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Historia del país

Historia de Filipinas

Los austronesios, los barangays y el archipiélago antes de todo

El poblamiento de estas islas es antiquísimo: en la cueva de Callao, en el norte de Luzón, se hallaron restos de un homínido, el Homo luzonensis, de unos 67.000 años, y en las cuevas de Tabón, en Palawan, huesos humanos de unos 47.000 años. Sobre ese fondo remoto llegaron primero los grupos negritos, cazadores y recolectores emparentados con los aeta y los ati de hoy. Pero la gran transformación la trajeron los austronesios, navegantes originarios de Taiwán que, a partir de aproximadamente 2200 a. C., alcanzaron las islas Batanes y el norte de Luzón y desde ahí se expandieron por todo el archipiélago llevando la agricultura del arroz, la cerámica, el tejido y la navegación de altura.

De aquellos austronesios viene la unidad política básica del país precolonial: el barangay. La palabra deriva de balangay, un tipo de barca con balancín en la que llegaron los primeros migrantes; con el tiempo pasó a nombrar a la comunidad de parentesco, de entre treinta y cien familias, asentada casi siempre junto a la costa o a un río. Cada barangay estaba encabezado por un jefe hereditario, el datu, que impartía justicia, organizaba el comercio y conducía a su gente en la guerra. La sociedad estaba estratificada: por encima, la nobleza (maginoo); en el medio, los hombres libres que portaban armas (timawa o maharlika); abajo, los dependientes y esclavizados (alipin), divididos entre los atados por deuda y los sometidos de por vida.

No había un Estado unificado ni una escritura monumental, pero tampoco eran comunidades aisladas: usaban un silabario propio, el baybayin, tenían orfebrería de oro notable y estaban plenamente insertas en las redes comerciales del sudeste asiático. Algunos barangays de las costas se agruparon en unidades mayores —los rajanatos, como el de Butuán en Mindanao o el de Maynila y Tondo en la bahía de Manila—, gobernados por rajás y en contacto directo con los grandes reinos de la región. Ese mundo plural, marítimo y descentralizado es el que encontraron, sin entenderlo del todo, los primeros europeos.

https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_the_Philippineshttps://en.wikipedia.org/wiki/Precolonial_barangayhttps://www.britannica.com/place/Philippines

El comercio con China y la llegada del islam al sur

Mucho antes de 1521, las islas eran un eslabón activo de las rutas del mar de China Meridional. Los mercaderes chinos de las dinastías Song y Ming traían porcelana, seda y cuentas de vidrio y se llevaban oro, cera, perlas, carey y productos del mar; los arqueólogos siguen desenterrando esa cerámica en tumbas de todo el archipiélago. Butuán, en el noreste de Mindanao, aparece ya en crónicas chinas del siglo X como un reino comerciante que enviaba embajadas a la corte imperial. Junto a los chinos circulaban malayos, indios, siameses y, cada vez más, mercaderes musulmanes.

Con esos comerciantes llegó el islam, que echó raíces primero en el extremo sur. Hacia mediados del siglo XV, un erudito y misionero llegado de Johor, Sharif ul-Hashim, fundó el Sultanato de Sulú, que se independizó del Imperio de Brunéi y llegó a controlar el archipiélago de Sulú, parte de Mindanao y el noreste de Borneo. En Mindanao continental, en el siglo XVI, Sharif Kabungsuwan, también procedente de Johor, predicó el islam y estableció el Sultanato de Maguindanao. Eran Estados organizados, con sultanes, leyes islámicas, flotas y una economía que combinaba el comercio, la agricultura y, en su apogeo, las incursiones y la trata.

