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Historia de Gorkha

Un reino diminuto entre montañas

Para entender Nepal hay que empezar por Gorkha, un pueblo hoy tranquilo y algo apartado que fue, sin embargo, la semilla de todo un país. A mediados del siglo XVIII, lo que hoy llamamos Nepal no existía como nación: era un mosaico de decenas de pequeños reinos y principados independientes, a menudo enfrentados entre sí. En el fértil valle de Katmandú florecían tres ciudades-estado rivales —Katmandú, Patan y Bhaktapur—, ricas y refinadas. Alrededor, en las colinas, se repartían el poder confederaciones de reinos como los Chaubisi ('los veinticuatro') y los Baisi ('los veintidós').

Gorkha era uno de esos reinos de colina, y ni siquiera de los más grandes o ricos. Encaramado en una cresta estratégica de las montañas centrales, había sido establecido por la dinastía Shah, que en el siglo XVI construyó allí su palacio-fortaleza, el Gorkha Durbar. Los Shah reivindicaban un origen rajput, es decir, descendencia de las guerreras castas nobles del noroeste de la India que, según la tradición, habían huido siglos atrás de las invasiones musulmanas para refugiarse en las montañas.

Durante generaciones, el pequeño reino de Gorkha vivió a la sombra de sus vecinos más poderosos, sobre todo de las prósperas ciudades del valle de Katmandú, cuya riqueza comercial y cultural debía de mirar con una mezcla de envidia y ambición. Nada hacía prever que de aquella cresta modesta saldría el hombre que cambiaría para siempre el mapa de la región. Ese hombre nació en el palacio de Gorkha en 1723: se llamaba Prithvi Narayan Shah.

Wikipedia (EN) — «Gorkha Kingdom»: https://en.wikipedia.org/Wikipedia (EN) — «Shah dynasty»: https://en.wikipedia.org/wiNepal Tourism Board — Gorkha: https://ntb.gov.np/en/gorkha

Prithvi Narayan Shah y el sueño de un solo reino

Prithvi Narayan Shah subió al trono de Gorkha en 1743, con unos veinte años, y desde el principio tuvo una obsesión que marcaría su vida: unir bajo su corona los reinos dispersos de la región, y en particular apoderarse del codiciado valle de Katmandú. Era un gobernante astuto, tenaz y visionario, tanto en lo militar como en lo político. Comprendió que la fuerza de Gorkha estaba en sus guerreros de montaña, duros y disciplinados, y en una estrategia paciente de alianzas, cercos y conquistas graduales.

Su campaña fue larga y sangrienta, y se extendió a lo largo de más de dos décadas. En lugar de un asalto frontal al valle, Prithvi Narayan Shah fue estrangulándolo poco a poco: conquistó las colinas y los pasos de alrededor para cortar las rutas comerciales que alimentaban a las tres ciudades-estado, asfixiándolas económicamente. La toma de la ciudad de Kirtipur, tras varios intentos fallidos y con una dureza que la tradición recuerda con horror, fue un punto de inflexión.

Finalmente, en 1768-69, las piezas cayeron. Aprovechando el momento oportuno —durante una fiesta, según el relato clásico—, las tropas de Gorkha entraron en Katmandú y luego en Patan y Bhaktapur, poniendo fin a la independencia de las ciudades del valle. Prithvi Narayan Shah trasladó su capital a Katmandú y se proclamó soberano de un reino nuevo y mucho mayor. Había nacido, en esencia, el Estado que hoy conocemos como Nepal. El rey dejó, además, un célebre conjunto de consejos políticos, el Dibya Upadesh, donde describía su reino como 'un jardín de cuatro castas y treinta y seis clases', una metáfora de la diversidad que quería gobernar.

Wikipedia (EN) — «Prithvi Narayan Shah»: https://en.wikipediWikipedia (EN) — «Unification of Nepal»: https://en.wikipediWikipedia (EN) — «Gorkha Kingdom»: https://en.wikipedia.org/

Los gurkha: de Gorkha a los ejércitos del mundo

La expansión no se detuvo con Prithvi Narayan Shah. Sus sucesores continuaron ensanchando las fronteras del joven reino en todas direcciones, hasta convertirlo, a comienzos del siglo XIX, en un imperio himalayo que se extendía mucho más allá del Nepal actual, desde el Tíbet hasta buena parte de las estribaciones de la cordillera. Aquellos soldados que habían salido del reino de Gorkha empezaron a ser conocidos, por su origen, como gurkha (o gorkha), un nombre que pronto sería sinónimo de coraje militar.

