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Historia de Lituania

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Los bálticos, el ámbar y los últimos paganos de Europa

Las tierras de la actual Lituania estuvieron habitadas desde el final de la última glaciación, hace unos once mil años, por cazadores que siguieron el retroceso de los hielos. Con el tiempo se asentaron allí los pueblos bálticos, una rama propia de los indoeuropeos emparentada de lejos con eslavos y germanos pero distinta de ambos, que hacia el segundo milenio antes de Cristo ocupaba una vasta franja de la costa sur del Báltico. De aquellas tribus —aukštaitianos, samogitios, curonios, sudovios, selonios— derivan los lituanos y los letones de hoy; otras, como los antiguos prusianos, acabaron desapareciendo por completo, asimiladas o exterminadas.

El gran tesoro de estas costas fue el ámbar, la resina fósil que el mar arroja a las playas del Báltico y que en la Antigüedad se comerciaba por toda Europa a través de la célebre «ruta del ámbar», que unía el norte con el Mediterráneo romano. Los romanos conocían y valoraban este «oro del Báltico», y el geógrafo Tácito, en el siglo I, describió a los aesti de estas costas recogiéndolo. Durante milenios, el ámbar fue el producto que puso a los bálticos en contacto con el mundo civilizado del sur, sin que ese contacto alterara demasiado su modo de vida.

Los lituanos conservaron su religión ancestral mucho más tiempo que ningún otro pueblo europeo. Adoraban a un panteón de dioses ligados a la naturaleza —Perkūnas, el dios del trueno; Žemyna, la diosa de la tierra— en bosques sagrados donde ardía un fuego perpetuo, y mantuvieron esos cultos hasta finales del siglo XIV. Esa fidelidad al paganismo, insólita en la Europa cristiana, los convirtió durante doscientos años en el blanco de las «cruzadas del norte» que las órdenes militares alemanas lanzaron contra ellos, y es una de las claves para entender toda su historia medieval.

en.wikipedia.org · Baltsen.wikipedia.org · History of Lithuania

Mindaugas y el nacimiento del Estado (1253)

A comienzos del siglo XIII, la presión de las órdenes militares alemanas —los Caballeros Teutónicos por el sur y los Hermanos de la Espada (luego Orden de Livonia) por el norte, que sometían y bautizaban a sangre y fuego a los pueblos bálticos vecinos— empujó a las dispersas tribus lituanas a unirse para sobrevivir. El hombre que logró esa unificación fue Mindaugas, un duque que hacia 1236 aparece en las crónicas como jefe de todos los lituanos y que impuso su autoridad sobre los demás caudillos por la fuerza y la alianza. Con él nace propiamente el Estado lituano.

Mindaugas comprendió que, para frenar a los cruzados, necesitaba quitarles el pretexto de combatir a un pueblo pagano. Hacia 1250 o 1251 se bautizó como católico, y a cambio obtuvo la protección del papado: en 1251, Inocencio IV proclamó la creación de un reino de Lituania. En el verano de 1253, Mindaugas y su esposa Morta fueron coronados rey y reina de Lituania, el único monarca coronado de toda la historia del país. La investigación histórica moderna fijó esa coronación el 6 de julio de 1253, fecha que hoy es la fiesta nacional lituana, el Día del Estado.

El reino, sin embargo, fue efímero. Mindaugas fue asesinado en 1263 en una conjura de nobles, el país renegó del cristianismo y volvió al paganismo, y con ello se perdió el título de reino. Pero el Estado sobrevivió y se consolidó como Gran Ducado de Lituania: sus soberanos, al no estar ya bautizados, no podían ser coronados reyes y llevarían en adelante el título de grandes duques. La obra de Mindaugas perduró: había convertido un puñado de tribus en guerra en un Estado capaz de resistir a las órdenes cruzadas y de expandirse durante los dos siglos siguientes.

en.wikipedia.org · Mindaugasbritannica.com · History

El Gran Ducado, el mayor Estado de Europa

Entre finales del siglo XIII y el XV, el Gran Ducado de Lituania protagonizó una de las expansiones más asombrosas de la Edad Media europea. Mientras resistía en el frente occidental las incesantes cruzadas de los Caballeros Teutónicos, el ducado se expandió hacia el este y el sur sobre las tierras eslavas de la antigua Rus de Kiev, debilitadas por la invasión mongola. El gran duque Gediminas (que gobernó de 1316 a 1341), fundador de la dinastía que llevaría su nombre y de la ciudad de Vilna, y sus hijos Algirdas y Kęstutis extendieron las fronteras de manera espectacular incorporando lo que hoy es Bielorrusia y buena parte de Ucrania.

El apogeo llegó con Vytautas el Grande (que reinó de 1392 a 1430), la figura más venerada de la historia lituana. Bajo su gobierno, el Gran Ducado alcanzó su máxima extensión y se convirtió en el Estado más grande de Europa: se estiraba del mar Báltico, al norte, hasta las costas del mar Negro, al sur, cubriendo unos ochocientos mil kilómetros cuadrados. Era una potencia singular: una minoría de nobles y guerreros lituanos, todavía en parte paganos, gobernaba sobre una inmensa mayoría de súbditos eslavos y ortodoxos, cuya lengua y cultura escrita (el eslavo cancilleresco) adoptó el propio Estado para su administración.

El gran choque con las órdenes alemanas se resolvió el 15 de julio de 1410 en la batalla de Grunwald (Žalgiris, o Tannenberg), una de las mayores de la Europa medieval. Los ejércitos aliados de Lituania y Polonia, mandados por Vytautas y por su primo el rey Jogaila, aplastaron a los Caballeros Teutónicos y quebraron para siempre el poder de la orden en el Báltico. Grunwald es aún hoy un símbolo nacional lituano y polaco, el momento en que dos pueblos que habían sido acosados durante siglos por los cruzados alemanes les infligieron una derrota de la que nunca se recuperaron.

en.wikipedia.org · Grand Duchy of Lithuaniaen.wikipedia.org · Vytautas

La cristianización tardía y la unión con Polonia

Lituania fue el último rincón pagano de Europa, y su conversión al cristianismo llegó de la mano de la política, no de la fe. En 1385, el gran duque Jogaila selló con Polonia la Unión de Krewo: se casaría con Jadwiga, la joven reina de Polonia, sería coronado rey polaco con el nombre de Władysław II Jagiełło y, a cambio, se comprometía a bautizar a Lituania e incorporarla a la cristiandad latina. Así nació la dinastía Jagellona, que reinaría en ambos países durante casi dos siglos, y así se ató el destino de Lituania al de Polonia.

La cristianización oficial se produjo en 1387, cuando Jogaila regresó a Vilna, mandó apagar el fuego sagrado, derribar los ídolos y talar los bosques consagrados, y organizó el bautismo masivo de la población y la fundación del obispado de Vilna. La región de Samogitia (Žemaitija), en el oeste, el último bastión de la resistencia pagana y la más aislada del país, no se bautizó hasta 1413-1417, lo que la convierte en la última tierra de Europa en abrazar el cristianismo. Con más de mil años de retraso respecto al resto del continente, el paganismo europeo se extinguía por fin en los bosques lituanos.

La unión con Polonia fue al principio una unión personal —dos Estados con un mismo soberano— que dejaba a Lituania su propia administración, su ejército, sus leyes y su nobleza. Durante el siglo XV, el Gran Ducado siguió siendo una entidad enorme y con personalidad propia, y Vytautas el Grande llegó a aspirar a una corona real independiente que la muerte le impidió ceñir en 1430. Pero el peso de Polonia, más poblada, más urbana y culturalmente latina, fue creciendo, y con el tiempo la nobleza lituana se fue polonizando en lengua y costumbres, un proceso que marcaría los siglos siguientes.

en.wikipedia.org · Christianization of Lithuaniaen.wikipedia.org · Union of Krewo

La Mancomunidad polaco-lituana y el esplendor de Vilna

En 1569, la unión personal se transformó en una unión política plena. Presionada por la amenaza creciente de la Rusia de Iván el Terrible y necesitada del respaldo polaco, la nobleza lituana aceptó la Unión de Lublin, que fusionó a Polonia y Lituania en un solo Estado: la Rzeczpospolita, la «República de las Dos Naciones» o Mancomunidad polaco-lituana, con un rey electivo común, un parlamento común (el Sejm) y una política exterior única, aunque el Gran Ducado conservó su ejército, su tesoro, sus leyes propias (el famoso Estatuto de Lituania) y sus fronteras. En el reparto, sin embargo, Lituania cedió a la Corona polaca sus vastas tierras ucranianas del sur.

