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Historia · Egipto

Historia de El desierto y los oasis

El Desierto Occidental y la vida en los oasis

Más allá de la estrecha franja verde del Nilo, el 95 por ciento del territorio egipcio es desierto. Al oeste del río se extiende el Desierto Occidental, la porción egipcia del gran Sáhara, una inmensidad de arena, roca y mesetas donde la vida solo es posible en los oasis: depresiones del terreno donde el agua subterránea aflora y permite el cultivo. Una cadena de estos oasis —Jariyá, Dajla, Farafra, Baharía y, más al norte y aislado, Siwa— ha estado habitada desde la prehistoria y funcionó en la Antigüedad como escala de las rutas caravaneras que unían el valle del Nilo con Libia y con el África subsahariana.

Estos oasis tuvieron un papel propio en la historia egipcia: fueron productores de vino, dátiles y grano, lugares de destierro para funcionarios y opositores, y puntos de control de las fronteras del desierto. En época romana y cristiana albergaron guarniciones, templos y comunidades monásticas. Su relativo aislamiento preservó tradiciones, arquitecturas de adobe y modos de vida particulares. En el Desierto Occidental se encuentran además paisajes extraordinarios como el Desierto Blanco, con sus formaciones de tiza esculpidas por el viento, y yacimientos de fósiles y de restos prehistóricos que documentan un Sáhara que, hace miles de años, fue verde y habitado.

https://en.wikipedia.org/wiki/Western_Desert_(Egypt)https://en.wikipedia.org/wiki/Oasishttps://en.wikipedia.org/wiki/White_Desert_(Egypt)

Siwa: un oasis bereber en el corazón del Sáhara

En el rincón noroccidental de Egipto, cerca de la frontera con Libia y a cientos de kilómetros del Nilo, el oasis de Siwa es el más remoto y singular del país. Rodeado de palmerales, lagos salados y manantiales, ha permanecido tan aislado durante siglos que conservó una identidad cultural propia, distinta del resto de Egipto: sus habitantes son en su mayoría bereberes (amazigh) y hablan el siwi, la única lengua bereber que se habla en Egipto, emparentada con las del Magreb y no con el árabe. Esa singularidad hace de Siwa una excepción etnográfica dentro del mundo árabe egipcio.

El corazón antiguo del oasis es Shali, una ciudadela de adobe y sal (kershef) hoy en gran parte en ruinas, abandonada tras unas lluvias torrenciales excepcionales. La economía tradicional gira en torno a los dátiles, las aceitunas y los manantiales, y la sociedad siwí conserva costumbres propias y una fuerte cohesión comunitaria. Alrededor se abren paisajes espectaculares de dunas del Gran Mar de Arena, lagunas saladas y fuentes termales, que han hecho de Siwa un destino de turismo de naturaleza y desierto, valorado precisamente por su carácter apartado y auténtico.

https://en.wikipedia.org/wiki/Siwa_Oasishttps://en.wikipedia.org/wiki/Siwi_languagehttps://en.wikipedia.org/wiki/Berbers

El oráculo de Amón y la visita de Alejandro

Siwa fue famosa en toda la Antigüedad por su oráculo del dios Amón, uno de los más prestigiosos del mundo mediterráneo, cuyo santuario se alzaba en la aldea de Aghurmi. A él acudían consultantes desde Grecia, y su fama era tal que se le atribuía autoridad comparable a la de Delfos. El episodio más célebre ligado al oráculo es la peregrinación de Alejandro Magno en el 331 a.C.: tras fundar Alejandría, el conquistador macedonio atravesó el desierto hasta Siwa para consultar al dios, y según la tradición los sacerdotes lo saludaron como hijo de Amón, un reconocimiento que reforzó su carácter divino y su legitimidad como faraón.