La expansión chocó, inevitablemente, con la otra gran potencia de la región: la Compañía Británica de las Indias Orientales, que avanzaba desde el sur. El resultado fue la guerra anglo-nepalí de 1814-1816, un conflicto duro en el que los británicos, muy superiores en número y armamento, quedaron profundamente impresionados por la ferocidad, la disciplina y el honor de los combatientes gurkha. La guerra terminó con el Tratado de Sugauli (1816), por el que Nepal cedió amplios territorios pero conservó su independencia, algo excepcional en una Asia que caía bajo dominio colonial.

De aquella admiración nació una relación duradera: los británicos empezaron a reclutar soldados gurkha para su propio ejército, una tradición que se ha mantenido durante más de dos siglos y que continúa hoy, tanto en el ejército británico como en el indio. Muchos de esos soldados proceden de las comunidades gurung y magar de las colinas de Gorkha y sus alrededores. Así, el nombre de este pequeño pueblo de montaña llegó a los campos de batalla de las dos guerras mundiales y de innumerables conflictos, convirtiéndose en una leyenda militar mundial. El khukuri, el característico cuchillo curvo gurkha, es su emblema más conocido.

Wikipedia (EN) — «Gurkha»: https://en.wikipedia.org/wiki/GurWikipedia (EN) — «Anglo-Nepalese War»: https://en.wikipedia.Wikipedia (EN) — «Treaty of Sugauli»: https://en.wikipedia.o

El palacio, el terremoto y el fin de la monarquía

Aunque la capital se trasladó a Katmandú ya en tiempos de Prithvi Narayan Shah, el Gorkha Durbar nunca perdió su carácter de lugar sagrado y fundacional: siguió siendo la cuna venerada de la dinastía que gobernó Nepal, el palacio donde todo empezó. El conjunto —palacio, templo de la diosa Kalika y cueva del santo Gorakhnath— combina el poder político y el religioso, y es un magnífico ejemplo del arte newar en madera tallada, la misma maestría artesanal que hizo famosas a las ciudades del valle de Katmandú.

La dinastía Shah reinó sobre Nepal durante casi 240 años, aunque no siempre con poder efectivo: durante buena parte de los siglos XIX y XX, el gobierno real estuvo en manos de la familia Rana, unos primeros ministros hereditarios que redujeron a los reyes a figuras casi decorativas, hasta que la monarquía recuperó protagonismo a mediados del siglo XX. El país vivió luego décadas turbulentas, con la instauración de la democracia, una larga guerra civil maoísta (1996-2006) y una profunda crisis política. En 2008, tras la guerra y un proceso de paz, la asamblea constituyente abolió la monarquía y proclamó la República Federal Democrática de Nepal, poniendo fin al linaje que había nacido en Gorkha.

El 25 de abril de 2015, un devastador terremoto de magnitud 7,8 sacudió Nepal, con epicentro precisamente en el distrito de Gorkha. El seísmo mató a cerca de nueve mil personas en todo el país y causó enormes daños en el patrimonio histórico, incluidas las plazas Durbar del valle de Katmandú y el propio Gorkha Durbar, que sufrió desperfectos importantes. El palacio-cuna de la nación fue restaurado en los años siguientes, en un esfuerzo por preservar un símbolo tan cargado de significado.

Hoy, Gorkha es un lugar donde la historia se toca con la mano. Subir sus mil quinientos escalones, recorrer el palacio donde nació el unificador de Nepal, asomarse al Himalaya desde sus murallas y sentir el peso de todo lo que empezó en esta cresta es una de las experiencias más significativas que ofrece el país. No es un destino de multitudes, sino un lugar para el viajero que quiere entender: aquí, en este pequeño reino de montaña, se forjó la idea de Nepal.

Wikipedia (EN) — «Gorkha Durbar»: https://en.wikipedia.org/wWikipedia (EN) — «April 2015 Nepal earthquake»: https://en.wWikipedia (EN) — «Shah dynasty»: https://en.wikipedia.org/wi

📚 Bibliografía

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