Viajá con Gus
InicioUcraniaHistoriaEl oeste (Lviv, Chernivtsi, Cárpatos)
Historia · Ucrania

Historia de El oeste (Lviv, Chernivtsi, Cárpatos)

Lviv, capital de la Rus del oeste

Lviv (Lvov en ruso, Lwów en polaco, Lemberg en alemán) es la gran ciudad del oeste ucraniano y una de las de historia más rica y multicultural del país. Fue fundada hacia mediados del siglo XIII por el rey Daniel de Galitzia, que la bautizó en honor a su hijo León (Lev). Tras la caída del reino de Galitzia-Volinia, la ciudad pasó en el siglo XIV a manos del reino de Polonia, y durante los siglos siguientes prosperó como un gran centro comercial en las rutas entre el mar Negro, el Báltico y Europa central, con comunidades polacas, rutenas (ucranianas), armenias y judías conviviendo dentro de sus murallas.

Ese pasado dejó a Lviv uno de los cascos históricos más hermosos y mejor conservados de Europa oriental, una mezcla de estilos gótico, renacentista, barroco y modernista que le valió la inscripción en el Patrimonio Mundial de la Unesco. Iglesias de tres ritos distintos —latino, greco-católico y armenio—, la gran plaza del Mercado (Rýnok), las callejuelas empedradas y una arraigada cultura del café dan a la ciudad un inconfundible aire centroeuropeo, muy distinto del de las ciudades del centro y el este del país.

Desde 1772, con el primer reparto de Polonia, Lviv quedó bajo el Imperio de los Habsburgo como capital del reino de Galitzia y Lodomeria, y ese periodo austríaco, que se prolongó hasta 1918, marcó profundamente su carácter. Tras la Primera Guerra Mundial fue disputada por ucranianos y polacos y quedó en Polonia; solo en 1939-1945, con las anexiones soviéticas y la tragedia de la guerra, se convirtió en una ciudad de mayoría ucraniana. Hoy Lviv es el gran bastión de la identidad y la lengua ucranianas y el corazón cultural del oeste del país.

https://en.wikipedia.org/wiki/Lvivhttps://whc.unesco.org/en/list/865/

La Galitzia austríaca, «Piamonte» del despertar ucraniano

Mientras en la Ucrania del Imperio ruso la lengua y la cultura nacionales eran perseguidas y hasta prohibidas por decreto, la Galitzia bajo los Habsburgo se convirtió en el refugio donde el movimiento nacional ucraniano pudo desarrollarse con libertad. Por eso los historiadores llaman a Galitzia el «Piamonte ucraniano», comparándola con la región que sirvió de base a la unificación de Italia: fue el territorio desde el que se irradió la conciencia nacional al resto del país.

Tras las reformas liberales de la monarquía austrohúngara, sobre todo desde los años 1860, los ucranianos de Galitzia (llamados allí rutenos) obtuvieron derechos políticos, escuelas, prensa, sociedades culturales como la Prosvita y diputados en los parlamentos de Lviv y Viena. Aunque la administración y la aristocracia estaban dominadas por los polacos, y aunque las tensiones entre polacos y ucranianos por el control de la provincia fueron constantes, el marco de libertades del imperio permitió una vida nacional ucraniana imposible al otro lado de la frontera rusa.

Un papel central en esa supervivencia lo desempeñó la Iglesia greco-católica, nacida de la Unión de Brest de 1596, que unía el rito bizantino con la obediencia a Roma y que se convirtió en la iglesia nacional de los ucranianos del oeste y en guardiana de su lengua y sus tradiciones. Su figura mayor, el metropolita Andréi Sheptytski, fue durante décadas el gran patriarca moral de la Galitzia ucraniana. Reprimida y prohibida durante la era soviética, la Iglesia greco-católica resurgió con la independencia y sigue siendo hoy uno de los rasgos que distinguen al oeste del resto de Ucrania.

