Viajá con Gus
InicioEgiptoHistoria
Historia del país

Historia de Egipto

El Egipto predinástico y la unificación de las Dos Tierras

Mucho antes de las pirámides, la vida en el valle del Nilo dependía de un ritmo natural implacable: la crecida anual del río, que entre julio y septiembre desbordaba sus orillas y dejaba, al retirarse, una capa de limo negro y fértil. De ese barro nació el nombre que los propios egipcios daban a su tierra, Kemet, 'la tierra negra', frente al desierto rojo, Deshret, que la rodeaba. Desde el sexto milenio a.C., comunidades agrícolas cultivaron trigo y cebada y criaron ganado en las márgenes del río. Durante el llamado período predinástico (c. 6000-3150 a.C.), culturas como la badariense, la de Naqada y la de Maadi desarrollaron cerámica fina, metalurgia del cobre, comercio a larga distancia y las primeras representaciones de dioses y reyes.

Hacia el cuarto milenio a.C., el valle se fue organizando en dos grandes conjuntos: el Alto Egipto, el sur estrecho y montañoso del río, con centros urbanos como Hieracómpolis, Nagada y Abidos; y el Bajo Egipto, el ancho delta del norte, más rural y abierto al Mediterráneo. La tradición y la arqueología coinciden en que fueron los reyes del sur quienes, hacia el 3150-3100 a.C., impusieron su poder sobre el norte y unificaron ambas tierras en un solo reino. El personaje asociado a esa hazaña es Narmer, a quien muchos egiptólogos identifican con el legendario Menes, primer faraón de la I dinastía.

El documento más célebre de ese momento fundacional es la Paleta de Narmer, una placa de esquisto hallada en Hieracómpolis y hoy en el Museo Egipcio de El Cairo: en ella el rey aparece con la corona blanca del Alto Egipto en una cara y con la corona roja del Bajo Egipto en la otra, golpeando a sus enemigos. Aunque los especialistas discuten si la unificación fue un hecho militar único o un proceso más gradual de siglos, la paleta simboliza la idea que estructuró toda la civilización faraónica: un solo rey, encarnación del dios Horus, señor de las Dos Tierras. Con la I y II dinastías, y una capital administrativa en Menfis, en el vértice entre el valle y el delta, arrancó el llamado período dinástico, más de tres mil años de historia faraónica.

https://en.wikipedia.org/wiki/Prehistoric_Egypthttps://en.wikipedia.org/wiki/Narmerhttps://www.worldhistory.org/Narmer/https://en.wikipedia.org/wiki/Early_Dynastic_Period_of_Egypt

El Imperio Antiguo: la edad de las pirámides

El Imperio Antiguo (c. 2686-2181 a.C., dinastías III a VI) fue la primera gran cima de la civilización egipcia y merece con justicia el apodo de 'la edad de las pirámides'. Un Estado fuertemente centralizado, con la capital en Menfis, movilizó recursos y mano de obra a una escala inédita para levantar tumbas monumentales a sus faraones, considerados dioses vivientes cuya supervivencia en el más allá garantizaba el orden del cosmos, el maat.

El punto de partida fue la pirámide escalonada de Zoser en Saqqara, hacia el 2650 a.C., diseñada por el arquitecto y sabio Imhotep: seis mastabas superpuestas que forman la construcción monumental de piedra más antigua del mundo. Un siglo después, bajo la IV dinastía, la técnica alcanzó su perfección. El faraón Seneferu experimentó con las pirámides Acodada y Roja de Dahshur, y su hijo Keops (Jufu) ordenó construir en la meseta de Giza la Gran Pirámide, de unos 146 metros de altura originales y más de dos millones de bloques: la única de las siete maravillas del mundo antiguo que sigue en pie y que fue la estructura más alta hecha por el hombre durante casi cuatro mil años. Junto a ella se alzan las pirámides de sus sucesores Kefrén y Micerino, y la Gran Esfinge, un león con rostro real de unos 73 metros de largo. Frente a la vieja leyenda de las masas de esclavos, la investigación arqueológica muestra que fueron trabajadores egipcios organizados en cuadrillas, alojados y alimentados por el Estado, quienes las construyeron.

