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Historia · Singapur

Historia de Oeste y naturaleza

El Jardín Botánico, patrimonio de la humanidad

El Singapore Botanic Gardens fue fundado en su emplazamiento actual en 1859, en los años en que Singapur consolidaba su papel de gran puerto colonial. Al principio combinó jardín de recreo y jardín científico, dedicado a estudiar y aclimatar plantas útiles para la economía del imperio. Con el tiempo se convirtió en una institución botánica de primer nivel en el trópico, y en 2015 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco: es el único jardín tropical con esa distinción y el primer sitio de Singapur en obtenerla.

Su historia está atada a la del propio país. Aquí se desarrollaron técnicas de cultivo de plantas comerciales, se formaron jardineros y botánicos, y se creó, en 1928, el primer centro dedicado a la hibridación de orquídeas, que dio origen al célebre Jardín Nacional de Orquídeas, hoy con miles de ejemplares y una tradición de bautizar híbridos con el nombre de visitantes ilustres.

Más allá de su belleza, el Jardín Botánico es un lugar donde se decidieron cosas serias para la economía de toda la región. Fue, sobre todo, la cuna de la industria que transformaría a la península malaya y buena parte del sudeste asiático: el caucho.

https://en.wikipedia.org/wiki/Singapore_Botanic_Gardenshttps://whc.unesco.org/en/list/1483/

El caucho, 'Mad Ridley' y una fortuna verde

A fines del siglo XIX, el árbol del caucho (Hevea brasiliensis) era originario del Amazonas, pero los británicos lograron sacar sus semillas de Brasil y llevarlas a sus colonias asiáticas. Muchas de esas plántulas pasaron por el Singapore Botanic Gardens. Allí, su director Henry Nicholas Ridley se obsesionó con demostrar que el caucho podía cultivarse a gran escala en Malaya y desarrolló un método de sangrado del árbol —la extracción del látex en 'espina de pescado'— que permitía obtener látex sin matar la planta.

Ridley promovió el cultivo con tal insistencia que los plantadores lo apodaron 'Mad Ridley' ('Ridley el loco') y, según la anécdota, repartía semillas a quien quisiera para convencerlos. Tenía razón. A comienzos del siglo XX, el boom del automóvil disparó la demanda mundial de neumáticos, y las plantaciones de caucho cubrieron Malaya y otras colonias. El sudeste asiático pasó a producir la mayor parte del caucho del mundo, y Singapur se convirtió en el gran puerto por donde salía esa producción, sumando una fuente enorme de riqueza.

Así, un jardín de Singapur y la testarudez de un botánico terminaron transformando la economía de toda una región y el paisaje de la península. Es una de esas historias donde la ciencia, el imperio y el comercio se cruzan: el mismo lugar donde hoy se pasea entre orquídeas fue el laboratorio de una de las mayores industrias agrícolas del siglo XX.

https://en.wikipedia.org/wiki/Henry_Nicholas_Ridleyhttps://en.wikipedia.org/wiki/Singapore_Botanic_Gardens

Jurong, del pantano a la industria

El oeste de Singapur guarda uno de los capítulos decisivos del 'milagro' económico. Cuando el país se independizó en 1965, con un desempleo alto y sin industria, el gobierno necesitaba con urgencia crear puestos de trabajo y fabricar cosas. La respuesta fue Jurong: una zona pantanosa y de colinas al suroeste de la isla que el ministro Goh Keng Swee, uno de los arquitectos de la economía singapurense, decidió convertir en un gran parque industrial casi de la nada.

El proyecto, iniciado a comienzos de los años sesenta, fue arriesgado. Se rellenaron pantanos, se aplanaron colinas, se tendieron caminos, se construyó un puerto propio y se levantaron fábricas. Al principio hubo tantas naves vacías que la gente hablaba con ironía de la 'locura de Goh'. Pero con incentivos a la inversión extranjera y una autoridad dedicada (la Jurong Town Corporation), las fábricas empezaron a llegar: textiles, electrónica, química, construcción naval. Jurong se transformó en el corazón industrial del país y en la prueba de que la estrategia de industrialización funcionaba.

