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Historia del país

Historia de Eslovaquia

La Gran Moravia y la misión de Cirilo y Metodio (siglo IX)

Los antepasados eslavos de los eslovacos llegaron a la cuenca del Danubio y a los valles de los Cárpatos entre los siglos V y VI, durante las grandes migraciones. En el siglo IX, esos eslavos occidentales dieron forma al primer gran Estado de la región: la Gran Moravia, que en su apogeo llegó a extenderse por territorios de las actuales Eslovaquia, Chequia, Hungría, Austria y Polonia. Uno de sus núcleos fundacionales estuvo en Nitra, en el oeste de la actual Eslovaquia, donde el príncipe Pribina mandó consagrar hacia el año 828 la primera iglesia cristiana documentada al norte del Danubio medio, un dato que los eslovacos reivindican como partida de nacimiento de su cristianismo.

El episodio decisivo llegó en el año 863. El príncipe Rastislav, que quería emancipar a su Iglesia de los clérigos francos y de su lengua latina, pidió a Constantinopla maestros cristianos. El emperador bizantino le envió a dos hermanos eruditos de Tesalónica, Constantino —que al final de su vida tomaría el nombre monástico de Cirilo— y Metodio. Para la ocasión crearon el alfabeto glagolítico, el primero diseñado específicamente para una lengua eslava, y tradujeron la Biblia y la liturgia al llamado antiguo eslavo eclesiástico. Fue el nacimiento de la primera cultura literaria eslava de la historia, y la razón por la que ambos son venerados como «apóstoles de los eslavos» y copatronos de Europa.

Bajo el rey Svätopluk I, la Gran Moravia alcanzó su máxima extensión y prestigio, pero tras su muerte las luchas internas la debilitaron. A comienzos del siglo X, las incursiones de los magiares (húngaros), que se instalaron en la llanura panónica, terminaron por hundir el Estado moravo y separaron para siempre a los eslavos del norte de los del sur. La herencia de la Gran Moravia y de Cirilo y Metodio quedó, sin embargo, en el corazón de la identidad eslovaca: sus dos figuras encabezan el preámbulo de la actual Constitución del país.

https://en.wikipedia.org/wiki/Great_Moraviahttps://www.britannica.com/biography/Saints-Cyril-and-Method

Mil años en el Reino de Hungría: la Alta Hungría

Con la caída de la Gran Moravia, el territorio de la actual Eslovaquia fue integrándose, a lo largo de los siglos X y XI, en el naciente Reino de Hungría fundado por san Esteban. Durante casi mil años —hasta 1918— los eslovacos vivieron como parte de ese reino, en su mitad septentrional y montañosa, que en húngaro se llamaba Felvidék («las tierras altas») y en las fuentes latinas Alta Hungría. No fue una provincia con fronteras ni con instituciones propias, sino un espacio geográfico y humano dentro de un Estado multinacional dominado por la nobleza y la lengua húngaras y, en las ciudades, por colonos alemanes.

Esa larga pertenencia dejó huellas profundas. Los reyes húngaros repoblaron las montañas y las cuencas mineras con colonos alemanes —los «sajones» de Spiš y de las ciudades mineras del centro—, que trajeron el derecho urbano, la minería y el comercio. Se levantaron decenas de castillos para defender el reino y controlar las rutas: Spiš, Trenčín, Orava, Bojnice o Devín jalonan todavía hoy el paisaje. Y surgió una singular figura de poder feudal: Matúš Čák de Trenčín (Máté Csák), un magnate que a comienzos del siglo XIV llegó a controlar buena parte del actual territorio eslovaco casi como un soberano independiente, hasta el punto de ser recordado como «el señor del Váh y de los Tatras».

