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Historia · Ucrania

Historia de Kiev y el centro

Kiev, la madre de las ciudades de la Rus

Kiev (Kýiv), a orillas del Dniéper, es una de las ciudades más antiguas y cargadas de historia de Europa oriental. La tradición sitúa su fundación en tiempos legendarios, obra del príncipe Kyi y sus hermanos, y ya en el siglo IX era el centro de la ruta comercial «de los varegos a los griegos» y la capital de la Rus de Kiev, el primer gran Estado de los eslavos orientales. Las crónicas medievales la llamaron «la madre de las ciudades de la Rus», y de ella irradió, tras el bautismo de 988, el cristianismo ortodoxo que definiría a toda la región.

Bajo Yaroslav el Sabio, en el siglo XI, Kiev alcanzó su apogeo como una de las mayores y más ricas ciudades de Europa, con centenares de iglesias, una vida cultural intensa y lazos dinásticos con las cortes de todo el continente. De aquella edad de oro sobreviven sus dos monumentos más célebres, hoy Patrimonio de la Humanidad: la catedral de Santa Sofía y el monasterio de las Cuevas, de los que se habla más abajo. La destrucción mongola de 1240 hundió a la ciudad durante siglos, y Kiev pasó luego por manos lituanas, polacas y rusas antes de renacer.

En los siglos XIX y XX, Kiev volvió a crecer como gran ciudad del Imperio ruso y luego como capital de la Ucrania soviética (desde 1934) y de la Ucrania independiente (desde 1991). Fue escenario del Holocausto en Babi Yar, de las revoluciones cívicas de 2004 y 2014 —cuya plaza central, el Maidán, se convirtió en símbolo mundial— y, desde 2022, del asedio que no logró tomarla. Su perfil de cúpulas doradas sobre las colinas del Dniéper resume, mejor que ningún otro, los mil años de historia de Ucrania.

https://en.wikipedia.org/wiki/Kyivhttps://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Kyiv

Santa Sofía y el monasterio de las Cuevas

El monumento más venerable de Kiev es la catedral de Santa Sofía (Sofíyivski sobor), mandada construir por Yaroslav el Sabio en el siglo XI a imitación de la Santa Sofía de Constantinopla, como símbolo de que la Rus se incorporaba a la gran civilización cristiana de Bizancio. Bajo su exterior barroco, añadido siglos después, conserva la estructura, los frescos y los espléndidos mosaicos bizantinos originales del siglo XI, entre ellos la célebre imagen de la Virgen orante. Fue sede metropolitana, panteón de príncipes —allí reposa el propio Yaroslav— y el gran centro espiritual e intelectual de la Rus.

El otro gran conjunto es la Lavra de las Cuevas (Kýivo-Pecherska Lavra), el monasterio de las Cuevas, fundado hacia 1051 por monjes que se retiraron a vivir en galerías excavadas en las colinas sobre el Dniéper. Convertido en el monasterio más importante del mundo eslavo oriental, fue cuna del monacato ortodoxo, taller de iconos y crónicas —de aquí salió la Crónica de Néstor, fuente capital de la historia de la Rus— y lugar de peregrinación. En sus catacumbas se conservan las reliquias momificadas de monjes venerados durante siglos.

Ambos conjuntos —Santa Sofía y la Lavra— forman juntos uno de los sitios inscritos por la Unesco en la Lista del Patrimonio Mundial, un testimonio único del esplendor de la Rus de Kiev y del arte bizantino en suelo eslavo. Sus cúpulas doradas, que brillan sobre el río, son la imagen misma de Kiev y uno de los grandes tesoros artísticos y religiosos de toda Europa oriental.

https://whc.unesco.org/en/list/527/https://en.wikipedia.org/wiki/Saint_Sophia_Cathedral,_Kyiv

Babi Yar y el Maidán, memoria del siglo XX

Kiev guarda también la memoria de las dos grandes tragedias del siglo ucraniano. A las afueras de la ciudad, el barranco de Babi Yar fue escenario de una de las mayores matanzas del Holocausto: los días 29 y 30 de septiembre de 1941, poco después de la ocupación alemana, los nazis asesinaron allí a casi 34.000 judíos de Kiev en apenas dos jornadas, y en los meses siguientes continuaron fusilando en el mismo lugar a decenas de miles de personas más, judíos, prisioneros soviéticos, gitanos y otros. Durante la era soviética, el crimen fue silenciado y el lugar casi borrado; hoy Babi Yar es un memorial que recuerda a las víctimas.

En el centro de la ciudad, la plaza de la Independencia —el Maidán Nezalézhnosti, conocido simplemente como el Maidán— se convirtió en el escenario de la historia reciente de Ucrania. Allí se concentró en 2004 la Revolución Naranja, y allí, sobre todo, se levantó en el invierno de 2013-2014 el Euromaidán o Revolución de la Dignidad, cuando durante meses cientos de miles de personas ocuparon la plaza para exigir el rumbo europeo del país y la caída del gobierno de Yanukóvich.

El Maidán vivió también su tragedia: en febrero de 2014, las fuerzas de seguridad abrieron fuego contra los manifestantes y mataron a alrededor de un centenar de personas, a las que Ucrania recuerda como la «Centena Celestial». Aquellos muertos precipitaron la huida del presidente y el vuelco político del país. Desde entonces, el Maidán es para los ucranianos un lugar sagrado de la democracia y de la lucha por su independencia, y su nombre se ha vuelto sinónimo, en todo el mundo, de la voluntad de un pueblo de decidir su destino.

https://encyclopedia.ushmm.org/content/en/article/babi-yarhttps://en.wikipedia.org/wiki/Maidan_Nezalezhnosti

Chernóbil, la catástrofe de 1986

A poco más de cien kilómetros al norte de Kiev, junto a la frontera con Bielorrusia, la central nuclear de Chernóbil (Chornóbyl) fue escenario del peor accidente nuclear de la historia. En la madrugada del 26 de abril de 1986, durante una prueba de seguridad mal planificada sobre un reactor de diseño intrínsecamente peligroso, el reactor número 4 sufrió una brusca subida de potencia y explotó, liberando a la atmósfera una enorme cantidad de material radiactivo que se esparció por buena parte de Europa.

