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Historia de Jeonju

De Wansan a capital de un reino: los orígenes

Detrás de la ciudad amable de casas tradicionales y bibimbap que hoy conoce el viajero se esconde una historia sorprendentemente pesada para su tamaño. Jeonju es una de esas ciudades coreanas que estuvieron, en más de un momento, en el centro mismo del poder del país.

Sus orígenes se remontan a la antigüedad, cuando era un asentamiento conocido como Wansan, en el territorio del reino de Baekje, uno de los Tres Reinos que se repartían la península coreana. En el año 757, bajo el reino unificado de Silla, el lugar recibió el nombre que lleva hasta hoy: Jeonju.

El primer gran momento de gloria llegó a fines del siglo IX, cuando el poder de Silla se desmoronaba y la península se fragmentaba de nuevo en el período de los llamados Tres Reinos Posteriores. En el año 900, un ambicioso líder militar llamado Gyeon Hwon proclamó el reino de Hubaekje ('Baekje Posterior'), con la intención de revivir la gloria del antiguo Baekje, y eligió a Jeonju como su capital. Durante unas décadas, la ciudad fue el corazón político y militar de un Estado que se disputó el dominio de Corea, hasta que en 936 Hubaekje cayó ante Wang Geon, el fundador de la dinastía Goryeo, que reunificó la península.

Wikipedia (EN) — «Jeonju»: https://en.wikipedia.org/wiki/JeoWikipedia (EN) — «Later Baekje»: https://en.wikipedia.org/wiWikipedia (EN) — «Gyeon Hwon»: https://en.wikipedia.org/wiki

La cuna de la dinastía Joseon

El segundo momento estelar de Jeonju, y el que más marca su identidad, no fue por ser capital, sino por ser cuna. Jeonju es el hogar ancestral del clan Yi (Lee) de Jeonju, uno de los linajes más importantes de la historia coreana. Según la tradición, un antepasado llamado Yi Han se estableció en Jeonju en tiempos de Silla, y de esa estirpe descendería, generaciones después, el hombre que cambiaría el destino del país.

Ese hombre fue Yi Seong-gye, un general brillante del final de la dinastía Goryeo. En 1392, tras años de crisis, Yi Seong-gye dio un golpe de Estado, destronó al último rey de Goryeo y fundó una nueva dinastía: Joseon, que gobernaría Corea durante más de cinco siglos, hasta 1897. Yi Seong-gye reinó como rey Taejo, el 'gran fundador'.

Como Jeonju era la tierra de origen de la familia real, la ciudad adquirió un estatus casi sagrado durante toda la época Joseon. Para honrar ese vínculo, en 1410 se construyó el santuario Gyeonggijeon, destinado a custodiar el retrato oficial del rey Taejo: guardar la efigie del fundador equivalía a proteger la raíz misma de la dinastía. En el mismo recinto se conservaron después los Anales de la Dinastía Joseon, la monumental crónica oficial reconocida hoy por la UNESCo. Ser 'la ciudad natal de la dinastía' convirtió a Jeonju en un lugar de enorme prestigio simbólico.

Wikipedia (EN) — «House of Yi»: https://en.wikipedia.org/wikWikipedia (EN) — «Taejo of Joseon»: https://en.wikipedia.orgWikipedia (EN) — «Gyeonggijeon»: https://en.wikipedia.org/wi

Capital de Jeolla: el granero y la mesa de Corea

Durante los siglos de la dinastía Joseon, Jeonju no fue solo un símbolo dinástico: fue la capital administrativa de la provincia de Jeolla, la más fértil de Corea. Esta región del suroeste, de llanuras generosas, campos de arroz y una costa rica en pescado y marisco, era el gran 'granero' del país, el que alimentaba buena parte del reino.

Esa abundancia agrícola tuvo una consecuencia deliciosa y duradera: la cocina de Jeolla se convirtió en la más elaborada y variada de Corea, famosa sobre todo por la enorme cantidad de banchan (los platitos de acompañamiento) que cubren la mesa en cada comida. Jeonju, como capital de la provincia, concentró y refinó esa tradición. Aquí alcanzó su forma más célebre el bibimbap, el bol de arroz con verduras de estación, huevo, carne y pasta de ají que hoy es uno de los platos coreanos más conocidos del mundo. En reconocimiento a este patrimonio, la UNESCO nombró a Jeonju Ciudad Creativa de la Gastronomía en 2012.