Dentro de la Mancomunidad, Lituania fue el socio menor pero conservó su identidad. Su capital, Vilna, vivió una época de esplendor: en 1579 se fundó la Universidad de Vilna, la más antigua de toda la Europa nororiental, en manos de los jesuitas, que hicieron de la ciudad un gran centro de la Contrarreforma y de la cultura barroca. Vilna se convirtió en una urbe cosmopolita y multiconfesional donde convivían católicos, ortodoxos, protestantes, una enorme y floreciente comunidad judía, y hasta caraítas y musulmanes tártaros descendientes de los pobladores traídos por Vytautas.

La Mancomunidad fue, como toda la «democracia de nobles» polaco-lituana, un Estado singular y a la larga condenado por sus propias instituciones. El poder residía en la numerosa nobleza, que elegía al rey y podía paralizar el parlamento con el liberum veto, el derecho de un solo diputado a anular todas las decisiones. Las devastadoras guerras del siglo XVII —sobre todo las invasiones rusas y suecas del llamado «Diluvio»— arrasaron Lituania, despoblaron el país y hundieron a Vilna. En el siglo XVIII, la República entera era ya un gigante paralizado a merced de sus poderosos vecinos.

en.wikipedia.org · Polish–Lithuanian Commonwealthen.wikipedia.org · Union of Lublin

Las particiones y el dominio ruso

En el último tercio del siglo XVIII, las tres monarquías absolutas vecinas —Rusia, Prusia y Austria— descuartizaron la Mancomunidad polaco-lituana en tres particiones sucesivas (1772, 1793 y 1795). En la Tercera Partición de 1795, la que borró definitivamente al Estado del mapa de Europa, la práctica totalidad del territorio lituano, con Vilna incluida, fue anexionada por el Imperio ruso. Lituania, que había sido uno de los mayores Estados del continente, dejó de existir como entidad política y quedó reducida a unas provincias occidentales del imperio de los zares durante más de un siglo.

Los lituanos, como los polacos, no se resignaron. Participaron en los grandes levantamientos armados contra el dominio ruso: la insurrección de 1830-1831 y sobre todo la de 1863-1864, que en Lituania tuvo especial intensidad. Ambas fueron aplastadas con dureza, seguidas de ejecuciones, deportaciones masivas a Siberia y confiscaciones de tierras. El gobernador ruso Mijaíl Muraviov, apodado «el Ahorcador» por la represión que dirigió tras 1863, se propuso rusificar la región de raíz y borrar su carácter católico y su vínculo con Polonia.

La herramienta más agresiva de esa rusificación fue la prohibición de la lengua. Entre 1864 y 1904, las autoridades rusas prohibieron imprimir libros en lituano con el alfabeto latino, obligando a usar el cirílico en un intento de asimilar culturalmente al pueblo. La respuesta fue una de las páginas más singulares de la historia nacional: los knygnešiai o «portadores de libros», contrabandistas que durante cuarenta años introdujeron clandestinamente desde Prusia Oriental millones de libros y periódicos lituanos, sosteniendo la lengua y la identidad frente al imperio. Aquella red de contrabando cultural mantuvo viva la nación en su momento más oscuro.

en.wikipedia.org · Partitions of Polanden.wikipedia.org · Lithuanian press ban

El renacer nacional y la independencia de 1918

A finales del siglo XIX, mientras la lengua estaba prohibida y el país sometido, floreció un movimiento de renacimiento nacional lituano. Una nueva generación de intelectuales salidos del campesinado —el país había perdido gran parte de su vieja nobleza, polonizada o rusificada— empezó a reivindicar el lituano como lengua de cultura y a construir una conciencia nacional moderna. Periódicos clandestinos como Aušra («El Alba»), fundado en 1883, y Varpas («La Campana»), dirigido por el médico y patriota Vincas Kudirka —autor de la letra del himno nacional—, difundieron esa idea de nación pese a la censura. Cuando en 1904 Rusia levantó por fin la prohibición de la prensa, el movimiento ya era imparable.

La Primera Guerra Mundial trastocó todo el mapa de Europa oriental. Lituania fue ocupada por Alemania en 1915, y el derrumbe simultáneo de los imperios ruso y alemán en 1917-1918 abrió una ventana histórica. El 16 de febrero de 1918, el Consejo de Lituania, reunido en Vilna y presidido por Jonas Basanavičius —considerado el «patriarca de la nación»—, proclamó el Acta de Independencia, que restablecía un Estado lituano soberano e independiente. Esa fecha es hoy la principal fiesta patria del país.

La independencia hubo que defenderla en el campo de batalla contra tres enemigos a la vez: el Ejército Rojo bolchevique, las tropas alemanas y voluntarias que se resistían a marcharse, y la Polonia renacida. El conflicto con Polonia fue especialmente amargo: en octubre de 1920, tropas polacas al mando del general Żeligowski ocuparon Vilna, la capital histórica de Lituania, y la región quedó anexionada a Polonia hasta 1939. Privada de su capital, la joven república instaló su gobierno en Kaunas, que fue durante casi veinte años la «capital provisional» de un país que nunca renunció a recuperar Vilna.

en.wikipedia.org · Act of Independence of Lithuaniaen.wikipedia.org · Lithuanian National Revival

Entre Stalin y Hitler: las ocupaciones

La Lituania de entreguerras, un pequeño país agrario que había construido con esfuerzo un Estado moderno y una brillante capital provisional en Kaunas, quedó atrapada entre dos vecinos totalitarios. El pacto Ribbentrop-Mólotov firmado en agosto de 1939 entre la Alemania nazi y la Unión Soviética, con su protocolo secreto que se repartía Europa oriental, selló su destino: Lituania fue asignada a la esfera soviética. En junio de 1940, la URSS ocupó el país, instaló un gobierno títere, organizó unas elecciones fraudulentas y lo anexionó como «República Socialista Soviética de Lituania».

El primer año de dominio soviético fue de terror. La policía política soviética nacionalizó la economía, persiguió a las élites y desató una oleada de represión que culminó en junio de 1941, cuando en pocos días fueron deportadas a Siberia y Kazajistán decenas de miles de personas —familias enteras, con niños y ancianos— en vagones de ganado, acusadas de ser «enemigos del pueblo». Muchas murieron en el camino o en el exilio. Aquellas deportaciones masivas dejaron una herida profunda en la memoria lituana.

En junio de 1941, la Alemania nazi invadió la Unión Soviética y ocupó Lituania en pocos días. Buena parte de la población recibió al principio a los alemanes como libertadores frente al terror soviético, y estalló un breve levantamiento antisoviético. Pero la ocupación nazi trajo consigo su propio horror, sobre todo para la comunidad judía, que fue casi por completo exterminada. Cuando el Ejército Rojo reconquistó Lituania en 1944, no llegó como liberador sino como el retorno de un ocupante, y comenzó una segunda ocupación soviética que duraría casi medio siglo.

en.wikipedia.org · Occupation of the Baltic statesen.wikipedia.org · June deportation

El Holocausto en Lituania

En vísperas de la guerra vivían en Lituania alrededor de 160.000 a 210.000 judíos, una comunidad antiquísima y de enorme prestigio cultural. Vilna era conocida en todo el mundo judío como la «Jerusalén del Norte» (o «Jerusalén de Lituania») por su densidad de sinagogas, academias talmúdicas, imprentas y sabios; en el siglo XVIII había sido la ciudad del Gaón de Vilna, Eliyahu ben Shlomo Zalman, la máxima autoridad intelectual del judaísmo no jasídico de su tiempo. Esa civilización judía lituana, los litvaks, tenía siglos de historia y un peso cultural inmenso.