El mismo esfuerzo colosal que dio gloria a los faraones fue minando el sistema. Los sacerdotes del dios solar Ra en Heliópolis ganaron enorme poder, y los gobernadores provinciales (nomarcas) fueron acumulando riqueza y autonomía. Con los larguísimos reinados de la VI dinastía —el de Pepi II habría durado más de sesenta años—, la autoridad central se debilitó, y una probable sequía prolongada ligada a cambios climáticos golpeó la agricultura. Hacia el 2181 a.C., el Imperio Antiguo se desmoronó y Egipto entró en el Primer Período Intermedio, una etapa de fragmentación en la que el país quedó dividido entre dinastías rivales del norte y del sur.

https://en.wikipedia.org/wiki/Old_Kingdom_of_Egypthttps://www.worldhistory.org/Old_Kingdom_of_Egypt/https://en.wikipedia.org/wiki/Giza_pyramid_complexhttps://www.britannica.com/place/ancient-Egypt/The-Old-Kingd

El Imperio Medio: la reunificación y la edad clásica

Tras más de un siglo de división, un linaje de gobernantes de Tebas, en el sur, volvió a imponer la unidad. Hacia el 2055 a.C., Mentuhotep II derrotó a sus rivales del norte y reunificó Egipto, inaugurando el Imperio Medio (c. 2055-1650 a.C., dinastías XI y XII). Fue una época de recuperación y de esplendor cultural que la tradición posterior recordaría como la 'edad clásica' de la lengua y la literatura egipcias: de este período proceden textos célebres como el Cuento de Sinuhé o las Enseñanzas sapienciales que se copiaban en las escuelas de escribas durante siglos.

Los faraones de la XII dinastía —Amenemhat I, Sesostris (Senusret) I, II y III, Amenemhat III— consolidaron un Estado más eficiente y menos dependiente de los díscolos nomarcas. Trasladaron la capital a Ity-tauy, cerca del Fayún, una depresión que drenaron y transformaron en una de las regiones agrícolas más ricas del país. Hacia el sur, sometieron y fortificaron Nubia hasta la segunda catarata, con una cadena de fortalezas para controlar las rutas del oro y el comercio con el África profunda. El dios tebano Amón empezó su ascenso hasta convertirse, fusionado con el solar Ra, en la gran divinidad nacional.

Como el Antiguo, el Imperio Medio terminó por debilitarse. En el delta oriental fueron asentándose poblaciones semíticas llegadas del Levante, y hacia el 1650 a.C. se abrió el Segundo Período Intermedio. Uno de esos grupos, los hicsos ('los gobernantes extranjeros'), tomó el poder en el norte y fundó una dinastía con capital en Ávaris. Introdujeron en Egipto el caballo y el carro de guerra, el arco compuesto y nuevas técnicas de bronce. Su dominio, humillante para la memoria egipcia, fue también un catalizador: desde Tebas, los príncipes del sur emprendieron una larga guerra de liberación que terminaría por expulsarlos y dar paso al período más imperial y expansivo de toda la historia faraónica.

https://en.wikipedia.org/wiki/Middle_Kingdom_of_Egypthttps://www.worldhistory.org/Middle_Kingdom_of_Egypt/https://en.wikipedia.org/wiki/Hyksoshttps://www.britannica.com/place/ancient-Egypt/The-Middle-Ki

El Nuevo Imperio y los grandes faraones

Hacia 1550 a.C., el faraón tebano Ahmose I expulsó definitivamente a los hicsos y fundó la XVIII dinastía, inaugurando el Nuevo Imperio (c. 1550-1069 a.C.), la etapa más poderosa, rica y expansiva de Egipto. Ya no bastaba defender el valle: los faraones guerreros llevaron sus ejércitos hasta el Éufrates y hasta la cuarta catarata del Nilo, y convirtieron a Egipto en la superpotencia del Mediterráneo oriental. Tebas se llenó de templos y el clero de Amón acumuló una riqueza descomunal; en la orilla oeste, los reyes abandonaron las pirámides —demasiado visibles para los saqueadores— y empezaron a excavar sus tumbas ocultas en el Valle de los Reyes.

