Viajá con Gus
InicioAustriaHistoria
Historia del país

Historia de Austria

Saltá a lo que buscás

Hallstatt: la primera Edad del Hierro europea

Pocos países pueden decir que un capítulo entero de la prehistoria europea lleva el nombre de uno de sus pueblos. La cultura de Hallstatt —así llamada por la aldea homónima a orillas de un lago del Salzkammergut, al sudeste de Salzburgo— designa la gran civilización del final de la Edad del Bronce y la primera Edad del Hierro de Europa central y occidental, entre los siglos XII y VI a.C. aproximadamente. Su riqueza no venía del hierro, sino de un tesoro más humilde y más valioso: la sal. En las montañas sobre Hallstatt se explotaban desde hacía milenios unas minas de sal —el llamado "oro blanco", indispensable para conservar los alimentos— cuyos túneles conservan hasta herramientas y ropas de madera y cuero de la Edad del Bronce. De aquella prosperidad da testimonio una necrópolis con más de mil tumbas, muchas de ellas con ajuares suntuosos de bronce, hierro, ámbar y marfil que revelan una sociedad jerarquizada y conectada por el comercio con el Mediterráneo.

Sobre ese sustrato se desplegaron los celtas. Desde el siglo V a.C., con la cultura de La Tène, los pueblos celtas estructuraron el territorio y hacia el siglo II a.C. fundaron el reino de Nórico (Noricum), una confederación de tribus centrada en los Alpes orientales, en torno a la actual Carintia y Estiria. Nórico debía su fama y su fortuna a un recurso codiciado en todo el mundo antiguo: un hierro de altísima calidad, el ferrum noricum, exportado a Roma para forjar las mejores armas. Las relaciones entre el reino celta y la República romana fueron tan estrechas que Nórico funcionó durante décadas como aliado comercial y político antes de ser absorbido.

La cultura de Hallstatt y el reino de Nórico convirtieron a este rincón alpino en uno de los focos de la Europa protohistórica: un cruce de rutas de la sal, del hierro y del ámbar que unía el Mediterráneo con el norte del continente. Cuando Roma llegó, no encontró un vacío, sino una civilización milenaria asentada sobre la minería, el comercio y una notable pericia metalúrgica.

en.wikipedia.org · Hallstatt culturebritannica.com · Hallstatt culture

Roma en el Danubio: Nórico, Carnuntum y Vindobona

Hacia el año 15 a.C., bajo el emperador Augusto, Roma incorporó pacíficamente el reino de Nórico y avanzó sobre los Alpes orientales. El territorio de la actual Austria quedó repartido entre tres provincias: Nórico y Recia al oeste, y Panonia al este. La gran línea defensiva del Imperio, el limes, corría a lo largo del Danubio, y sobre ese río se levantó una cadena de campamentos legionarios y ciudades que aún hoy sostienen la geografía urbana austríaca. Entre ellos, dos nombres destacan sobre los demás.

El primero es Carnuntum, capital de la Panonia Superior, un enorme complejo militar y civil a orillas del Danubio, al este de la actual Viena. Con sus campamentos, su ciudad civil, su anfiteatro y sus decenas de miles de habitantes, Carnuntum fue durante siglos el corazón romano de la región: allí el emperador filósofo Marco Aurelio pasó temporadas y redactó parte de sus Meditaciones durante las guerras contra los pueblos germánicos, y allí, en el año 308, se reunió la conferencia imperial que intentó salvar la tetrarquía. El segundo nombre es Vindobona, un campamento legionario y su ciudad anexa que dieron origen a Viena: en ese asentamiento del Danubio, según la tradición, murió el propio Marco Aurelio en el año 180.

La presencia romana dejó calzadas, murallas, viñedos —los romanos introdujeron o difundieron la viticultura en el Danubio— y el trazado de ciudades como Juvavum (Salzburgo), Brigantium (Bregenz) o Lauriacum (Enns/Lorch). Cuando el Imperio de Occidente se desmoronó en el siglo V, las tierras del Danubio se vaciaron y se poblaron de nuevos pueblos; pero el sustrato romano —la red de ciudades, la latinidad, el cristianismo incipiente— nunca desapareció del todo bajo lo que vendría después.

en.wikipedia.org · Noricumen.wikipedia.org · Carnuntum

Bávaros, Carlomagno y los Babenberg: el nacimiento de Ostarrîchi

Tras la caída de Roma, las tierras del Danubio fueron ocupadas por pueblos germánicos y eslavos y, sobre todo, por los bávaros, que colonizaron el valle y difundieron el cristianismo desde obispados como el de Salzburgo. En el siglo VIII, Carlomagno sometió a los bávaros e integró la región en su imperio, creando en la frontera oriental una marca militar frente a los ávaros y, más tarde, frente a los magiares (húngaros). Aquella zona de frontera, la "marca del este" (Marcha orientalis), es el embrión del país. La derrota de los magiares por Otón I en la batalla del Lechfeld (955) estabilizó la frontera y permitió reorganizar la marca.

