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Historia del país

Historia de Ucrania

La Rus de Kiev y la cristianización de 988

En la Alta Edad Media, las orillas del Dniéper eran el eje de una gran ruta comercial que unía el Báltico con Constantinopla, «de los varegos a los griegos». Sobre esa ruta, mercaderes y guerreros escandinavos (los varegos o rus) se mezclaron con las tribus eslavas orientales y, hacia finales del siglo IX, dieron forma a un Estado con centro en Kiev: la Rus de Kiev (Kýivska Rus), la primera gran civilización de los eslavos orientales y la cuna común de la que descienden ucranianos, rusos y bielorrusos. La tradición atribuye la fundación de Kiev al legendario príncipe Kyi y sus hermanos, y el traslado de la capital allí al príncipe Oleg hacia el año 882.

El acontecimiento decisivo llegó en el año 988, cuando el gran príncipe Vladímir (Volodímir el Grande) se bautizó y ordenó el bautismo colectivo de los habitantes de Kiev en las aguas del Dniéper, adoptando el cristianismo de rito bizantino que llegaba de Constantinopla. Su abuela, la princesa Olga, ya se había convertido décadas antes, pero fue el bautismo de 988 el que ató para siempre a la Rus a la cristiandad ortodoxa, con su liturgia en eslavo eclesiástico, su alfabeto y su arte de iconos y cúpulas. Aquella elección orientó a estas tierras hacia Bizancio y no hacia la Roma latina, una bifurcación cuyas consecuencias culturales durarían mil años.

El apogeo llegó bajo Yaroslav el Sabio (1019-1054), que hizo de Kiev una de las mayores ciudades de Europa, promulgó el primer código de leyes eslavo (la Rúskaya Pravda), fundó bibliotecas y emparentó a su familia con las cortes reales del continente. De su tiempo datan los dos grandes monumentos que todavía coronan Kiev: la catedral de Santa Sofía, con sus mosaicos bizantinos, y el monasterio de las Cuevas (Kýivo-Pecherska Lavra), fundado hacia 1051, cuna del monacato y de las primeras crónicas. La herencia de la Rus de Kiev es hoy objeto de una vieja disputa entre las historiografías ucraniana y rusa, que reclaman su legado; lo que no se discute es que en aquellas orillas del Dniéper nació la civilización de la que todos ellos proceden.

https://en.wikipedia.org/wiki/Kievan_Rus%27https://en.wikipedia.org/wiki/Christianization_of_Kievan_Rus

La invasión mongola y el reino de Galitzia-Volinia

La Rus de Kiev, dividida desde el siglo XII en principados rivales, no resistió el golpe que llegó de la estepa. En el invierno de 1240, los ejércitos mongoles de Batú Kan sitiaron y arrasaron Kiev: entre el 28 de noviembre y el 6 de diciembre, la ciudad fue tomada, incendiada y despoblada. Las crónicas, seguramente con exageración, cuentan que de decenas de miles de habitantes solo sobrevivieron unos pocos miles, y que apenas quedaron en pie un puñado de los grandes edificios. La caída de Kiev quebró para siempre la centralidad de la ciudad y sometió a las tierras rusas al dominio de la Horda de Oro, el kanato mongol que durante generaciones exigió tributo y sumisión a los príncipes.

Mientras el noreste (la futura Rusia moscovita) quedaba largo tiempo bajo el yugo tártaro, en el suroeste sobrevivió y floreció un Estado sucesor de la Rus: el principado —luego reino— de Galitzia-Volinia (Halych-Volín), que agrupaba las tierras del oeste de la actual Ucrania. Su gobernante más notable, Daniel de Galitzia (Danýlo Románovych), reconstruyó las ciudades, negoció con los mongoles y con Occidente, y en 1253 fue coronado rey de la Rus (rex Rusiae) con el reconocimiento del papa. A él se atribuye la fundación de Lviv, que llamó así en honor a su hijo León (Lev).