Esta época concentra los nombres más célebres de la historia egipcia. Hatshepsut (c. 1479-1458 a.C.) fue una de las poquísimas mujeres que reinaron como faraón de pleno derecho: gobernó con enorme éxito, impulsó el comercio con el país de Punt y levantó el espectacular templo de Deir el-Bahari. Su sucesor Tutmosis III fue el mayor conquistador de Egipto. A mediados del siglo XIV, Amenhotep IV protagonizó una revolución religiosa: cambió su nombre a Akenatón, impuso el culto casi exclusivo al disco solar Atón —un experimento cercano al monoteísmo—, cerró los templos de Amón y trasladó la capital a una ciudad nueva, Amarna. Su reforma murió con él. Su probable hijo, un niño-rey llamado Tutankamón, restauró los cultos tradicionales y murió muy joven; su fama moderna se debe a que su tumba, hallada casi intacta por Howard Carter en 1922, escapó al saqueo y reveló un tesoro deslumbrante.

La XIX dinastía dio al faraón más monumental de todos: Ramsés II, 'el Grande' (reinó c. 1279-1213 a.C.). Reinó unos 66 años, tuvo decenas de hijos, cubrió el país de estatuas colosales y templos como los de Abu Simbel, y en su quinto año de reinado libró contra los hititas la batalla de Kadesh (1274 a.C.), que su propaganda presentó como una gran victoria pero que en realidad terminó en tablas. Años después, hacia 1258 a.C., Egipto e Hatti firmaron uno de los primeros tratados de paz documentados de la historia. Tras él, la XX dinastía y los Ramsés posteriores enfrentaron la invasión de los misteriosos 'Pueblos del Mar', crisis económicas, huelgas de trabajadores y el saqueo sistemático de las tumbas reales. Hacia 1069 a.C., el poder faraónico volvió a fragmentarse.

https://en.wikipedia.org/wiki/New_Kingdom_of_Egypthttps://www.worldhistory.org/New_Kingdom_of_Egypt/https://en.wikipedia.org/wiki/Ramesses_IIhttps://en.wikipedia.org/wiki/Tutankhamunhttps://en.wikipedia.org/wiki/Hatshepsut

El Tercer Período Intermedio y la Baja Época

Con el fin del Nuevo Imperio, Egipto entró en un largo declive político salpicado de dominaciones extranjeras que abarca el Tercer Período Intermedio (c. 1069-664 a.C.) y la Baja Época (664-332 a.C.). El país se dividió entre los sumos sacerdotes de Amón en Tebas y faraones del delta, y llegaron al poder dinastías de origen libio, descendientes de mercenarios asentados en Egipto durante generaciones. La unidad se volvió frágil y el prestigio internacional, que había sido enorme, se erosionó.

En el siglo VIII a.C. ocurrió una inversión histórica notable: los reyes de Kush, el poderoso reino nubio del actual Sudán, profundamente egiptizados en religión y cultura, conquistaron Egipto y fundaron la XXV dinastía, la de los 'faraones negros'. Gobernantes como Pianji, Shabako o Taharqa se presentaron como restauradores de las viejas tradiciones y devolvieron esplendor a los templos. Pero su choque con el mayor imperio de la época, Asiria, fue devastador: hacia 671-663 a.C. los ejércitos asirios invadieron Egipto y saquearon Tebas, un golpe que resonó en todo el Próximo Oriente.

De las cenizas de la invasión asiria surgió un último renacimiento nativo con la XXVI dinastía saíta (664-525 a.C.), con capital en Sais, en el delta. Fue una época de recuperación económica, apertura comercial a los griegos —que fundaron el enclave de Náucratis— y de un consciente 'arcaísmo' artístico que miraba a la gloria del Imperio Antiguo. Sin embargo, en 525 a.C. el rey persa Cambises II derrotó al faraón Psamético III y anexó Egipto al inmenso Imperio aqueménida, convirtiéndolo en una satrapía (la XXVII dinastía). Los egipcios se rebelaron una y otra vez y recuperaron la independencia durante unas décadas en el siglo IV a.C., pero los persas volvieron a someterlos en 343 a.C. El dominio persa, sentido como una ocupación extranjera y a menudo poco respetuoso con los cultos locales, preparó el terreno para que, pocos años después, un joven conquistador macedonio fuera recibido como un libertador.

https://en.wikipedia.org/wiki/Third_Intermediate_Period_of_Ehttps://en.wikipedia.org/wiki/Late_Period_of_ancient_Egypthttps://en.wikipedia.org/wiki/Twenty-fifth_Dynasty_of_Egypthttps://www.britannica.com/place/ancient-Egypt/The-Late-peri

