El nombre Ha Long significa 'dragón que desciende', y su leyenda enlaza el paisaje con la historia de resistencia del país. Cuenta el mito que, cuando Vietnam era joven y sufría invasiones del norte, el Emperador de Jade envió a una Madre Dragón y a sus crías a proteger a los vietnamitas. Los dragones escupieron joyas y jade que, al caer al mar, se convirtieron en los miles de islotes rocosos de la bahía, formando una muralla contra las flotas invasoras, que se estrellaban contra las rocas.
La leyenda no es casual: la memoria popular vincula esa 'muralla de piedra' con las victorias reales que se libraron muy cerca, en el río Bach Dang, contra las flotas chinas y mongolas. Así, el paisaje más famoso de Vietnam quedó cargado de un sentido patriótico: la naturaleza misma, en el relato, se puso del lado de la independencia. Hoy la bahía es el gran icono turístico del país, con sus cruceros entre picos que emergen de un mar color esmeralda.
Detrás del mito hay una historia geológica de cientos de millones de años. La bahía de Halong es un paisaje kárstico maduro: unos 1.600 islotes e islas de piedra caliza que el agua y el tiempo esculpieron en torres, arcos y cuevas, muchas de ellas con estalactitas y lagos interiores. Es uno de los ejemplos más notables del mundo de este tipo de formación, hundida en parte por el mar.
En 1994, la Unesco declaró Patrimonio de la Humanidad el núcleo de la bahía por su valor paisajístico, y la volvió a reconocer más tarde por su interés geológico. El conjunto se extiende hacia la bahía de Bai Tu Long, al noreste, y hacia la isla de Cat Ba y la bahía de Lan Ha, al suroeste. Bajo esas aguas y en las cuevas se han hallado restos de culturas prehistóricas, como la cultura Soi Nhu y la de Cai Beo, que habitaron la zona hace miles de años, prueba de que este laberinto de piedra estuvo poblado mucho antes de las leyendas.
Esta esquina noreste de Vietnam fue durante siglos la puerta de entrada de las invasiones que llegaban por mar desde China, y por eso mismo el escenario de las victorias más célebres del país. En el estuario del río Bach Dang, junto a la bahía, Ngo Quyen destruyó en 938 a la flota de los Han del Sur y puso fin a mil años de dominación china; y allí mismo Tran Hung Dao aniquiló en 1288 a la armada mongola de Kublai Khan.
La táctica fue la misma las dos veces, y es la que inspira la leyenda del dragón: clavar bosques de estacas de madera con punta de hierro en el lecho del río, ocultas por la marea alta, atraer a la flota enemiga con embarcaciones ligeras y esperar a que la marea bajara para dejar a los barcos empalados e indefensos. Hoy la región conserva sitios conmemorativos de estas batallas, que en la memoria nacional marcan el nacimiento y la defensa de la independencia vietnamita. La geografía de islotes y canales que hace tan bella a la bahía fue, antes, un formidable sistema de defensa natural.
La bahía pertenece a la provincia de Quang Ninh, que además de sus islotes esconde otra historia: la del carbón. La región alberga las mayores reservas de hulla del país, y su explotación fue uno de los grandes negocios de la colonización francesa. Desde fines del siglo XIX, compañías francesas abrieron minas a cielo abierto en torno a Hon Gai y Cam Pha, donde miles de trabajadores vietnamitas laboraban en condiciones muy duras.
Ese mundo minero fue un semillero del movimiento obrero y nacionalista. La gran huelga de los mineros de Hon Gai y Cam Pha en 1936, con decenas de miles de participantes, es un hito en la historia del sindicalismo vietnamita. Tras la independencia, el carbón de Quang Ninh se convirtió en un pilar de la industria del norte. Todavía hoy la provincia combina dos rostros: el turístico y luminoso de la bahía de Halong y el industrial y polvoriento de las cuencas mineras, a pocos kilómetros unas de otras.
En el borde suroeste del conjunto está Cat Ba, la mayor isla de la zona, ya administrada por la ciudad de Haiphong. Su nombre se suele explicar por una leyenda de guerra: se dice que deriva de 'Cac Ba', 'las mujeres', porque durante los conflictos las mujeres se quedaban en la isla produciendo suministros, medicinas y ropa para los hombres que combatían en un islote vecino. Sea cierta o no la etimología, refleja el papel de la región en las guerras del país.
Hoy Cat Ba es sobre todo naturaleza. Buena parte de la isla es parque nacional, refugio del langur de cabeza dorada de Cat Ba, uno de los primates más amenazados del planeta, del que quedan apenas unas decenas de ejemplares. Desde sus playas y su puerto salen las excursiones a la tranquila bahía de Lan Ha, una alternativa menos masificada a la de Halong. La isla une así las dos vocaciones de todo este noreste: la memoria histórica y militar, y un patrimonio natural excepcional que hoy se protege y se muestra al mundo.