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Historia de Pekín

De la ciudad de Ji a la frontera del norte (siglo XI a.C. - siglo XIII)

Mucho antes de convertirse en la capital del mayor imperio de Asia, el lugar donde hoy se levanta Pekín era una encrucijada estratégica en el borde de la gran llanura del norte de China, allí donde el terreno fértil se topa con las montañas y con las estepas de los pueblos nómadas. Los primeros asentamientos importantes se remontan a más de tres mil años: durante la dinastía Zhou existió la ciudad de Ji, capital del pequeño reino de Yan, uno de los estados que se disputaban China antes de la unificación imperial en el siglo III a.C. De aquel reino de Yan deriva uno de los nombres poéticos de la ciudad, Yanjing, la 'capital de Yan'.

Durante más de un milenio, la ciudad fue una plaza militar y comercial de segundo orden, importante por su posición: era la puerta entre el mundo chino agrícola del sur y el mundo nómada del norte, y por sus cercanías pasaban las rutas que llevaban hacia Manchuria y Mongolia. Los pasos de montaña próximos —los mismos que siglos después vigilaría la Gran Muralla— la convertían en un punto de defensa clave frente a las incursiones de los pueblos de la estepa.

A partir del siglo X, la ciudad empezó a ganar rango cuando pueblos venidos del norte tomaron el control de la región. Los kitán de la dinastía Liao la hicieron una de sus capitales secundarias, y más tarde los yurchen de la dinastía Jin la convirtieron en Zhongdu, la 'capital central', dotándola de murallas y palacios. Esa creciente importancia bajo dinastías de origen nómada anticipaba lo que vendría: Pekín estaba destinada a ser la capital desde la que los conquistadores del norte gobernarían toda China.

Dadu: Kublai Kan hace de Pekín la capital del imperio mongol (siglo XIII)

El gran salto en la historia de Pekín llegó con los mongoles. Tras las conquistas de Gengis Kan, su nieto Kublai Kan completó la conquista de China y fundó la dinastía Yuan (1271-1368), la primera dinastía de origen extranjero que gobernó toda China. Kublai eligió el emplazamiento de Pekín para levantar una capital enteramente nueva, a la que llamó Dadu (la 'gran capital'; Khanbaliq, la 'ciudad del kan', para los mongoles). Fue una decisión trascendental: por primera vez, el centro del poder de China se trasladaba al norte, cerca de las estepas de donde venían sus nuevos amos.

Dadu fue una ciudad planificada según los principios cosmológicos chinos, con un trazado regular de calles en cuadrícula orientadas a los puntos cardinales, murallas de tierra apisonada, grandes avenidas y un palacio imperial rodeado de lagos. Ese trazado ordenado, con su eje norte-sur, es el esqueleto sobre el que crecería el Pekín de los siglos siguientes; muchas de las calles y los lagos del centro actual siguen aquel diseño mongol. La ciudad se convirtió en el extremo oriental de un imperio que se extendía por media Asia, y por ella pasaban las rutas comerciales de la Ruta de la Seda.

Fue en esta época cuando, según su famoso relato, el veneciano Marco Polo habría visitado la corte de Kublai Kan y quedado deslumbrado por la riqueza y el tamaño de la ciudad, que describió como superior a cualquier urbe europea. Más allá de las dudas sobre su viaje, el testimonio refleja el prestigio que Dadu tenía en el mundo medieval. La dinastía Yuan, sin embargo, duró menos de un siglo: las rebeliones, las hambrunas y las luchas internas la debilitaron, y en 1368 un levantamiento popular chino la derrocó y fundó una nueva dinastía nativa, la Ming.

¿Estuvo Marco Polo realmente en Pekín?
El relato de Marco Polo sobre la corte de Kublai Kan en Khanbaliq (Dadu) es una de las fuentes europeas más célebres sobre la China medieval, pero algunos historiadores han cuestionado si realmente llegó a China o si compiló relatos de otros mercaderes, ya que omite detalles llamativos como la Gran Muralla o el uso de palillos. La mayoría de los especialistas acepta que sí viajó, aunque su libro mezcla observación directa, oídas y exageraciones.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Marco_Polo
Wikipedia (ES) — «Kublai Kan»: https://es.wikipedia.org/wikiWikipedia (ES) — «Dinastía Yuan»: https://es.wikipedia.org/wWikipedia (EN) — «Beijing»: https://en.wikipedia.org/wiki/Be

La dinastía Ming: la Ciudad Prohibida y el Pekín imperial (siglos XV-XVII)

La dinastía Ming (1368-1644) instaló al principio su capital en Nankín, en el sur, pero fue el tercer emperador Ming, Yongle, quien devolvió a Pekín su papel de centro del imperio y le dio la forma monumental que en gran medida conserva hoy. Entre 1406 y 1420, Yongle movilizó a cientos de miles de obreros para reconstruir la ciudad y levantar sus grandes monumentos: la Ciudad Prohibida, el inmenso palacio imperial de tejados dorados donde vivirían los emperadores durante los cinco siglos siguientes; el Templo del Cielo, donde el 'Hijo del Cielo' oficiaba los ritos por las buenas cosechas; y las murallas que definieron el trazado de la capital. El nombre 'Beijing', la 'capital del norte', se consolidó en esta época en contraposición a Nankín, la 'capital del sur'.