Alejandro Magno, los Ptolomeos y Cleopatra

En 332 a.C., Alejandro Magno arrebató Egipto a los persas casi sin lucha: los egipcios lo recibieron como un liberador y los sacerdotes lo coronaron faraón. Alejandro fundó en la costa mediterránea la ciudad que llevaría su nombre, Alejandría, y peregrinó al oráculo del dios Amón en el oasis de Siwa, donde según la tradición fue proclamado hijo del dios. Muerto Alejandro en 323 a.C., su vasto imperio se repartió entre sus generales, y a Egipto le tocó Ptolomeo, hijo de Lago, que fundó la dinastía ptolemaica o lágida, la última que reinó sobre el Egipto antiguo (305-30 a.C.).

Bajo los Ptolomeos, Egipto vivió tres siglos de un régimen peculiar: una élite grecomacedonia gobernaba, hablaba griego y vivía sobre todo en Alejandría, mientras la mayoría egipcia mantenía su lengua, su religión y sus templos, que los reyes financiaban y ampliaban —los grandes templos de Edfú, Dendera, Filé o Kom Ombo, tan 'faraónicos' en apariencia, son en realidad de época ptolemaica—. Alejandría se convirtió en la mayor metrópolis del mundo helenístico y en su capital intelectual: su Biblioteca y su Museo (el 'templo de las Musas') reunieron a sabios como Euclides, Eratóstenes —que midió la circunferencia de la Tierra— o Arquímedes, y su Faro fue otra de las siete maravillas del mundo antiguo. Allí, además, judíos de habla griega tradujeron la Biblia hebrea al griego, la versión de los Setenta.

La dinastía, plagada de intrigas y asesinatos entre hermanos y esposas, terminó su historia con la figura más célebre: Cleopatra VII (reinó 51-30 a.C.), inteligente, políglota y hábil política que, para preservar la independencia de su reino frente al avance de Roma, se alió sucesivamente con Julio César y con Marco Antonio. La derrota de la flota de Antonio y Cleopatra ante Octaviano en la batalla de Accio (31 a.C.) selló su suerte: al año siguiente, con Alejandría tomada, ambos se quitaron la vida —según la tradición, ella con la mordedura de un áspid—. En el 30 a.C. Octaviano, el futuro emperador Augusto, convirtió Egipto en provincia romana. Terminaban así casi tres milenios de faraones.

https://en.wikipedia.org/wiki/Ptolemaic_Kingdomhttps://en.wikipedia.org/wiki/Cleopatrahttps://www.worldhistory.org/Ptolemaic_Dynasty/https://en.wikipedia.org/wiki/Alexandria

Egipto romano y bizantino: el granero y la cuna del cristianismo copto

Durante casi siete siglos Egipto fue provincia del mundo romano, primero del Imperio y luego, tras la división del 395 d.C., del Imperio romano de Oriente (bizantino). Fue una posesión estratégica y celosamente controlada: por su fertilidad, Egipto se convirtió en el gran granero de Roma, y los cargamentos de trigo alejandrino alimentaban a la plebe de la capital. Los emperadores lo administraban casi como un feudo personal, y aunque siguieron representándose como faraones en los templos, la presión fiscal sobre el campesinado fue implacable.

El aporte más duradero de esta época fue religioso. Alejandría se transformó en uno de los grandes focos del cristianismo primitivo: según la tradición, el evangelista Marcos fundó allí la Iglesia, y la ciudad dio pensadores decisivos como Orígenes y Clemente. Del cristianismo egipcio nació también el monacato: en el desierto, ermitaños como san Antonio Abad (siglo III-IV) y organizadores como san Pacomio, que fundó los primeros monasterios comunitarios, crearon un modelo de vida religiosa que se difundiría por toda la cristiandad. La lengua egipcia, escrita ahora con el alfabeto griego más algunos signos, dio origen al copto, que sigue siendo la lengua litúrgica de la Iglesia copta hasta hoy.