Durante la ocupación nazi, esa comunidad fue casi por completo aniquilada. Se calcula que cerca del 90 al 95 % de los judíos lituanos fueron asesinados, una de las proporciones más altas de toda la Europa ocupada. El exterminio empezó de inmediato tras la invasión alemana de junio de 1941 y se llevó a cabo sobre todo mediante fusilamientos masivos en fosas próximas a las localidades, y no en campos lejanos: los escuadrones de la muerte alemanes (Einsatzgruppen) contaron para ello con la colaboración activa de unidades auxiliares lituanas, un hecho que la historiografía y la propia sociedad lituana han debido afrontar con honestidad. El principal lugar de matanza fue el bosque de Paneriai (Ponary), a las afueras de Vilna, donde entre 1941 y 1944 fueron asesinadas unas 70.000 personas judías, además de miles de polacos y prisioneros soviéticos.

Los supervivientes fueron confinados en guetos —los mayores, los de Vilna y Kaunas— sometidos al hambre, el trabajo esclavo y las «acciones» de exterminio, hasta su liquidación final en 1943-1944. En medio del horror hubo gestos de humanidad: en Kaunas, el cónsul japonés Chiune Sugihara desobedeció a su gobierno y expidió en 1940 miles de visados de tránsito que salvaron la vida a varios miles de judíos, y numerosos lituanos que ocultaron a sus vecinos fueron reconocidos como «Justos entre las Naciones». Pero lo que no admite discusión es la magnitud de la catástrofe: la casi total desaparición de un mundo judío que había florecido en estas tierras durante más de medio milenio.

encyclopedia.ushmm.org · Vilnaen.wikipedia.org · The Holocaust in Lithuania

La era soviética y la resistencia armada

Con el regreso del Ejército Rojo en 1944, Lituania volvió a quedar sometida a la Unión Soviética, esta vez durante casi cincuenta años. La sovietización fue brutal: nueva colectivización forzosa de la agricultura, nacionalización, persecución religiosa y una segunda oleada de deportaciones masivas a Siberia entre 1945 y 1953, que arrancó de su tierra a cientos de miles de lituanos. Se calcula que, sumando las deportaciones, las ejecuciones y la emigración forzosa, Lituania perdió una parte enorme de su población en aquellos años.

A diferencia de otros países ocupados, Lituania opuso una resistencia armada prolongada y desesperada. Durante casi una década, de 1944 a comienzos de los años cincuenta, decenas de miles de partisanos —los «hermanos del bosque» (miško broliai)— combatieron a las fuerzas soviéticas desde los bosques, con la esperanza, finalmente frustrada, de que Occidente acudiera en su ayuda. Fue una de las guerrillas anticomunistas más largas y sangrientas de la posguerra europea; su aplastamiento hacia 1953, con la muerte o deportación de casi todos sus combatientes, cerró la resistencia abierta, pero su memoria alimentaría el sentimiento nacional durante décadas.

Bajo la superficie del régimen soviético, la identidad lituana sobrevivió. La Iglesia católica, perseguida pero profundamente arraigada, se convirtió en refugio de la nación, y una prensa clandestina —como la Crónica de la Iglesia Católica de Lituania, editada en secreto durante casi veinte años— denunció la represión ante el mundo. Símbolos como la Colina de las Cruces, arrasada una y otra vez por las topadoras soviéticas y reconstruida cada noche por la gente, encarnaron esa terquedad silenciosa de un pueblo que no aceptaba haber sido borrado.

en.wikipedia.org · Lithuanian partisansen.wikipedia.org · Soviet deportations from Lithuania

Sąjūdis, la independencia de 1990 y la Lituania de hoy

Cuando a mediados de los años ochenta Mijaíl Gorbachov abrió en la URSS el tiempo de la perestroika y la glásnost, Lituania fue de las primeras en aprovechar la grieta. En junio de 1988 nació Sąjūdis («el Movimiento»), un frente reformista y nacional que en pocos meses se convirtió en una fuerza social imparable, liderado por el musicólogo Vytautas Landsbergis. El movimiento sacó a la calle a multitudes, exigió la verdad sobre las deportaciones y el pacto Ribbentrop-Mólotov, y transformó el clamor cultural en una reivindicación abierta de independencia.

Uno de los momentos culminantes de aquel despertar báltico fue la Vía Báltica del 23 de agosto de 1989: unos dos millones de personas de Lituania, Letonia y Estonia se tomaron de la mano y formaron una cadena humana ininterrumpida de casi 600 kilómetros, de Vilna a Tallin, para conmemorar el cincuentenario del pacto que había entregado los tres países a Stalin y reclamar su libertad. Fue una de las protestas pacíficas más impresionantes de la historia. Poco después, el 11 de marzo de 1990, el nuevo parlamento lituano, dominado por Sąjūdis, proclamó el Acta de Restablecimiento del Estado de Lituania: era la primera de las quince repúblicas soviéticas en declarar su independencia, el gesto que empezó a desmontar la Unión Soviética.

Moscú respondió con un bloqueo económico y, en enero de 1991, con la fuerza: el 13 de enero, tropas soviéticas asaltaron la torre de televisión de Vilna, defendida por multitudes de civiles desarmados. Murieron catorce personas y hubo cientos de heridos, pero la resistencia pacífica no cedió y la comunidad internacional se volcó a favor de Lituania. Tras el fracaso del golpe de agosto de 1991 en Moscú, la independencia lituana fue reconocida por todo el mundo. Desde entonces, Lituania ha reconstruido una democracia y una economía de mercado, ingresó en la OTAN y en la Unión Europea en 2004 y adoptó el euro en 2015, sellando su regreso pleno a la familia europea de la que la historia la había arrancado durante dos siglos.

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El norte: Šiauliai y la Colina de las Cruces

Historia de El norte: Šiauliai y la Colina de las Cruces · Lituania

Šiauliai y la batalla del Sol (1236)

Šiauliai, la cuarta ciudad de Lituania y capital del norte del país, tiene un nombre que evoca al sol (saulė), y su historia arranca precisamente con una de las batallas más decisivas de la Edad Media báltica. El 22 de septiembre de 1236, en algún lugar de estas tierras, las fuerzas de los samogitios y otros bálticos infligieron una aplastante derrota a los Hermanos de la Espada, la orden militar alemana que intentaba someter y cristianizar a los pueblos del Báltico oriental. En la batalla de Saulė (la «batalla del Sol») murió el maestre de la orden y buena parte de sus caballeros.

La derrota fue tan grave que la orden de los Hermanos de la Espada quedó destruida como fuerza independiente: al año siguiente, sus restos tuvieron que fundirse con los Caballeros Teutónicos, formando la Orden de Livonia. La batalla de Saulė frenó durante mucho tiempo el avance alemán hacia el interior y es recordada como uno de los grandes triunfos de la resistencia báltica al empuje de las cruzadas del norte; la ciudad de Šiauliai hace remontar a ella su fecha fundacional simbólica.

Durante siglos, Šiauliai fue una localidad agrícola y artesanal del norte lituano, que en el XIX creció como nudo ferroviario y centro industrial —fue célebre por su industria del cuero y, más tarde, de la fotografía y la óptica—. Aunque quedó muy dañada en las dos guerras mundiales y reconstruida en época soviética con un aire funcional, la ciudad conserva su papel de capital regional y de base habitual para visitar el lugar que la ha hecho mundialmente conocida: la cercana Colina de las Cruces.

en.wikipedia.org · Šiauliaien.wikipedia.org · Battle of Saule

El nacimiento de la Colina de las Cruces

A unos doce kilómetros al norte de Šiauliai se alza un modesto montículo —un antiguo castro prehistórico— que se ha convertido en uno de los lugares más impresionantes y singulares de Europa: la Colina de las Cruces (Kryžių kalnas). Sobre él se acumulan, unas sobre otras, una cantidad incalculable de cruces de todos los tamaños y materiales, desde grandes crucifijos de madera tallada hasta minúsculos rosarios, en un bosque metálico y sagrado que crece sin cesar desde hace casi dos siglos.

