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Historia de Munnar

Tres ríos y las montañas de los Ghats occidentales

El nombre de Munnar da una pista de su origen: en malayalam y en tamil, 'moonu aar' significa 'tres ríos', porque el pueblo se asienta en el punto donde confluyen tres corrientes de montaña. Enclavada a unos 1.600 metros de altura en los Ghats occidentales —la gran cadena montañosa que corre paralela a la costa oeste de India—, esta región de cumbres, valles y bosques permaneció durante siglos como un territorio remoto y poco poblado, muy distinto de las cálidas llanuras y de la costa de las especias de Kerala.

Los habitantes originales de estas montañas fueron pueblos tribales (adivasis), como los muthuvan y otras comunidades de las colinas, que vivían de la agricultura de subsistencia, la recolección y la caza en un entorno de bosques de niebla (los llamados bosques shola) y praderas de altura. Era una tierra de gran biodiversidad, hogar de elefantes, leopardos, gaures y del raro tahr del Nilgiri, esa cabra-antílope de montaña que hoy es el símbolo del Parque Nacional de Eravikulam.

Durante siglos, estas alturas quedaron al margen de las grandes rutas del comercio de especias que hicieron famosa y rica a la costa de Kerala. Formaban parte, nominalmente, de los dominios del reino de Travancore y de la vecina región de Poonjar, pero apenas estaban desarrolladas. Todo cambiaría a mediados del siglo XIX, cuando los británicos, en busca de tierras frescas de altura para la agricultura, pusieron sus ojos en estas montañas verdes y neblinosas y descubrieron su enorme potencial.

Wikipedia (EN) — «Munnar»: https://en.wikipedia.org/wiki/MunWikipedia (ES) — «Munnar»: https://es.wikipedia.org/wiki/MunWikipedia (EN) — «Western Ghats»: https://en.wikipedia.org/w

Los británicos y el nacimiento del reino del té

A mediados del siglo XIX, con el Imperio británico consolidado en India, algunos colonos y funcionarios empezaron a explorar las montañas del sur en busca de tierras frescas donde escapar del calor y ensayar cultivos de altura, como ya hacían en otras hill stations. En las décadas de 1870 y 1880, exploradores y plantadores británicos llegaron a las colinas de Munnar y negociaron con el gobernante local de Poonjar la concesión de grandes extensiones de estas tierras altas, en lo que se conocería como las colinas de Kannan Devan.

Al principio probaron distintos cultivos —café, cardamomo, sinchona (de la que se extrae la quinina), incluso otros—, pero fue el té el que encontró aquí su tierra prometida. El clima fresco y húmedo, la gran altura, la niebla y el suelo resultaron perfectos para el cultivo del té, y a partir de la década de 1880 se establecieron las primeras plantaciones comerciales. El éxito fue rápido y arrollador: las laderas se fueron cubriendo del manto verde de los tés que hoy define el paisaje.

Para trabajar en las plantaciones se necesitaba muchísima mano de obra, y se trajo a miles de trabajadores tamiles de las llanuras vecinas de Tamil Nadu, cuyos descendientes forman todavía hoy buena parte de la población de las plantaciones y aportan la lengua tamil y su cultura a la mezcla de Munnar. Se construyeron caminos, fábricas, bungalows para los gerentes británicos, iglesias, un club y toda la infraestructura de una comunidad dedicada por entero al 'oro verde'. Munnar nació, así, como un enclave británico del té en el corazón de las montañas de Kerala.

Wikipedia (EN) — «Munnar»: https://en.wikipedia.org/wiki/MunWikipedia (EN) — «Kannan Devan Hills»: https://en.wikipedia.Wikipedia (EN) — «Tea production in India»: https://en.wikip

El pequeño ferrocarril y la catástrofe de 1924

A comienzos del siglo XX, la industria del té de Munnar prosperaba, pero tenía un problema logístico enorme: cómo transportar el té producido en las montañas hasta los puertos de la costa, por un terreno abrupto y sin buenas carreteras. La solución fue tan ingeniosa como pintoresca: se construyó un sistema de transporte que combinaba un tranvía de tracción animal y, más tarde, un pequeño ferrocarril de vía estrecha, el Kundala Valley Railway, que conectaba las plantaciones con la llanura y era una de las líneas más altas de su tipo en Asia.

Aquel pintoresco ferrocarril de montaña fue durante años el orgullo y la arteria de la región, sacando el té de las alturas y trayendo suministros. Pero su historia terminó de forma abrupta y trágica. En julio de 1924, unas lluvias monzónicas catastróficas —recordadas en Kerala como la Gran Inundación de 1924, o el 'diluvio del 99' según el calendario local— descargaron sobre las montañas con una violencia devastadora. Los ríos se desbordaron, se produjeron deslizamientos de tierra masivos, y buena parte de la infraestructura de Munnar quedó destruida, incluido el ferrocarril, que nunca se reconstruyó.