Hacia 1500 el islam se había afianzado en Sulú y buena parte de las costas del sur, y para 1565 había alcanzado la zona de Manila, donde gobernaban rajás musulmanes como Rajah Sulayman. La diferencia sería enorme: cuando España conquistara y cristianizara el norte y el centro, los sultanatos del sur resistirían durante más de tres siglos. De ahí nace la palabra que los españoles trajeron desde su propia historia para llamar a esos musulmanes —'moros'— y de ahí la identidad bangsamoro que todavía marca la historia contemporánea de Mindanao.

https://en.wikipedia.org/wiki/Sultanate_of_Suluhttps://en.wikipedia.org/wiki/Sultanate_of_Maguindanaohttps://en.wikipedia.org/wiki/History_of_the_Philippines

Magallanes, Lapu-Lapu y la batalla de Mactán (1521)

El 16 de marzo de 1521, la expedición del navegante portugués Fernando de Magallanes, al servicio de la corona española y en plena primera vuelta al mundo, avistó las montañas de la actual Samar. Era la primera llegada documentada de europeos al archipiélago. Magallanes se ganó la amistad de jefes locales, celebró en Limasawa la primera misa católica en las islas y llegó a Cebú, donde el rajá Humabón y buena parte de su gente aceptaron bautizarse. Como símbolo de aquel pacto, Magallanes regaló una imagen del Niño Jesús, el Santo Niño, que aún hoy es el objeto devocional más venerado del país.

El entusiasmo lo llevó a un error fatal. Para mostrar el poder de sus nuevos aliados, Magallanes decidió someter a un jefe de la vecina isla de Mactán, Lapu-Lapu, que se negaba a reconocer la autoridad de Humabón y de la corona española. En la madrugada del 27 de abril de 1521 desembarcó con unos sesenta hombres en aguas poco profundas, lejos de la playa, donde los cañones de sus naves no alcanzaban a proteger a la tropa. Los guerreros de Lapu-Lapu, muy superiores en número, los recibieron con lanzas, flechas y los grandes sables llamados kampilan. Magallanes cayó allí, herido en la pierna y rematado en la orilla.

Según el cronista de la expedición, Antonio Pigafetta, cuyo relato es la fuente principal de todo esto, Magallanes murió cubriendo la retirada de sus hombres. Filipinas recuerda Mactán como la primera batalla ganada por un jefe local frente a los españoles, y a Lapu-Lapu como una figura fundacional de la resistencia. Los sobrevivientes de la expedición completaron la vuelta al mundo, pero la conquista tendría que esperar: recién 44 años después, España volvería en serio.

https://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Mactanhttps://en.wikipedia.org/wiki/Lapulapuhttps://www.philstar.com/lifestyle/arts-and-culture/2021/04/

Legazpi, el galeón de Manila y tres siglos de España

La conquista efectiva empezó en 1565, cuando Miguel López de Legazpi llegó desde México con orden de establecer una colonia permanente. Fundó el primer asentamiento español en Cebú y, tras años de expansión, en 1571 tomó Manila —arrebatándosela a los rajás musulmanes— y la convirtió en capital. El archipiélago recibió el nombre de 'las Islas Filipinas' en honor al rey Felipe II. A diferencia de América, aquí había poco oro y plata; el gran negocio sería otro: el comercio.

Durante 250 años, desde 1565 hasta 1815, el galeón de Manila unió Manila con Acapulco cruzando el Pacífico una o dos veces por año. Traía la plata de las minas mexicanas y peruanas y se llevaba la seda, la porcelana y las especias chinas que llegaban a Manila desde toda Asia. Era la ruta comercial más larga y una de las más ricas del mundo, y ató a Filipinas más a Nueva España —el actual México— que a la propia España; de ahí que buena parte del vocabulario, la comida y las devociones filipinas tengan un aire mexicano. Manila creció como una ciudad amurallada, Intramuros, en torno a la catedral y a los conventos.