La tradición sitúa las primeras cruces en 1831, tras el aplastamiento del levantamiento de aquel año contra el Imperio ruso. Las familias de los rebeldes muertos o deportados, que no podían recuperar ni enterrar los cuerpos de los suyos, empezaron a plantar cruces en este cerro como una forma de duelo y de memoria. La costumbre se reforzó tras el fracaso de la insurrección de 1863, y la colina se fue cargando de un doble significado: religioso, por la profunda devoción católica del país, y patriótico, como monumento silencioso a los caídos frente a la opresión rusa.

Con el paso de las décadas, la Colina de las Cruces se transformó en un lugar de peregrinación y en un símbolo de la identidad nacional lituana. Cada cruz plantada era a la vez una oración y una afirmación de pertenencia a una fe y a una nación que los ocupantes trataban de borrar. Nadie organizaba aquello: eran los propios lituanos, de forma espontánea y anónima, quienes seguían añadiendo cruces generación tras generación, haciendo crecer un monumento colectivo que no tiene equivalente en ningún otro lugar del mundo.

en.wikipedia.org · Hill of Crosseshillofcrosses.lt · About the place

Las topadoras soviéticas y la resistencia

Durante la ocupación soviética, la Colina de las Cruces se convirtió en un desafío intolerable para un régimen ateo que perseguía la religión y quería aniquilar los símbolos de la identidad nacional lituana. Las autoridades soviéticas decidieron destruirla, y lo intentaron por la fuerza: en 1961, y de nuevo en 1973 y 1975, enviaron topadoras y excavadoras que arrasaron el cerro, arrancaron miles de cruces, las quemaron o las fundieron como chatarra, y aplanaron el montículo. Hubo incluso planes para inundar la zona construyendo una presa y borrar el lugar del mapa para siempre.

Pero cada vez que los soviéticos destruían la colina, ocurría lo mismo: los lituanos volvían, casi siempre de noche y jugándose una dura sanción o algo peor, y plantaban nuevas cruces sobre las cenizas de las anteriores. La destrucción y la reconstrucción se repitieron una y otra vez a lo largo de los años, en un pulso silencioso entre el poder del Estado y la terquedad de un pueblo. La Colina de las Cruces se convirtió así, junto con la Iglesia clandestina, en uno de los grandes símbolos de la resistencia pacífica lituana al comunismo.

Aquel tira y afloja convirtió al lugar en algo más que un santuario: en una prueba viviente de que un régimen totalitario, con todos sus medios, no lograba doblegar la voluntad de la gente corriente. Ninguna topadora podía competir con la determinación anónima de miles de campesinos y creyentes que, cruz a cruz, reconstruían de madrugada lo que las máquinas habían derribado de día. Cuando llegó la independencia, en 1990, la colina no solo había sobrevivido, sino que renacía más grande que nunca.

en.wikipedia.org · Hill of Crossesbritannica.com · Hill of Crosses

La colina hoy: Juan Pablo II y un símbolo mundial

Recuperada la independencia, la Colina de las Cruces vivió una explosión de crecimiento. Liberados del miedo, los lituanos y peregrinos de todo el mundo llenaron el montículo de nuevas cruces hasta hacer incontable su número: si en 1990 se calculaban unas 55.000, en la década de 2000 ya superaban las 100.000, y hoy siguen aumentando sin parar. Se estima que, sumando las grandes cruces y los innumerables crucifijos, rosarios y medallas colgados de ellas, hay varios cientos de miles de objetos de devoción acumulados en el cerro.

El reconocimiento internacional del lugar llegó de la mano de la Iglesia. El 7 de septiembre de 1993, el papa Juan Pablo II —él mismo símbolo de la resistencia católica al comunismo en Europa oriental— visitó la Colina de las Cruces, celebró allí una misa ante multitudes y proclamó el lugar como un símbolo de esperanza, paz, amor y sacrificio. Aquella visita consagró definitivamente a la colina como un santuario de alcance mundial, y en su recuerdo se levantó cerca un convento franciscano donado por el propio pontífice.

Hoy la Colina de las Cruces es uno de los destinos más visitados y fotografiados de Lituania y un lugar de peregrinación que atrae a viajeros de todo el planeta. Más allá de su dimensión religiosa, se ha convertido en el gran símbolo de la endurance del pueblo lituano: la imagen de una nación pequeña que, plantando cruces en un cerro de noche, resistió a dos siglos de imperios y borró con su terquedad silenciosa el poder de quienes quisieron hacerla desaparecer.

en.wikipedia.org · Hill of Crosseshillofcrosses.lt · About the place

El norte lituano, tierra de frontera

La región de Šiauliai ocupa el norte de Lituania, una tierra llana y fértil que forma parte de la antigua región histórica de Semigalia (Žiemgala), un territorio báltico que hoy queda repartido entre Lituania y la vecina Letonia. Los semigalios fueron una de las tribus bálticas que más ferozmente resistieron a los cruzados alemanes, y no se sometieron hasta finales del siglo XIII, después de décadas de guerra; muchos prefirieron emigrar antes que rendirse. Esa herencia de frontera y resistencia impregna toda la historia del norte del país.

Durante siglos, esta fue una comarca esencialmente agrícola, de grandes llanuras cerealeras y haciendas, muy marcada por su cercanía a Letonia, con la que comparte lengua báltica, pasado y paisaje. En el siglo XIX, con la llegada del ferrocarril que unía Rusia con Prusia Oriental, Šiauliai y otras localidades del norte se industrializaron y crecieron, atrayendo población y convirtiéndose en nudos de comunicación entre el interior del imperio y el Báltico.

El norte lituano sufrió con especial dureza las guerras del siglo XX —el frente pasó por aquí en ambas contiendas mundiales y Šiauliai quedó muy destruida— y la posterior sovietización, con sus koljoses y su industria pesada. Hoy es una región tranquila de campos, pueblos y pequeñas ciudades, cuya principal fama sigue viniendo de la Colina de las Cruces, pero que conserva el carácter recio y fronterizo de una tierra que fue durante siglos el escudo del país frente a las órdenes militares del norte.

en.wikipedia.org · Šiauliaien.wikipedia.org · Semigallians
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SiauliaiColina De Las Cruces

📚 Bibliografía

  • Wikipedia (EN) — «Šiauliai»: https://en.wikipedia.org/wiki/%C5%A0iauliai
  • Wikipedia (EN) — «Battle of Saule»: https://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Saule
  • Wikipedia (EN) — «Hill of Crosses»: https://en.wikipedia.org/wiki/Hill_of_Crosses
  • Hill of Crosses — «About the place»: https://www.hillofcrosses.lt/pages/about-the-place
  • Encyclopædia Britannica — «Hill of Crosses»: https://www.britannica.com/place/Hill-of-Crosses
  • Wikipedia (EN) — «Semigallians»: https://en.wikipedia.org/wiki/Semigallians

Kaunas y el centro

Historia de Kaunas y el centro · Lituania

Kaunas, la fortaleza en la confluencia de los ríos

Kaunas nació en el punto donde se unen los dos grandes ríos de Lituania, el Nemunas y el Neris, una posición estratégica que marcó toda su historia. Allí se levantó, ya en el siglo XIV, el castillo de Kaunas, la fortaleza de piedra más antigua del país, destinada a defender el corazón de Lituania frente a las incursiones de los Caballeros Teutónicos que remontaban el Nemunas desde el oeste. En 1362, la orden logró tomar y destruir el castillo tras un largo asedio, uno de los episodios más duros de las guerras contra los cruzados; los lituanos lo reconstruyeron y Kaunas siguió siendo una plaza militar clave.

