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Historia de Chitwan

El corazón de la jungla y el pueblo tharu

El nombre Chitwan puede traducirse como 'el corazón de la jungla', y durante siglos eso fue exactamente: un mar de selva y hierba alta en la llanura del Terai, al sur de las colinas de Nepal, tan densa y tan infestada de malaria que resultaba casi inhabitable. Las fiebres palúdicas mataban a quien intentaba establecerse allí, y por eso la región permaneció durante mucho tiempo como un territorio salvaje, poblado de rinocerontes, tigres, elefantes y cocodrilos, y temido por los forasteros.

Hubo, sin embargo, un pueblo que sí supo vivir en esa jungla mortal: los tharu, la comunidad autóctona del Terai. A lo largo de generaciones, los tharu desarrollaron una notable resistencia natural a la malaria —una adaptación genética hoy estudiada por la ciencia— que les permitió habitar unas tierras donde casi nadie más podía sobrevivir. Vivían de la agricultura, la pesca en los ríos y la recolección en el bosque, en armonía con un entorno peligroso, con casas de barro y paja y una cultura rica y propia.

Durante siglos, los tharu tuvieron la selva de Chitwan prácticamente para ellos, compartiéndola solo con la fauna salvaje y con las periódicas incursiones de la realeza. Su profundo conocimiento del bosque, de sus animales y de sus plantas es parte esencial de la historia de Chitwan, y hoy sigue vivo en las aldeas del entorno del parque, en su gastronomía, su música y sus danzas. Cualquier relato de Chitwan tiene que empezar por ellos: fueron, durante muchísimo tiempo, los únicos dueños humanos del corazón de la jungla.

Wikipedia (EN) — «Tharu people»: https://en.wikipedia.org/wiWikipedia (EN) — «Chitwan National Park»: https://en.wikipedWikipedia (EN) — «Chitwan District»: https://en.wikipedia.or

El coto de caza de los reyes y los Rana

Durante los siglos XIX y la primera mitad del XX, la abundante fauna de Chitwan hizo de la región el coto de caza favorito de las élites de Nepal. La familia Rana, la dinastía de primeros ministros hereditarios que gobernó de facto el país entre 1846 y 1951, reservó estas junglas para sus grandes cacerías (shikar), unas expediciones fastuosas en las que participaban también invitados de altísimo rango, incluida la realeza británica de la India colonial.

Aquellas cacerías eran espectáculos de opulencia y de matanza. Cientos de elefantes domesticados, ojeadores y sirvientes rodeaban zonas enteras de selva para acorralar a los animales, mientras los cazadores, subidos a lomos de elefante o en plataformas, abatían tigres, rinocerontes, osos y otras piezas por decenas en una sola jornada. Las crónicas de la época hablan de cifras escalofriantes de animales muertos en estas 'partidas de caza' reales. Paradójicamente, el hecho de que Chitwan estuviera reservada como coto exclusivo de la élite la protegió, durante un tiempo, de una explotación mayor: nadie más podía cazar ni talar allí.

Ese frágil equilibrio se rompería a mediados del siglo XX. Con la caída del régimen Rana en 1951 y la apertura del país, y sobre todo con lo que vino después —la erradicación de la malaria—, la vieja jungla protegida por el privilegio de los reyes quedó, de pronto, expuesta a una transformación que estuvo a punto de acabar con ella. El coto de caza estaba a punto de convertirse en tierra de colonos, de arados y, trágicamente, de cazadores furtivos.

Wikipedia (EN) — «Chitwan National Park»: https://en.wikipedWikipedia (EN) — «Rana dynasty»: https://en.wikipedia.org/wiWikipedia (EN) — «Indian rhinoceros»: https://en.wikipedia.o

Malaria erradicada, jungla arrasada

El acontecimiento que cambió Chitwan para siempre fue, aunque suene paradójico, un triunfo de la salud pública. En la década de 1950, con ayuda internacional (sobre todo estadounidense) y el uso masivo de DDT, Nepal lanzó una campaña para erradicar la malaria en el Terai. La campaña tuvo un éxito enorme: las fiebres que durante siglos habían hecho inhabitable la llanura desaparecieron en gran medida, y de golpe aquellas tierras fértiles se volvieron aptas para la vida.

El resultado fue una avalancha migratoria. Decenas de miles de personas de las colinas superpobladas de Nepal bajaron al Terai en busca de tierra, talando la selva para convertirla en campos de cultivo y fundando nuevos pueblos. En pocas décadas, buena parte de la jungla de Chitwan desapareció bajo el hacha y el arado. Los tharu, que habían vivido allí durante siglos, se vieron desplazados y a menudo marginados en su propia tierra, y el hábitat de la fauna se redujo drásticamente.

Con la selva fragmentada y los animales acorralados, llegó la catástrofe para la fauna: la caza furtiva se disparó. El rinoceronte de un cuerno, cuyo cuerno se vende a precio de oro en la medicina tradicional asiática, fue perseguido sin piedad. De los varios miles de rinocerontes que habían poblado el Terai, la población de Chitwan se desplomó hasta apenas un centenar de ejemplares a comienzos de los años setenta. El tigre y otras especies emblemáticas también quedaron al borde del abismo. El corazón de la jungla se moría, y hacía falta una reacción urgente y drástica para salvarlo.

Wikipedia (EN) — «Chitwan National Park»: https://en.wikipedWikipedia (EN) — «Terai»: https://en.wikipedia.org/wiki/TeraWikipedia (EN) — «Indian rhinoceros»: https://en.wikipedia.o

El primer parque de Nepal y la vuelta del rinoceronte

La reacción llegó en 1973, cuando el Gobierno de Nepal creó el Parque Nacional de Chitwan, el primero del país, sobre lo que quedaba de la gran jungla del Terai. Fue una decisión valiente: para proteger la fauna de los furtivos, se desplegó al ejército nepalí, que desde entonces patrulla el parque y combate la caza ilegal, y se establecieron límites estrictos y guardas. La medida buscaba, sobre todo, salvar al rinoceronte de un cuerno de una extinción que parecía inminente.

El esfuerzo dio frutos espectaculares. Bajo protección estricta, la población de rinocerontes empezó a recuperarse año tras año, pasando de aquel centenar escaso de los años setenta a varios cientos de ejemplares en las décadas siguientes, convirtiendo a Chitwan en uno de los grandes bastiones mundiales de la especie. En reconocimiento a su valor natural excepcional, la Unesco declaró el parque Patrimonio de la Humanidad en 1984. Chitwan se transformó, así, de símbolo de la destrucción en modelo internacional de conservación.

La lucha, sin embargo, nunca terminó del todo. La caza furtiva volvió a golpear en distintos momentos, sobre todo durante los años de la guerra civil (1996-2006), cuando la vigilancia se debilitó. Pero Nepal respondió con un esfuerzo notable que ha llegado a lograr varios años consecutivos con cero rinocerontes cazados furtivamente, un hito celebrado en todo el mundo de la conservación. Hoy, el parque afronta nuevos desafíos —el conflicto entre la fauna y las comunidades humanas del entorno, la presión turística, el cambio climático—, pero sigue siendo una historia de éxito. Para el viajero que ve un rinoceronte pastando entre la niebla del amanecer, ese animal es el símbolo vivo de una jungla que estuvo a punto de desaparecer y que fue rescatada a tiempo. Esa es, en el fondo, la gran historia de Chitwan.

Wikipedia (EN) — «Chitwan National Park»: https://en.wikipedUNESCO — Chitwan National Park (World Heritage): https://whcWikipedia (EN) — «Indian rhinoceros»: https://en.wikipedia.o

📚 Bibliografía

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