Durante casi un siglo, Galitzia-Volinia mantuvo viva la tradición estatal, cultural y religiosa de la Rus en el oeste, orientada tanto hacia Bizancio como hacia la Europa central. Pero, extinguida su dinastía a mediados del siglo XIV, el reino fue disputado y repartido entre sus vecinos: Polonia se quedó con Galitzia, y las demás tierras rusas cayeron en la órbita de un nuevo poder que crecía desde el norte, el Gran Ducado de Lituania. Así terminó la herencia política directa de la Rus de Kiev y comenzaron los siglos en que los ucranianos vivirían bajo soberanías ajenas.

https://en.wikipedia.org/wiki/Siege_of_Kiev_(1240)https://en.wikipedia.org/wiki/Kingdom_of_Galicia%E2%80%93Vol

El Gran Ducado de Lituania y la Mancomunidad polaco-lituana

A lo largo del siglo XIV, la mayor parte de las tierras de la antigua Rus —incluida la propia Kiev, incorporada hacia 1362 tras la batalla del río Azul (Síni Vody)— pasó a formar parte del Gran Ducado de Lituania, un Estado enorme que se extendía del Báltico casi hasta el mar Negro. Los grandes duques lituanos, en un principio paganos, gobernaron sobre una mayoría de súbditos eslavos y ortodoxos, adoptaron su lengua administrativa (el ruteno antiguo, antepasado del ucraniano y el bielorruso) y respetaron en gran medida sus costumbres y su fe. Fue una época en que la herencia de la Rus siguió viva bajo un cetro extranjero relativamente tolerante.

Todo cambió con la unión de Lituania y Polonia. Iniciada con el matrimonio dinástico de 1385-1386, la unión culminó en 1569 con la Unión de Lublin, que fundió a ambos Estados en la Rzeczpospolita, la Mancomunidad polaco-lituana. En ese acuerdo, las tierras ucranianas fueron transferidas del Gran Ducado a la Corona de Polonia, con consecuencias profundas: sobre los campesinos ortodoxos rutenos se impuso la nobleza polaca y católica, se extendió la servidumbre y llegó una fuerte presión cultural y religiosa. La Unión de Brest de 1596 creó además la Iglesia greco-católica (uniata), que conservaba el rito bizantino pero reconocía la autoridad del papa, y que dividió a los ucranianos entre uniatas y ortodoxos, una fractura religiosa que perdura.

Bajo el dominio polaco, la sociedad ucraniana quedó estratificada de forma tensa: una aristocracia y unas ciudades cada vez más polonizadas y católicas por arriba; una masa campesina ortodoxa y rutena, sometida a la servidumbre, por abajo. En ese mundo de latifundios, magnates y siervos, en la frontera salvaje de la estepa del sur donde el poder del Estado apenas llegaba, iba a nacer un fenómeno nuevo y explosivo, hecho de hombres libres y armados que no aceptaban ni el yugo del señor ni la ley del rey: los cosacos.

https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Ukrainehttps://en.wikipedia.org/wiki/Union_of_Lublin

Los cosacos zapórogos y el hetmanato

En las tierras sin dueño de la estepa, más allá de los rápidos (los porohy) del bajo Dniéper, se congregaron desde el siglo XV campesinos fugitivos, aventureros y hombres libres que vivían de la caza, la pesca y la guerra contra los tártaros y los turcos. Eran los cosacos zapórogos (de za porohy, «más allá de los rápidos»), organizados en una comunidad militar autogobernada, la Sich zapóroga, que elegía a sus jefes y se regía por sus propias asambleas. Con el tiempo se convirtieron en una fuerza militar temible y en el símbolo de una libertad ucraniana que desafiaba tanto al rey polaco como a los imperios vecinos.

La gran explosión llegó en 1648, cuando el hetman (jefe) cosaco Bohdán Jmelnitski encabezó un levantamiento masivo contra la Mancomunidad polaco-lituana. Apoyado por los campesinos rutenos y aliado en un principio con el kanato de Crimea, Jmelnitski infligió a los ejércitos polacos una serie de derrotas y liberó buena parte de las tierras ucranianas, dando origen a un Estado cosaco propio: el hetmanato (el Ejército Zapórogo), en el centro de la actual Ucrania. El alzamiento tuvo también una cara terrible: fue acompañado de matanzas masivas de la población judía y polaca, uno de los mayores pogromos de la historia europea premoderna.