Superada la amenaza teutónica tras la victoria de Grunwald en 1410, Kaunas prosperó como ciudad comercial gracias a su situación fluvial. Se integró en las redes mercantiles del Báltico, mantuvo relaciones con la Liga Hanseática —llegó a tener una oficina comercial de los mercaderes hanseáticos— y creció como puerto de río por el que circulaban la madera, el grano y otros productos hacia el mar. Su casco antiguo conserva de aquella época la plaza del ayuntamiento, con su esbelto edificio blanco apodado «el cisne blanco», y notables iglesias góticas y renacentistas.

Como todo el país, Kaunas cayó bajo dominio ruso tras las particiones del siglo XVIII, y en el XIX los zares la convirtieron en una gran ciudad-fortaleza, rodeándola de un anillo de fuertes para proteger la frontera occidental del imperio. Aquella condición de plaza fuerte y nudo ferroviario preparó, sin saberlo, el papel inesperado que la ciudad tendría en el siglo XX, cuando la pérdida de Vilna la elevó a capital de toda Lituania.

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La capital provisional de entreguerras

Cuando en octubre de 1920 las tropas polacas ocuparon Vilna, la joven República de Lituania se quedó sin su capital histórica. El gobierno se trasladó entonces a Kaunas, que entre 1920 y 1939 asumió el papel de «capital provisional» del país, a la espera de una recuperación de Vilna que no llegaría hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Aquella condición, mezcla de orgullo y agravio, definió a la ciudad durante dos décadas decisivas.

Convertida de golpe en sede del Estado sin haber sido nunca una gran capital, Kaunas vivió una transformación febril. En apenas veinte años pasó de ser una ciudad provinciana rusa a una moderna capital europea: se levantaron ministerios, bancos, universidades, museos, cafés y barrios enteros de viviendas, y la ciudad se llenó de vida cultural, política y económica. Fue la época dorada de Kaunas, el momento en que Lituania demostró al mundo que era capaz de construir un Estado moderno desde casi la nada.

El testimonio más visible de aquellos años es su arquitectura. Los edificios levantados en Kaunas entre las dos guerras —una síntesis original de art déco, funcionalismo y modernismo adaptada a los medios y el gusto locales— forman uno de los conjuntos más notables de la arquitectura de entreguerras de Europa. Por su valor excepcional, ese «Kaunas modernista» fue inscrito en 2023 en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco, un reconocimiento que celebra el optimismo y la ambición de la capital provisional de un pequeño país que se estaba inventando a sí mismo.

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Kaunas, Sugihara y el drama de la guerra

Como capital de hecho durante los años treinta, Kaunas concentraba las legaciones diplomáticas extranjeras, y ese detalle la puso en el centro de una de las historias más luminosas del Holocausto. En el verano de 1940, con Europa oriental atrapada entre Stalin y Hitler y miles de refugiados judíos huyendo hacia el este, el cónsul del Japón en Kaunas, Chiune Sugihara, decidió desobedecer las órdenes de su gobierno y expedir a mano, durante semanas y hasta el último minuto antes de cerrar el consulado, miles de visados de tránsito. Aquellos documentos permitieron escapar a través de la Unión Soviética y Japón a varios miles de judíos, muchos de ellos refugiados polacos, salvándoles la vida. Sugihara fue reconocido después como «Justo entre las Naciones».

El reverso de esa historia fue atroz. Kaunas albergaba una gran y antigua comunidad judía, y bajo la ocupación alemana, iniciada en junio de 1941, fue escenario de algunas de las primeras matanzas del Holocausto en Lituania, ejecutadas con la participación de colaboradores locales. Los judíos supervivientes fueron encerrados en el gueto de Kaunas, en el barrio de Vilijampolė (Slobodka), sometidos al trabajo esclavo y a sucesivas «acciones» de exterminio en el Noveno Fuerte, uno de los antiguos fuertes zaristas de la ciudad convertido en lugar de fusilamientos masivos. El gueto fue liquidado en 1944.

Hoy, el Noveno Fuerte es un museo y memorial que recuerda tanto a las víctimas del Holocausto como a los lituanos deportados por el régimen soviético, pues en el mismo lugar la policía política soviética había encarcelado y ejecutado prisioneros. Kaunas condensa así, en unos pocos kilómetros, las dos grandes tragedias del siglo XX lituano —el exterminio nazi de los judíos y el terror soviético— junto al gesto solitario de un diplomático que, contra la corriente de su tiempo, eligió salvar vidas.

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Aukštaitija, la Alta Lituania y sus lagos

El centro y el nordeste del país forman la región histórica y etnográfica de Aukštaitija, la «Alta Lituania», cuyo nombre alude a las tierras altas de la cuenca alta de los ríos. Fue el núcleo original del que surgió el Estado lituano: de las tribus aukštaitianas salieron los primeros grandes duques, y su dialecto sirvió de base para la lengua lituana estándar moderna. Aukštaitija es, en cierto sentido, la Lituania profunda y fundacional, la de los antiguos túmulos, las canciones tradicionales (sutartinės, cantos polifónicos reconocidos por la Unesco como patrimonio inmaterial) y las viejas costumbres rurales.

El corazón natural de la región es el Parque Nacional de Aukštaitija, creado en 1974 y el más antiguo de Lituania, un laberinto de más de un centenar de lagos enlazados por ríos y rodeados de densos bosques de pinos y abetos centenarios. Entre sus aguas y aldeas se conserva un modo de vida tradicional: pueblos de casas de madera, viejos molinos, museos de la apicultura —una actividad ancestral en estos bosques— y una arquitectura rural que ha desaparecido en casi toda Europa. Es uno de los grandes refugios de naturaleza del país.

Aukštaitija guarda además la memoria de la Lituania más espiritual y arraigada. Sus colinas y bosques fueron escenario de los cultos paganos precristianos y, más tarde, de la resistencia partisana anticomunista de la posguerra, cuyos combatientes hallaron refugio en estas espesuras. Recorrer la región es adentrarse en el paisaje que forjó la identidad lituana, un país de agua, bosque y aldea que ha cambiado menos que ningún otro con el paso de los siglos.

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Anykščiai, el pueblo del bosque y los poetas

En el nordeste de Aukštaitija, a orillas del río Šventoji, el pequeño pueblo de Anykščiai ocupa un lugar desproporcionado en la cultura lituana gracias a la literatura. De aquí era el poeta y obispo Antanas Baranauskas, autor de Anykščių šilelis («El bosquecillo de Anykščiai»), un largo poema escrito hacia 1858-1859 que canta la belleza de un bosque de pinos talado por los ocupantes y que se convirtió en una obra fundacional de la poesía lituana moderna. En pleno período de prohibición de la lengua, aquel poema fue un acto de amor a la naturaleza y a la lengua del país, y todavía hoy se aprende en las escuelas.

Anykščiai reunió a varias figuras clave del renacimiento nacional del siglo XIX. Además de Baranauskas, vivió y trabajó aquí el escritor Jonas Biliūnas, y la localidad conserva casas-museo y monumentos dedicados a estos autores que mantuvieron viva la palabra lituana cuando estaba proscrita. El pueblo cultiva con orgullo esa herencia literaria, que lo ha convertido en una suerte de capital sentimental de las letras del país.

