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Historia de Zona Desmilitarizada (DMZ)

Cómo se partió un país: la división de Corea

La frontera que hoy separa a las dos Coreas no responde a ninguna diferencia histórica, cultural o lingüística: es hija directa de la Guerra Fría. Durante siglos, Corea fue un solo país, unificado bajo distintas dinastías, con una misma lengua y una misma cultura. Esa unidad se rompió en cuestión de semanas al final de la Segunda Guerra Mundial.

En agosto de 1945, con la inminente derrota de Japón —que ocupaba Corea desde 1910—, Estados Unidos y la Unión Soviética acordaron repartirse la aceptación de la rendición de las tropas japonesas en la península. Dos jóvenes oficiales estadounidenses trazaron sobre un mapa una línea aproximada por el paralelo 38, sin ningún criterio étnico ni geográfico de fondo, simplemente para dividir el territorio en dos zonas de ocupación: la soviética al norte, la estadounidense al sur. Se suponía que sería una medida temporal.

Pero la Guerra Fría congeló esa división. En el norte se instaló un régimen comunista apoyado por la URSS, encabezado por Kim Il-sung; en el sur, un gobierno anticomunista respaldado por Estados Unidos. En 1948 nacieron formalmente dos Estados rivales: la República de Corea (Corea del Sur), con capital en Seúl, y la República Popular Democrática de Corea (Corea del Norte), con capital en Pionyang. Cada uno se proclamaba el legítimo gobierno de toda la península. La tensión era solo cuestión de tiempo.

Wikipedia (ES) — «División de Corea»: https://es.wikipedia.oWikipedia (EN) — «Division of Korea»: https://en.wikipedia.oWikipedia (EN) — «38th parallel north»: https://en.wikipedia

La guerra de Corea (1950-1953)

El 25 de junio de 1950, las tropas de Corea del Norte cruzaron el paralelo 38 e invadieron el sur, dando comienzo a la guerra de Corea. En pocas semanas, el ejército norcoreano ocupó casi toda la península, arrinconando a las fuerzas surcoreanas y a las de las Naciones Unidas —lideradas por Estados Unidos— en un pequeño reducto en torno a Busan, en el extremo sureste.

El curso de la guerra dio un vuelco en septiembre de 1950 con el desembarco de Incheon, una audaz operación anfibia dirigida por el general Douglas MacArthur, que cortó las líneas del norte y permitió reconquistar Seúl y empujar el frente hasta cerca de la frontera con China. Entonces intervino China, que envió cientos de miles de soldados en apoyo del norte y forzó una nueva retirada de las fuerzas de la ONU. El frente acabó estabilizándose, tras avances y retrocesos sangrientos, más o menos a la altura del paralelo 38, casi donde había empezado todo.

La guerra fue devastadora. Se calcula que dejó varios millones de muertos, entre soldados y civiles de ambos bandos, familias separadas a un lado y otro de la línea, y ciudades enteras arrasadas por los combates y los bombardeos. Seúl cambió de manos cuatro veces. Tras tres años de lucha y largas y difíciles negociaciones, las partes no llegaron a un tratado de paz, sino a un simple alto el fuego.

Wikipedia (ES) — «Guerra de Corea»: https://es.wikipedia.orgWikipedia (EN) — «Korean War»: https://en.wikipedia.org/wikiWikipedia (EN) — «Battle of Inchon»: https://en.wikipedia.or

El armisticio de 1953 y el nacimiento de la DMZ

El 27 de julio de 1953 se firmó en la aldea de Panmunjom el Acuerdo de Armisticio de Corea, que puso fin a los combates. Es fundamental entender un matiz decisivo: el armisticio fue un acuerdo militar de alto el fuego, no un tratado de paz. Fue firmado por el mando de las Naciones Unidas, por Corea del Norte y por China, pero, notablemente, Corea del Sur no lo firmó. En términos legales, la guerra de Corea nunca terminó formalmente: las dos Coreas siguen técnicamente en estado de guerra hasta hoy, más de setenta años después.

El armisticio estableció una Línea de Demarcación Militar (MDL) que seguía aproximadamente el frente donde habían quedado los ejércitos, y ordenó a ambos bandos retirarse dos kilómetros a cada lado de esa línea, creando así una franja de separación de unos cuatro kilómetros de ancho: la Zona Desmilitarizada o DMZ. Recorre la península de costa a costa a lo largo de unos 250 kilómetros. Su nombre es en realidad engañoso: lejos de estar 'desmilitarizada', se convirtió en una de las fronteras más fortificadas y vigiladas del planeta, con alambradas, campos de minas, puestos de guardia y cientos de miles de soldados desplegados a ambos lados.

En Panmunjom se creó además la Zona Conjunta de Seguridad (JSA), el único punto donde las tropas de los dos bandos quedan cara a cara, para permitir las reuniones y negociaciones entre las partes. Allí, sobre la propia línea, se instalaron las célebres barracas azules de conferencias.