El otro gran instrumento del dominio fue la Iglesia. Frailes agustinos, franciscanos, dominicos y jesuitas evangelizaron con enorme eficacia el norte y el centro del país, que hoy es uno de los dos únicos Estados de mayoría católica de Asia. Las órdenes religiosas no solo convertían: administraban pueblos, acumulaban vastas haciendas y ejercían un poder político inmenso, muchas veces mayor que el de las autoridades civiles. Esa Iglesia dio identidad, escuelas y hospitales, pero también fue, con el correr de los siglos, el símbolo más resentido del sistema colonial. Y en todo ese tiempo, el sur musulmán —los sultanatos de Sulú y Maguindanao— nunca fue realmente sometido: las 'guerras moras' fueron un conflicto casi permanente.

https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_the_Philippineshttps://en.wikipedia.org/wiki/Manila_galleonhttps://www.britannica.com/place/Philippines

Rizal y el movimiento reformista

Hacia fines del siglo XIX, tres siglos de dominio habían producido una nueva clase de filipinos: los ilustrados, jóvenes educados, a menudo mestizos y con recursos, que estudiaban en Manila o en Europa y volvían cuestionando el atraso, los abusos de las órdenes religiosas y la falta de derechos. Muchos no pedían al principio la independencia, sino reformas: representación en las Cortes españolas, igualdad ante la ley, secularización de las parroquias y fin de los privilegios de los frailes. Ese fue el Movimiento de Propaganda, que hacía campaña desde España a través del periódico La Solidaridad.

Su figura mayor fue José Rizal, médico, políglota y escritor nacido en 1861. Sus dos novelas, Noli me tángere (1887) y El filibusterismo (1891), retrataron con crudeza la hipocresía, la corrupción y el abuso del régimen colonial y de ciertos sectores del clero, y se volvieron dinamita política. En 1892 Rizal regresó al país y fundó La Liga Filipina, una asociación cívica y reformista; pocos días después fue arrestado y desterrado a Dapitan, en Mindanao.

Rizal era un reformista, no un revolucionario: creía en el cambio pacífico y gradual y desconfiaba de un alzamiento armado prematuro. Pero cuando estalló la revolución, las autoridades españolas lo consideraron su inspirador intelectual. Fue juzgado por rebelión y sedición y fusilado en Manila el 30 de diciembre de 1896, a los 35 años. La ejecución, lejos de apagar el movimiento, lo encendió: convirtió a Rizal en mártir nacional y volvió imposible que España conservara las islas por la fuerza moral. Hoy es el héroe nacional de Filipinas.

https://www.britannica.com/topic/Propaganda-Movementhttps://en.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Rizalhttps://www.britannica.com/event/Philippine-Revolution

La revolución de 1896 y la República de 1898

Mientras los reformistas pedían cambios desde Europa, otro filipino tomaba un camino más directo. En julio de 1892, el mismo día en que Rizal era desterrado, Andrés Bonifacio fundó en Manila el Katipunan, una sociedad secreta revolucionaria cuyo objetivo era la independencia total mediante las armas. De raíces populares y con rituales de juramento con sangre, el Katipunan creció en la clandestinidad hasta reunir, según las estimaciones, unos cien mil miembros. En agosto de 1896 los españoles descubrieron la conspiración, y la revolución estalló.

El movimiento prendió con fuerza en las provincias alrededor de Manila, sobre todo en Cavite, donde emergió un líder joven y militarmente exitoso, Emilio Aguinaldo. Pronto surgió una fractura entre los dos jefes: en una asamblea de 1897, la facción de Aguinaldo se impuso a la de Bonifacio, que fue juzgado por sus propios compañeros y ejecutado. Ese conflicto interno marcó de manera trágica el nacimiento de la nación. Acorralado, Aguinaldo aceptó ese año un pacto con España y un exilio temporal en Hong Kong a cambio de dinero y reformas.

La guerra hispano-estadounidense de 1898 lo cambió todo. Estados Unidos, en conflicto con España por Cuba, envió su flota a Manila y destruyó a la escuadra española en la bahía. Aguinaldo regresó, reanudó la lucha y el 12 de junio de 1898, en Kawit, Cavite, proclamó la independencia de Filipinas. En enero de 1899 se estableció en Malolos la Primera República Filipina, con una constitución avanzada: fue la primera república democrática de Asia. Pero España ya había vendido el archipiélago a otro dueño: por el Tratado de París de diciembre de 1898 cedió Filipinas a Estados Unidos por veinte millones de dólares, sin consultar a un solo filipino.