En el año 976, el emperador Otón II entregó esa marca oriental a Leopoldo I de Babenberg, iniciando una dinastía que gobernaría Austria durante casi tres siglos. El nombre mismo del país nació en esos años: en un documento imperial del 996 aparece por primera vez la forma Ostarrîchi ("reino del este"), antepasado directo de Österreich. Los Babenberg fueron desplazando su centro de poder río abajo hasta fijar su residencia en Viena, fomentaron los monasterios —Melk, Klosterneuburg, Heiligenkreuz—, fundaron ciudades y convirtieron la marca fronteriza en un territorio próspero. En 1156, el Privilegium Minus elevó Austria de marca a ducado, con amplios privilegios de autonomía: un hito jurídico que consolidó su identidad dentro del Sacro Imperio.

Bajo los últimos Babenberg, Austria vivió un florecimiento cortesano y cultural; en su corte, según la tradición, se compuso hacia el 1200 el Cantar de los Nibelungos. Pero la dinastía se extinguió en 1246, cuando el duque Federico II murió sin herederos en una batalla contra los húngaros. Se abrió entonces una crisis sucesoria —el llamado Interregno— en la que el poderoso rey Otakar II de Bohemia se apoderó de Austria. Ese vacío de poder sería la oportunidad de una familia hasta entonces menor, procedente de la actual Suiza: los Habsburgo.

habsburger.net · Babenberg legacyen.wikipedia.org · Margraviate of Austria

Los Habsburgo: de un conde pobre al imperio por matrimonio

En 1273, los príncipes electores del Sacro Imperio eligieron rey a un conde de rango modesto, Rodolfo de Habsburgo, precisamente porque lo creían débil y manejable. Se equivocaron. Rodolfo I enfrentó al todopoderoso Otakar II de Bohemia, que se negaba a reconocerlo y ocupaba Austria, y lo derrotó y mató en la batalla de Marchfeld, cerca de Viena, en 1278. En 1282, Rodolfo invistió a sus hijos con los ducados de Austria y Estiria: es el acto fundacional de más de seis siglos de dominio de los Habsburgo sobre Austria, que no terminaría hasta 1918.

Durante los siglos siguientes, los Habsburgo consolidaron y ampliaron sus tierras con una habilidad legendaria para casarse bien. La frase que resume su estrategia —"Bella gerant alii, tu felix Austria nube": que otros hagan la guerra; tú, feliz Austria, cásate— no es un mito: los enlaces matrimoniales les fueron sumando coronas. El emperador Maximiliano I casó a su hijo con la heredera de Castilla y Aragón, y de ese matrimonio nació Carlos, que en 1519 fue elegido emperador como Carlos V y reunió bajo su cetro España y sus colonias americanas, los Países Bajos, el sur de Italia y las tierras austríacas: un imperio "en el que no se ponía el sol". Al abdicar, Carlos dividió la herencia: la rama española por un lado, y por el otro la austríaca, encabezada por su hermano Fernando I, que además de las tierras alpinas heredó las coronas de Bohemia y de Hungría en 1526.

Desde entonces, los Habsburgo austríacos monopolizaron casi sin interrupción la corona imperial y gobernaron un conglomerado de reinos y ducados de lenguas y pueblos diversos, unidos solo por la persona del soberano. Ese sello —una dinastía que crece por herencia y matrimonio, que gobierna a la vez alemanes, checos, húngaros, italianos, croatas y polacos— definiría a Austria hasta el siglo XX. Y en Viena, su capital, esa monarquía habría de librar las batallas que decidieron el destino de Europa central: primero, contra el Imperio otomano.

habsburger.net · Rudolf i decisive battleen.wikipedia.org · Habsburg monarchy

Los dos sitios otomanos de Viena (1529 y 1683)

Durante siglo y medio, Viena fue el bastión que detuvo la expansión otomana en Europa central. Tras aplastar al reino de Hungría en la batalla de Mohács (1526), el sultán Solimán el Magnífico avanzó sobre las tierras de los Habsburgo. En el otoño de 1529 puso sitio a Viena con un ejército que las fuentes cifran por encima de los 100.000 hombres, frente a una guarnición de apenas unos 20.000 defensores al mando del veterano Niklas von Salm. El sitio, iniciado el 27 de septiembre, duró poco más de dos semanas: las lluvias, la falta de artillería pesada, la resistencia de las murallas y la llegada del invierno obligaron a Solimán a retirarse el 15 de octubre. Viena había resistido, pero la amenaza no desapareció.