Hoy el oeste sigue siendo la zona más industrial de Singapur, con refinerías, petroquímicas y el puerto de Jurong, aunque también combina barrios residenciales enormes y desarrollos nuevos. La transformación de aquel pantano en un polo fabril resume la mentalidad singapurense: planificación estatal a largo plazo, apuesta por la inversión extranjera y una voluntad de rehacer literalmente el territorio para adaptarlo a un objetivo económico.

https://en.wikipedia.org/wiki/Juronghttps://en.wikipedia.org/wiki/Economy_of_Singapore

Mandai y los grandes parques de fauna

En el norte del área occidental, en la zona de Mandai, junto a los embalses centrales, Singapur desarrolló un conjunto de parques de vida salvaje que se volvieron célebres. El pionero fue el Zoológico de Singapur, abierto en 1973 con un concepto entonces novedoso: recintos 'abiertos', separados de los visitantes por fosos y barreras naturales en lugar de rejas, para mostrar a los animales en ambientes parecidos a los suyos. Después se le sumaron el Night Safari, el River Wonders y otros.

El caso del parque de aves ilustra bien cómo Singapur renueva sus atracciones. El histórico Jurong Bird Park, inaugurado en 1971 en el oeste industrial —una idea, otra vez, de Goh Keng Swee, inspirado en un parque de aves que había visto en Río de Janeiro—, fue durante medio siglo uno de los mayores del mundo. En 2023 cerró y su colección se trasladó a Mandai, donde reabrió como Bird Paradise, con grandes aviarios inmersivos organizados por biomas y miles de aves de todo el planeta.

Estos parques cumplen una función que va más allá del turismo. En un país minúsculo y densamente urbanizado, se convirtieron en centros de conservación, cría de especies amenazadas y educación ambiental, y en una manera de mantener el contacto de la población con la naturaleza. Concentrar todo en el corredor de Mandai, junto a las reservas de agua, responde a la misma lógica de siempre: aprovechar cada metro cuadrado de una isla donde el espacio es el bien más escaso.

https://en.wikipedia.org/wiki/Singapore_Zoohttps://en.wikipedia.org/wiki/Bird_Paradise

Selva, embalses y el Singapur verde

Detrás de la imagen de metrópoli de cemento, el oeste y el centro de la isla guardan una Singapur sorprendentemente verde. En el corazón geográfico del país está la Reserva Natural de Bukit Timah, que protege uno de los pocos remanentes de selva tropical primaria de la isla y que rodea la colina más alta de Singapur, de apenas 164 metros. Se dice, con cierta exageración, que en esa pequeña reserva hay más especies de árboles que en toda América del Norte, señal de la exuberancia del trópico.

Junto a ella se extienden las reservas de captación de agua, con los grandes embalses centrales (MacRitchie y otros) que forman parte de la estrategia de autosuficiencia hídrica del país. Esa combinación de selva protegida y embalses cumple una doble función: preservar biodiversidad y garantizar agua, un recurso que Singapur tuvo históricamente que negociar con Malasia y que convirtió en cuestión de seguridad nacional.

Hasta mediados del siglo XX, buena parte de este territorio estaba ocupada por kampongs —aldeas tradicionales— y por plantaciones y bosques. La urbanización y los realojamientos masivos del período de Lee Kuan Yew transformaron el paisaje, pero el Estado reservó deliberadamente estas áreas verdes. Recorrer las reservas del oeste y el centro permite imaginar cómo era la isla antes de los rascacielos, y entender que el verde de Singapur, lejos de ser casual, es tan planificado como sus autopistas y sus fábricas.

https://en.wikipedia.org/wiki/Bukit_Timah_Nature_Reservehttps://en.wikipedia.org/wiki/Water_supply_and_sanitation_in

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📚 Bibliografía

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