Viajá con Gus
InicioLituaniaHistoriaKaunas y el centro
Historia · Lituania

Historia de Kaunas y el centro

Kaunas, la fortaleza en la confluencia de los ríos

Kaunas nació en el punto donde se unen los dos grandes ríos de Lituania, el Nemunas y el Neris, una posición estratégica que marcó toda su historia. Allí se levantó, ya en el siglo XIV, el castillo de Kaunas, la fortaleza de piedra más antigua del país, destinada a defender el corazón de Lituania frente a las incursiones de los Caballeros Teutónicos que remontaban el Nemunas desde el oeste. En 1362, la orden logró tomar y destruir el castillo tras un largo asedio, uno de los episodios más duros de las guerras contra los cruzados; los lituanos lo reconstruyeron y Kaunas siguió siendo una plaza militar clave.

Superada la amenaza teutónica tras la victoria de Grunwald en 1410, Kaunas prosperó como ciudad comercial gracias a su situación fluvial. Se integró en las redes mercantiles del Báltico, mantuvo relaciones con la Liga Hanseática —llegó a tener una oficina comercial de los mercaderes hanseáticos— y creció como puerto de río por el que circulaban la madera, el grano y otros productos hacia el mar. Su casco antiguo conserva de aquella época la plaza del ayuntamiento, con su esbelto edificio blanco apodado «el cisne blanco», y notables iglesias góticas y renacentistas.

Como todo el país, Kaunas cayó bajo dominio ruso tras las particiones del siglo XVIII, y en el XIX los zares la convirtieron en una gran ciudad-fortaleza, rodeándola de un anillo de fuertes para proteger la frontera occidental del imperio. Aquella condición de plaza fuerte y nudo ferroviario preparó, sin saberlo, el papel inesperado que la ciudad tendría en el siglo XX, cuando la pérdida de Vilna la elevó a capital de toda Lituania.

https://en.wikipedia.org/wiki/Kaunashttps://en.wikipedia.org/wiki/Kaunas_Castle

La capital provisional de entreguerras

Cuando en octubre de 1920 las tropas polacas ocuparon Vilna, la joven República de Lituania se quedó sin su capital histórica. El gobierno se trasladó entonces a Kaunas, que entre 1920 y 1939 asumió el papel de «capital provisional» del país, a la espera de una recuperación de Vilna que no llegaría hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Aquella condición, mezcla de orgullo y agravio, definió a la ciudad durante dos décadas decisivas.

Convertida de golpe en sede del Estado sin haber sido nunca una gran capital, Kaunas vivió una transformación febril. En apenas veinte años pasó de ser una ciudad provinciana rusa a una moderna capital europea: se levantaron ministerios, bancos, universidades, museos, cafés y barrios enteros de viviendas, y la ciudad se llenó de vida cultural, política y económica. Fue la época dorada de Kaunas, el momento en que Lituania demostró al mundo que era capaz de construir un Estado moderno desde casi la nada.

El testimonio más visible de aquellos años es su arquitectura. Los edificios levantados en Kaunas entre las dos guerras —una síntesis original de art déco, funcionalismo y modernismo adaptada a los medios y el gusto locales— forman uno de los conjuntos más notables de la arquitectura de entreguerras de Europa. Por su valor excepcional, ese «Kaunas modernista» fue inscrito en 2023 en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco, un reconocimiento que celebra el optimismo y la ambición de la capital provisional de un pequeño país que se estaba inventando a sí mismo.

https://en.wikipedia.org/wiki/Temporary_capital_of_Lithuaniahttps://whc.unesco.org/en/list/1661/

Kaunas, Sugihara y el drama de la guerra

Como capital de hecho durante los años treinta, Kaunas concentraba las legaciones diplomáticas extranjeras, y ese detalle la puso en el centro de una de las historias más luminosas del Holocausto. En el verano de 1940, con Europa oriental atrapada entre Stalin y Hitler y miles de refugiados judíos huyendo hacia el este, el cónsul del Japón en Kaunas, Chiune Sugihara, decidió desobedecer las órdenes de su gobierno y expedir a mano, durante semanas y hasta el último minuto antes de cerrar el consulado, miles de visados de tránsito. Aquellos documentos permitieron escapar a través de la Unión Soviética y Japón a varios miles de judíos, muchos de ellos refugiados polacos, salvándoles la vida. Sugihara fue reconocido después como «Justo entre las Naciones».

El reverso de esa historia fue atroz. Kaunas albergaba una gran y antigua comunidad judía, y bajo la ocupación alemana, iniciada en junio de 1941, fue escenario de algunas de las primeras matanzas del Holocausto en Lituania, ejecutadas con la participación de colaboradores locales. Los judíos supervivientes fueron encerrados en el gueto de Kaunas, en el barrio de Vilijampolė (Slobodka), sometidos al trabajo esclavo y a sucesivas «acciones» de exterminio en el Noveno Fuerte, uno de los antiguos fuertes zaristas de la ciudad convertido en lugar de fusilamientos masivos. El gueto fue liquidado en 1944.