La historia de Jeonju también tiene páginas sombrías. Junto a la puerta de Pungnammun, en 1791, fueron ejecutados algunos de los primeros católicos coreanos en las persecuciones que la corte de Joseon, de ideología confuciana, desató contra la nueva religión considerada subversiva; sobre ese sitio de martirio se levantaría, ya en el siglo XX, la bella catedral de Jeondong. Y en 1894, la región de Jeolla fue uno de los epicentros de la Revolución Campesina de Donghak, un gran levantamiento popular contra la corrupción y la injerencia extranjera que sacudió los cimientos del Estado y anticipó el fin de la vieja Corea.

Wikipedia (EN) — «Jeonju»: https://en.wikipedia.org/wiki/JeoWikipedia (EN) — «Jeondong Catholic Church»: https://en.wikiWikipedia (EN) — «Donghak Peasant Revolution»: https://en.wi

El siglo XX: colonización, guerra y modernización

Como todo el país, Jeonju vivió con dureza la primera mitad del siglo XX. Tras la anexión de Corea por el Imperio del Japón en 1910, la provincia de Jeolla, por su riqueza agrícola, fue explotada intensamente: buena parte del arroz que producía se exportaba a Japón, muchas veces a costa del hambre de los propios campesinos coreanos. El puerto cercano de Gunsan se convirtió en una de las salidas de ese arroz, y en la región se instalaron grandes propiedades y arrozales bajo control japonés. La ocupación, que duró hasta 1945, dejó una herida profunda y alimentó movimientos de resistencia.

Tras la liberación de 1945 y la posterior división de la península, Corea se precipitó en la Guerra de Corea (1950-1953), que asoló todo el país. Superada la guerra, Corea del Sur emprendió a partir de los años sesenta una industrialización acelerada que transformó la nación. Jeonju, sin ser un gran polo industrial pesado, creció como capital provincial, centro administrativo y de servicios, y conservó su carácter tradicional en medio de la modernización galopante del resto del país.

Ese relativo 'quedar al margen' de la gran industrialización tuvo, a la larga, un premio inesperado: mientras muchas ciudades coreanas demolían sus barrios antiguos para levantar torres, Jeonju conservó su casco histórico de casas hanok. Lo que en su momento pudo verse como atraso, se reveló después como un tesoro.

Wikipedia (EN) — «Korea under Japanese rule»: https://en.wikWikipedia (EN) — «Jeollabuk-do»: https://en.wikipedia.org/wiWikipedia (EN) — «Jeonju»: https://en.wikipedia.org/wiki/Jeo

Jeonju hoy: ciudad de hanok, cine y buena mesa

El Jeonju de hoy vive, en buena medida, de haber sabido cuidar y poner en valor su herencia. Desde comienzos del siglo XXI, la ciudad apostó fuerte por su barrio hanok: restauró casas, incentivó las casas de té, los talleres de artesanía tradicional (el papel hanji, los abanicos, la elaboración de licores) y los hanok stay donde el viajero puede dormir en una casa tradicional. El resultado es la mayor y más viva aldea de hanok de Corea, que hoy recibe millones de visitantes al año, la mayoría coreanos, muchos vestidos con hanbok para pasear entre los tejados.

Jeonju también se reinventó como ciudad cultural. Su Festival Internacional de Cine (Jeonju IFF), nacido en 2000, se consolidó como uno de los más prestigiosos de Asia, con foco en el cine independiente y experimental. La ciudad forma parte, además, del movimiento internacional 'Slow City' (Cittaslow), que promueve un ritmo de vida más pausado, y ostenta el título de Ciudad Creativa de la Gastronomía de la UNESCO.

Así, la vieja Wansan que fue capital de un reino, cuna de una dinastía y granero de Corea es hoy una de las escapadas favoritas del país: un lugar donde se viaja al pasado paseando entre casas de teja negra, se prueba el bibimbap en su tierra natal y se brinda con makgeolli rodeado de una cascada de platitos. Jeonju demuestra que, a veces, el mayor patrimonio de una ciudad es haber sabido no perder lo que tenía.

📚 Bibliografía

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