https://en.wikipedia.org/wiki/Philippine_Revolutionhttps://www.britannica.com/event/Philippine-Revolutionhttps://en.wikipedia.org/wiki/First_Philippine_Republic

La guerra filipino-estadounidense y el dominio de Estados Unidos

Los filipinos habían combatido a España creyendo que se liberaban; descubrieron que solo habían cambiado de amo. Cuando quedó claro que Estados Unidos pensaba quedarse con las islas, el choque fue inevitable. El 4 de febrero de 1899 estalló la guerra filipino-estadounidense entre las tropas norteamericanas y las fuerzas de Aguinaldo. Fue un conflicto largo y cruel, que se prolongó oficialmente hasta 1902 y en algunas regiones, como el sur musulmán, durante años más.

Las cifras son severas y en parte discutidas: murieron más de 4.200 soldados estadounidenses y al menos 20.000 combatientes filipinos, pero la mayor tragedia recayó sobre la población civil. Se estima que cientos de miles de filipinos —las cifras van desde unos 200.000 hasta cerca de un millón según la fuente— murieron por la violencia, el hambre y las epidemias, sobre todo de cólera, agravadas por la reconcentración de aldeas y la política de tierra arrasada en algunas campañas. Episodios como la matanza de Balangiga y las represalias posteriores en Samar dejaron una herida profunda. Aguinaldo fue capturado en 1901 y juró lealtad a Estados Unidos.

El dominio estadounidense, que duraría hasta 1946, fue distinto del español. Washington invirtió en un sistema de escuelas públicas en inglés, construyó carreteras, puertos y hospitales, e introdujo instituciones representativas: en 1907 se eligió la primera asamblea filipina y en 1916 la Ley Jones prometió la independencia futura. El inglés se volvió lengua de gobierno y educación, y Estados Unidos dejó una impronta cultural que sigue viva. Pero fue, al fin, otra colonia: la promesa de autogobierno se cumplió a cuentagotas, y el poder real siguió en manos extranjeras y de una élite terrateniente local.

https://history.state.gov/milestones/1899-1913/warhttps://en.wikipedia.org/wiki/Philippine%E2%80%93American_Wahttps://en.wikipedia.org/wiki/History_of_the_Philippines_(18

La ocupación japonesa (1942-1945)

El 8 de diciembre de 1941, apenas horas después del ataque a Pearl Harbor, Japón invadió Filipinas, entonces una comunidad autónoma en camino a la independencia. Las fuerzas conjuntas estadounidenses y filipinas resistieron durante tres meses en la península de Bataán y en la isla fortaleza de Corregidor, mal abastecidas y sin refuerzos, hasta rendirse en abril y mayo de 1942. El general Douglas MacArthur, evacuado a Australia, dejó su célebre promesa: 'Volveré'.

La rendición de Bataán fue seguida por uno de los episodios más atroces de la guerra en el Pacífico: la Marcha de la Muerte de Bataán. Unos 72.000 a 78.000 prisioneros filipinos y estadounidenses fueron forzados a caminar decenas de kilómetros bajo el sol, sin agua ni comida, hacia los campos de prisioneros; miles murieron en el camino por agotamiento, sed y ejecuciones sumarias. La ocupación japonesa, que instaló una república títere, fue dura: hubo trabajo forzado, requisas, tortura y represalias, aunque también surgió una amplia resistencia guerrillera que colaboró con el regreso aliado.

MacArthur cumplió su palabra en octubre de 1944, con el desembarco en Leyte y la mayor batalla naval de la historia en el golfo homónimo. La liberación culminó en la batalla de Manila, entre febrero y marzo de 1945, un mes de combate casa por casa que destruyó la ciudad casi por completo y en el que murieron al menos 100.000 civiles, muchos de ellos en masacres cometidas por las tropas japonesas atrincheradas. Manila, que había sido una de las ciudades más hermosas de Asia, quedó entre las capitales más arrasadas de la guerra, solo por detrás de Varsovia. Filipinas pagó la Segunda Guerra Mundial con más de un millón de muertos.

