La historia de las aves de Singapur empieza, curiosamente, al otro lado del mundo. A comienzos de los años sesenta, Goh Keng Swee, uno de los grandes arquitectos del Singapur moderno y entonces ministro de Finanzas (más tarde viceprimer ministro), visitó Brasil y quedó fascinado por un gran aviario en Río de Janeiro. De aquel viaje volvió con una idea: Singapur, una ciudad-Estado joven, densa y en pleno despegue, debía tener un gran parque de aves, un espacio de naturaleza y recreo que también proyectara una imagen amable y culta del país.
La idea encajaba a la perfección con la filosofía del Singapur de aquellos años. Recién independizada en 1965, la ciudad-Estado buscaba bajo el liderazgo de Lee Kuan Yew transformarse a toda velocidad, y una de sus políticas emblemáticas era la de la 'ciudad-jardín': llenar de verde y de naturaleza una metrópolis para hacerla más habitable y atractiva. Un parque de aves de talla mundial era una pieza que sumaba a esa visión, y a la vez un recurso turístico y educativo.
Así nació el Jurong Bird Park, inaugurado en 1971 en el oeste de la isla, en la zona industrial de Jurong. Fue uno de los primeros grandes atractivos turísticos del Singapur independiente y, durante más de cinco décadas, uno de los parques de aves más grandes y admirados de Asia, visitado por generaciones de singapurenses y por millones de turistas. La 'idea brasileña' de Goh Keng Swee había echado a volar.
Durante cincuenta y dos años, el Jurong Bird Park fue una institución querida en Singapur. Llegó a albergar miles de aves de cientos de especies y fue pionero en varios aspectos: tuvo uno de los aviarios de vuelo libre más grandes del mundo, con una cascada interior de gran altura; fue de los primeros en criar en cautiverio ciertas especies difíciles; y popularizó los espectáculos de aves, en los que rapaces, loros y otras especies volaban ante el público mostrando sus comportamientos, un formato que combinaba entretenimiento y educación.
Generaciones de niños singapurenses conocieron allí, por primera vez, un flamenco, un pingüino o un águila; incontables excursiones escolares, salidas familiares y visitas de turistas pasaron por sus senderos. El parque se convirtió en parte de la memoria afectiva de la ciudad, un lugar asociado a la infancia y a los fines de semana en familia, y en un embajador de la conservación de las aves en la región.
Con el tiempo, sin embargo, las instalaciones fueron envejeciendo y los estándares mundiales sobre el bienestar animal y el diseño de los zoológicos evolucionaron hacia recintos más grandes, naturales e inmersivos. Además, el operador de la fauna de Singapur maduró un plan ambicioso: reunir todos sus parques de animales en un mismo gran polo natural, para crear un destino de fauna de escala mundial. Ese plan sellaría, con nostalgia, el destino del viejo Jurong Bird Park.
La clave del cambio fue la creación de un gran polo de fauna en Mandai, una zona natural y boscosa del norte de Singapur. Allí ya funcionaban desde hacía décadas el Zoo de Singapur (inaugurado en 1973 y célebre en el mundo por su concepto de 'zoológico abierto', con recintos sin barreras visibles), el Night Safari (el primer safari nocturno del mundo, abierto en 1994) y el River Wonders (dedicado a los ecosistemas fluviales). El operador, hoy llamado Mandai Wildlife Group, concibió un plan para transformar toda esa zona en una gran reserva de fauna integrada, la Mandai Wildlife Reserve.
Dentro de ese plan, se decidió trasladar las aves del viejo Jurong Bird Park, en el oeste, a un nuevo parque construido a medida en Mandai, junto a los demás. La idea era doble: por un lado, dar a las aves instalaciones modernas, más grandes y naturales; por otro, concentrar todos los parques de fauna en un solo destino, para que los visitantes pudieran combinarlos y para ganar en eficiencia y en escala.
El traslado de miles de aves de un parque a otro fue una operación logística delicada, que requirió años de planificación, la construcción del nuevo parque y el cuidadoso movimiento de las aves a sus nuevos hogares. En enero de 2023 cerró el Jurong Bird Park, y pocos meses después, en 2023, abrió sus puertas el nuevo Bird Paradise, heredero de aquel medio siglo de historia pero concebido con una filosofía radicalmente distinta.
Bird Paradise no es simplemente un Jurong Bird Park mudado de sitio: es una reinvención completa del concepto. En lugar de jaulas y recintos tradicionales, se diseñó en torno a ocho grandes aviarios inmersivos, cada uno recreando un bioma del planeta —humedales tropicales, bosque asiático, sabana africana, outback australiano, selva amazónica, costa antártica— por los que el visitante camina rodeado de aves en libertad, entre vegetación, cascadas y paisajes recreados. Es una experiencia mucho más envolvente y respetuosa con el bienestar animal, en línea con los estándares actuales de los mejores parques del mundo.
Detrás del espectáculo, el parque mantiene y refuerza la misión de conservación que ya tenía Jurong: la cría y protección de especies de aves amenazadas, la participación en programas internacionales de reproducción y la educación del público sobre la biodiversidad y las amenazas que enfrentan las aves (la caza, el tráfico de mascotas, la destrucción de hábitats). Los espectáculos de aves, herencia directa de Jurong, siguen combinando emoción y mensaje ecológico.
Así, Bird Paradise representa la continuidad y a la vez la evolución de medio siglo de historia. Conserva el legado, las aves y la vocación conservacionista del viejo parque, pero los proyecta hacia el futuro con un diseño de vanguardia. Es un ejemplo perfecto de cómo Singapur suele tratar su patrimonio: no lo congela, sino que lo reinventa, buscando estar siempre a la altura de los mejores del mundo.
El Bird Paradise de hoy es uno de los parques de aves más grandes y modernos de Asia y una de las grandes atracciones de naturaleza de Singapur. Con sus ocho aviarios inmersivos, sus espectáculos, su cueva de pingüinos y sus miles de aves de todo el mundo, ofrece una experiencia envolvente y educativa que encanta a familias, amantes de la naturaleza y curiosos, y que a la vez cumple una función real de conservación de especies amenazadas.
Como parte de la Mandai Wildlife Reserve, se integra en un gran polo de fauna que incluye el Zoo, el Night Safari y el River Wonders, permitiendo a los visitantes armar días completos de naturaleza a las puertas de una de las ciudades más urbanas del planeta. Es, en cierto modo, la otra cara de Singapur: frente a los rascacielos y los malls, un espacio dedicado a la biodiversidad, la educación ambiental y el contacto con la fauna.
Y, sobre todo, Bird Paradise es la continuación de una historia que empezó hace más de medio siglo, cuando un ministro volvió de Brasil con una idea. Las aves que hoy vuelan en sus aviarios son, en muchos casos, descendientes o herederas de las del viejo Jurong Bird Park, el parque de la infancia de generaciones de singapurenses. El nombre cambió, el lugar cambió, el concepto se transformó por completo, pero el legado —el amor por las aves, la vocación de conservarlas y de acercarlas a la gente— sigue, literalmente, volando. Una historia muy singapurense de reinvención sin olvido.