El bosque que inspiró a Baranauskas sigue siendo el gran atractivo de Anykščiai, ahora recorrido por un sendero elevado entre las copas de los árboles (el Medžių lajų takas) que permite pasear a la altura de los pinos y contemplar el paisaje desde una torre panorámica. Cerca se encuentran la mayor roca errática de Lituania, arrastrada por los glaciares, y trenes turísticos de vía estrecha que evocan el pasado. Anykščiai combina así naturaleza y memoria cultural en uno de los rincones más queridos del centro del país.

en.wikipedia.org · Anykščiaien.wikipedia.org · Antanas Baranauskas
📍 Destinos de Kaunas y el centro
KaunasAnyksciaiParque Nacional Aukstaitija

📚 Bibliografía

  • Wikipedia (EN) — «Kaunas»: https://en.wikipedia.org/wiki/Kaunas
  • Wikipedia (EN) — «Kaunas Castle»: https://en.wikipedia.org/wiki/Kaunas_Castle
  • Wikipedia (EN) — «Temporary capital of Lithuania»: https://en.wikipedia.org/wiki/Temporary_capital_of_Lithuania
  • UNESCO — «Modernist Kaunas»: https://whc.unesco.org/en/list/1661/
  • Wikipedia (EN) — «Chiune Sugihara»: https://en.wikipedia.org/wiki/Chiune_Sugihara
  • Wikipedia (EN) — «Kaunas Ghetto»: https://en.wikipedia.org/wiki/Kaunas_Ghetto
  • Wikipedia (EN) — «Aukštaitija»: https://en.wikipedia.org/wiki/Aukstaitija
  • Wikipedia (EN) — «Aukštaitija National Park»: https://en.wikipedia.org/wiki/Aukstaitija_National_Park
  • Wikipedia (EN) — «Antanas Baranauskas»: https://en.wikipedia.org/wiki/Antanas_Baranauskas

La costa: Klaipėda, Nida y Palanga

Historia de La costa: Klaipėda, Nida y Palanga · Lituania

Klaipėda, la Memel alemana del Báltico

Klaipėda, el único gran puerto de Lituania y su ventana al mar, tuvo durante siete siglos una historia muy distinta a la del resto del país, ligada al mundo germánico. Fue fundada en 1252 por los Caballeros Teutónicos (o, más exactamente, por la Orden de Livonia), que levantaron aquí una fortaleza llamada Memelburg sobre un antiguo asentamiento báltico. Con el nombre de Memel, la ciudad se integró en el Estado de la orden y, más tarde, en Prusia Oriental, y durante siglos fue el puerto más septentrional del mundo germánico, de población mayoritariamente alemana.

Como ciudad hanseática y prusiana, Memel prosperó con el comercio de la madera y el grano que bajaban por el Nemunas y con la construcción naval. Tuvo momentos de protagonismo: a comienzos del siglo XIX, durante las guerras napoleónicas, cuando Napoleón ocupó Berlín, la corte del rey de Prusia se refugió temporalmente en Memel, que fue por unos meses la capital de facto del reino. La ciudad conservó siempre un aire nórdico-germánico, con sus casas de entramado de madera (Fachwerk) y su arquitectura de ladrillo, muy diferente del barroco de Vilna o del funcionalismo de Kaunas.

Esa larga pertenencia al mundo alemán forma parte de una región histórica más amplia, la Pequeña Lituania o Lituania Menor (Mažoji Lietuva), la franja de Prusia Oriental donde, junto a los alemanes, vivía desde tiempos inmemoriales una población de lituanos prusianos, protestantes y de habla lituana. Fue en esa Prusia lituana donde se imprimieron los primeros libros en lengua lituana en el siglo XVI, y desde donde los knygnešiai contrabandeaban libros durante la prohibición zarista. Klaipėda es hoy la puerta de entrada a ese mundo fronterizo y mestizo del extremo occidental del país.

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De la anexión de 1923 al ultimátum de Hitler

Tras la Primera Guerra Mundial y la derrota alemana, el Tratado de Versalles separó la ciudad de Memel y su comarca de Alemania y la puso bajo administración internacional, a la espera de decidir su destino. Lituania, que acababa de nacer como Estado y necesitaba desesperadamente una salida al mar, no esperó: en enero de 1923 organizó una sublevación —la llamada Revuelta de Klaipėda— que, con el respaldo encubierto del gobierno lituano, tomó el control de la región y la incorporó al país. Las potencias aceptaron el hecho consumado, y Memel pasó a llamarse Klaipėda, dando a Lituania su ansiado puerto en el Báltico.

La región de Klaipėda se integró en Lituania como un territorio autónomo, con un estatuto especial que reconocía el peso de su población alemana. Durante los años veinte y treinta, la ciudad prosperó como principal puerto del país, pero la convivencia se fue tensando a medida que el nazismo crecía entre la población germana local y el Tercer Reich reclamaba abiertamente el «regreso» de Memel a Alemania.

El desenlace llegó en marzo de 1939. Pocos días después de ocupar Checoslovaquia, Hitler lanzó a Lituania un ultimátum exigiendo la entrega inmediata de Klaipėda. Sola y sin aliados, la pequeña república no tuvo más remedio que ceder: el 23 de marzo de 1939, la región fue anexionada por la Alemania nazi, y Hitler llegó en persona a bordo de un acorazado para pronunciar un discurso triunfal en la ciudad. Fue la última anexión pacífica del Reich antes de la guerra, y para Lituania, la pérdida de su único puerto y una humillación que anunciaba la catástrofe de 1940. Klaipėda no volvería a ser lituana hasta el final de la guerra.

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El Istmo de Curlandia y las dunas de Nida

Frente a Klaipėda, separando el mar Báltico de una gran laguna, se extiende una de las maravillas naturales de Europa: el Istmo de Curlandia (Kuršių nerija), una estrecha y larguísima lengua de arena de casi cien kilómetros —compartida entre Lituania y el enclave ruso de Kaliningrado— cubierta de pinares y coronada por gigantescas dunas móviles que se cuentan entre las más altas del continente. Este paisaje frágil y espectacular, modelado durante siglos por el viento y el mar y salvado de la desertización por una titánica labor de reforestación, fue inscrito en 2000 en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco.

En el corazón del istmo, el pueblo de pescadores de Nida (Nidden en alemán) es la joya de la región. Sus casas de madera pintadas, sus veletas talladas y sus barcas tradicionales dibujan una estampa de otro tiempo al pie de la «gran duna». A finales del siglo XIX y comienzos del XX, cuando el istmo pertenecía a Prusia Oriental, Nida atrajo a una colonia de artistas alemanes que buscaban en sus arenas y su luz un paisaje casi irreal.

El visitante más ilustre fue el escritor Thomas Mann, premio Nobel de Literatura. Cautivado por el lugar durante unas vacaciones, se hizo construir una casa de verano en una colina sobre la laguna, donde pasó los veranos de 1930 a 1932 y donde escribió parte de su gran novela José y sus hermanos. La casa de Thomas Mann en Nida es hoy un museo y centro cultural, y su historia resume el carácter cosmopolita de esta costa: un premio Nobel alemán escribiendo, en un istmo báltico, entre pescadores lituanos, en un rincón que la historia del siglo XX repartiría entre países y banderas.

whc.unesco.orgen.wikipedia.org · Nida, Lithuania

Palanga y el oro del Báltico

Al norte de Klaipėda, Palanga es el balneario más animado y popular de la costa lituana, un lugar de largas playas de arena blanca, dunas y pinares donde el país entero acude a veranear. A diferencia de Klaipėda, Palanga fue siempre lituana y samogitia, y su desarrollo como estación de baños arranca en el siglo XIX, cuando la aristocracia local descubrió las virtudes de sus playas y su aire marino. Su largo muelle de madera adentrándose en el Báltico y su bulliciosa calle peatonal, la Basanavičiaus, son la imagen del verano lituano.

El gran tesoro de Palanga es el ámbar, el «oro del Báltico» que da fama a toda esta costa. La región alberga el Museo del Ámbar de Palanga, uno de los más importantes del mundo dedicados a esta resina fósil, instalado en un elegante palacio neoclásico rodeado de un magnífico jardín botánico. El museo, con su colección de miles de piezas —incluidos ámbares que atrapan insectos y plantas de millones de años de antigüedad—, cuenta la historia geológica y humana de un material que ha sido buscado, comerciado y trabajado en estas playas desde la prehistoria.