Esa Iglesia egipcia entró en conflicto con el poder imperial. En el Concilio de Calcedonia (451 d.C.), los cristianos egipcios rechazaron la fórmula oficial sobre la doble naturaleza de Cristo y se separaron de la Iglesia imperial, formando la Iglesia copta ortodoxa, de tradición miafisita. Bizancio persiguió a los coptos como herejes, lo que generó un profundo resentimiento hacia Constantinopla. Mientras tanto, el paganismo antiguo se apagaba: los templos se cerraron por decreto imperial y el último texto jeroglífico conocido se grabó en Filé hacia el 394 d.C., tras lo cual la clave de la escritura egipcia se perdería durante casi mil quinientos años. Debilitado por las guerras entre Bizancio y Persia —los persas llegaron a ocupar Egipto entre 619 y 629— y por las divisiones religiosas, el país estaba, sin saberlo, al borde de un cambio de era.

https://en.wikipedia.org/wiki/Roman_Egypthttps://en.wikipedia.org/wiki/Coptic_Orthodox_Church_of_Alexhttps://www.worldhistory.org/Roman_Egypt/https://en.wikipedia.org/wiki/Christianity_in_Egypt

La conquista árabe, los fatimíes y los mamelucos

Entre 639 y 642 d.C., un ejército árabe musulmán mandado por Amr ibn al-As conquistó Egipto al desgastado Imperio bizantino con relativa facilidad, en parte por el desencanto de la población copta hacia Constantinopla. Los nuevos señores fundaron una capital de guarnición, Fustat —germen del futuro El Cairo—, con la que trasladaron el centro de gravedad del país del Mediterráneo hacia el interior. La islamización y la arabización fueron procesos graduales de siglos: al principio los cristianos coptos siguieron siendo mayoría y pagaban un impuesto especial (la yizia), pero con el tiempo el árabe reemplazó al copto como lengua hablada y el islam se convirtió en la religión de la mayoría, aunque una importante minoría copta cristiana pervive hasta hoy.

Egipto fue gobernado sucesivamente desde los grandes califatos —omeya y abasí— y por dinastías autónomas, hasta que en 969 los fatimíes, un califato chií ismailí procedente del norte de África, lo conquistaron y fundaron una nueva capital: al-Qahira, 'la Victoriosa', el actual El Cairo. Bajo los fatimíes (969-1171), Egipto vivió un esplendor extraordinario: se convirtió en el centro de un imperio comercial que dominaba las rutas del mar Rojo, y se fundó la mezquita y universidad de al-Azhar, todavía hoy una de las máximas autoridades del islam suní. A los fatimíes los sucedió Saladino (Salah al-Din), el gran adalid contra los cruzados, que restauró el islam suní y fundó la dinastía ayubí, y mandó construir la imponente Ciudadela de El Cairo.

En 1250, un giro insólito llevó al poder a los mamelucos: soldados esclavos de origen turco y circasiano, comprados de niños, convertidos al islam y entrenados como una casta militar de élite, que se hicieron con el gobierno. El sultanato mameluco (1250-1517) dio a Egipto uno de sus períodos más brillantes y también más violentos. Los mamelucos frenaron en seco la expansión mongola en la batalla de Ain Yalut (1260) —una de las pocas grandes derrotas de los mongoles— y expulsaron a los últimos cruzados de Tierra Santa. Convirtieron a El Cairo en la mayor y más rica ciudad del mundo islámico, llenándola de mezquitas, madrazas y mercados como el bazar de Jan el-Jalili. Su poder se sostenía en el lucrativo comercio de especias entre la India y Europa, pero ese mismo comercio se derrumbó cuando los portugueses abrieron la ruta marítima hacia Asia por el cabo de Buena Esperanza, debilitando a un régimen que en 1517 sería barrido por un imperio aún mayor.

https://en.wikipedia.org/wiki/Muslim_conquest_of_Egypthttps://en.wikipedia.org/wiki/Fatimid_Caliphatehttps://en.wikipedia.org/wiki/Mamluk_Sultanatehttps://www.worldhistory.org/Mamluk/https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Islamic_Egypt

El dominio otomano, Napoleón y Mehmet Alí

En 1517, el sultán otomano Selim I derrotó a los mamelucos y anexó Egipto al Imperio otomano, del que sería provincia durante casi tres siglos. El país pasó a un segundo plano: gobernado por un bajá enviado desde Estambul, pero en la práctica dominado por la vieja casta mameluca, que sobrevivió como aristocracia militar y disputó el poder real. La economía se estancó y Egipto dejó de ser el gran cruce comercial que había sido, aunque siguió aportando trigo y tributos a la Sublime Puerta.