Las consecuencias fueron inmensas. Los primeros bomberos y operarios que acudieron recibieron dosis mortales de radiación; la vecina ciudad de Prípiat, construida para los trabajadores de la central, fue evacuada por completo y quedó abandonada para siempre, convertida hoy en un célebre pueblo fantasma. Se estableció una zona de exclusión de unos treinta kilómetros de radio, de la que fueron desalojadas decenas de miles de personas y que aún permanece cerrada. La limpieza y el confinamiento del reactor movilizaron a cientos de miles de «liquidadores» de toda la Unión Soviética, muchos de los cuales pagaron con la salud su trabajo.

El intento del régimen soviético de ocultar la magnitud del desastre, y su reacción lenta y secretista, minaron la confianza de los ucranianos en Moscú y alimentaron el movimiento por la independencia. Con los años, y de forma paradójica, la zona de exclusión —hoy sitio de la Unesco por sus valores conmemorativos— se convirtió también en un santuario involuntario de fauna salvaje y en un destino de turismo histórico, donde se visitan el sarcófago del reactor y las ruinas de Prípiat como testimonio sobrio de lo que ocurrió. Durante la invasión de 2022, la zona volvió a la actualidad al ser ocupada temporalmente por las tropas rusas en su avance sobre Kiev.

https://en.wikipedia.org/wiki/Chernobyl_disasterhttps://www.britannica.com/event/Chernobyl-disaster

Uman, el parque Sofíyivka y la peregrinación jasídica

En el centro del país, la ciudad de Uman guarda dos historias muy distintas y fascinantes. La primera es la de su joya paisajística: el parque Sofíyivka, uno de los jardines románticos más bellos de Europa oriental, mandado crear a finales del siglo XVIII (hacia 1796) por el conde polaco Stanisław Szczęsny Potocki como regalo para su esposa Sofía, de quien tomó el nombre. Con sus lagos, grutas, cascadas artificiales y estatuas de tema mitológico, es una obra maestra del arte de jardines de su época y uno de los lugares más visitados de la región.

La segunda historia es religiosa y da a Uman una fama mundial. La ciudad es el lugar de sepultura del rabino Najman de Breslov (1772-1810), bisnieto del fundador del jasidismo y creador de una de sus corrientes más influyentes, el jasidismo de Breslov. Desde el año siguiente a su muerte, sus seguidores acuden a rezar ante su tumba, y con el tiempo la visita se convirtió en una gran peregrinación anual.

Cada año, en Rosh Hashaná (el año nuevo judío), decenas de miles de peregrinos jasídicos —más de treinta mil en los años de mayor afluencia, procedentes de Israel, Estados Unidos y de todo el mundo— viajan a Uman para pasar la festividad junto al sepulcro del rabino Najman, en una de las mayores peregrinaciones judías del planeta. Ni siquiera la guerra iniciada en 2022 ha interrumpido del todo esta tradición. Uman resume así, en una sola ciudad, dos capas de la riquísima historia multicultural de Ucrania: la de la antigua nobleza polaca y la del mundo judío jasídico que floreció en estas tierras.

https://en.wikipedia.org/wiki/Umanhttps://en.wikipedia.org/wiki/Sofiyivka_Park

Poltava, la batalla que decidió el este de Europa

La ciudad de Poltava, en el centro-este de Ucrania, dio nombre a una de las batallas más decisivas de la historia europea. En el marco de la Gran Guerra del Norte, el rey Carlos XII de Suecia, entonces la gran potencia militar del norte, invadió Rusia con la intención de derrotar al zar Pedro el Grande. En su empresa contó con un aliado ucraniano de peso: Iván Mazepa, el hetman de los cosacos, que en 1708 rompió con Moscú y se unió a los suecos con la esperanza de librar a Ucrania de la tutela rusa.

El 8 de julio de 1709 (27 de junio en el viejo calendario), junto a Poltava, el ejército de Pedro el Grande aplastó a las fuerzas suecas y cosacas. La derrota fue catastrófica para Suecia: hundió su condición de gran potencia y marcó el comienzo de la hegemonía rusa en Europa oriental. Para Ucrania, el desastre significó el fin de las esperanzas de Mazepa —que huyó con Carlos XII al Imperio otomano, donde murió— y selló el sometimiento definitivo del hetmanato cosaco a Rusia, que en las décadas siguientes iría vaciándolo de autonomía hasta abolirlo.

Más allá de la batalla, Poltava tiene un lugar destacado en la cultura ucraniana. Fue tierra de la región cosaca por excelencia y cuna de figuras clave de la literatura nacional: aquí nació y escribió Iván Kotliarevski, cuya Eneida (Eneída), publicada en 1798, es considerada la primera obra de la literatura ucraniana moderna, escrita en la lengua popular del pueblo y no en el eslavo eclesiástico. Así, el nombre de Poltava evoca a la vez la gran derrota política de la Ucrania cosaca y el nacimiento literario de la Ucrania moderna.

https://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Poltavahttps://www.britannica.com/event/Battle-of-Poltava

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📚 Bibliografía

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