El segundo asalto, más de siglo y medio después, fue aún más dramático. En julio de 1683, un enorme ejército otomano al mando del gran visir Kara Mustafá sitió Viena durante dos meses; la ciudad, defendida por Ernst Rüdiger von Starhemberg, quedó al borde del colapso por el hambre, la enfermedad y las minas que socavaban sus murallas. La salvación llegó el 12 de septiembre de 1683, cuando un ejército de socorro imperial y polaco, comandado por el rey Juan III Sobieski de Polonia, descendió desde las colinas del Kahlenberg y aplastó a los sitiadores en la batalla de Viena, con una de las mayores cargas de caballería de la historia, la de los húsares alados polacos.

La derrota otomana de 1683 marcó un punto de inflexión. Los turcos no volverían a amenazar Viena, y en las décadas siguientes las tropas imperiales —al mando del brillante general Eugenio de Saboya, vencedor en Zenta (1697) y Belgrado (1717)— reconquistaron Hungría y empujaron la frontera hacia los Balcanes. Austria emergió de aquellas guerras convertida en una gran potencia. La huella cultural del episodio persiste incluso en la leyenda: se dice que el café —los sacos abandonados por el ejército otomano— y el croissant (el kipferl con forma de media luna) nacieron en la Viena liberada de 1683, mito que la ciudad cultiva con gusto.

en.wikipedia.org · Battle of Viennabritannica.com · Siege of Vienna 1683

Contrarreforma, María Teresa y José II

El siglo XVII austríaco estuvo marcado por la Contrarreforma: los Habsburgo, campeones del catolicismo, impusieron con dureza la vuelta a Roma en sus territorios, expulsaron o convirtieron a los protestantes y encomendaron a los jesuitas la recatolización. La Guerra de los Treinta Años (1618-1648), desencadenada por la revuelta protestante de Bohemia contra el emperador, asoló Europa central; su desenlace consolidó el poder de la dinastía sobre unas tierras hereditarias plenamente católicas. De aquella victoria confesional nació también el esplendor del barroco austríaco: las iglesias, los monasterios y los palacios que aún hoy definen el paisaje del país, desde la abadía de Melk hasta el palacio del Belvedere.

El gran giro llegó en el siglo XVIII con María Teresa, que gobernó de 1740 a 1780 y fue la única mujer que rigió los dominios de los Habsburgo. Tuvo que defender su herencia en la Guerra de Sucesión Austríaca, en la que perdió la rica Silesia frente a Prusia, pero salió de esas guerras decidida a modernizar el estado. Impulsó una vasta reforma: centralizó la administración, creó un ejército permanente y una burocracia profesional, ordenó las finanzas, introdujo la escolarización obligatoria en 1774 —una de las primeras de Europa— y suavizó las condiciones de la servidumbre campesina. Madre de dieciséis hijos, entre ellos María Antonieta, reina de Francia, encarnó una monarquía a la vez conservadora, católica y reformista.

Su hijo y sucesor, José II (1780-1790), llevó las reformas mucho más lejos, hasta convertirse en el emblema del "despotismo ilustrado". Abolió la servidumbre, promulgó en 1781 una Patente de Tolerancia que concedía libertad de culto a protestantes y ortodoxos y levantó restricciones a los judíos, disolvió cientos de monasterios contemplativos y sometió la Iglesia al Estado, reformó la justicia y abolió la pena de muerte. Muchas de sus medidas, aplicadas con prisa autoritaria y sin consenso, provocaron resistencias y hubo que revertirlas; pero su reinado dejó a Austria un legado ilustrado —tolerancia religiosa, un Estado más racional, el fin de la servidumbre— sobre el que se construiría el país moderno.

britannica.com · Maria Theresabritannica.com · Joseph II Holy Roman emperor

Mozart y Haydn, Napoleón y el Congreso de Viena

La Viena de finales del siglo XVIII se convirtió en la capital musical de Europa. En la corte y en los palacios de la aristocracia florecieron los grandes maestros del clasicismo vienés: Joseph Haydn, "padre" de la sinfonía y del cuarteto de cuerda, al servicio de la casa Esterházy; Wolfgang Amadeus Mozart, nacido en Salzburgo en 1756 y afincado en Viena, donde compuso sus óperas y sinfonías inmortales antes de morir joven y endeudado en 1791; y, ya en el cambio de siglo, Ludwig van Beethoven, que hizo de Viena su ciudad. Aquella efervescencia musical convivió con años de guerra: la Revolución Francesa y el ascenso de Napoleón sacudieron el orden europeo y golpearon de lleno a Austria.