El sacudón llegó desde Europa. En 1798, Napoleón Bonaparte desembarcó en Egipto con un ejército y un cuerpo de más de un centenar de sabios, con la intención de cortar la ruta británica hacia la India. Militarmente la expedición fracasó —la flota francesa fue destruida por Nelson en Abukir y Napoleón acabó abandonando a sus tropas—, pero tuvo consecuencias culturales enormes. Los sabios franceses estudiaron sistemáticamente el país y publicaron la monumental Description de l'Égypte, que despertó en Europa la fascinación por el antiguo Egipto (la 'egiptomanía'). Y en 1799, cerca de la ciudad de Rashid, unos soldados hallaron la piedra de Rosetta, una estela con un mismo decreto escrito en jeroglífico, demótico y griego. Gracias a ella, el francés Jean-François Champollion logró en 1822 descifrar los jeroglíficos, resucitando una civilización muda desde hacía milenios. La piedra, capturada por los británicos, se exhibe desde entonces en el Museo Británico, y Egipto reclama su devolución.

Del caos que dejó la retirada francesa emergió una figura decisiva: Mehmet Alí (Muhammad Ali), un oficial de origen albanés del ejército otomano que se hizo con el poder en 1805 y, tras eliminar a los mamelucos en una célebre matanza en la Ciudadela (1811), se proclamó virrey (jedive) casi independiente. Considerado el fundador del Egipto moderno, emprendió una modernización acelerada y autoritaria: creó un ejército de reclutas al estilo europeo, industrias, escuelas y misiones de estudiantes a Francia, e impuso el monocultivo del algodón para la exportación. Su ambición lo llevó a conquistar Sudán, Arabia, Creta y a invadir la propia Siria otomana, poniendo en jaque al sultán, hasta que las potencias europeas —temerosas de que desmembrara el Imperio otomano— lo obligaron en 1840 a retirarse a cambio del gobierno hereditario de Egipto para su dinastía, que reinaría hasta 1952.

https://en.wikipedia.org/wiki/Egypt_Eyalethttps://en.wikipedia.org/wiki/French_campaign_in_Egypt_and_Shttps://en.wikipedia.org/wiki/Rosetta_Stonehttps://en.wikipedia.org/wiki/Muhammad_Ali_of_Egypthttps://www.britannica.com/biography/Muhammad-Ali-pasha-and-

El canal de Suez y la ocupación británica

El siglo XIX consolidó a Egipto como una autonomía en órbita otomana, cada vez más abierta —y endeudada— a Europa. El proyecto que definió su destino fue el canal de Suez: una vía de 160 kilómetros que unía el Mediterráneo con el mar Rojo y acortaba drásticamente la ruta marítima entre Europa y Asia. Impulsado por el francés Ferdinand de Lesseps y construido con una durísima mano de obra egipcia, el canal se inauguró con enorme fasto en noviembre de 1869 bajo el jedive Ismail, un gobernante modernizador y megalómano que llenó Egipto de ferrocarriles, ópera y obras públicas, pero que arruinó las finanzas del país.

La deuda fue la puerta de entrada del imperialismo. Al borde de la quiebra, Ismail tuvo que vender en 1875 su paquete de acciones del canal a Gran Bretaña, y en 1876 las potencias europeas impusieron un control financiero directo sobre Egipto. El resentimiento nacional cristalizó en la revuelta del coronel Ahmed Urabi, con el lema 'Egipto para los egipcios'. Con el pretexto de restablecer el orden y proteger el canal, Gran Bretaña invadió el país en 1882, bombardeó Alejandría y derrotó a Urabi en la batalla de Tel el-Kebir. Comenzaba así una ocupación británica que, con distintos ropajes legales, se prolongaría durante décadas.

Durante el llamado 'protectorado velado' (1882-1914), Egipto siguió siendo formalmente una provincia otomana con su jedive, pero el poder real lo ejercía el cónsul británico. Al estallar la Primera Guerra Mundial, y como el Imperio otomano se alió con Alemania, Gran Bretaña rompió el vínculo con Estambul y declaró en 1914 un protectorado formal sobre Egipto, deponiendo al jedive e imponiendo un sultán títere. La guerra —con requisas, trabajos forzados y penurias— agravó el descontento. En 1919 estalló una revolución nacional dirigida por el partido Wafd de Saad Zaghlul, con huelgas y protestas masivas reprimidas con dureza. La presión obligó a Londres a ceder: en febrero de 1922, Gran Bretaña declaró unilateralmente el fin del protectorado y reconoció a Egipto como reino independiente bajo el rey Fuad I. Fue, sin embargo, una independencia incompleta: Gran Bretaña se reservó el control de la defensa, las comunicaciones, la protección de extranjeros y, sobre todo, del canal de Suez.