Acorralado entre Polonia, Crimea y el imperio otomano, Jmelnitski buscó un protector poderoso y lo halló en el zar de Moscovia: en 1654, el Acuerdo de Pereiáslav puso al hetmanato bajo la protección del zar, un pacto de interpretación disputadísima —los cosacos lo entendieron como una alianza entre iguales; Moscú, como una sumisión— que marcaría el comienzo de la larga absorción de Ucrania por Rusia. Las décadas siguientes, conocidas como «la Ruina», fueron de guerras devastadoras que dividieron las tierras ucranianas entre Polonia, Rusia y los otomanos. El último gran intento de emancipación fue el del hetman Iván Mazepa, que en 1708 se alió con Suecia contra el zar Pedro el Grande; su derrota en la batalla de Poltava, en 1709, selló el destino del hetmanato, que Catalina la Grande terminaría de abolir en 1764, arrasando además la Sich zapóroga en 1775.

https://en.wikipedia.org/wiki/Cossack_Hetmanatehttps://en.wikipedia.org/wiki/Khmelnytsky_Uprising

Entre el Imperio ruso y los Habsburgo (Galitzia)

A finales del siglo XVIII, el reparto de Polonia y la expansión rusa dejaron a los ucranianos divididos entre dos grandes imperios que se mantendrían durante más de cien años. La inmensa mayoría —el centro, el este y el sur, incluida Kiev— quedó bajo el Imperio ruso, que llamaba a estas tierras «Pequeña Rusia» (Malorossia) y negaba la existencia misma de una nación ucraniana distinta de la rusa. La minoría del oeste —Galitzia, con capital en Lviv (Lemberg), y más al sur la Bucovina— cayó en 1772 bajo la monarquía de los Habsburgo, que la organizó como el reino de Galitzia y Lodomeria.

Las dos experiencias fueron muy distintas y explican buena parte de las diferencias que aún hoy recorren el país. En la Ucrania rusa, el régimen zarista aplicó una política de rusificación y de represión de la lengua y la cultura ucranianas: el idioma fue tachado de simple «dialecto» y su uso público llegó a prohibirse por decreto (la Circular de Valúyev de 1863 y el Ukaz de Ems de 1876). La servidumbre, que ataba a los campesinos a la tierra, no se abolió hasta 1861. En cambio, en la Galitzia austríaca, sobre todo tras las reformas liberales de los años 1860, los ucranianos (llamados allí rutenos) gozaron de escuelas, prensa, diputados y asociaciones propias, y la Iglesia greco-católica actuó como sostén de la identidad nacional.

Por eso Galitzia se convirtió en el «Piamonte ucraniano», el refugio donde pudo desarrollarse con libertad el movimiento nacional que en el este era perseguido. Allí floreció una vida política e intelectual ucraniana moderna, mientras Lviv se transformaba en una gran ciudad multicultural de polacos, ucranianos y judíos. En el este ruso, pese a la represión, la nación también despertaba: en la primera mitad del siglo XIX, el poeta Tarás Shevchenko —antiguo siervo comprado y liberado, luego desterrado por el zar— dio a los ucranianos, con su Kobzar, una lengua literaria y una conciencia nacional que ninguna prohibición pudo ya borrar. Shevchenko es hoy el símbolo mayor de la nación ucraniana.

https://en.wikipedia.org/wiki/Kingdom_of_Galicia_and_Lodomerhttps://www.britannica.com/place/Ukraine/Ukraine-under-direc

Revolución, independencia efímera y Ucrania soviética

El derrumbe simultáneo de los imperios ruso y austrohúngaro al final de la Primera Guerra Mundial abrió, por primera vez en siglos, la posibilidad de un Estado ucraniano. En marzo de 1917, tras la caída del zar, se formó en Kiev una asamblea nacional, la Rada Central, que fue proclamando la autonomía y luego, en enero de 1918, la independencia plena de la República Popular Ucraniana. En el oeste, sobre las ruinas de Austria-Hungría, se proclamó en 1918 la República Popular de Ucrania Occidental, con centro en Lviv, y ambas anunciaron su unión el 22 de enero de 1919 (el «Acto de Unión», que Ucrania conmemora cada año).

Pero la independencia se hundió en el caos de una guerra de todos contra todos. Entre 1917 y 1921, las tierras ucranianas fueron campo de batalla del Ejército Rojo bolchevique, los Ejércitos Blancos, las tropas polacas, los alemanes, los anarquistas de Néstor Majnó y varios gobiernos ucranianos rivales. Fue un período de violencia extrema, con hambrunas y con una oleada de pogromos que costó la vida a decenas de miles de judíos. En el oeste, la guerra polaco-ucraniana de 1918-1919 terminó con la derrota de los ucranianos, y Galitzia quedó incorporada a la nueva Polonia; la Bucovina fue a Rumania y la Transcarpatia a Checoslovaquia.

