Mucho antes de que Cat Ba fuera destino de mochileros y buceadores, ya había gente viviendo del mar en sus costas. En el yacimiento de Cai Beo, junto a la actual bahía de Lan Ha, los arqueólogos han hallado uno de los asentamientos de pescadores más antiguos de todo Vietnam, con una ocupación que se remonta a varios miles de años (con capas culturales de en torno a 4.000-7.000 años atrás). Los restos —conchas, anzuelos, herramientas de piedra y hueso, cerámica— muestran una comunidad que dominaba la pesca y la navegación costera en pleno golfo de Tonkín.
Cai Beo se relaciona con las grandes culturas prehistóricas de la región de Halong, como la cultura de Ha Long, y forma parte de esa larga cadena de pueblos marineros que habitaron el archipiélago cuando el nivel del mar y la geografía eran distintos. La abundancia de pesca, marisco y refugios naturales entre los islotes hizo de esta zona un hábitat privilegiado para el ser humano desde tiempos remotos.
Esa vocación marinera nunca se perdió. Durante siglos, Cat Ba fue tierra de pescadores que vivían en el pueblo y en aldeas flotantes ancladas en las calas de Lan Ha, criando peces y moluscos en granjas de acuicultura. Todavía hoy, pese al turismo, la pesca y la acuicultura siguen siendo parte esencial de la vida y la economía de la isla, y el marisco es su gran seña gastronómica.
El origen del nombre 'Cat Ba' tiene varias explicaciones, y la más difundida entre los propios isleños es tan poética como incierta. Según una tradición popular, el nombre derivaría de 'Cac Ba' ('las mujeres' o 'las señoras'), en contraposición a una isla vecina que se habría llamado de 'los hombres' ('Cac Ong'). La leyenda cuenta que, durante una de las tantas guerras contra invasores del norte, los hombres combatían en el frente mientras las mujeres se ocupaban en esta isla de la retaguardia, cocinando, curando heridos y sosteniendo el esfuerzo bélico; en su honor se habría dedicado a ellas la isla. Con el tiempo, 'Cac Ba' se habría transformado en 'Cat Ba'.
Otra interpretación más prosaica relaciona el nombre con 'Cat Ba' entendido como 'isla de arena' (cát significa 'arena' en vietnamita), en alusión a sus playas. Como suele ocurrir con la toponimia antigua, es difícil saber cuál es la etimología real, y probablemente conviven la explicación geográfica y la legendaria.
Sea cual sea el origen, la leyenda de las mujeres encaja con la historia de una región —la del golfo de Tonkín y la Bahía de Halong— que fue durante siglos primera línea de defensa de Vietnam frente a las invasiones venidas por mar desde China y, más tarde, frente a las potencias coloniales. Cat Ba, por su posición estratégica a la entrada de Hai Phong, siempre tuvo un papel en esa geografía militar.
El siglo XX dejó en Cat Ba huellas profundas, sobre todo las de la guerra. Por su posición a la entrada del puerto de Hai Phong —el principal del norte de Vietnam y puerta de entrada de la ayuda soviética y china durante la guerra— la isla y su archipiélago fueron zona estratégica y objetivo militar. Ya en los años 40, durante la Segunda Guerra Mundial, los japoneses habían fortificado las colinas sobre el pueblo con emplazamientos de artillería que después usarían franceses y vietnamitas: es el actual Cañón Fort, hoy mirador y museo al aire libre.
Durante la guerra de Vietnam, y ante la intensidad de los bombardeos estadounidenses sobre Hai Phong y el norte, se tomó una decisión asombrosa: excavar un hospital secreto dentro de una montaña de piedra caliza. Entre 1963 y 1965 se construyó la llamada Hospital Cave (cueva del Hospital), un búnker de varios pisos de hormigón encajado en la cueva, con salas de operaciones, habitaciones para pacientes, cocina, e incluso una pequeña piscina y una sala que hacía las veces de cine. A prueba de bombas, sirvió para atender a soldados y cuadros heridos a salvo de la aviación enemiga, y hoy puede visitarse como testimonio de aquel esfuerzo de guerra.
En 1972, durante el minado del puerto de Hai Phong y los bombardeos de la operación Linebacker, las aguas y el cielo de la zona fueron escenario de intensa actividad bélica. Cat Ba, como tantos lugares del norte, aprendió a vivir bajo tierra y entre la roca, y esa memoria sigue presente en sus cuevas y fortines convertidos hoy en lugares de visita.
En 1986, reconociendo el valor natural de la isla, el gobierno vietnamita creó el Parque Nacional de Cat Ba, que protege buena parte de su superficie: selva tropical sobre montañas de piedra caliza, cuevas, valles interiores, lagos, manglares y arrecifes de coral en las aguas circundantes. Es un mosaico de ecosistemas terrestres y marinos poco común, que en 2004 la Unesco reconoció como Reserva de la Biosfera del Archipiélago de Cat Ba.
El símbolo del parque es el langur de cabeza dorada de Cat Ba (Trachypithecus poliocephalus), un primate endémico que solo vive en esta isla y en ningún otro lugar del planeta. A mediados del siglo XX era relativamente abundante, pero la caza furtiva lo llevó al borde de la extinción: hacia el año 2000 quedaban apenas unos 50-60 ejemplares. Gracias a un intenso programa de conservación —vigilancia, áreas estrictamente protegidas, trabajo con las comunidades locales— la población se ha estabilizado y ha empezado a recuperarse lentamente, aunque sigue siendo uno de los primates más amenazados del mundo. Ver uno es casi imposible para el visitante común, pero su presencia hace de Cat Ba un santuario de biodiversidad único.
El parque protege además otras especies de fauna y una flora rica, e invita a un turismo distinto del de playa: trekking por la selva, observación de aves, visita a valles tradicionales como Viet Hai. Conservar este equilibrio frente a la presión del desarrollo turístico es hoy uno de los grandes retos de la isla.
En las últimas décadas, Cat Ba ha pasado de ser un tranquilo pueblo de pescadores a convertirse en uno de los grandes destinos turísticos del norte de Vietnam, sobre todo desde que se popularizó como alternativa más barata y aventurera a los cruceros clásicos de Halong. El frente del puerto de Cat Ba se llenó de hoteles, agencias, restaurantes de marisco y bares, y la bahía de Lan Ha se consolidó como el gran atractivo: navegación, kayak, escalada en roca y playas.
El reconocimiento internacional culminó en 2023, cuando la Unesco amplió el sitio Patrimonio Mundial de la Bahía de Halong para incluir el archipiélago de Cat Ba, pasando a denominarse 'Bahía de Halong – Archipiélago de Cat Ba'. La decisión valoró la extraordinaria continuidad del paisaje kárstico marino y la biodiversidad terrestre y marina de la isla, con su langur endémico a la cabeza. Fue un espaldarazo al valor natural del lugar, pero también un recordatorio de la responsabilidad de protegerlo.
Ese doble carácter —naturaleza excepcional y turismo en auge— define el presente de Cat Ba. Grandes proyectos de desarrollo, teleféricos y complejos hoteleros conviven con un parque nacional frágil y con comunidades que aún viven de la pesca. Para el viajero, Cat Ba ofrece hoy lo mejor de dos mundos: la belleza de los islotes de Halong sin las multitudes del núcleo turístico, la aventura del trekking y la escalada, y el sabor auténtico de una isla que sigue mirando al mar. Disfrutarla con respeto —sin dejar basura, sin alimentar a los monos, eligiendo operadores responsables— es la mejor forma de ayudar a preservarla.