https://en.wikipedia.org/wiki/Suez_Canalhttps://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Egypt_under_the_Brihttps://en.wikipedia.org/wiki/%C6%BBUrabi_revolthttps://en.wikipedia.org/wiki/Egyptian_revolution_of_1919https://www.britannica.com/place/Egypt/British-occupation-an

De la revolución de Nasser al Egipto actual

El reino independiente de 1922 fue frágil y estuvo marcado por el tira y afloja entre el rey, el partido Wafd y una Gran Bretaña que seguía tutelando la política y ocupando la zona del canal. La derrota árabe en la primera guerra contra el recién creado Estado de Israel (1948) y la corrupción de la corte desprestigiaron al rey Faruk. El 23 de julio de 1952, un grupo de oficiales jóvenes, los Oficiales Libres, dio un golpe de Estado que forzó la abdicación de Faruk y, en 1953, abolió la monarquía y proclamó la república. La figura fuerte del nuevo régimen fue el coronel Gamal Abdel Nasser, que asumió la presidencia y se convirtió en el gran líder del nacionalismo árabe.

Nasser encarnó una época. En 1956 nacionalizó el canal de Suez —hasta entonces en manos anglofrancesas— para financiar la gran presa de Asuán, lo que provocó una invasión conjunta de Gran Bretaña, Francia e Israel (la crisis de Suez o guerra del Sinaí). Militarmente Egipto sufrió reveses, pero la presión de Estados Unidos y la Unión Soviética obligó a los invasores a retirarse, y Nasser salió convertido en héroe de todo el mundo árabe y del Tercer Mundo, y en referente del movimiento de países no alineados. Impulsó reformas agrarias, industrialización estatal, panarabismo (llegó a fusionar Egipto con Siria en la efímera República Árabe Unida) y la construcción de la presa alta de Asuán con ayuda soviética, que dio energía y control de las crecidas, pero también obligó a trasladar templos como Abu Simbel para salvarlos de las aguas del lago Nasser. Su gran fracaso fue militar: la aplastante derrota árabe en la guerra de los Seis Días (1967), en la que Israel ocupó todo el Sinaí.

Muerto Nasser en 1970, su sucesor Anwar el-Sadat cambió el rumbo: lanzó la guerra de octubre de 1973 (guerra del Yom Kipur) para recuperar el orgullo y el Sinaí, giró de la órbita soviética a la estadounidense, liberalizó la economía y, en un paso histórico y muy controvertido en el mundo árabe, firmó la paz con Israel en los acuerdos de Camp David (1978-1979), que le devolvieron el Sinaí pero le costaron el aislamiento regional y, en 1981, la vida: fue asesinado por islamistas radicales. Le siguió Hosni Mubarak, que gobernó con mano dura durante casi treinta años hasta que la Primavera Árabe de 2011 lo derribó con multitudinarias protestas en la plaza Tahrir de El Cairo. Tras un breve y turbulento gobierno del islamista Mohamed Morsi, el ejército tomó de nuevo el poder en 2013 con el general Abdelfatah al-Sisi, presidente desde entonces. El Egipto de hoy, con más de cien millones de habitantes, es el país árabe más poblado y una potencia cultural del mundo islámico, que sigue viviendo, como hace cinco mil años, apretado contra su Nilo y volcado a la vez sobre su prodigioso pasado y sus desafíos presentes.

https://en.wikipedia.org/wiki/Egyptian_revolution_of_1952https://en.wikipedia.org/wiki/Gamal_Abdel_Nasserhttps://en.wikipedia.org/wiki/Suez_Crisishttps://en.wikipedia.org/wiki/Egyptian_revolution_of_2011https://www.britannica.com/place/Egypt/The-revolution-and-th

🗺️ Historia por provincia / estado

El Cairo y el norte
Ver su historia →
El Mar Rojo y el Sinaí
Ver su historia →
El Valle del Nilo: Luxor y Asuán
Ver su historia →
El desierto y los oasis
Ver su historia →

📚 Bibliografía

← Volver a la guía de Egipto