En el centro y el este triunfaron finalmente los bolcheviques, que en 1922 integraron a Ucrania como una de las repúblicas fundadoras de la Unión Soviética: la República Socialista Soviética de Ucrania. En sus primeros años, la política soviética de «indigenización» (korenizatsia) llegó a favorecer la lengua y la cultura ucranianas, y floreció una brillante generación de escritores, artistas y cineastas. Aquella primavera cultural terminó de forma brutal a comienzos de los años treinta, cuando Stalin la aniquiló en las purgas que la memoria ucraniana llama «el Renacimiento fusilado», y desató sobre el campo ucraniano una catástrofe todavía mayor.

https://en.wikipedia.org/wiki/Ukrainian_People%27s_Republichttps://en.wikipedia.org/wiki/Ukrainian_War_of_Independence

El Holodomor, la hambruna de 1932-33

Entre 1932 y 1933, Ucrania sufrió una de las mayores catástrofes de su historia: una hambruna masiva provocada por las políticas del régimen soviético de Stalin, conocida en ucraniano como Holodomor, «matar de hambre». No fue una hambruna natural. Fue el resultado de la colectivización forzosa de la agricultura, de la fijación de cuotas de grano imposibles de cumplir y de las requisas implacables con que el Estado confiscó a los campesinos hasta la última reserva de alimento, mientras cerraba las fronteras de la república para impedir que la gente huyera a buscar comida.

Las cifras de víctimas están sujetas a estudio y a debate historiográfico. Las estimaciones demográficas más rigurosas sitúan el número de muertos por hambre en Ucrania en torno a los 3,5 a 5 millones de personas en poco más de un año, dentro de una hambruna soviética más amplia que mató a varios millones más en otras regiones. Los especialistas coinciden en que la cifra exacta nunca se conocerá con certeza. También se discute la intención: numerosos historiadores y varios Estados la califican de genocidio deliberado contra la nación ucraniana, mientras que otros investigadores la interpretan como la consecuencia atroz —aunque previsible y en gran medida evitable— de una colectivización criminal aplicada con especial dureza en Ucrania. Lo que no se discute es la magnitud del horror ni la responsabilidad del régimen que lo causó y luego lo negó y lo ocultó durante décadas.

Durante el resto de la era soviética, mencionar siquiera la hambruna estuvo prohibido, y el mundo tardó en conocerla. Solo con la independencia pudo Ucrania honrar abiertamente a sus muertos: hoy el Holodomor es reconocido oficialmente como genocidio por el Parlamento ucraniano y por decenas de países, se recuerda cada cuarto sábado de noviembre y tiene en Kiev un memorial nacional. La herida de 1933 —pueblos enteros vaciados, la aniquilación de buena parte del campesinado que era el corazón de la nación— quedó grabada en la memoria ucraniana como el símbolo extremo de lo que significó para el país el dominio de Moscú.

https://en.wikipedia.org/wiki/Holodomorhttps://www.britannica.com/place/Ukraine/The-famine-of-1932-

La Segunda Guerra Mundial en Ucrania

Ninguna región de Europa sufrió la Segunda Guerra Mundial de forma más devastadora que Ucrania, convertida en el principal campo de batalla del frente oriental y en escenario de algunos de los mayores crímenes del siglo. Tras el pacto germano-soviético de 1939, la Unión Soviética anexionó Galitzia oriental, la Volinia occidental y la Bucovina del norte, sometiendo a sus habitantes a deportaciones y ejecuciones de la NKVD. Después, en junio de 1941, la Alemania nazi invadió la Unión Soviética y ocupó toda Ucrania, tratándola como espacio de colonización y de saqueo dentro de sus planes de exterminio.