La Alta Hungría fue una tierra rica y estratégica: sus minas de oro, plata y cobre estuvieron entre las más productivas de Europa, y ciudades como Kremnica, Banská Štiavnica o Bardejov alcanzaron gran prosperidad. Pero políticamente, el pueblo eslavo que la habitaba careció durante siglos de reconocimiento como nación. Su lengua sobrevivió sobre todo en el campo, en las aldeas y en la vida religiosa, mientras la administración, la nobleza y la alta cultura se expresaban en latín, húngaro o alemán. Esa condición de pueblo sin Estado marcaría toda su historia posterior.

https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Slovakiahttps://en.wikipedia.org/wiki/Upper_Hungary

Las guerras turcas y Bratislava, capital y ciudad de coronación (1536-1830)

El 29 de agosto de 1526, el ejército del Reino de Hungría fue aniquilado por los turcos otomanos en la batalla de Mohács, donde murió el propio rey Luis II. La catástrofe partió a Hungría en tres: el centro, ocupado por los otomanos; Transilvania, convertida en principado vasallo; y una franja occidental y septentrional —que coincidía en gran parte con la actual Eslovaquia— que quedó en manos de los Habsburgo como «Hungría Real». De pronto, la Alta Hungría dejó de ser una periferia montañosa para convertirse en el corazón político de lo que quedaba del reino.

En ese contexto, la actual Bratislava —llamada Prešporok por los eslovacos, Pozsony por los húngaros y Pressburg por los alemanes— fue designada en 1536 capital de la Hungría Real: sede del rey, del arzobispo de Esztergom en el exilio y de la Dieta húngara, y plaza segura junto a la Viena imperial. Y sobre todo, se convirtió en ciudad de coronación. Como la antigua sede coronaria, Székesfehérvár, había caído en poder de los turcos, entre 1563 y 1830 los reyes y reinas de Hungría fueron coronados en la catedral gótica de San Martín de Bratislava: once monarcas —entre ellos María Teresa, coronada en 1741— y varias reinas consortes recibieron allí la corona de san Esteban, en ceremonias fastuosas que recorrían las calles de la ciudad.

Durante casi tres siglos, Bratislava fue así la ciudad más importante del reino húngaro, un enclave trilingüe y cosmopolita a orillas del Danubio, en la frontera misma entre el mundo germánico, el húngaro y el eslavo. Solo perdió ese rango en el siglo XIX, cuando, expulsados definitivamente los turcos y reunificada Hungría, la capitalidad y las instituciones regresaron a Buda y Pest. La huella de aquella época dorada sigue viva en el casco viejo, en el castillo sobre el río y en la catedral coronada por una réplica de la corona húngara.

https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Bratislavahttps://www.visitbratislava.com/coronation/

El despertar nacional y la lengua de Ľudovít Štúr (siglo XIX)

Mientras Bratislava dejaba de ser capital, un puñado de sacerdotes, poetas y maestros emprendía una tarea decisiva: convertir a los eslovacos, hasta entonces un pueblo campesino sin nación reconocida, en una nación moderna con lengua y conciencia propias. El primer intento serio de codificar un eslovaco literario lo hizo el sacerdote católico Anton Bernolák a finales del siglo XVIII, sobre los dialectos del oeste. Pero la síntesis que triunfó llegó en la generación siguiente, de la mano de Ľudovít Štúr (1815-1856), la gran figura del renacimiento nacional eslovaco.

En febrero de 1843, en Bratislava, Štúr y sus colaboradores decidieron crear un nuevo estándar del eslovaco basado en los dialectos del centro del país, una lengua común capaz de unir a hablantes de dialectos muy diversos y de reemplazar al checo culto que hasta entonces usaban los protestantes eslovacos. Štúr fijó su gramática en la obra Nauka reči slovenskej (1846) y la puso en circulación en el primer periódico político en eslovaco, el Slovenskje národňje novini. Esa norma, con retoques posteriores, es la base del eslovaco literario que se habla hoy.

El despertar cultural desembocó pronto en reivindicación política. En la revolución de 1848-1849 que sacudió al Imperio austríaco, los líderes eslovacos —Štúr entre ellos— presentaron las «Demandas de la nación eslovaca», que pedían el reconocimiento de su lengua y cierta autonomía dentro de Hungría, y llegaron a levantarse en armas. Sus aspiraciones fueron ignoradas, y tras el Compromiso austrohúngaro de 1867 la situación empeoró: el gobierno de Budapest lanzó una intensa política de magiarización que cerró escuelas eslovacas, prohibió su uso en la administración y disolvió instituciones culturales como la Matica slovenská. La represión empujó a cientos de miles de eslovacos a emigrar, sobre todo a Estados Unidos, a finales del siglo XIX y comienzos del XX.

