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Historia de Campo Base del Everest

Chomolungma: la montaña antes de que se llamara Everest

Mucho antes de que ningún occidental supiera de su existencia, la montaña más alta de la Tierra ya tenía nombre. Los tibetanos y los sherpa la llamaban Chomolungma, que suele traducirse como 'la diosa madre del mundo' o 'la madre del universo'. En Nepal se la conoce también como Sagarmatha, 'la frente del cielo', un nombre acuñado en el siglo XX. Para los pueblos que viven a su sombra, la montaña no era un desafío deportivo ni un trofeo: era una divinidad, morada de dioses, un lugar sagrado al que se debía respeto y ofrendas.

La cumbre marca hoy la frontera entre Nepal y el Tíbet (China) y se eleva a 8.849 metros sobre el nivel del mar, la cifra oficial acordada por Nepal y China en 2020 tras una nueva medición conjunta. Es el punto más alto del planeta, aunque no la montaña más difícil de escalar: esa fama corresponde a vecinos como el K2 o al propio Lhotse y sus paredes.

El nombre 'Everest' es reciente y ajeno a la montaña. En 1865, la Real Sociedad Geográfica británica bautizó el 'Pico XV', como lo llamaban en sus mapas, en honor a George Everest, un topógrafo galés que había dirigido el Gran Estudio Trigonométrico de la India, pese a que el propio Everest se opuso a que la montaña llevara su apellido, que además él pronunciaba distinto. Así, la montaña sagrada de los tibetanos y los sherpa pasó a la historia mundial con el nombre de un funcionario colonial que nunca la vio de cerca.

Wikipedia (EN) — «Mount Everest»: https://en.wikipedia.org/wWikipedia (ES) — «Monte Everest»: https://es.wikipedia.org/wWikipedia (EN) — «Sagarmatha National Park»: https://en.wiki

Los sherpa: el pueblo que cruzó los Himalayas

La región del Khumbu, por donde discurre el trek al campo base, es el hogar de los sherpa, un pueblo cuyo nombre significa literalmente 'gente del este' (shar-pa) en tibetano. Según su propia tradición, los sherpa emigraron desde la región de Kham, en el este del Tíbet, hace unos cinco siglos, cruzando los altos pasos del Himalaya para instalarse en los valles altos del actual Nepal. Trajeron consigo el budismo tibetano de la escuela nyingma, que sigue siendo el corazón de su cultura: por eso el Khumbu está sembrado de monasterios, chörtens, muros mani y banderas de oración.

Durante siglos, los sherpa vivieron del pastoreo de yaks, del cultivo de papa y cebada en terrazas de altura y del comercio con el Tíbet a través de pasos como el Nangpa La. Namche Bazaar era el gran mercado donde se intercambiaban sal tibetana, granos y mercancías. Adaptados genéticamente a la vida en altura a lo largo de generaciones, los sherpa desarrollaron una resistencia extraordinaria al aire enrarecido de las grandes alturas, algo que resultaría decisivo cuando llegaron los montañistas.

Con la apertura de Nepal al mundo a mediados del siglo XX y el auge del alpinismo, la palabra 'sherpa' terminó convirtiéndose, en el lenguaje de las expediciones, en sinónimo de porteador de altura y guía de montaña. Es importante distinguir las dos cosas: 'sherpa' es, ante todo, un pueblo y una etnia con su lengua, su religión y su cultura propias, no un oficio. Muchos —aunque no todos— los grandes escaladores de altura de Nepal pertenecen a esta comunidad, y su papel en la historia del Everest ha sido tan central como muchas veces poco reconocido.

Wikipedia (EN) — «Sherpa people»: https://en.wikipedia.org/wWikipedia (EN) — «Khumbu»: https://en.wikipedia.org/wiki/KhuWikipedia (EN) — «Namche Bazaar»: https://en.wikipedia.org/w

1953: Hillary, Tenzing y la conquista de la cima

La carrera por el Everest fue una de las grandes epopeyas de la primera mitad del siglo XX. Desde los años 20, los británicos organizaron expedición tras expedición desde el lado tibetano. En 1924, George Mallory y Andrew Irvine desaparecieron cerca de la cumbre; nunca se supo con certeza si llegaron a la cima antes de morir, y el cuerpo de Mallory no apareció hasta 1999. A Mallory se le atribuye la frase más célebre del montañismo: cuando le preguntaron por qué quería subir al Everest, habría respondido, sencillamente, 'porque está ahí'.

El 29 de mayo de 1953, tras décadas de intentos fallidos y varias muertes, dos hombres alcanzaron por fin la cima: el neozelandés Edmund Hillary, un apicultor aficionado a la montaña, y Tenzing Norgay, un sherpa nacido en el Khumbu que había participado en varias expediciones previas. Formaban parte de una gran expedición británica dirigida por John Hunt, que subió por el lado nepalí a través del glaciar del Khumbu. La noticia llegó a Londres justo a tiempo para coincidir con la coronación de la reina Isabel II, y dio la vuelta al mundo.

