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Historia de Viena y el este (Baja Austria)

De Vindobona a la residencia de los Habsburgo

Viena nació romana. Sobre el Danubio, en el borde del limes, los romanos levantaron el campamento legionario de Vindobona y su ciudad civil, un enclave de frontera donde —según la tradición— murió el emperador Marco Aurelio en el año 180. Tras la caída de Roma y siglos de oscuridad, la ciudad resurgió en la Edad Media: los duques Babenberg trasladaron aquí su residencia en el siglo XII, la amurallaron y la convirtieron en un centro comercial del Danubio. En 1155, Enrique II Jasomirgott fijó su corte en Viena, y poco después se levantó el primer gran templo de la ciudad.

Con la llegada de los Habsburgo en el siglo XIII, Viena se afianzó como capital de sus dominios. La catedral de San Esteban (Stephansdom), con su inconfundible tejado de tejas de colores y su alta torre gótica, se convirtió en el símbolo de la ciudad y en panteón simbólico del país. Universidad desde 1365, sede episcopal, plaza mercantil y militar, Viena creció como cabeza de un conglomerado de tierras cada vez más vasto, aunque durante siglos fue también una ciudad de frontera, expuesta a la amenaza que venía del este.

Esa amenaza tenía nombre: el Imperio otomano. Viena resistió los dos grandes sitios turcos de 1529 y 1683, y de esa condición de bastión de la cristiandad extrajo buena parte de su identidad. Tras la victoria de 1683 y el retroceso otomano, la ciudad pudo por fin expandirse más allá de sus murallas y entrar en su época de mayor esplendor: la del barroco imperial, cuando los Habsburgo, convertidos en gran potencia, decidieron darle a su capital un rostro a la altura de su ambición.

https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Viennahttps://en.wikipedia.org/wiki/Vindobona

La capital imperial: el barroco, Schönbrunn y la Ringstrasse

Liberada del cerco otomano, Viena se transformó en una de las grandes capitales barrocas de Europa. La aristocracia y la corte compitieron en levantar palacios: el príncipe Eugenio de Saboya construyó el Belvedere, y los Habsburgo ampliaron su residencia de invierno, el Hofburg, y erigieron a las puertas de la ciudad su gran palacio de verano, Schönbrunn. Concebido a imitación de Versalles y culminado bajo María Teresa, Schönbrunn, con sus 1.441 habitaciones, sus jardines, la Gloriette en lo alto de la colina y el zoológico más antiguo del mundo (fundado en 1752), fue el escenario de la vida cortesana de la dinastía; allí jugó de niño Mozart ante María Teresa y allí residió y murió Francisco José. Hoy es Patrimonio de la Humanidad y el monumento más visitado de Austria.

El segundo gran rostro de Viena es la Ringstrasse. En 1857, Francisco José ordenó demoler las viejas murallas y abrir en su lugar un majestuoso bulevar circular, el Ring, que se jalonó en las décadas siguientes de edificios monumentales: la Ópera Estatal, el Parlamento neogriego, el Ayuntamiento neogótico, los grandes museos gemelos, el Burgtheater, la universidad. Aquel anillo de piedra fue el gran escenario del orgullo imperial y de la burguesía liberal que hizo de la Viena del siglo XIX una metrópoli europea.

A comienzos del siglo XX, esa Viena fue el laboratorio cultural del que salieron Freud, Klimt, Schnitzler, Mahler y Wittgenstein, y también la ciudad del alcalde antisemita Karl Lueger, a quien admiró el joven Hitler. Capital de un imperio de cincuenta millones de habitantes hasta 1918, Viena quedó luego convertida en la desmesurada cabeza de una pequeña república. Pero su patrimonio imperial —los palacios, el Ring, los cafés, la música— sigue definiéndola: es la herencia de los siglos en que fue una de las capitales del mundo.

https://whc.unesco.org/en/list/786/https://en.wikipedia.org/wiki/Ringstra%C3%9Fe

La Viena Roja y la guerra civil de 1934

Tras el hundimiento del imperio en 1918, Viena vivió uno de los experimentos sociales más audaces de la Europa de entreguerras: la "Viena Roja" (Rotes Wien). Entre 1919 y 1934, la ciudad —convertida en un Land autónomo gobernado por los socialdemócratas— llevó a cabo una política municipal pionera. Con los impuestos a los ricos y al lujo se financió un ambicioso programa de vivienda social: enormes bloques de apartamentos obreros, con patios, lavaderos, jardines de infancia, bibliotecas y consultorios, de los que el más famoso es el Karl-Marx-Hof, un edificio de más de un kilómetro de longitud. Se crearon servicios de salud, educación y bienestar que hicieron de Viena un modelo admirado por la izquierda de todo el mundo.

Pero la Viena Roja chocaba de frente con la Austria conservadora y católica que dominaba las provincias y el gobierno federal. La tensión entre la izquierda socialdemócrata y la derecha, cada una con sus milicias armadas —la Schutzbund socialista y la Heimwehr de derecha—, envenenó la Primera República. La crisis económica de 1929 agravó todo, y en 1933 el canciller Dollfuss suspendió el Parlamento e instauró un régimen autoritario.

