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Historia de Prambanan

El Java de los reyes constructores: hinduismo y budismo en el siglo VIII

Para entender Prambanan hay que imaginar el Java central de hace unos mil doscientos años: una llanura fértil regada por los ríos que bajan de los volcanes, con arrozales, aldeas y cortes reales que amasaban un poder enorme gracias al arroz, el comercio y el prestigio religioso. En aquel Java convivían y competían las dos grandes religiones venidas de la India: el budismo y el hinduismo. Y de esa competencia refinada, más de ideas y de arte que de guerra, nacieron algunos de los monumentos más extraordinarios del mundo.

En el siglo VIII gobernaba en la llanura la dinastía Sailendra, de fe budista mahayana, la misma que levantó el colosal Borobudur, la mayor construcción budista del planeta. Al mismo tiempo, o poco después, ascendía la dinastía Sanjaya, de credo hindú shivaíta, que reinaba sobre el mismo reino de Mataram (no confundir con el sultanato posterior del mismo nombre). Durante un tiempo las dos dinastías se entrelazaron por matrimonios y alianzas, y el paisaje se llenó de templos de una y otra fe, a veces a pocos kilómetros de distancia.

Ese cruce dejó huellas asombrosas de tolerancia: cerca de Prambanan, el templo budista de Plaosan lo mandó construir, según la tradición, una princesa budista casada con un rey hindú; y el propio complejo de Prambanan tiene al lado, dentro del mismo parque, el gran santuario budista de Sewu. Prambanan no se entiende solo: es la pieza hindú de un tablero en el que budismo e hinduismo florecieron, codo a codo, bajo el mismo cielo volcánico.

Wikipedia (EN) — «Medang Kingdom»: https://en.wikipedia.org/Wikipedia (EN) — «Sailendra»: https://en.wikipedia.org/wiki/Wikipedia (EN) — «Prambanan»: https://en.wikipedia.org/wiki/

La gran obra hindú: la construcción de Prambanan (hacia 850)

Prambanan se levantó hacia mediados del siglo IX, alrededor del año 850, en tiempos del rey Rakai Pikatan de la dinastía Sanjaya. La mayoría de los especialistas lo interpretan como una afirmación monumental del poder hindú: después del esplendor budista de Borobudur, la corte shivaíta quiso su propio gran templo estatal, un santuario capaz de rivalizar en tamaño y ambición con el de sus vecinos budistas. Una inscripción de la zona, la de Shivagrha ('la casa de Shiva'), fechada en el 856, celebra la consagración de un magnífico templo dedicado a Shiva y describe obras de desvío de un río junto al recinto, detalles que encajan con Prambanan.

El diseño es un cosmos hindú traducido a la piedra. En el patio central se alzan los tres grandes templos de la Trimurti: el de Shiva, el mayor, de casi 47 metros de altura, flanqueado por los de Brahma y Vishnu. Frente a ellos, tres templos menores para las monturas de los dioses —el toro Nandi, el ganso Hamsa y el águila Garuda—, y alrededor, en anillos concéntricos, se contaban por cientos los templos secundarios, los 'perwara', dispuestos para reproducir el orden del universo. Los muros se cubrieron de relieves finísimos con las escenas del Ramayana y del Krishnayana.

La técnica es notable: piedra volcánica andesita tallada y ensamblada sin mortero, encajando bloque con bloque, y decorada con motivos vegetales, seres celestiales, músicos y árboles de los deseos. Prambanan no era un templo para el pueblo, sino el corazón ritual del reino, el lugar donde la monarquía se conectaba con lo divino. Durante unas pocas décadas fue el centro sagrado de un Estado poderoso en el corazón de Java.

Wikipedia (EN) — «Prambanan»: https://en.wikipedia.org/wiki/Wikipedia (EN) — «Shivagrha inscription»: https://en.wikipedUnesco — «Prambanan Temple Compounds»: https://whc.unesco.or

Abandono, terremotos y la leyenda de Loro Jonggrang

El esplendor duró poco. Hacia el año 930, apenas unas décadas después de su construcción, la corte del reino de Mataram abandonó el centro de Java y trasladó su capital al este de la isla. Las razones se siguen discutiendo entre los historiadores: se ha señalado una posible erupción catastrófica del volcán Merapi, que domina la llanura, luchas de poder, o el desplazamiento del comercio y la agricultura hacia otras regiones. Sea cual fuere la causa, con la corte se fue la vida ritual de Prambanan. Sin reyes que lo mantuvieran, el gran complejo quedó desatendido.

A partir de entonces empezó una larga decadencia. La selva fue cubriendo los templos, y sobre todo los terremotos, frecuentes en esta tierra volcánica, derribaron muchas de las torres, que se desplomaron en montañas de bloques de piedra. Durante siglos, Prambanan fue un campo de ruinas, un misterio de piedras caídas entre la maleza que los campesinos javaneses de los alrededores conocían pero cuyo origen se había perdido en la memoria.