Los restos del templo del oráculo y de otros santuarios de época faraónica y ptolemaica siguen en pie en el oasis, testimonio de que este rincón perdido del desierto estuvo conectado con las grandes corrientes religiosas y políticas del Mediterráneo antiguo. Siwa muestra así una faceta poco conocida de Egipto: la de un país cuya influencia se extendía mucho más allá del valle del Nilo, hasta los confines del desierto, y la de una cultura, la bereber, que aporta una capa distinta a la identidad egipcia, mayoritariamente árabe pero más diversa de lo que a primera vista parece.

https://en.wikipedia.org/wiki/Siwa_Oasishttps://en.wikipedia.org/wiki/Temple_of_the_Oracle_(Siwa)https://www.worldhistory.org/article/1300/alexander-the-grea

El desierto como frontera, recurso y futuro

Durante la mayor parte de la historia egipcia, el desierto fue a la vez amenaza y refugio: barrera que protegía al valle de invasores, cantera de piedra y minerales, y ruta peligrosa de caravanas. En el siglo XX se convirtió también en campo de batalla: el Desierto Occidental, cerca de la frontera libia, fue escenario de las campañas norteafricanas de la Segunda Guerra Mundial, con la célebre batalla de El Alamein (1942), en la costa mediterránea, donde las tropas británicas frenaron el avance del Afrika Korps alemán hacia Egipto y el canal de Suez.

Hoy el desierto egipcio vive una transformación acelerada. Bajo sus arenas se hallan los grandes yacimientos de petróleo y gas que sostienen buena parte de la economía nacional, y el Estado impulsa ambiciosos proyectos de 'conquista del desierto': nuevas ciudades, regadíos que buscan ganar tierra cultivable al Sáhara y una Nueva Capital Administrativa levantada en el desierto al este de El Cairo. Para un país donde más de cien millones de personas se apiñan en apenas el cinco por ciento del territorio, el desierto y sus oasis dejaron de ser solo un vacío para convertirse en la gran reserva —de espacio, de recursos y de futuro— sobre la que Egipto proyecta buena parte de sus esperanzas.

https://en.wikipedia.org/wiki/Western_Desert_(Egypt)https://en.wikipedia.org/wiki/Second_Battle_of_El_Alameinhttps://en.wikipedia.org/wiki/New_Administrative_Capitalhttps://en.wikipedia.org/wiki/Geography_of_Egypt

Beduinos, bereberes y la otra cara de Egipto

El Egipto de los oasis y el desierto revela una diversidad humana que el tópico de la 'tierra de los faraones' suele ocultar. Junto a la abrumadora mayoría de egipcios árabes del valle y el delta conviven los bereberes de Siwa, con su lengua y sus costumbres propias; las tribus beduinas del Desierto Occidental y del Sinaí, seminómadas y de fuerte identidad; los nubios del sur, muchos desplazados por la presa de Asuán; y la minoría cristiana copta, heredera directa de los antiguos egipcios cristianizados. Esa pluralidad, no siempre reconocida por el discurso nacional, forma parte del tejido real del país.

Estas comunidades del margen han mantenido a menudo una relación tensa con el Estado central, que las percibió como periféricas y tardó en integrarlas en el reparto del desarrollo. Pero son también depositarias de saberes antiquísimos sobre cómo vivir en el desierto: la gestión del agua de los manantiales, la orientación por las rutas del Sáhara, la arquitectura de tierra que aísla del calor. Conocer el Egipto de los oasis y las arenas —Siwa y sus palmerales, las dunas del Gran Mar de Arena, los pueblos de adobe— es asomarse a la otra cara de un país inmenso que es mucho más que su río, y comprender que la civilización nacida hace cinco mil años a orillas del Nilo sigue conviviendo con mundos culturales muy distintos.

https://en.wikipedia.org/wiki/Demographics_of_Egypthttps://en.wikipedia.org/wiki/Berbershttps://en.wikipedia.org/wiki/Bedouinhttps://en.wikipedia.org/wiki/Copts

📍 Destinos de El desierto y los oasis

Oasis De Siwa

📚 Bibliografía

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