La ocupación alemana fue de una brutalidad extrema. En suelo ucraniano se cometió una parte inmensa del Holocausto: cerca de un millón y medio de judíos ucranianos fueron asesinados, muchos de ellos fusilados a las orillas de sus propias ciudades por los escuadrones móviles de las SS. El símbolo de esa matanza es el barranco de Babi Yar, a las afueras de Kiev, donde en dos días de septiembre de 1941 los alemanes asesinaron a casi 34.000 judíos, y donde siguieron ejecutando a decenas de miles de personas más. Millones de civiles ucranianos murieron por las represalias, el hambre y el trabajo forzado, y más de dos millones fueron deportados a Alemania como mano de obra esclava.

La guerra fue también, en Ucrania, un conflicto de una complejidad trágica. Mientras millones de ucranianos combatían y morían en las filas del Ejército Rojo, en el oeste surgió un movimiento nacionalista armado —el Ejército Insurgente Ucraniano (UPA), ligado a la facción de la OUN de Stepán Bandera— que luchó contra los soviéticos con la esperanza de una Ucrania independiente, colaboró en distintos momentos con los alemanes y protagonizó, en 1943-44, la limpieza étnica y matanza de decenas de miles de polacos en Volinia, un episodio que sigue envenenando la memoria entre ambos países. Cuando el Ejército Rojo reconquistó Ucrania en 1943-1944, las pérdidas humanas y materiales eran colosales: se calcula que murieron entre cinco y siete millones de habitantes de la Ucrania soviética, y ciudades enteras quedaron en ruinas.

https://en.wikipedia.org/wiki/Ukraine_during_World_War_IIhttps://encyclopedia.ushmm.org/content/en/article/babi-yar

La era soviética y Chernóbil (1986)

Terminada la guerra, Ucrania quedó reconstruida e integrada de nuevo en la Unión Soviética, ahora con sus fronteras casi completas: en 1945 se le incorporó por fin la Transcarpatia, y en 1954, con motivo del tercer centenario del Acuerdo de Pereiáslav, el líder soviético Nikita Jrushchov —él mismo formado políticamente en Ucrania— transfirió la península de Crimea de la república rusa a la ucraniana, un traspaso administrativo interno cuyas consecuencias estallarían medio siglo después. La resistencia armada nacionalista del oeste fue aplastada a comienzos de los años cincuenta, con deportaciones masivas a Siberia.

Las décadas soviectas de posguerra fueron de industrialización pesada, urbanización y relativa estabilidad, pero también de rusificación cultural y de dura represión de toda disidencia nacional: en los años sesenta y setenta, una generación de intelectuales y activistas ucranianos (los shestydesiátnyky, «los del sesenta») fue perseguida y encarcelada por defender la lengua y los derechos del país. Ucrania era, con todo, una de las repúblicas más ricas y pobladas de la URSS, su granero y una de sus grandes bases industriales y militares.

El golpe que empezó a resquebrajar esa fachada llegó el 26 de abril de 1986, cuando el reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbil, al norte del país, explotó durante una prueba de seguridad mal ejecutada sobre un reactor de diseño defectuoso. Fue el peor accidente nuclear de la historia: una nube radiactiva se extendió por buena parte de Europa, se evacuó para siempre a la vecina ciudad de Prípiat y a decenas de miles de personas, y se estableció una zona de exclusión de treinta kilómetros de radio que aún hoy permanece. La respuesta movilizó a cientos de miles de «liquidadores». El intento inicial del régimen de ocultar la catástrofe, y la lentitud y el secretismo con que actuó, minaron gravemente la confianza en Moscú y dieron un impulso enorme al despertar cívico y nacional que, cinco años después, llevaría a la independencia.

https://en.wikipedia.org/wiki/Chernobyl_disasterhttps://www.britannica.com/place/Ukraine/The-Soviet-Ukraine

La independencia de 1991 y las revoluciones

La perestroika de Gorbachov abrió en la segunda mitad de los años ochenta un espacio de libertad que Ucrania aprovechó con rapidez: surgieron movimientos cívicos como el Rukh, se reivindicó la memoria del Holodomor y de Chernóbil, y las repúblicas empezaron a reclamar soberanía. Cuando en agosto de 1991 fracasó en Moscú el golpe de Estado de los comunistas de línea dura, el Parlamento ucraniano proclamó la independencia el 24 de agosto. El 1 de diciembre de 1991, un referéndum la ratificó de forma abrumadora: más del 90% de los votantes apoyó la independencia, con mayoría en todas las regiones, incluida Crimea. La Unión Soviética se disolvió pocas semanas después.