https://en.wikipedia.org/wiki/Galicia_(Eastern_Europe)https://www.encyclopediaofukraine.com/display.asp?linkpath=p

Chernivtsi y la Bucovina, encrucijada de culturas

Más al sur, junto a los Cárpatos, la ciudad de Chernivtsi es la capital histórica de la Bucovina, una región de frontera cuya historia refleja como pocas la complejidad del este de Europa. Mencionada por primera vez hacia 1408 como plaza del principado de Moldavia, Chernivtsi pasó luego a los otomanos y, en 1774, al Imperio de los Habsburgo, que hizo de la Bucovina una provincia propia y de su capital una elegante ciudad de estilo centroeuropeo.

Bajo el gobierno austríaco, Chernivtsi floreció como un excepcional crisol de pueblos: en ella convivían ucranianos, rumanos, alemanes, judíos, polacos y armenios, y se la llegó a apodar «la pequeña Viena» o «la Jerusalén del Prut» por su vibrante vida judía y cultural. De aquella época dorada procede su monumento más admirado, la antigua residencia de los metropolitas de Bucovina y Dalmacia, un espléndido conjunto arquitectónico del siglo XIX hoy sede de la universidad e inscrito en el Patrimonio Mundial de la Unesco.

La Bucovina fue también uno de los primeros lugares donde el movimiento nacional ucraniano se desarrolló con fuerza, en paralelo a Galitzia, con una red de escuelas y asociaciones propias. Tras la caída de Austria-Hungría en 1918, la región fue anexionada por Rumania; solo en 1940, y de forma definitiva tras la Segunda Guerra Mundial, su mitad norte —con Chernivtsi— pasó a la Ucrania soviética, mientras el sur quedaba en Rumania, división que se mantiene. Chernivtsi conserva de todo ese pasado un carácter mestizo y cosmopolita que la hace única entre las ciudades ucranianas.

https://www.britannica.com/place/Chernivtsi-Ukrainehttps://en.wikipedia.org/wiki/Bukovina

Los Cárpatos y el mundo hutsul

El extremo suroeste de Ucrania está dominado por la muralla verde de los Cárpatos, la única gran cadena montañosa del país, cubierta de bosques de hayas y abetos —algunos protegidos como Patrimonio Natural de la Unesco— y salpicada de aldeas, pastos de altura y ríos de montaña. Es una región de naturaleza espectacular y de una cultura popular riquísima, muy distinta de la de las llanuras.

En los valles altos de los Cárpatos vive uno de los grupos más singulares del pueblo ucraniano: los hutsules, montañeses de las tierras altas de Galitzia, Bucovina y Transcarpatia. Pastores y artesanos, los hutsules conservaron durante siglos, gracias al aislamiento de sus montañas, un modo de vida, un dialecto, una música, una indumentaria y unas tradiciones propias que los convirtieron en un símbolo del folclore ucraniano. Su arte —los tejidos, la talla de madera, la cerámica, los famosos huevos de Pascua decorados (pýsanky)— es célebre en todo el país.

El mundo hutsul y el paisaje de los Cárpatos inspiraron algunas de las grandes obras de la cultura ucraniana, como la novela Sombras de los antepasados olvidados de Mijaíl Kotsiubinski, llevada al cine en 1965 por Serguéi Paradzhánov en una película que es un clásico del arte soviético y ucraniano. Hoy los Cárpatos son también el gran destino de naturaleza y montaña del país: senderismo y esquí en torno a cumbres como el Hoverla —la más alta de Ucrania—, balnearios, aldeas de madera y una hospitalidad montañesa que atrae a viajeros de dentro y fuera del país.

https://www.encyclopediaofukraine.com/display.asp?linkpath=phttps://en.wikipedia.org/wiki/Hutsuls

Transcarpatia y Úzhgorod, el otro lado de las montañas

Al otro lado de la cordillera, en la vertiente suroeste de los Cárpatos, se extiende la Transcarpatia (Zakarpáttia), una franja de tierra que durante casi mil años tuvo una historia por completo distinta de la del resto de Ucrania. Aislada geográficamente por las montañas, quedó desde comienzos del siglo XI bajo el reino de Hungría, del que formó parte durante casi un milenio, lo que dejó en ella una huella cultural, arquitectónica y religiosa singular, con influencias húngaras, eslovacas, rumanas y judías junto a la mayoría rutena (ucraniana).