El choque final llegó en febrero de 1934. El 12 de febrero, un registro policial en busca de armas en una sede socialdemócrata de Linz desencadenó una insurrección obrera que se extendió a Viena y otras ciudades industriales. Durante cuatro días, el ejército y la Heimwehr bombardearon con artillería los bloques de vivienda obrera —incluido el Karl-Marx-Hof— donde resistían los milicianos socialistas. La breve guerra civil dejó centenares de muertos y terminó con la derrota de la izquierda: se prohibió el Partido Socialdemócrata, se ejecutó a varios de sus líderes y se enterró la Viena Roja. Meses después, en julio, los nazis austríacos asesinaban a Dollfuss. La república se encaminaba hacia el abismo del Anschluss.

https://en.wikipedia.org/wiki/Red_Viennahttps://en.wikipedia.org/wiki/Austrian_Civil_War

El Danubio y el valle del Wachau

Aguas arriba de Viena, el Danubio atraviesa la Baja Austria dibujando uno de los paisajes fluviales más bellos de Europa: el valle del Wachau, un tramo de unos 35 kilómetros entre las ciudades de Melk y Krems, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2000. Aquí el río discurre encajonado entre colinas cubiertas de viñedos y terrazas de piedra, salpicadas de pueblos medievales, castillos, ruinas y monasterios. Es una de las regiones vinícolas más antiguas de Austria, célebre por sus vinos blancos —el Grüner Veltliner y el Riesling— y por sus damascos.

El Wachau es también un corredor cargado de historia. En su extremo occidental se alza la abadía benedictina de Melk, un colosal monasterio barroco encaramado sobre un peñasco que domina el río, fundado sobre una antigua residencia de los Babenberg y reconstruido en el siglo XVIII como una de las cumbres del barroco centroeuropeo, con su iglesia dorada y su magnífica biblioteca. Aguas abajo, la abadía de Göttweig corona otra colina, y la ciudad de Krems conserva un casco medieval de calles empinadas y puertas antiguas. En el pueblo de Dürnstein, sobre las ruinas de un castillo, estuvo preso a fines del siglo XII el rey inglés Ricardo Corazón de León, capturado cuando regresaba de las Cruzadas.

En estas orillas se han hallado, además, algunos de los vestigios más antiguos del arte europeo: la Venus de Willendorf, una pequeña estatuilla de piedra caliza de unos 30.000 años de antigüedad, fue descubierta en 1908 en el Wachau y es hoy una de las piezas más célebres de la prehistoria mundial, custodiada en el Museo de Historia Natural de Viena. Del Paleolítico a los monasterios barrocos, el Danubio austríaco condensa en pocos kilómetros milenios de historia.

https://whc.unesco.org/en/list/970/https://en.wikipedia.org/wiki/Wachau

Linz, el pasado nazi y Mauthausen

Linz, tercera ciudad de Austria, se extiende a orillas del Danubio, aguas arriba de Viena. Antigua plaza comercial romana (Lentia) y medieval, fue durante siglos una tranquila ciudad provincial; en ella pasó sus años de estudiante Adolf Hitler, que siempre la consideró su "ciudad natal" sentimental. Ese vínculo personal tuvo consecuencias sombrías. Durante el Tercer Reich, Hitler designó a Linz como una de las cinco "ciudades del Führer" (Führerstädte) y proyectó convertirla en la gran capital cultural del Reich, destinada a eclipsar a Viena, con avenidas monumentales, museos y un gigantesco "Führermuseum" que debía albergar el arte saqueado en toda Europa. El proyecto, previsto para 1950, no llegó a construirse; casi lo único que se levantó fue el puente de los Nibelungos sobre el Danubio.

Parte de la piedra de aquellas obras salió de un lugar de espanto. A pocos kilómetros de Linz, los nazis instalaron en 1938 el campo de concentración de Mauthausen, junto a una cantera de granito. Mauthausen y su red de subcampos fueron un campo de trabajo esclavo de la categoría más dura, donde los prisioneros eran obligados a extraer y acarrear bloques de granito subiendo los 186 escalones de la "escalera de la muerte". De sus aproximadamente 190.000 prisioneros murió cerca de la mitad. Hoy el sitio es un memorial nacional, un lugar de duelo y de educación que se visita con recogimiento; su conservación es parte del compromiso austríaco con la memoria de las víctimas del nacionalsocialismo.

Tras la guerra, Linz se reconstruyó como una ciudad industrial —siderurgia y química— y, en las últimas décadas, ha reelaborado activamente su pasado y reinventado su identidad. Hoy es un reconocido centro de arte y tecnología: alberga el festival y museo Ars Electronica, dedicado al arte digital, y el Lentos, museo de arte moderno junto al río. Capital Europea de la Cultura en 2009, Linz encarna el tránsito de una ciudad marcada por la sombra del nazismo a un polo de creatividad contemporánea que no oculta su historia, sino que la afronta.

https://en.wikipedia.org/wiki/F%C3%BChrermuseumhttps://en.wikipedia.org/wiki/Mauthausen_concentration_camp

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📚 Bibliografía

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