición de los oligarcas que se quedaron con la industria privatizada, la crisis financiera de 1998 y la sangrienta primera guerra de Chechenia. En medio de ese desencanto, Yeltsin nombró primer ministro a un exagente del KGB casi desconocido, Vladímir Putin, y renunció el último día de 1999 dejándolo como presidente en funciones.

Putin ganó las elecciones de 2000 y desde entonces domina la política rusa, alternando la presidencia y la jefatura de gobierno. Su era trajo estabilidad y recuperación económica gracias al petróleo, pero también una creciente concentración del poder, el control de los medios, la represión de la oposición y una política exterior cada vez más confrontativa: la guerra con Georgia en 2008, la anexión de Crimea en 2014 y, el 24 de febrero de 2022, la invasión a gran escala de Ucrania, que abrió el mayor conflicto armado en Europa desde 1945. La guerra, todavía en curso, ha provocado decenas de miles de muertos, sanciones internacionales y un aislamiento de Rusia respecto de Occidente cuyo desenlace aún está por escribirse.

https://es.wikipedia.org/wiki/Disoluci%C3%B3n_de_la_Uni%C3%Bhttps://es.wikipedia.org/wiki/Bor%C3%ADs_Yeltsinhttps://es.wikipedia.org/wiki/Invasi%C3%B3n_rusa_de_Ucrania

🗺️ Historia por provincia / estado

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📚 Bibliografía

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