https://en.wikipedia.org/wiki/Japanese_occupation_of_the_Phihttps://en.wikipedia.org/wiki/Bataan_Death_Marchhttps://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Manila_(1945)

La independencia de 1946 y la joven república

El camino a la independencia venía trazado desde antes de la guerra. En 1935 se había establecido la Commonwealth de Filipinas, un gobierno de transición encabezado por el presidente Manuel Quezon, con la promesa de plena soberanía en un plazo de diez años. La ocupación japonesa interrumpió el proceso, pero no lo canceló. Terminada la guerra y con el país en ruinas, Estados Unidos reconoció la independencia de la República de Filipinas el 4 de julio de 1946, con Manuel Roxas como primer presidente.

La independencia llegó con condiciones que limitaban su alcance. Estados Unidos conservó grandes bases militares —Clark y Subic— durante décadas, y acuerdos comerciales como la Ley Bell ataron la economía filipina a la norteamericana y concedieron a los ciudadanos estadounidenses derechos de paridad para explotar los recursos del país. La reconstrucción fue lenta y desigual, y el poder quedó, como antes, en manos de un puñado de familias terratenientes que controlaban la tierra, el Congreso y la vida política.

Esa desigualdad alimentó conflictos armados. En los campos de Luzón central, donde los campesinos trabajaban tierras que no eran suyas, la guerrilla comunista Hukbalahap —que había combatido a los japoneses— se alzó contra el nuevo Estado en una rebelión que marcó los años cuarenta y cincuenta. El presidente Ramón Magsaysay logró apaciguarla en parte con reformas y con mano militar. La joven república nacía, así, con instituciones democráticas de molde estadounidense montadas sobre una estructura social profundamente desigual: una tensión que estallaría dos décadas más tarde.

https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_the_Philippines_(18https://www.britannica.com/place/Philippineshttps://en.wikipedia.org/wiki/Third_Philippine_Republic

La era Marcos y la ley marcial

Ferdinand Marcos fue elegido presidente en 1965 y reelegido en 1969. Inteligente, ambicioso y hábil, impulsó al principio obras públicas y proyectó una imagen de modernización. Pero la Constitución de 1935 le impedía un tercer mandato, y Marcos no pensaba irse. El 21 de septiembre de 1972 firmó la Proclamación N.º 1081, y dos días después anunció por televisión que ponía el país bajo ley marcial, invocando la amenaza de la insurgencia comunista y del conflicto en el sur musulmán.

La ley marcial concentró en él todo el poder: disolvió el Congreso, gobernó por decreto, clausuró medios y encarceló a opositores, entre ellos al senador Benigno 'Ninoy' Aquino. Fueron catorce años de régimen personal. Comisiones oficiales posteriores y organismos de derechos humanos documentaron miles de casos de tortura, desaparición y ejecución extrajudicial —del orden de decenas de miles de víctimas de detención y abusos, con cifras que siguen siendo objeto de estudio— y un saqueo masivo del erario: se calcula que la familia Marcos y sus allegados desviaron entre 5.000 y 10.000 millones de dólares, mientras la deuda externa se disparaba y la economía terminaba en crisis. Este es un período doloroso y todavía disputado en la política filipina, y conviene atenerse a lo documentado, sin minimizarlo ni exagerarlo.

El punto de quiebre fue el asesinato de Ninoy Aquino el 21 de agosto de 1983, baleado en la pista del aeropuerto de Manila apenas regresaba del exilio. El crimen, atribuido a sectores del régimen, indignó al país y precipitó una crisis económica y política que Marcos ya no pudo controlar. Su viuda, Corazón Aquino, se convirtió en el símbolo de una oposición cada vez más amplia.

https://en.wikipedia.org/wiki/Martial_law_under_Ferdinand_Mahttps://www.britannica.com/place/Philippines/Martial-lawhttps://en.wikipedia.org/wiki/Proclamation_No._1081

El People Power de 1986

Presionado por la crisis y por Washington, Marcos convocó elecciones anticipadas para febrero de 1986. Enfrente tuvo a Corazón Aquino, la viuda de Ninoy. El escrutinio estuvo plagado de fraude: mientras el recuento oficial daba ganador a Marcos, un conteo paralelo de observadores civiles daba adelante a Aquino, y funcionarios electorales renunciaron en vivo denunciando la manipulación. El país quedó al borde de la ruptura.

