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Historia de Varanasi

La ciudad más vieja del mundo: Kashi, la luz de Shivá

Cuenta la tradición hindú que Varanasi no fue fundada por ningún rey ni por ningún pueblo, sino por el propio dios Shivá, y que existe desde el principio de los tiempos. Es más antigua que la historia, más antigua que la memoria, decían los sabios: una ciudad eterna. El escritor Mark Twain, que la visitó a fines del siglo XIX, resumió esa fama en una frase célebre: Benarés le pareció más vieja que la historia, la tradición y la leyenda juntas. La frase es una exageración poética, pero apunta a algo real: Varanasi es una de las ciudades habitadas de forma continua más antiguas del planeta.

Más allá del mito, la arqueología confirma un asentamiento urbano a orillas del Ganges desde hace al menos 3.000 años. Su nombre antiguo, y el que usan los hindúes, es Kashi, que suele traducirse como 'la ciudad de la luz', porque se la considera iluminada por la energía divina de Shivá. El nombre Varanasi vendría de los dos ríos que la enmarcan, el Varuna y el Assi, que desembocan en el Ganges en sus extremos norte y sur. Los ingleses la llamaron Benarés, deformación del nombre que sigue muy usada.

Para el hinduismo, Kashi es el lugar más sagrado de la tierra. Se cree que quien muere aquí y es cremado a orillas del Ganges alcanza el moksha, la liberación del interminable ciclo de nacimientos y muertes. Por eso, desde hace milenios, millones de peregrinos vienen a bañarse en el río, a rezar y, muchos, a morir. Esa condición de ciudad santa, umbral entre la vida y la muerte, es la clave de todo lo que Varanasi es y ha sido.

Wikipedia (ES) — «Benarés»: https://es.wikipedia.org/wiki/BeWikipedia (EN) — «Varanasi»: https://en.wikipedia.org/wiki/VWikipedia (EN) — «History of Varanasi»: https://en.wikipedia

Buda en Sarnath y la gran ciudad de la Antigüedad

En el primer milenio antes de nuestra era, Kashi ya era una ciudad grande y próspera, capital de uno de los dieciséis grandes reinos (mahajanapadas) en que se dividía el norte de India. Era un centro de comercio —famoso por sus tejidos y sus perfumes—, de peregrinación y de pensamiento, donde se cruzaban las ideas de la época. En ese ambiente de efervescencia espiritual apareció, en el siglo VI a.C., una figura que cambiaría la historia de Asia: Siddhartha Gautama, el Buda.

Tras alcanzar la iluminación en Bodh Gaya, el Buda caminó hasta las afueras de Kashi, hasta un lugar llamado Sarnath, el Parque de los Ciervos, y allí pronunció su primer sermón ante cinco discípulos. Aquel discurso, en el que expuso las Cuatro Nobles Verdades, es conocido como la 'puesta en marcha de la rueda del Dharma' y marca el nacimiento del budismo como enseñanza organizada y de su primera comunidad de monjes. Por eso Sarnath es uno de los cuatro lugares más sagrados del budismo en el mundo.

Siglos después, en el III a.C., el gran emperador Ashoka, convertido al budismo, mandó erigir en Sarnath estupas y un pilar coronado por cuatro leones. Ese capitel de los leones de Ashoka se convertiría, más de dos mil años después, en el emblema nacional de la India moderna. Kashi, mientras tanto, siguió creciendo como ciudad santa hinduista, pero también budista y jainista, un raro punto de encuentro de las grandes religiones nacidas en el subcontinente. Peregrinos chinos como Xuanzang, que la visitó en el siglo VII, dejaron testimonio de su esplendor, sus templos y su devoción.

Wikipedia (EN) — «Sarnath»: https://en.wikipedia.org/wiki/SaWikipedia (ES) — «Sarnath»: https://es.wikipedia.org/wiki/SaWikipedia (EN) — «History of Varanasi»: https://en.wikipedia

Destrucción y renacimiento: sultanatos, mogoles y la reina Ahilyabai

La historia medieval y moderna de Varanasi es una sucesión de destrucciones y renacimientos. Desde el siglo XII, con la llegada al norte de India de los sultanatos musulmanes y, más tarde, del Imperio mogol, la ciudad santa del hinduismo sufrió repetidas campañas en las que muchos de sus templos fueron saqueados y demolidos. El gran templo de Vishwanath, dedicado a Shivá y corazón espiritual de la ciudad, fue destruido y reconstruido varias veces a lo largo de los siglos.

El episodio más recordado ocurrió en el siglo XVII, bajo el emperador mogol Aurangzeb, de política religiosa intransigente, que ordenó la destrucción del templo de Vishwanath y la construcción de una mezquita en su lugar (la mezquita Gyanvapi, que todavía se levanta junto al templo actual y es hoy motivo de tensión y litigio). Aquel fue un golpe simbólico durísimo para los hindúes. Y sin embargo, la ciudad no dejó de ser el centro de su fe: siguió llena de peregrinos, sabios, poetas y músicos.