De ese olvido nació una de las leyendas más famosas de Java, la de Loro Jonggrang ('la esbelta doncella'). Cuenta que el príncipe Bandung Bondowoso, tras matar al padre de la princesa Loro Jonggrang, la pidió en matrimonio; ella, para rechazarlo sin ofenderlo, le impuso una condición imposible: construir mil templos en una sola noche. Cuando el príncipe, con ayuda de espíritus, estaba a punto de lograrlo, la princesa hizo que las mujeres del pueblo encendieran fuegos y golpearan el arroz para simular el amanecer; engañados, los espíritus huyeron dejando la obra sin terminar. Furioso, el príncipe maldijo a la princesa y la convirtió en la última estatua, la que hoy los lugareños identifican con la imagen de Durga en el templo de Shiva. La leyenda dio a Prambanan su otro nombre popular: el 'templo de Loro Jonggrang'.

Wikipedia (EN) — «Prambanan»: https://en.wikipedia.org/wiki/Wikipedia (ES) — «Prambanan»: https://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia (EN) — «Loro Jonggrang»: https://en.wikipedia.org/

Redescubrimiento y restauración: de las ruinas al Patrimonio de la Humanidad

El interés moderno por Prambanan comenzó a comienzos del siglo XIX, en tiempos del breve dominio británico sobre Java. En 1811, un topógrafo al servicio de Thomas Stamford Raffles, el mismo administrador que impulsó el estudio de Borobudur, describió las ruinas y las dio a conocer al mundo occidental. Durante buena parte del siglo XIX, sin embargo, el sitio siguió expoliado: los aldeanos usaban las piedras y los coleccionistas se llevaban esculturas, mientras el conjunto seguía siendo un caos de bloques derrumbados.

La verdadera recuperación llegó en el siglo XX. En la década de 1880 se hicieron los primeros trabajos de despeje y documentación, pero la restauración a gran escala del templo principal de Shiva no terminó hasta 1953, ya en tiempos de la Indonesia independiente. Reconstruir estos templos fue una tarea gigantesca, casi un rompecabezas de decenas de miles de piedras: por norma, solo se levantaba de nuevo un templo si se conservaba al menos el 75% de sus bloques originales, así que muchos de los cientos de santuarios menores siguen hoy como campos de piedras a la espera.

El reconocimiento internacional llegó en 1991, cuando la Unesco inscribió los 'conjuntos de templos de Prambanan' en la lista del Patrimonio de la Humanidad, junto a los templos budistas vecinos de Sewu, Lumbung y Bubrah. Prambanan pasó así de ruina olvidada a símbolo nacional y una de las grandes atracciones de Indonesia, testimonio en piedra del brillante Java hindú-budista de hace más de mil años.

Unesco — «Prambanan Temple Compounds»: https://whc.unesco.orWikipedia (EN) — «Prambanan»: https://en.wikipedia.org/wiki/Encyclopaedia Britannica — «Prambanan»: https://www.britanni

El terremoto de 2006 y el Prambanan de hoy

Prambanan sigue siendo un templo vivo en tierra inestable. El 27 de mayo de 2006, un fuerte terremoto de magnitud cercana a 6,3 sacudió la región de Yogyakarta y dejó miles de muertos en el sur de Java. El sismo dañó gravemente el complejo: se desprendieron piedras, se agrietaron estructuras y varias torres quedaron en riesgo de colapso, por lo que el recinto tuvo que cerrarse temporalmente y se apuntalaron los templos principales. Aunque los grandes santuarios de la Trimurti resistieron en pie, los daños obligaron a nuevos trabajos de consolidación que se prolongaron durante años; por eso, todavía hoy, el acceso al interior de algunas cámaras puede estar limitado o requerir casco.

Ese terremoto fue un recordatorio de que Prambanan vive a la sombra de los volcanes y sobre una de las zonas sísmicas más activas del planeta, la misma que un siglo antes pudo haber contribuido a su abandono. La conservación es hoy una tarea permanente, que combina la restauración arqueológica con la gestión de un sitio que recibe multitudes.

En el presente, Prambanan es a la vez monumento histórico, atractivo turístico y espacio religioso: la comunidad hindú de Indonesia, minoritaria pero viva, celebra allí ceremonias como el Galungan y grandes rituales, y cada semana el ballet Ramayana devuelve a los templos, en forma de danza, la misma epopeya que sus muros narran en piedra desde hace mil años. Junto a Borobudur, Prambanan es hoy el gran testimonio del Java clásico y una de las imágenes más reconocibles de Indonesia.

Wikipedia (EN) — «2006 Yogyakarta earthquake»: https://en.wiWikipedia (EN) — «Prambanan»: https://en.wikipedia.org/wiki/Unesco — «Prambanan Temple Compounds»: https://whc.unesco.or

📚 Bibliografía

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