Hillary y Tenzing siempre se negaron a decir cuál de los dos pisó primero la cumbre, insistiendo en que habían llegado juntos, como un equipo. La hazaña los hizo mundialmente famosos. Hillary dedicó buena parte del resto de su vida a devolverle algo a la tierra de los sherpa: a través de su fundación construyó escuelas, hospitales y puentes en el Khumbu, incluido el aeródromo de Lukla, que hoy es la puerta de entrada de casi todos los trekkers. Tenzing Norgay se convirtió en un héroe nacional en Nepal y la India y en un símbolo del papel de los sherpa en la historia de la montaña.

Wikipedia (EN) — «1953 British Mount Everest expedition»: htWikipedia (EN) — «Tenzing Norgay»: https://en.wikipedia.org/Wikipedia (EN) — «Edmund Hillary»: https://en.wikipedia.org/

El parque, el turismo y las tragedias de la montaña

La conquista de 1953 abrió una era. Nepal, que había estado casi cerrado a los extranjeros, empezó a recibir expediciones y, con los años, trekkers de todo el mundo que querían caminar hasta el pie de la montaña más alta del planeta. Para proteger el frágil ecosistema de alta montaña y su fauna —el leopardo de las nieves, el tar del Himalaya, el monal (ave nacional de Nepal)—, en 1976 se creó el Parque Nacional Sagarmatha, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979. El parque abarca todo el alto Khumbu, incluida la cara nepalí del Everest.

El turismo transformó por completo la economía sherpa: las viejas rutas comerciales dieron paso a las tea houses, las agencias de trekking y el trabajo en las expediciones. Para muchas familias del Khumbu, el trekking y el alpinismo se volvieron la principal fuente de ingresos. Pero ese progreso tuvo un costo humano alto. Los sherpa que trabajan en la montaña —montando cuerdas, cargando equipo, guiando clientes por la peligrosa cascada de hielo del Khumbu— son quienes más se exponen a los peligros del Everest.

Dos tragedias recientes lo dejaron crudamente en evidencia. En abril de 2014, una avalancha de hielo en el Khumbu Icefall mató a dieciséis trabajadores nepalíes, la mayoría sherpas, en el peor accidente registrado hasta entonces en la montaña. Un año después, el 25 de abril de 2015, el gran terremoto de Nepal desencadenó una avalancha que arrasó el campo base y causó cerca de veinte muertos, además de devastar aldeas y monasterios de todo el país. Cada temporada de escalada deja, además, muertos entre los alpinistas que intentan la cima, muchas veces por mal de altura, agotamiento o las multitudes que se agolpan en la 'zona de la muerte', por encima de los 8.000 metros.

Wikipedia (EN) — «Sagarmatha National Park»: https://en.wikiWikipedia (EN) — «2014 Mount Everest ice avalanche»: https:/Wikipedia (EN) — «2015 Mount Everest avalanches»: https://en

El Everest hoy: masificación, basura y el respeto a la montaña

En pleno siglo XXI, el Everest se ha convertido en un fenómeno global con luces y sombras. Cada primavera, cientos de personas intentan la cima pagando decenas de miles de dólares a las expediciones comerciales. Las imágenes de largas filas de escaladores esperando su turno en las cuerdas de la arista final, a más de 8.000 metros de altura y con el oxígeno agotándose, dieron la vuelta al mundo y encendieron el debate sobre la masificación, la seguridad y la ética de convertir la montaña sagrada en una atracción para clientes con poca experiencia.

El problema no es solo humano. Décadas de expediciones han dejado toneladas de basura, tiendas abandonadas, botellas de oxígeno vacías y desechos en las laderas, además de los cuerpos de escaladores que murieron y no pudieron ser bajados. Nepal ha ido endureciendo las reglas: exige a las expediciones bajar sus residuos, cobra depósitos de basura y organiza campañas de limpieza en las que los propios sherpas recogen desperdicios del glaciar. Aun así, el impacto ambiental y el retroceso de los glaciares por el cambio climático son motivo de creciente preocupación.

Para el viajero que hace el trek al campo base, todo esto es una invitación a caminar con humildad. No se va a 'conquistar' nada: se va a contemplar, desde el mirador de Kala Patthar o desde el borde del glaciar, una montaña que para los sherpa sigue siendo una diosa. Respetar la cultura budista del Khumbu, tratar con justicia a los porteadores y guías, no dejar basura, cuidar el agua y aceptar los ritmos y los riesgos de la altura es la única manera digna de acercarse a Chomolungma. El Everest no necesita ser vencido; pide, más bien, ser respetado.

Wikipedia (EN) — «Mount Everest»: https://en.wikipedia.org/wWikipedia (EN) — «Environmental impact of tourism on Mount EWikipedia (EN) — «Effects of climate change on the Himalaya»

📚 Bibliografía

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