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Historia · Bielorrusia

Historia de El oeste (Brest, Mir, Nesvizh, Grodno)

Tierra de frontera entre Oriente y Occidente

El oeste de Bielorrusia es la parte del país más marcada por la influencia polaca y lituana. Durante siglos formó el núcleo del Gran Ducado de Lituania y luego de la Mancomunidad polaco-lituana, y por eso concentra la mayor densidad de castillos, palacios e iglesias barrocas del país. Es también una región de fuerte presencia católica romana, junto a la mayoría ortodoxa.

Tras la Primera Guerra Mundial, toda esta zona quedó dentro de la Segunda República Polaca entre 1921 y 1939, mientras el este bielorruso pertenecía a la Unión Soviética. Esa división de casi veinte años dejó huellas culturales que todavía se notan: la Bielorrusia occidental conserva un carácter algo distinto, más vinculado a la herencia de la vieja Rzeczpospolita.

https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Belarushttps://www.britannica.com/topic/history-of-Belarus

Brest y su fortaleza heroica

Brest, sobre la frontera con Polonia, es una ciudad con siglos de historia, pero su nombre quedó ligado para siempre a dos hechos del siglo XX. En 1918 se firmó allí el Tratado de Brest-Litovsk, por el que la Rusia bolchevique salió de la Primera Guerra Mundial cediendo enormes territorios a las Potencias Centrales.

El otro hecho es militar. La Fortaleza de Brest, construida en el siglo XIX en la confluencia de los ríos Mújavets y Bug occidental, fue de los primeros objetivos de la invasión alemana el 22 de junio de 1941. Su guarnición, rodeada y superada en número, resistió durante semanas en condiciones desesperadas. En reconocimiento a esa defensa, la URSS le otorgó el título de "Fortaleza Heroica". En la posguerra se convirtió en un imponente complejo memorial, con colosales esculturas de hormigón que la hacen uno de los monumentos más impresionantes del país.

https://www.belarus.by/en/travel/belarus-life/brest-fortresshttps://whc.unesco.org/en/tentativelists/6771/

Mir y Nesvizh: los castillos de los Radziwiłł

Dos de los grandes tesoros arquitectónicos del país están en el oeste y llevan el sello de la familia Radziwiłł, una de las dinastías nobiliarias más poderosas de la Mancomunidad polaco-lituana. El castillo de Mir, levantado a comienzos del siglo XVI, es un conjunto gótico-renacentista de ladrillo rojo con torres angulares, rodeado por un foso, y hoy es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

A pocos kilómetros, en Nesvizh (Niasvizh), se alza el palacio-residencia de los Radziwiłł, un complejo de palacio y fortificaciones con jardines y foso que fue el corazón de su enorme dominio. También declarado Patrimonio de la Humanidad, refleja el esplendor de la aristocracia de la vieja Rzeczpospolita, que gobernaba estas tierras casi como principados propios. Ambos monumentos hablan de una Bielorrusia que fue, durante siglos, escenario de una nobleza rica y cosmopolita.

https://whc.unesco.org/en/list/625/https://whc.unesco.org/en/list/1196/

Grodno, la ciudad de los reyes

Grodno (Hrodna), junto a la frontera con Polonia y cerca de Lituania, es una de las ciudades mejor conservadas de Bielorrusia, en parte porque sufrió menos destrucción que otras durante la Segunda Guerra Mundial. Con castillos a orillas del río Niémen, iglesias barrocas y un casco histórico armonioso, conserva un aire centroeuropeo poco frecuente en el país.

Durante la Mancomunidad polaco-lituana, Grodno fue una de las residencias reales: allí se reunían las dietas (sejm) y el rey Esteban Báthory hizo de la ciudad uno de sus centros de gobierno. Fue también en Grodno donde se celebró el último sejm de la Mancomunidad antes de su desaparición. La ciudad tuvo históricamente una población muy diversa, con importantes comunidades polaca y judía, y todavía hoy es uno de los focos de la minoría católica y de origen polaco de Bielorrusia.

https://en.wikipedia.org/wiki/Grodnohttps://www.britannica.com/place/Hrodna

Belovézhskaya Pushcha: el bosque donde murió la URSS

En el extremo oeste, sobre la frontera con Polonia, se extiende Belovézhskaya Pushcha, uno de los últimos fragmentos del bosque primario que cubría gran parte de Europa hace miles de años. Declarado Patrimonio de la Humanidad, es el hogar de la mayor manada del mundo de bisonte europeo (o wisent), el mamífero terrestre más grande del continente, salvado de la extinción en el siglo XX.

Pero este bosque no es solo un santuario natural: también fue escenario de la historia. El 8 de diciembre de 1991, en una dacha de caza en Viskuli, dentro de la reserva, los líderes de Rusia, Ucrania y Bielorrusia firmaron los Acuerdos de Belavezha, que sellaron el fin de la Unión Soviética y crearon la Comunidad de Estados Independientes. Así, el mismo bosque que protege a los últimos bisontes europeos fue testigo del acta de defunción de uno de los mayores imperios del siglo XX.

https://whc.unesco.org/en/list/33/https://en.wikipedia.org/wiki/Belovezha_Accords

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📚 Bibliografía

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