El Pekín Ming se organizaba en un sistema de ciudades concéntricas y ejes rituales: en el corazón, la Ciudad Prohibida, prohibida al pueblo; alrededor, la Ciudad Imperial; luego la Ciudad Interior o tártara y la Ciudad Exterior o china, cada una con sus murallas y sus puertas. Todo estaba dispuesto según un orden cósmico y jerárquico riguroso, con el gran eje norte-sur que atravesaba la ciudad de punta a punta pasando por el trono del emperador. Era una de las mayores y más pobladas ciudades del mundo.

Los Ming también fueron los grandes constructores de la Gran Muralla tal como la conocemos: los tramos de ladrillo y piedra con torres de vigilancia que hoy visitan los turistas cerca de Pekín (Badaling, Mutianyu, Jinshanling) datan sobre todo de esta dinastía, que reforzó la frontera norte para defenderse de los mongoles. Pese a su esplendor, la dinastía se fue debilitando por las crisis económicas, las revueltas campesinas y la presión de los manchúes del noreste. En 1644, un ejército rebelde tomó Pekín y el último emperador Ming se ahorcó en la colina de Jingshan, justo detrás de la Ciudad Prohibida; poco después, los manchúes entraban en la ciudad y fundaban una nueva dinastía.

La dinastía Qing: apogeo manchú y humillación colonial (1644-1912)

Los manchúes, un pueblo del noreste de China, fundaron la dinastía Qing (1644-1912), la última dinastía imperial, y mantuvieron a Pekín como capital. Bajo los emperadores Kangxi y Qianlong, en los siglos XVII y XVIII, el imperio alcanzó su máxima extensión y una época de esplendor cultural y prosperidad. Se ampliaron los palacios, se construyeron los grandes jardines imperiales de las afueras —entre ellos el Antiguo Palacio de Verano (Yuanmingyuan) y el actual Palacio de Verano (Yiheyuan)— y Pekín se llenó de templos, lamaserías y residencias nobles. La corte Qing, aunque manchú, adoptó la cultura y la administración chinas, y la ciudad vivió uno de sus momentos más brillantes.

El siglo XIX, en cambio, fue de decadencia y humillación. La derrota de China frente a las potencias occidentales en las Guerras del Opio abrió el país a la injerencia extranjera. En 1860, durante la Segunda Guerra del Opio, tropas británicas y francesas entraron en Pekín y saquearon e incendiaron el Antiguo Palacio de Verano, un acto de destrucción cultural cuyas ruinas todavía se conservan como memoria de aquella afrenta. A fines de siglo, la poderosa emperatriz viuda Cixi gobernó de facto durante décadas, resistiéndose a las reformas mientras el imperio se descomponía.

En 1900, el estallido antioccidental y anticristiano de la rebelión de los bóxers llevó al asedio del barrio de las legaciones extranjeras en Pekín; una coalición de ocho potencias tomó la ciudad, la saqueó de nuevo e impuso a China una durísima indemnización. La dinastía, desprestigiada, no pudo sobrevivir mucho más. La revolución de 1911 acabó con más de dos mil años de imperio: en 1912 abdicó el último emperador, un niño llamado Puyi, que seguiría viviendo un tiempo dentro de la Ciudad Prohibida antes de ser expulsado. Terminaba la China imperial.