Los Habsburgo lucharon contra la Francia revolucionaria y napoleónica en una guerra tras otra, casi siempre con derrotas. Napoleón ocupó Viena en 1805 y en 1809, y humilló a la monarquía en batallas como Austerlitz (1805) y Wagram (1809). En 1806, ante el avance francés, el emperador Francisco disolvió el milenario Sacro Imperio Romano Germánico y se proclamó, dos años antes, emperador de Austria (Francisco I): nacía formalmente el Imperio austríaco. La derrota final de Napoleón, en 1814-1815, dio a Austria la ocasión de recuperar el protagonismo.

Ese protagonismo se llamó Congreso de Viena. Entre 1814 y 1815, los soberanos y diplomáticos de Europa se reunieron en la capital austríaca —entre bailes, intrigas y recepciones— para reordenar el continente tras la era napoleónica. El alma del Congreso fue el canciller austríaco Klemens von Metternich, arquitecto de un sistema conservador destinado a restaurar las monarquías y sofocar las revoluciones. Durante más de tres décadas, la "era de Metternich" impuso en Austria y en buena parte de Europa un orden autoritario y una férrea censura. Ese sistema saltó por los aires en 1848, cuando una oleada revolucionaria recorrió el imperio: en Viena, Praga, Budapest y el norte de Italia estallaron levantamientos liberales y nacionales. Metternich cayó y huyó, y aunque las revueltas fueron finalmente aplastadas por el ejército, obligaron a abdicar al emperador y llevaron al trono, con apenas dieciocho años, a Francisco José I, que reinaría durante casi setenta años.

britannica.com · Congress of Viennaen.wikipedia.org · Klemens von Metternich

El Compromiso de 1867 y la monarquía austrohúngara

El largo reinado de Francisco José I (1848-1916) fue el de un imperio que se debatía entre la grandeza y la decadencia. En lo militar, la segunda mitad del siglo XIX fue una sucesión de reveses: Austria perdió sus territorios italianos frente al Piamonte y Francia en 1859, y sobre todo fue derrotada por Prusia en la breve y decisiva guerra de 1866, que la expulsó definitivamente de Alemania. Prusia, bajo Bismarck, unificaría Alemania sin Austria; los Habsburgo, apartados del mundo alemán, debieron reorganizar su imperio mirando hacia el este.

Ese reajuste fue el Compromiso (Ausgleich) de 1867. Debilitada por la derrota y presionada por el nacionalismo húngaro, la monarquía se transformó en una doble monarquía: el Imperio austrohúngaro. Austria y Hungría pasaban a ser dos estados iguales, cada uno con su parlamento, su gobierno y su primer ministro, unidos por la persona del soberano —Francisco José, emperador de Austria y rey de Hungría— y por tres ministerios comunes: Asuntos Exteriores, Guerra y Finanzas de esos ramos. Era una arquitectura política singular, un imperio bicéfalo que se extendía desde los Alpes hasta los Cárpatos y los Balcanes.

La doble monarquía dio décadas de estabilidad y de notable desarrollo económico y cultural, pero no resolvió su problema de fondo: era un estado de muchas naciones —alemanes, húngaros, checos, polacos, rutenos, eslovacos, eslovenos, croatas, serbios, rumanos, italianos— en una época en que el nacionalismo lo corroía todo. Checos, croatas y otros pueblos reclamaban los mismos derechos que se habían concedido a los húngaros, y las tensiones nacionales paralizaban la política. Bajo la superficie de la Viena imperial y de sus fastos, el imperio de Francisco José arrastraba contradicciones que el nuevo siglo haría estallar.

en.wikipedia.org · Austro Hungarian Compromise of 1867en.wikipedia.org · Austria Hungary

La Viena del 1900: genio y veneno

En las décadas que rodearon el cambio de siglo, Viena vivió una explosión creativa que la convirtió en una de las cunas del pensamiento y el arte del siglo XX. En sus cafés, universidades y salones nació el psicoanálisis de Sigmund Freud, que revolucionó la comprensión de la mente humana; en la pintura, Gustav Klimt y la Secesión vienesa, y después Egon Schiele y Oskar Kokoschka, abrieron el camino de la modernidad; en la literatura, Arthur Schnitzler, Hugo von Hofmannsthal, Robert Musil y Karl Kraus diseccionaron con lucidez una sociedad en crisis; en la música, Gustav Mahler dirigió la Ópera de la Corte y Arnold Schönberg hizo saltar por los aires la tonalidad; en la filosofía, el joven Ludwig Wittgenstein cambió para siempre el modo de pensar el lenguaje. Buena parte de esa cultura fue impulsada, nutrida o creada por la vibrante comunidad judía vienesa.