https://en.wikipedia.org/wiki/%C4%BDudov%C3%ADt_%C5%A0t%C3%Bhttps://ww1.habsburger.net/en/chapters/late-awakening-birth-

El nacimiento de Checoslovaquia (1918)

La Primera Guerra Mundial y el hundimiento del Imperio austrohúngaro en 1918 ofrecieron a los eslovacos, por primera vez en mil años, la oportunidad de salir del dominio húngaro. La salida no fue un Estado propio, sino la unión con los checos, un pueblo eslavo vecino y hermano. Durante la guerra, políticos e intelectuales de ambos pueblos —con el checo Tomáš Garrigue Masaryk, el también checo Edvard Beneš y el astrónomo y aviador eslovaco Milan Rastislav Štefánik— hicieron campaña en las capitales aliadas por un Estado común.

El 30 de octubre de 1918, representantes eslovacos reunidos en Turčiansky Svätý Martin firmaron la Declaración de la nación eslovaca, por la que se adherían al nuevo Estado que se había proclamado dos días antes en Praga: la República de Checoslovaquia, que unía las tierras checas con Eslovaquia y la Rutenia subcarpática. Para los eslovacos, aquello supuso el fin de la magiarización y la posibilidad de desarrollar por fin escuelas, universidades e instituciones en su lengua; en 1919 se fundó en Bratislava la primera universidad eslovaca de la historia.

La convivencia, sin embargo, no estuvo exenta de tensiones. La Constitución checoslovaca proclamaba la existencia de una única nación «checoslovaca», una ficción que muchos eslovacos vivieron como negación de su identidad, y la parte oriental del país era más pobre, más rural y más católica que la industrializada Bohemia. De ese malestar surgió un fuerte movimiento autonomista eslovaco, encabezado por el sacerdote Andrej Hlinka y su Partido Popular, que reclamaba el autogobierno prometido y no del todo cumplido. Esa demanda de autonomía marcaría la política eslovaca durante las dos décadas de la Primera República.

https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Slovakiahttps://en.wikipedia.org/wiki/First_Czechoslovak_Republic

El Estado eslovaco títere, Tiso y el Holocausto (1939-1945)

En 1938, tras el Acuerdo de Múnich que descuartizó a Checoslovaquia, Eslovaquia obtuvo primero la autonomía y, el 14 de marzo de 1939 —un día antes de que la Wehrmacht ocupara las tierras checas—, proclamó su independencia bajo presión y tutela de Adolf Hitler. Nació así el primer Estado eslovaco de la historia, pero en las peores condiciones posibles: un régimen clerical-fascista, satélite de la Alemania nazi, presidido por el sacerdote católico Jozef Tiso y con Vojtech Tuka como primer ministro. Su independencia fue en gran medida ilusoria; en política exterior y militar dependía por completo de Berlín, y participó en la invasión alemana de Polonia y de la Unión Soviética.

El capítulo más negro de aquel régimen fue su papel en el Holocausto. Eslovaquia fue el primer Estado aliado de Alemania que consintió deportar a sus propios judíos, y además pagó a los nazis 500 marcos por cada persona deportada. Entre marzo y octubre de 1942, las autoridades eslovacas concentraron y entregaron a unos 58.000 judíos, la mayoría enviados a los campos de exterminio de la Polonia ocupada, de donde casi ninguno regresó. Las deportaciones se detuvieron a fines de 1942, en parte por las protestas del Vaticano, pero se reanudaron en 1944 tras la ocupación alemana directa. En total, de los cerca de 89.000 judíos eslovacos, más de 70.000 fueron deportados y unos 60.000 asesinados.