El saqueo del Antiguo Palacio de Verano y la memoria histórica
La destrucción del Yuanmingyuan por las tropas anglofrancesas en 1860 sigue siendo un símbolo doloroso en China del 'siglo de humillación' a manos de las potencias extranjeras. En las últimas décadas ha reavivado debates sobre la restitución de las obras de arte saqueadas, que hoy se conservan en museos y colecciones de todo el mundo. Las ruinas se preservan deliberadamente sin reconstruir, como monumento a esa memoria.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Antiguo_Palacio_de_Verano
Wikipedia (ES) — «Dinastía Qing»: https://es.wikipedia.org/wWikipedia (ES) — «Rebelión de los bóxers»: https://es.wikipeWikipedia (ES) — «Guerras del Opio»: https://es.wikipedia.or

República, guerra y revolución: Pekín en el siglo XX (1912-1949)

Con la caída del imperio, Pekín se convirtió en capital de la nueva República de China, pero el país entró en un largo período de caos. En la ciudad, el Movimiento del Cuatro de Mayo de 1919 —una protesta estudiantil en la plaza de Tiananmén contra las cláusulas del Tratado de Versalles que cedían territorios chinos a Japón— marcó el nacimiento del nacionalismo moderno y la política de masas en China; de aquel fermento intelectual surgirían tanto el nacionalismo del Kuomintang como el comunismo chino. Durante la etapa de los 'señores de la guerra' que se disputaron el poder, la capital cambió de manos varias veces.

En 1928, el gobierno nacionalista del Kuomintang trasladó la capital a Nankín y rebautizó la ciudad como Beiping ('paz del norte'), quitándole el rango de capital. Poco después llegó la tragedia de la invasión japonesa: en 1937, tras un incidente en el puente de Marco Polo (Lugouqiao), a las afueras de la ciudad, estalló la guerra abierta entre China y Japón, y Pekín quedó bajo ocupación japonesa durante ocho años, hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945.

Apenas terminada la guerra contra Japón, se reanudó la guerra civil entre los nacionalistas del Kuomintang y los comunistas de Mao Zedong. En enero de 1949, las tropas comunistas entraron pacíficamente en la ciudad, que se rindió sin combatir, preservando así su patrimonio. El desenlace estaba cerca: el Partido Comunista había ganado la guerra y se disponía a refundar el país tomando de nuevo a Pekín como su capital.

Capital de la República Popular: de Mao a la superpotencia (1949-hoy)

El 1 de octubre de 1949, desde lo alto de la Puerta de Tiananmén, Mao Zedong proclamó ante una multitud la fundación de la República Popular China. La ciudad recuperó su nombre y su rango de capital, y se convirtió en el centro de un Estado que transformaría radicalmente el país. Los primeros años trajeron enormes cambios urbanos: se derribaron gran parte de las murallas históricas y muchos hutongs para abrir grandes avenidas, y la plaza de Tiananmén se amplió hasta convertirse en un inmenso espacio para las concentraciones de masas, flanqueado por edificios monumentales de estilo soviético como el Gran Salón del Pueblo.

Pekín fue el escenario central de los grandes convulsiones de la era maoísta: el Gran Salto Adelante y, sobre todo, la Revolución Cultural (1966-1976), que empezó con las movilizaciones de los Guardias Rojos en la capital y dejó una profunda huella de destrucción cultural y violencia política. Tras la muerte de Mao en 1976, las reformas de apertura económica de Deng Xiaoping cambiaron el rumbo del país. En 1989, la plaza de Tiananmén volvió a ser el foco de la atención mundial durante las protestas estudiantiles a favor de reformas democráticas, que terminaron con una dura represión militar en junio de ese año, un episodio que sigue siendo censurado dentro de China y muy presente en la memoria internacional.

En las décadas siguientes, Pekín se transformó a una velocidad vertiginosa al ritmo del auge económico chino: se levantaron bosques de rascacielos, anillos de autopistas, un metro gigantesco y arquitectura espectacular. Los Juegos Olímpicos de 2008, con el estadio del Nido de Pájaro, fueron la gran presentación de la nueva China ante el mundo, y en 2022 la ciudad acogió también los Juegos de Invierno, siendo la primera en organizar ambos. Hoy Pekín es la capital de la segunda potencia mundial, una megaciudad de más de 21 millones de habitantes donde conviven la Ciudad Prohibida y los rascacielos, el poder político de un Estado que aspira a liderar el siglo XXI y el peso de una historia de más de tres mil años.

Modernización y patrimonio: la pérdida de los hutongs
La acelerada transformación de Pekín desde los años cincuenta, y sobre todo desde los años del 'boom' económico, supuso la demolición de buena parte de las murallas históricas y de miles de hutongs y casas de patio tradicionales. El debate entre modernización y conservación del patrimonio urbano sigue abierto: mientras algunas zonas se preservan y restauran como atractivo turístico y cultural, la expansión de la ciudad ha borrado gran parte de su tejido tradicional. La discusión enfrenta desarrollo, memoria e identidad urbana.
Fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/Hutong
Wikipedia (ES) — «Pekín»: https://es.wikipedia.org/wiki/Pek%Wikipedia (ES) — «Historia de la República Popular China»: hWikipedia (EN) — «Beijing»: https://en.wikipedia.org/wiki/Be

📚 Bibliografía

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