Hoy, el Noveno Fuerte es un museo y memorial que recuerda tanto a las víctimas del Holocausto como a los lituanos deportados por el régimen soviético, pues en el mismo lugar la policía política soviética había encarcelado y ejecutado prisioneros. Kaunas condensa así, en unos pocos kilómetros, las dos grandes tragedias del siglo XX lituano —el exterminio nazi de los judíos y el terror soviético— junto al gesto solitario de un diplomático que, contra la corriente de su tiempo, eligió salvar vidas.

https://en.wikipedia.org/wiki/Chiune_Sugiharahttps://en.wikipedia.org/wiki/Kaunas_Ghetto

Aukštaitija, la Alta Lituania y sus lagos

El centro y el nordeste del país forman la región histórica y etnográfica de Aukštaitija, la «Alta Lituania», cuyo nombre alude a las tierras altas de la cuenca alta de los ríos. Fue el núcleo original del que surgió el Estado lituano: de las tribus aukštaitianas salieron los primeros grandes duques, y su dialecto sirvió de base para la lengua lituana estándar moderna. Aukštaitija es, en cierto sentido, la Lituania profunda y fundacional, la de los antiguos túmulos, las canciones tradicionales (sutartinės, cantos polifónicos reconocidos por la Unesco como patrimonio inmaterial) y las viejas costumbres rurales.

El corazón natural de la región es el Parque Nacional de Aukštaitija, creado en 1974 y el más antiguo de Lituania, un laberinto de más de un centenar de lagos enlazados por ríos y rodeados de densos bosques de pinos y abetos centenarios. Entre sus aguas y aldeas se conserva un modo de vida tradicional: pueblos de casas de madera, viejos molinos, museos de la apicultura —una actividad ancestral en estos bosques— y una arquitectura rural que ha desaparecido en casi toda Europa. Es uno de los grandes refugios de naturaleza del país.

Aukštaitija guarda además la memoria de la Lituania más espiritual y arraigada. Sus colinas y bosques fueron escenario de los cultos paganos precristianos y, más tarde, de la resistencia partisana anticomunista de la posguerra, cuyos combatientes hallaron refugio en estas espesuras. Recorrer la región es adentrarse en el paisaje que forjó la identidad lituana, un país de agua, bosque y aldea que ha cambiado menos que ningún otro con el paso de los siglos.

https://en.wikipedia.org/wiki/Aukstaitijahttps://en.wikipedia.org/wiki/Aukstaitija_National_Park

Anykščiai, el pueblo del bosque y los poetas

En el nordeste de Aukštaitija, a orillas del río Šventoji, el pequeño pueblo de Anykščiai ocupa un lugar desproporcionado en la cultura lituana gracias a la literatura. De aquí era el poeta y obispo Antanas Baranauskas, autor de Anykščių šilelis («El bosquecillo de Anykščiai»), un largo poema escrito hacia 1858-1859 que canta la belleza de un bosque de pinos talado por los ocupantes y que se convirtió en una obra fundacional de la poesía lituana moderna. En pleno período de prohibición de la lengua, aquel poema fue un acto de amor a la naturaleza y a la lengua del país, y todavía hoy se aprende en las escuelas.

Anykščiai reunió a varias figuras clave del renacimiento nacional del siglo XIX. Además de Baranauskas, vivió y trabajó aquí el escritor Jonas Biliūnas, y la localidad conserva casas-museo y monumentos dedicados a estos autores que mantuvieron viva la palabra lituana cuando estaba proscrita. El pueblo cultiva con orgullo esa herencia literaria, que lo ha convertido en una suerte de capital sentimental de las letras del país.

El bosque que inspiró a Baranauskas sigue siendo el gran atractivo de Anykščiai, ahora recorrido por un sendero elevado entre las copas de los árboles (el Medžių lajų takas) que permite pasear a la altura de los pinos y contemplar el paisaje desde una torre panorámica. Cerca se encuentran la mayor roca errática de Lituania, arrastrada por los glaciares, y trenes turísticos de vía estrecha que evocan el pasado. Anykščiai combina así naturaleza y memoria cultural en uno de los rincones más queridos del centro del país.

https://en.wikipedia.org/wiki/Anyk%C5%A1%C4%8Diaihttps://en.wikipedia.org/wiki/Antanas_Baranauskas

📍 Destinos de Kaunas y el centro

KaunasAnyksciaiParque Nacional Aukstaitija

📚 Bibliografía

← Volver a la historia de Lituania