A fines de febrero, dos altos jefes militares —el ministro de Defensa Juan Ponce Enrile y el subjefe del Ejército Fidel Ramos— se sublevaron y se atrincheraron en dos cuarteles sobre la avenida Epifanio de los Santos, la EDSA, en Manila. El cardenal Jaime Sin llamó por radio a la población a protegerlos. Entre el 22 y el 25 de febrero de 1986, cientos de miles y luego millones de filipinos —familias enteras, monjas, estudiantes, curas— se volcaron a la EDSA y formaron un escudo humano frente a los tanques, con flores, rosarios y cantos. Los soldados enviados a reprimir se negaron a disparar contra su propio pueblo.

Fue la Revolución del Poder Popular, el EDSA People Power: un levantamiento esencialmente pacífico que en cuatro días derrocó a la dictadura sin apenas derramamiento de sangre. El 25 de febrero, Marcos y su familia huyeron a Hawái en helicópteros estadounidenses, y Corazón Aquino asumió como presidenta. La imagen de una multitud desarmada deteniendo a un régimen dio la vuelta al mundo e inspiró movimientos democráticos en otros países. Una nueva Constitución, en 1987, restauró las libertades, limitó los mandatos presidenciales y buscó impedir que algo así volviera a pasar.

https://en.wikipedia.org/wiki/People_Power_Revolutionhttps://www.britannica.com/place/Philippines/Martial-lawhttps://en.wikipedia.org/wiki/Corazon_Aquino

Las Filipinas del siglo XXI

Desde 1986, Filipinas es una democracia presidencialista ruidosa y vital, con elecciones competitivas, una prensa combativa y una sociedad civil fuerte, pero también con problemas persistentes: pobreza extendida, desigualdad, corrupción, clientelismo político y el peso enorme de unas pocas familias que dominan la economía y la política. La población superó los 110 millones de habitantes y sigue creciendo; el país es hoy uno de los más poblados del mundo y una potencia migratoria: más de diez millones de filipinos trabajan en el exterior —marineros, enfermeras, empleadas domésticas, ingenieros— y sus remesas sostienen buena parte de la economía nacional.

Los gobiernos posteriores fueron muy distintos entre sí, desde el reformismo de Fidel Ramos y Benigno Aquino III hasta la presidencia dura y controvertida de Rodrigo Duterte (2016-2022), cuya 'guerra contra las drogas' dejó miles de muertos y es objeto de una investigación de la Corte Penal Internacional. En 2022, en un giro que pocos preveían, Ferdinand Marcos Jr., hijo del dictador, ganó la presidencia con amplia mayoría, en parte gracias a una intensa reescritura del pasado en redes sociales: una muestra de cuánto sigue en disputa la memoria de la ley marcial.

Los desafíos de fondo siguen abiertos. En el sur, tras décadas de conflicto armado, en 2019 se creó la Región Autónoma Bangsamoro en el Mindanao Musulmán, un intento de paz con las antiguas guerrillas moras que todavía busca consolidarse. En el mar de China Meridional, Filipinas mantiene un pulso constante con China por la soberanía de arrecifes e islotes, con fallos internacionales a su favor que Pekín ignora. Y sobre todo está la geografía: un archipiélago en el anillo de fuego y en la ruta de los tifones, castigado por terremotos, erupciones y tormentas cada vez más intensas, que hacen de la resiliencia una forma de vida. Con todo, Filipinas conserva algo difícil de igualar: una alegría, una hospitalidad y una capacidad de reponerse —el famoso espíritu del bayanihan, la ayuda mutua— que atraviesan toda su historia.

https://www.britannica.com/place/Philippineshttps://en.wikipedia.org/wiki/History_of_the_Philippines_(19https://en.wikipedia.org/wiki/Bangsamoro

🗺️ Historia por provincia / estado

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📚 Bibliografía

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