Wikipedia (ES) — «Zona desmilitarizada de Corea»: https://esWikipedia (EN) — «Korean Armistice Agreement»: https://en.wiWikipedia (EN) — «Korean Demilitarized Zone»: https://en.wik

Décadas de tensión: túneles, incidentes y espera

Los años que siguieron al armisticio no trajeron paz, sino una tensión permanente jalonada de incidentes. La DMZ y sus alrededores fueron escenario de numerosos episodios graves a lo largo de la Guerra Fría: intentos de infiltración, tiroteos, choques entre patrullas y provocaciones. Uno de los más recordados es el 'incidente del hacha' de 1976, en el que dos oficiales estadounidenses murieron en la JSA durante una disputa por la poda de un árbol, un suceso que estuvo a punto de reavivar el conflicto.

Entre los descubrimientos más inquietantes estuvieron los túneles de infiltración: a partir de los años 70, Corea del Sur halló varios túneles excavados en secreto por el norte bajo la Línea de Demarcación Militar, aparentemente pensados para trasladar tropas hacia el sur en caso de un ataque sorpresa. El más conocido, el Tercer Túnel, descubierto en 1978, se adentra bajo la frontera a poca distancia de Seúl. Corea del Norte negó siempre su finalidad militar, pero el hallazgo alimentó la desconfianza.

Al mismo tiempo, paradójicamente, la franja prohibida se convirtió en un santuario ecológico involuntario: décadas sin presencia humana ni actividad agrícola permitieron que la naturaleza floreciera, y hoy la DMZ alberga una biodiversidad notable, con especies amenazadas —como ciertas grullas migratorias— que encuentran refugio en esa tierra de nadie erizada de alambradas y minas.

Wikipedia (EN) — «Korean Demilitarized Zone»: https://en.wikWikipedia (EN) — «Korean axe murder incident»: https://en.wiWikipedia (EN) — «Third Tunnel of Aggression»: https://en.wi

Momentos de acercamiento: cumbres en la frontera

La historia de la DMZ no ha sido solo de tensión. A lo largo de las décadas hubo también momentos de deshielo y de esperanza, muchos de ellos escenificados precisamente en esta frontera. Desde comienzos del siglo XXI, distintos gobiernos surcoreanos impulsaron políticas de acercamiento al norte, y Panmunjom fue el escenario de varias cumbres intercoreanas históricas.

En el año 2000 y en 2007 se celebraron las primeras cumbres entre líderes de las dos Coreas, en Pionyang. Pero fue en 2018 cuando la propia línea de demarcación se convirtió en símbolo mundial: en abril de ese año, el presidente surcoreano Moon Jae-in y el líder norcoreano Kim Jong-un se dieron la mano sobre la frontera en Panmunjom y la cruzaron juntos en ambos sentidos, en imágenes que dieron la vuelta al mundo. Ese mismo año y en 2019 hubo nuevas reuniones, e incluso un encuentro en la JSA con la participación del presidente estadounidense.

Estos gestos alimentaron por un tiempo la esperanza de una distensión duradera e incluso de una eventual reunificación. Sin embargo, los avances resultaron frágiles: las negociaciones sobre el programa nuclear norcoreano se estancaron, las relaciones volvieron a enfriarse y la frontera recuperó su tensión habitual. La DMZ sigue siendo, así, un lugar donde conviven la memoria de la guerra, los intentos de paz y la incertidumbre sobre el futuro.

Wikipedia (EN) — «2018 inter-Korean summits»: https://en.wikWikipedia (ES) — «Cumbres intercoreanas de 2018»: https://esWikipedia (EN) — «Panmunjom»: https://en.wikipedia.org/wiki/

La DMZ hoy: una herida abierta y un lugar de memoria

Más de setenta años después del armisticio, la Zona Desmilitarizada sigue siendo una de las fronteras más militarizadas y simbólicas del mundo. A un lado y otro de esa franja de cuatro kilómetros permanecen desplegados enormes contingentes militares, y la tensión puede subir o bajar según los vaivenes de la política y las pruebas de armamento del norte. Millones de familias coreanas quedaron separadas por la división, y muchas de ellas nunca han vuelto a ver a sus parientes: los reencuentros, cuando se han producido, han sido escasos, breves y muy emotivos.

Para el visitante que llega desde Seúl, la DMZ ofrece una experiencia distinta a cualquier otra del país. En el Tercer Túnel se palpa el miedo a una invasión; en el mirador de Dora se contempla, tan cerca y tan lejos, el territorio del norte; en la estación de Dorasan se lee el anhelo de reconectar dos países; y en Imjingak, las cintas de colores y los mensajes de las familias separadas ponen rostro humano a la tragedia de la división. La visita se hace siempre con guía, bajo control militar y con un tono de sobriedad que el lugar impone.

Visitar la DMZ no es hacer turismo en el sentido habitual, sino asomarse a una historia inconclusa. Es un recordatorio de que, a apenas una hora de una de las capitales más modernas y vibrantes del planeta, sigue abierta una de las últimas grandes cicatrices de la Guerra Fría, y de que la paz definitiva en la península coreana está, todavía, por escribir.

📚 Bibliografía

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