Su capital, Úzhgorod, es una tranquila ciudad fronteriza a orillas del río Uzh, dominada por un castillo medieval y con un ambiente centroeuropeo de calles arboladas y cafés. Fue aquí donde se selló, con la Unión de Úzhgorod de 1646, la adhesión de los rutenos de la región a la Iglesia greco-católica, un hito de su historia religiosa. La ciudad conserva además uno de los grandes museos de arquitectura popular al aire libre del país, con iglesias de madera trasladadas de las aldeas de la comarca.

Tras la caída de Austria-Hungría, la Transcarpatia se integró en 1919 en la nueva Checoslovaquia, y en 1938-1939 vivió un episodio fugaz y notable: la proclamación de una efímera Ucrania Carpática autónoma, aplastada de inmediato por Hungría. Solo en 1945, al término de la Segunda Guerra Mundial, la región fue incorporada a la Ucrania soviética, completando así el mapa del país. Por su mezcla de pueblos y su encrucijada de fronteras —hoy limita con Eslovaquia, Hungría, Rumania y Polonia—, la Transcarpatia sigue siendo la más diversa y centroeuropea de las regiones ucranianas.

https://en.wikipedia.org/wiki/Zakarpattia_Oblasthttps://www.britannica.com/place/Ukraine/Transcarpathia-in-C

Kámianets-Podilskyi y Jotín, las grandes fortalezas

El oeste de Ucrania guarda dos de las fortalezas más espectaculares del país, testigos de siglos de guerras de frontera entre la cristiandad y el imperio otomano. La primera es la de Kámianets-Podilskyi, en la región histórica de Podolia: una ciudad vieja encaramada sobre una isla rocosa que un meandro del río Smotrych rodea como un foso natural, unida a tierra firme por un puente que desemboca en un imponente castillo de piedra. Este emplazamiento extraordinario hizo de Kámianets una de las plazas fuertes clave de la Mancomunidad polaco-lituana frente a los turcos y los tártaros; llegó a estar en manos otomanas entre 1672 y 1699, y su castillo, ampliado a lo largo de los siglos, es una de las grandes postales de Ucrania.

A pocos kilómetros, a orillas del río Dniéster, se alza la fortaleza de Jotín (Jótyn), otra mole medieval de torres y murallas que domina el paso del río. Comenzada en piedra a finales del siglo XIV, cuando estas tierras pertenecían al principado de Moldavia, y ampliada por los príncipes moldavos, fue escenario de grandes batallas: aquí el ejército de la Mancomunidad polaco-lituana derrotó a los otomanos en dos ocasiones célebres, en 1621 y en 1673, esta última bajo el mando del futuro rey Juan III Sobieski.

Ambas fortalezas, hoy monumentos muy visitados y candidatas al reconocimiento internacional, resumen el papel histórico de esta región como frontera disputada entre imperios. Durante siglos, Podolia y las orillas del Dniéster fueron el borde donde chocaron Polonia, el imperio otomano, Moldavia y, más tarde, Rusia; y esas guerras dejaron en el paisaje ucraniano estas siluetas de piedra sobre los ríos, entre las más impresionantes de toda Europa oriental.

https://en.wikipedia.org/wiki/Kamianets-Podilskyi_Castlehttps://en.wikipedia.org/wiki/Khotyn_Fortress

📍 Destinos de El oeste (Lviv, Chernivtsi, Cárpatos)

LvivChernivtsiCarpatos UcranianosUzhhorodKamianets PodilskyiJotin

📚 Bibliografía

← Volver a la historia de Ucrania