El palacio que alberga el museo perteneció a la familia noble de los Tiškevičius (Tyszkiewicz), y su jardín fue diseñado por un célebre paisajista francés. Palanga combina así el ocio playero con la historia de la vieja aristocracia del Báltico y con la fascinación milenaria por el ámbar, aquel «oro» que ya en la Antigüedad puso a los pueblos de esta costa en contacto con Roma a través de la ruta del ámbar. Recoger un trozo de resina fósil arrastrado por el mar sigue siendo, para muchos, el ritual más entrañable de una jornada en la costa lituana.

en.wikipedia.org · Palangaen.wikipedia.org · Palanga Amber Museum

Samogitia, los últimos paganos y el búnker de Plateliai

El interior de la costa forma parte de Samogitia (Žemaitija), la «Baja Lituania», una región histórica y etnográfica de fuerte personalidad, con su propio dialecto —tan distinto que a veces se considera casi una lengua aparte— y un acusado sentido de identidad. Los samogitios fueron los bálticos más aguerridos en la resistencia a los Caballeros Teutónicos, y su tierra, la más occidental y expuesta, fue el último rincón de Europa en abandonar el paganismo: no se cristianizó hasta 1413-1417, cuando el resto del continente llevaba siglos siendo cristiano. Esa condición de últimos paganos de Europa es motivo de orgullo local.

El corazón natural de la región es el Parque Nacional de Žemaitija, un territorio de bosques, colinas y lagos presidido por el hermoso lago Plateliai. Es una tierra de tradiciones muy vivas —el carnaval samogitio (Užgavėnės), con sus máscaras de madera, es de los más famosos del país— y de una arquitectura rural y religiosa característica, con sus iglesias de madera y sus calvarios. La cultura samogitia, con su lengua, su carácter tozudo y su humor, ocupa en el imaginario lituano un lugar parecido al de otras regiones de fuerte identidad en Europa.

Escondido en los bosques de Žemaitija, junto al lago Plateliai, se conserva un vestigio inquietante de la Guerra Fría: una base subterránea de misiles balísticos soviéticos, construida en secreto a comienzos de los años sesenta, una de las primeras instalaciones de este tipo de la URSS. Desde aquellos silos ocultos bajo tierra, la Unión Soviética podía lanzar misiles nucleares sobre Europa occidental. Hoy, aquel búnker de la muerte se ha convertido en el Museo de la Guerra Fría, que permite descender a sus galerías y comprender hasta qué punto la pequeña y boscosa Samogitia estuvo en la primera línea del enfrentamiento nuclear que dividió el mundo.

en.wikipedia.org · Samogitiaen.wikipedia.org · Žemaitija National Park
📍 Destinos de La costa: Klaipėda, Nida y Palanga
KlaipedaNidaJuodkrantePalangaParque Nacional Zemaitija

📚 Bibliografía

  • Wikipedia (EN) — «Klaipėda»: https://en.wikipedia.org/wiki/Klaip%C4%97da
  • Wikipedia (EN) — «Lithuania Minor»: https://en.wikipedia.org/wiki/Lithuania_Minor
  • Wikipedia (EN) — «Klaipėda Revolt»: https://en.wikipedia.org/wiki/Klaip%C4%97da_Revolt
  • Wikipedia (EN) — «1939 German ultimatum to Lithuania»: https://en.wikipedia.org/wiki/1939_German_ultimatum_to_Lithuania
  • UNESCO — «Curonian Spit»: https://whc.unesco.org/en/list/994/
  • Wikipedia (EN) — «Nida, Lithuania»: https://en.wikipedia.org/wiki/Nida,_Lithuania
  • Wikipedia (EN) — «Palanga»: https://en.wikipedia.org/wiki/Palanga
  • Wikipedia (EN) — «Palanga Amber Museum»: https://en.wikipedia.org/wiki/Palanga_Amber_Museum
  • Wikipedia (EN) — «Samogitia»: https://en.wikipedia.org/wiki/Samogitia
  • Wikipedia (EN) — «Žemaitija National Park»: https://en.wikipedia.org/wiki/%C5%BDemaitija_National_Park

Vilna y los alrededores (Trakai, Kernavė)

Historia de Vilna y los alrededores (Trakai, Kernavė) · Lituania

Vilna, la ciudad que soñó Gediminas

La fundación de Vilna (Vilnius) está envuelta en una de las leyendas más queridas de Lituania. Cuenta la tradición que el gran duque Gediminas, tras una jornada de caza en las colinas de la confluencia de los ríos Neris y Vilnia, se durmió y soñó con un enorme lobo de hierro que aullaba en lo alto de un cerro con la fuerza de cien lobos. Un sacerdote pagano le interpretó el sueño: debía fundar allí una gran ciudad cuya fama resonaría por el mundo entero. Fuera o no cierta la leyenda, lo histórico es que Vilna aparece mencionada por primera vez en unas cartas que el propio Gediminas envió en 1323 invitando a comerciantes y artesanos de toda Europa a establecerse en su nueva capital.

Gediminas convirtió Vilna en el centro político del Gran Ducado y en una ciudad abierta y multiétnica desde su origen. En sus cartas prometía libertad de culto y buenas condiciones a mercaderes alemanes, judíos y de otros pueblos, y bajo esa política la ciudad creció como un cruce de comercios, lenguas y religiones. El castillo alto sobre la colina de Gediminas —cuya torre sigue siendo hoy el símbolo de la ciudad— dominaba el conjunto de fortalezas que protegían la capital.

A lo largo de los siglos, Vilna fue la capital del Gran Ducado, una de las ciudades principales de la Mancomunidad polaco-lituana y un gran foco cultural. Vivió invasiones, incendios y saqueos —el peor, la ocupación rusa de mediados del siglo XVII—, pero siempre resurgió. Su posición como capital histórica de Lituania hizo especialmente dolorosa su pérdida entre 1920 y 1939, cuando quedó en manos polacas, y especialmente simbólica su recuperación como capital de la Lituania independiente.

en.wikipedia.org · History of Vilniusen.wikipedia.org · Gediminas

El casco barroco, Patrimonio de la Humanidad

El casco histórico de Vilna es uno de los conjuntos barrocos más grandes y mejor conservados de Europa oriental, y por ello fue inscrito en 1994 en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco. Su trazado medieval de calles estrechas y sinuosas, salpicado de más de un centenar de iglesias de todas las confesiones, se cubrió a partir del siglo XVI de palacios, conventos y templos que combinan el gótico, el renacimiento y, sobre todo, un barroco exuberante conocido como «barroco de Vilna». Joyas como la iglesia de Santa Ana, de ladrillo gótico flamígero —de la que se dice que Napoleón quiso llevársela «en la palma de la mano» a París—, o la de los santos Pedro y Pablo, con sus miles de figuras de estuco, resumen ese esplendor.

El motor cultural de la ciudad fue la Universidad de Vilna, fundada en 1579 por los jesuitas y la más antigua de toda la Europa nororiental. Durante siglos fue el gran centro del saber del Gran Ducado, faro de la Contrarreforma primero y de la ciencia ilustrada después, y su conjunto de patios, aulas y la iglesia de San Juan forma un laberinto arquitectónico en el corazón del casco viejo. De sus aulas salió buena parte de las élites del país, y en el siglo XIX fue foco de las sociedades secretas de estudiantes patriotas que Rusia acabó persiguiendo.

Vilna fue siempre una ciudad de encrucijada, y su patrimonio lo refleja: junto a las iglesias católicas conviven templos ortodoxos, la única iglesia luterana y calvinista, las huellas de las decenas de sinagogas que tuvo el barrio judío, y hasta la memoria de los caraítas y los tártaros. Esa mezcla de pueblos y credos, con Vilna reclamada a la vez como capital por lituanos, polacos, judíos y bielorrusos, hace de su casco viejo un palimpsesto de toda la historia de Europa oriental.

whc.unesco.orgen.wikipedia.org · Vilnius University

La «Jerusalén del Norte»: la Vilna judía

Durante más de cuatro siglos, Vilna fue uno de los grandes centros del judaísmo mundial, hasta el punto de que se la conocía como la «Jerusalén del Norte» o «Jerusalén de Lituania». La comunidad judía, establecida en la ciudad al menos desde el siglo XVI, hizo de ella la capital espiritual e intelectual de los litvaks, los judíos de tradición lituana, célebres por su rigor talmúdico y su cultura del estudio. En su apogeo, Vilna llegó a tener más de un centenar de sinagogas y casas de oración, decenas de academias religiosas y una intensa vida editorial en yidis y hebreo.