Estos hechos deben nombrarse con precisión, sin eufemismos ni relativización: el Estado eslovaco de Tiso no fue un espectador, sino un colaborador activo en el genocidio. La figura de Tiso —sacerdote y a la vez jefe de un régimen que deportó a sus judíos— sigue siendo objeto de un debate historiográfico y moral intenso en Eslovaquia; fue juzgado por traición y crímenes, condenado a muerte y ejecutado en 1947. Su rehabilitación por parte de sectores nacionalistas es, hasta hoy, una herida abierta en la memoria del país.

https://encyclopedia.ushmm.org/content/en/article/the-holocahttps://encyclopedia.ushmm.org/content/en/article/jozef-tiso

El Levantamiento Nacional Eslovaco (1944)

Frente a la imagen del Estado títere colaboracionista, la Eslovaquia de la guerra dejó también uno de los episodios más nobles de su historia: el Levantamiento Nacional Eslovaco (Slovenské národné povstanie, SNP). El 29 de agosto de 1944, la resistencia eslovaca —una coalición de militares, partisanos, demócratas y comunistas— se alzó en armas contra la ocupación alemana y contra el régimen de Tiso, con la ciudad de Banská Bystrica, en el centro montañoso del país, como capital de la insurrección.

En su punto álgido, los insurgentes llegaron a controlar buena parte del territorio eslovaco. Combatieron más de 80.000 soldados y unos 18.000 partisanos, junto a voluntarios de treinta naciones distintas, en una de las mayores acciones de resistencia armada de la Europa ocupada. Pero, sin una ayuda aliada suficiente, el ejército alemán fue recuperando terreno, y tras unos sesenta días de lucha el levantamiento fue aplastado el 27 o 28 de octubre de 1944, cuando cayó Banská Bystrica. La represalia fue feroz: ejecuciones masivas, aldeas arrasadas como Kľak y Ostrý Grúň, y una guerra de guerrillas en las montañas que se prolongó hasta la liberación.

El Levantamiento fracasó militarmente, pero tuvo un enorme valor simbólico y político. Demostró que existía otra Eslovaquia, dispuesta a combatir al nazismo y a su propio gobierno colaboracionista, y esa carta de legitimidad antifascista fue esencial para reintegrar al país en la Checoslovaquia restaurada tras la guerra. El 29 de agosto es hoy fiesta nacional en Eslovaquia, y el imponente Museo del Levantamiento en Banská Bystrica mantiene viva su memoria. La bandera y el escudo del SNP siguen siendo referentes de la identidad democrática eslovaca.

https://en.wikipedia.org/wiki/Slovak_National_Uprisinghttps://www.nationalww2museum.org/war/articles/slovak-nation

El comunismo, Dubček y 1968

Terminada la Segunda Guerra Mundial, Eslovaquia volvió a formar parte de una Checoslovaquia restaurada, pero en febrero de 1948 el Partido Comunista dio un golpe de fuerza que impuso en todo el país cuatro décadas de régimen comunista alineado con Moscú. Los años cincuenta fueron especialmente duros también en Eslovaquia: colectivización forzosa del campo, persecución de la Iglesia católica —muy arraigada en el país—, campos de trabajo y juicios políticos amañados, entre ellos el proceso contra dirigentes comunistas eslovacos acusados de «nacionalismo burgués», como Gustáv Husák, que pasó años en prisión.

Paradójicamente, dos de los grandes protagonistas de la historia comunista checoslovaca fueron eslovacos. En enero de 1968, Alexander Dubček, nacido cerca de Trenčín, se convirtió en primer secretario del partido e impulsó la Primavera de Praga: un intento de construir un «socialismo de rostro humano», con menos censura y más libertades. La esperanza duró poco. En la noche del 20 al 21 de agosto de 1968, tropas de la Unión Soviética y de otros cuatro países del Pacto de Varsovia invadieron Checoslovaquia con cientos de miles de soldados y miles de tanques, y aplastaron las reformas.

Tras la invasión llegó la «normalización», y aquí la biografía eslovaca vuelve a cruzarse con la historia: fue Gustáv Husák, antes víctima del estalinismo, quien dirigió como nuevo hombre fuerte del régimen dos décadas de censura, control policial y gris conformismo. El único cambio duradero de 1968 fue la federalización: desde el 1 de enero de 1969, Checoslovaquia se organizó como una federación de dos repúblicas, la Checa y la Eslovaca, una vieja aspiración eslovaca que, aunque vaciada de contenido real por el partido único, sentaría un precedente institucional importante para el futuro.

https://en.wikipedia.org/wiki/Prague_Springhttps://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Czechoslovakia

La Revolución de Terciopelo y el Divorcio de Terciopelo (1989-1993)

En noviembre de 1989, cuando el bloque comunista se desmoronaba en toda Europa del Este, Checoslovaquia vivió su Revolución de Terciopelo: tras la brutal represión de una manifestación estudiantil en Praga el 17 de noviembre, una ola imparable de protestas pacíficas hizo caer al régimen en pocas semanas. En Eslovaquia, el movimiento se articuló en torno a la plataforma Verejnosť proti násiliu («Público contra la Violencia»), y las multitudes se concentraron en la plaza del Levantamiento (SNP) de Bratislava. El comunismo se derrumbó sin derramamiento de sangre, y a finales de diciembre el disidente Václav Havel fue elegido presidente y Alexander Dubček, el hombre de 1968, presidente del Parlamento federal.