La región tardó años en recuperarse de aquel desastre. Se rehicieron las plantaciones y se construyeron carreteras que reemplazaron al viejo tren. Aquellas inundaciones de 1924 quedaron grabadas en la memoria de Kerala como una de las mayores catástrofes naturales de su historia, y son un recordatorio, todavía hoy, de la vulnerabilidad de estas montañas ante el monzón, algo que se volvió a ver dramáticamente en las grandes inundaciones de Kerala de 2018.

Wikipedia (EN) — «Munnar»: https://en.wikipedia.org/wiki/MunWikipedia (EN) — «Kundala Valley Railway»: https://en.wikipeWikipedia (EN) — «Great flood of 99»: https://en.wikipedia.o

De las manos británicas a Tata y a los trabajadores

Con la independencia de India en 1947, las grandes plantaciones de té de Munnar, hasta entonces en manos de compañías británicas, iniciaron una lenta transición hacia la propiedad india. Las empresas que dominaban las colinas de Kannan Devan fueron pasando a control indio, y en la segunda mitad del siglo XX el gran grupo industrial Tata se convirtió en el principal actor del té de Munnar, a través de la compañía Tata Tea, que gestionaba miles de hectáreas de plantaciones y daba trabajo a decenas de miles de personas.

En 2005 se produjo un cambio interesante y poco común: Tata Tea traspasó la gestión de las plantaciones de Munnar a una nueva empresa, Kannan Devan Hills Plantations (KDHP), en la que una parte muy significativa de la propiedad quedó en manos de los propios trabajadores, convertidos en accionistas. Es uno de los mayores ejemplos de empresa participada por sus empleados en India, un modelo que buscaba dar a los trabajadores de las plantaciones —descendientes en buena parte de aquellos obreros tamiles traídos por los británicos— una participación real en el negocio. Ese mismo año se abrió el Museo del Té, que cuenta toda esta historia.

La vida en las plantaciones, sin embargo, ha sido y sigue siendo dura, y no ha estado exenta de conflictos: en 2015, por ejemplo, las trabajadoras de las plantaciones de Munnar protagonizaron una notable huelga, conocida como 'Pombilai Orumai' ('unidad de mujeres'), reclamando mejores salarios y condiciones, un movimiento espontáneo liderado por mujeres que tuvo gran repercusión. Detrás de la belleza serena de las colinas de té hay, como siempre, una historia de trabajo humano.

Wikipedia (EN) — «Munnar»: https://en.wikipedia.org/wiki/MunWikipedia (EN) — «Kanan Devan Hills Plantations Company»: htWikipedia (EN) — «Pembilai Orumai»: https://en.wikipedia.org

Munnar hoy: turismo, té y naturaleza que hay que cuidar

La Munnar de hoy combina sus dos grandes riquezas: el té y el turismo. Las plantaciones siguen produciendo, y el paisaje de colinas verdes onduladas continúa siendo su seña de identidad. Pero desde finales del siglo XX, el turismo se ha convertido en un motor económico enorme: Munnar es hoy uno de los destinos de montaña más populares del sur de India, especialmente querido por los propios indios, que suben de las llanuras a disfrutar del clima fresco, las vistas, los lagos y la naturaleza. Hoteles, resorts, homestays y agencias han florecido por todas partes.

Más allá del té, la región es un tesoro natural: forma parte de los Ghats occidentales, uno de los focos de biodiversidad más importantes del planeta, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. El Parque Nacional de Eravikulam protege al tahr del Nilgiri y alberga el Anamudi, el pico más alto del sur de India; alrededor hay bosques shola, praderas de altura, cascadas, y cada doce años el espectáculo del Nilakurinji, la flor que tiñe las laderas de azul-violeta. Todo eso convierte a Munnar en un paraíso para los amantes de la naturaleza.

Pero ese éxito trae desafíos. El crecimiento del turismo y la construcción a veces descontrolada, la presión sobre un ecosistema frágil, la basura, el tráfico en temporada alta y la vulnerabilidad de estas montañas al monzón y a los deslizamientos (como recordaron las trágicas inundaciones de Kerala de 2018) plantean la necesidad de un desarrollo más responsable. Munnar afronta el reto de crecer sin destruir aquello que la hace única. Para el viajero, sigue siendo uno de los rincones más hermosos y refrescantes de India: un mar de colinas de té bajo la niebla, aire puro y una historia de montañas, tribus, británicos y hojas verdes que se respira en cada taza.

Wikipedia (EN) — «Munnar»: https://en.wikipedia.org/wiki/MunWikipedia (EN) — «Western Ghats»: https://en.wikipedia.org/wKerala Tourism — Munnar: https://www.keralatourism.org/desti

📚 Bibliografía

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