La figura que cimentó ese prestigio fue el Gaón de Vilna, Eliyahu ben Shlomo Zalman (1720-1797), uno de los más grandes sabios de la historia del judaísmo. Erudito extraordinario, lideró la corriente rabínica tradicional (mitnagdim) frente al naciente movimiento jasídico, y su autoridad convirtió a Vilna en el gran faro del estudio talmúdico de Europa. En torno a la Gran Sinagoga y su patio de estudio (el shulhoyf) latía un mundo entero de yeshivás, imprentas, bibliotecas y bibliotecas populares que hicieron de la ciudad una referencia para el judaísmo de todo el mundo.

Aquel mundo fue aniquilado en el Holocausto. Bajo la ocupación alemana, los judíos de Vilna fueron encerrados en un gueto y, en su inmensa mayoría, asesinados en las fosas del bosque de Paneriai, a pocos kilómetros de la ciudad. De una comunidad que rondaba las 60.000 personas apenas sobrevivió un puñado. Hoy, la Vilna judía se recuerda en el barrio del antiguo gueto, en el memorial de Paneriai y en los proyectos que estudian y honran aquella civilización desaparecida, incluida la excavación de los restos de la Gran Sinagoga que los soviéticos arrasaron después de la guerra.

encyclopedia.ushmm.org · Vilnaen.wikipedia.org · Vilna Gaon

Trakai, el castillo de la isla y los caraítas

A pocos kilómetros de Vilna, entre un rosario de lagos, se alza la imagen más famosa de Lituania: el castillo de Trakai, una fortaleza gótica de ladrillo rojo levantada sobre una isla del lago Galvė. Trakai fue una de las capitales del Gran Ducado en su época de mayor poder: el castillo de la isla, comenzado por el gran duque Kęstutis y terminado por su hijo Vytautas el Grande a comienzos del siglo XV, sirvió de residencia a los grandes duques y de centro del poder lituano. Reconstruido en el siglo XX a partir de sus ruinas, es hoy el monumento más visitado y fotografiado del país.

Lo que hace de Trakai un lugar único no es solo su castillo, sino su pueblo, que alberga a una de las comunidades más singulares de Europa: los caraítas (karaimai). Se trata de un pequeño pueblo de lengua túrquica y religión judía no rabínica que Vytautas el Grande trajo a Trakai hacia 1397-1398 desde Crimea, tras una de sus campañas contra la Horda de Oro, para que sirvieran como guardia de la fortaleza. Aquellas cerca de 380 familias echaron raíces y han conservado durante más de seiscientos años su lengua, su religión, su gastronomía —el célebre pastel de carne kibinai— y sus casas tradicionales de tres ventanas al frente.

Hoy los caraítas de Trakai son una comunidad de apenas unos cientos de personas, una de las minorías étnicas más antiguas y pequeñas del continente, con su casa de oración (kenesa) todavía en pie y un museo dedicado a su cultura. Su presencia, junto a la de los tártaros musulmanes también asentados por Vytautas, es un recordatorio vivo de aquel Gran Ducado medieval que, siendo el mayor Estado de Europa, gobernaba sobre un mosaico de pueblos, lenguas y religiones traídos de los cuatro puntos cardinales.

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Kernavė, la primera capital y sus colinas

Río Neris arriba, en un tranquilo paraje de prados y bosques, se encuentra Kernavė, a menudo llamada la primera capital de Lituania y uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del país. Aquí, sobre las terrazas del valle, se conservan cinco imponentes colinas fortificadas (piliakalniai), los montículos que sostuvieron los castillos de madera de la Lituania pagana. Kernavė fue un centro de poder ya en tiempos del rey Mindaugas, en el siglo XIII, y siguió siendo una plaza importante del Gran Ducado hasta que las incursiones de los Caballeros Teutónicos la arrasaron a finales del siglo XIV.

Las excavaciones han revelado en Kernavė una secuencia excepcional de ocupación humana, desde el final de la última glaciación, hace unos once milenios, hasta la Edad Media, lo que la convierte en un archivo único de la prehistoria y protohistoria báltica. Bajo tierra se han hallado los restos de una verdadera ciudad medieval —talleres de artesanos, viviendas, tumbas— que quedó sepultada y preservada tras su destrucción, ofreciendo una ventana intacta a la vida del Gran Ducado en su época pagana.

Por todo ello, el Reserva Arqueológica de Kernavė fue inscrita en 2004 en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco como testimonio sobresaliente de unos once mil años de asentamiento humano y de la Lituania medieval. Cada verano, en torno a la fiesta del solsticio, Kernavė acoge además un gran festival de arqueología viva y cultura báltica antigua, que llena sus colinas de artesanos, guerreros y músicos recreando el mundo pagano de los primeros lituanos.

whc.unesco.orgen.wikipedia.org · Kernavė

Druskininkai, el balneario del sur

En el extremo sur del país, entre los pinares y los meandros del río Nemunas, Druskininkai es el más antiguo y célebre de los balnearios de Lituania. Su nombre deriva de la palabra lituana para «sal» (druska), en alusión a las aguas minerales que brotan de su subsuelo y que se aprovechan con fines terapéuticos desde hace siglos. La localidad se desarrolló como estación termal a partir del siglo XIX, cuando el zar reconoció oficialmente sus propiedades curativas, y desde entonces sus manantiales, baños de barro y aire de bosque atrajeron a quienes buscaban salud y reposo.

Druskininkai está ligada para siempre a la figura de Mikalojus Konstantinas Čiurlionis (1875-1911), el gran artista lituano que pasó allí su infancia. Pintor y compositor a la vez, Čiurlionis creó una obra visionaria y simbolista, con cuadros de mundos cósmicos y musicales, que lo ha convertido en una figura fundacional del arte lituano moderno; su casa en Druskininkai es hoy un museo memorial que evoca su universo. La ciudad conserva ese aire de refinamiento de balneario centroeuropeo, con villas de madera, parques y un tranquilo ritmo de aguas y paseos.

Druskininkai guarda también un contrapunto insólito de la historia reciente: a las afueras, el Grūtas Park, apodado popularmente «Stalin World», reúne decenas de estatuas de Lenin, Stalin y otros próceres soviéticos que fueron retiradas de las plazas del país tras la independencia de 1990. Lejos de destruirlas, se decidió agruparlas en este parque-museo, entre reproducciones de barracones y música de propaganda, como un recordatorio irónico y a la vez sombrío del medio siglo de ocupación soviética. Combinar en un mismo día las termas, la casa de Čiurlionis y aquel cementerio de ídolos caídos resume bien los contrastes de la Lituania de hoy.

en.wikipedia.org · Druskininkaien.wikipedia.org · Grūtas Park
📍 Destinos de Vilna y los alrededores (Trakai, Kernavė)
VilnaTrakaiKernaveDruskininkai

📚 Bibliografía

  • Wikipedia (EN) — «History of Vilnius»: https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Vilnius
  • Wikipedia (EN) — «Gediminas»: https://en.wikipedia.org/wiki/Gediminas
  • UNESCO — «Vilnius Historic Centre»: https://whc.unesco.org/en/list/541/
  • Wikipedia (EN) — «Vilnius University»: https://en.wikipedia.org/wiki/Vilnius_University
  • USHMM — «Vilna»: https://encyclopedia.ushmm.org/content/en/article/vilna
  • Wikipedia (EN) — «Vilna Gaon»: https://en.wikipedia.org/wiki/Vilna_Gaon
  • Wikipedia (EN) — «Trakai»: https://en.wikipedia.org/wiki/Trakai
  • Wikipedia (EN) — «Crimean Karaites»: https://en.wikipedia.org/wiki/Crimean_Karaites
  • UNESCO — «Kernavė Archaeological Site»: https://whc.unesco.org/en/list/1137/
  • Wikipedia (EN) — «Grūtas Park»: https://en.wikipedia.org/wiki/Gr%C5%ABtas_Park

📚 Bibliografía

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