Recuperada la democracia, resurgieron las viejas tensiones entre checos y eslovacos sobre la forma del Estado común. Muchos eslovacos sentían que la federación seguía dominada desde Praga y reclamaban más autonomía, o directamente la independencia; hubo incluso la llamada «guerra del guion» por si el nombre del país debía escribirse con o sin guion entre «checo» y «eslovaco». Las elecciones de 1992 dieron la victoria, en cada república, a fuerzas con proyectos incompatibles: el checo Václav Klaus, partidario de una federación fuerte o de la separación, y el eslovaco Vladimír Mečiar, que exigía amplia soberanía para Eslovaquia.

Sin lograr un acuerdo y sin convocar un referéndum —lo que muchos criticaron entonces y después—, las élites políticas de ambas repúblicas pactaron la separación. A la medianoche del 31 de diciembre de 1992, tras 74 años de existencia, Checoslovaquia dejó de existir, y el 1 de enero de 1993 nacieron dos Estados independientes: la República Checa y la República Eslovaca. Fue el «divorcio de terciopelo», una ruptura pacífica y negociada, sin un solo disparo, insólita en la convulsa historia europea del siglo XX. Por primera vez desde la Gran Moravia, los eslovacos tenían un Estado plenamente propio.

https://en.wikipedia.org/wiki/Velvet_Revolutionhttps://en.wikipedia.org/wiki/Dissolution_of_Czechoslovakia

La Eslovaquia independiente: de Mečiar a la UE y el euro

Los primeros años de la Eslovaquia independiente estuvieron dominados por la figura autoritaria y populista de Vladimír Mečiar, cuyo gobierno, marcado por escándalos, tensiones con las minorías y prácticas poco democráticas, dejó al país aislado y lo apartó de la primera oleada de ampliación hacia el Este; en 1997, la propia Unión Europea y la OTAN señalaron a Eslovaquia como rezagada respecto de sus vecinos. El giro llegó en las elecciones de 1998, cuando una amplia coalición reformista encabezada por Mikuláš Dzurinda desplazó a Mečiar y encaminó de nuevo al país hacia la integración euroatlántica.

En pocos años, Eslovaquia recuperó el terreno perdido con notable rapidez. En 2004 ingresó a la vez en la OTAN y en la Unión Europea, y en 2007 entró en el espacio Schengen de libre circulación. El 1 de enero de 2009, en plena crisis financiera mundial, adoptó el euro como moneda, convirtiéndose en uno de los primeros países del antiguo bloque comunista en hacerlo. Impulsada por la inversión extranjera, sobre todo en la industria del automóvil —con fábricas de Volkswagen, Kia, Peugeot y Jaguar Land Rover—, llegó a ser uno de los mayores fabricantes de coches por habitante del mundo.

La democracia eslovaca, sin embargo, ha seguido enfrentando pruebas duras. El asesinato en 2018 del periodista de investigación Ján Kuciak y de su prometida, que destapaba tramas de corrupción, desató las mayores protestas ciudadanas desde 1989 y forzó la caída del gobierno; en 2019, el país eligió a su primera presidenta, la abogada y activista Zuzana Čaputová. Hoy Eslovaquia es una república parlamentaria de algo más de cinco millones de habitantes, miembro de la UE y de la zona euro, que sigue lidiando con la corrupción, con la polarización política y con la integración de su minoría romaní, mientras reivindica con orgullo una historia que va de Cirilo y Metodio a la libertad recobrada.

https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Slovakiahttps://www.britannica.com/place/Slovakia/History

🗺️ Historia por provincia / estado

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📚 Bibliografía

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