Los primeros años de la nueva Ucrania fueron difíciles: una transición económica caótica, hiperinflación, corrupción y el peso de una clase dirigente heredada del aparato soviético. En 1994, el país dio un paso trascendental al renunciar al enorme arsenal nuclear que había heredado de la URSS —el tercero del mundo— a cambio de garantías de seguridad recogidas en el Memorándum de Budapest, firmado entre otros por Rusia, garantías que Moscú violaría veinte años más tarde.

La Ucrania independiente demostró pronto una notable capacidad de movilización cívica. En el invierno de 2004, el fraude electoral que dio la victoria al candidato prorruso Víktor Yanukóvich sacó a millones de personas a las calles en la Revolución Naranja, una protesta pacífica que forzó la repetición de los comicios y la victoria del reformista Víktor Yúshchenko. Diez años más tarde, en el invierno de 2013-2014, la decisión de Yanukóvich —ya presidente— de dar marcha atrás en el acuerdo de asociación con la Unión Europea desató el Euromaidán, o Revolución de la Dignidad: meses de protestas en la plaza de la Independencia de Kiev que culminaron en febrero de 2014 con la muerte de alrededor de un centenar de manifestantes a manos de las fuerzas de seguridad, la huida de Yanukóvich a Rusia y la instauración de un gobierno decidido a acercar el país a Europa.

https://en.wikipedia.org/wiki/Modern_history_of_Ukrainehttps://en.wikipedia.org/wiki/Revolution_of_Dignity

Crimea y la invasión rusa de 2022

La respuesta de Rusia al Euromaidán fue inmediata y militar. En febrero y marzo de 2014, soldados rusos sin insignias —los llamados «hombrecillos verdes»— tomaron el control de la península de Crimea, y tras un referéndum celebrado bajo ocupación militar y considerado ilegal por la abrumadora mayoría de la comunidad internacional, Rusia anexionó Crimea el 18 de marzo de 2014. La Asamblea General de la ONU votó, poco después, no reconocer esa anexión. Casi al mismo tiempo, Moscú fomentó y armó un levantamiento separatista en las regiones orientales del Donbás (Donetsk y Lugansk), que derivó en una guerra de baja intensidad prolongada durante ocho años y decenas de miles de muertos.

El 24 de febrero de 2022, Rusia lanzó una invasión a gran escala de Ucrania. Columnas rusas atacaron simultáneamente desde el norte (por Bielorrusia hacia Kiev), desde el este y desde el sur (por Crimea), con el objetivo declarado por el Kremlin de descabezar el Estado ucraniano en cuestión de días. El plan fracasó: bajo el liderazgo del presidente Volodímir Zelenski, que rechazó abandonar la capital, el ejército y la sociedad ucranianos resistieron, frenaron el avance sobre Kiev y obligaron a las fuerzas rusas a retirarse del norte del país en la primavera de 2022. La guerra se transformó entonces en un conflicto de desgaste prolongado, con un frente que se extiende por el este y el sur del país.

La invasión de 2022 provocó la mayor guerra en Europa desde 1945 y una tragedia humanitaria de enorme escala: ciudades como Mariúpol, Bajmut o Járkov quedaron devastadas, se documentaron crímenes de guerra como las matanzas de civiles en Bucha, y millones de ucranianos se convirtieron en refugiados o desplazados. Las bajas militares de ambos bandos se cuentan por cientos de miles. Al mismo tiempo, la guerra selló como pocas cosas la identidad nacional ucraniana y aceleró su rumbo occidental: en 2022 el país obtuvo el estatus de candidato a la Unión Europea. Al escribirse estas líneas, la guerra continúa sin una solución a la vista, y su desenlace marcará no solo el futuro de Ucrania, sino el orden de seguridad de toda Europa. Esta es una historia todavía abierta, que Ucrania afronta con una determinación forjada en mil años de existencia en la frontera de los imperios.

https://en.wikipedia.org/wiki/2022_Russian_invasion_of_Ukraihttps://en.wikipedia.org/wiki/Annexation_of_Crimea_by_the_Ru

🗺️ Historia por provincia / estado

El este (Járkov, Dnipro)
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El oeste (Lviv, Chernivtsi, Cárpatos)
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El sur (Odesa)
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Kiev y el centro
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📚 Bibliografía

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