El renacimiento llegó en el siglo XVIII. En 1780, la reina Ahilyabai Holkar, gobernante del reino maratha de Indore y célebre por su piedad, financió la reconstrucción del templo de Kashi Vishwanath en un lugar contiguo al original, dándole la forma que tiene hoy. Poco después, un marajá del Panyab donó el oro que recubre su cúpula, de ahí el apodo de 'Templo de Oro'. En esa misma época, muchos de los ghats y palacios que hoy vemos a orillas del río fueron construidos o reconstruidos por reyes y nobles de toda India, que consideraban un acto de mérito religioso levantar un ghat en la ciudad santa. Así nació la Varanasi monumental que conocemos.

Wikipedia (EN) — «Kashi Vishwanath Temple»: https://en.wikipWikipedia (EN) — «Ahilyabai Holkar»: https://en.wikipedia.orWikipedia (EN) — «History of Varanasi»: https://en.wikipedia

Benarés: seda, sabios y la capital de la música y el sánscrito

Más allá de la religión, Varanasi fue durante siglos una de las grandes capitales culturales de India. Bajo el patrocinio de los marajás de Benarés —una dinastía local que gobernó la región desde el siglo XVIII, con residencia en el Fuerte de Ramnagar— y de innumerables devotos, la ciudad se convirtió en un imán para eruditos, poetas y artistas de todo el subcontinente.

Fue, ante todo, un gran centro del saber hindú y del sánscrito: sus escuelas y sus sabios (los pandits de Benarés) tenían fama en toda India, y estudiar aquí los textos sagrados era el sueño de generaciones de estudiantes. En 1916 se fundó la Universidad Hindú de Benarés (BHU), que llegaría a ser una de las mayores y más prestigiosas de Asia. La ciudad también fue cuna del gran poeta místico Kabir, en el siglo XV, cuya poesía, que se burlaba por igual de los dogmas hindúes y musulmanes y predicaba un dios único más allá de las religiones, sigue viva en la cultura popular india.

Benarés es, además, una capital de la música clásica india: de sus callejones salieron intérpretes legendarios, como el maestro del shehnai Bismillah Khan, y la ciudad tiene su propia escuela (gharana) de música y de danza kathak. Y es célebre por su industria textil: los saris de seda de Benarés (Banarasi silk), tejidos con hilos de oro y plata en telares familiares que se transmiten de generación en generación, son considerados los más finos de India y una pieza esencial en las bodas hindúes. Religión, sabiduría, música y seda: cuatro hilos que se entrelazan en el carácter único de la ciudad.

Wikipedia (EN) — «Varanasi»: https://en.wikipedia.org/wiki/VWikipedia (EN) — «Banaras Hindu University»: https://en.wikiWikipedia (EN) — «Banarasi sari»: https://en.wikipedia.org/w

Varanasi hoy: peregrinación, río sagrado y modernización

La Varanasi del siglo XXI sigue siendo, ante todo, la ciudad santa del hinduismo: cada año llegan millones de peregrinos de toda India para bañarse en el Ganges, rezar en sus templos, dejar las cenizas de sus muertos en el río o pasar sus últimos días en la ciudad sagrada con la esperanza del moksha. Los ghats al amanecer, el humo de las cremaciones que nunca se apagan y la ceremonia del Ganga Aarti al atardecer siguen siendo el latido de la ciudad, tal como lo eran hace siglos.

Pero Varanasi también es una ciudad moderna y cambiante, con más de un millón de habitantes, tráfico, contaminación y todos los desafíos de una urbe india en crecimiento. Uno de los grandes temas es la salud del propio Ganges: el río, venerado como una diosa, está gravemente contaminado por aguas residuales e industriales, y su limpieza es objeto de ambiciosos —y difíciles— programas gubernamentales. En los últimos años, la ciudad vivió también una transformación urbana muy visible con la construcción del Kashi Vishwanath Dham, el gran corredor inaugurado en 2021 que despejó el laberinto de callejones en torno al templo principal para conectarlo con el río; una obra celebrada por muchos y criticada por otros, que vieron en ella la pérdida de parte del casco histórico.

Varanasi arrastra, además, tensiones religiosas latentes, como el litigio en torno a la mezquita Gyanvapi, contigua al templo, que reaviva viejas heridas. Y sigue lidiando con la masificación turística y con las estafas que sufren a veces los visitantes. Pero nada de eso ha cambiado su esencia. Para el viajero, Varanasi continúa siendo lo que fue siempre: un lugar sobrecogedor donde la vida y la muerte conviven a la orilla de un río sagrado, y donde miles de años de devoción se respiran en cada escalón de piedra que baja hacia el Ganges. Pocas ciudades del mundo dejan una marca tan honda.

Wikipedia (EN) — «Varanasi»: https://en.wikipedia.org/wiki/VWikipedia (EN) — «Kashi Vishwanath Corridor»: https://en.wikUttar Pradesh Tourism — Varanasi: https://uptourism.gov.in/e

📚 Bibliografía

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