Aquel esplendor se levantaba sobre un decorado nuevo: la Ringstrasse, el gran bulevar circular que Francisco José mandó abrir en 1857 sobre las viejas murallas, jalonado de monumentales edificios historicistas —la Ópera, el Parlamento, el Ayuntamiento, los museos, la universidad— que escenificaban el orgullo del imperio y de su burguesía liberal. Viena era una de las grandes capitales de Europa, brillante, cosmopolita y contradictoria.

Porque bajo ese brillo crecía también un veneno. En la misma Viena del genio prosperó una nueva política de masas antisemita, encarnada por Karl Lueger, alcalde de la ciudad entre 1897 y 1910 y líder del Partido Cristianosocial, que hizo del antisemitismo un instrumento electoral eficaz mientras modernizaba la ciudad. Un joven fracasado que malvivía en Viena en esos años, Adolf Hitler, admiró abiertamente a Lueger y a sus métodos, y absorbió en las calles y los folletos de la capital el odio racial que más tarde llevaría al poder. La Viena del 1900 fue, a la vez, un laboratorio de la modernidad y un laboratorio de sus peores demonios: en ella convivieron Freud y el antisemitismo político, la vanguardia y la semilla de la catástrofe que se abatiría sobre Europa.

en.wikipedia.org · Vienna around 1900en.wikipedia.org · Karl Lueger

Sarajevo 1914, el fin del imperio y la Primera República

El 28 de junio de 1914, en Sarajevo, un nacionalista serbobosnio, Gavrilo Princip, asesinó al archiduque Francisco Fernando, heredero del trono austrohúngaro, y a su esposa Sofía. El atentado desató la crisis de julio: un mes después, el 28 de julio de 1914, el anciano Francisco José firmaba en su villa de Bad Ischl la declaración de guerra a Serbia, y el sistema de alianzas europeo arrastró al continente entero a la Primera Guerra Mundial. Cuatro años de guerra total desangraron al imperio: millones de soldados de todas sus naciones murieron en los frentes de Galitzia, Serbia, Italia y los Alpes, y la retaguardia sufrió hambre y agotamiento.

El imperio no sobrevivió a la derrota. En 1916 murió Francisco José tras 68 años de reinado; su sucesor, Carlos I, intentó en vano una paz separada y reformas de última hora. En el otoño de 1918, con la derrota consumada, las naciones del imperio proclamaron su independencia: nacieron Checoslovaquia, la Yugoslavia de los eslavos del sur, una Hungría independiente, y Polonia recuperó territorios; Italia y Rumania se anexaron otras tierras. El 11 de noviembre de 1918, Carlos renunció a los asuntos de gobierno, y al día siguiente se proclamó la República de la Austria alemana. De un imperio de más de cincuenta millones de habitantes quedaba un pequeño estado alpino de habla alemana de apenas seis millones y medio, con una capital, Viena, desproporcionadamente grande para el país que ahora encabezaba.

El Tratado de Saint-Germain (1919) fijó las duras condiciones de esa nueva Austria: le prohibió expresamente unirse a Alemania —el Anschluss que muchos deseaban—, le arrebató territorios de población alemana como el Tirol del Sur (cedido a Italia) y los Sudetes (a Checoslovaquia), y la dejó reducida y económicamente debilitada. La Primera República austríaca nació frágil, dividida entre una izquierda socialdemócrata fuerte en Viena y una derecha católica y conservadora dominante en las provincias, cada una con sus milicias armadas. Esa fractura, agravada por la crisis económica mundial de 1929, empujó al país hacia el enfrentamiento: en febrero de 1934 estalló una breve pero sangrienta guerra civil que terminó con la derrota de los socialistas y la prohibición de sus partidos. El canciller Engelbert Dollfuss instauró entonces un régimen autoritario y corporativo, el "austrofascismo"; él mismo sería asesinado en julio de 1934 en un intento de golpe de los nazis austríacos.

en.wikipedia.org · Assassination of Archduke Franz Ferdinanden.wikipedia.org · Austrian Civil War

El Anschluss de 1938, el Holocausto y el debate sobre la "primera víctima"

El 12 de marzo de 1938, las tropas alemanas cruzaron la frontera austríaca sin encontrar resistencia, y al día siguiente Hitler —nacido austríaco— proclamó en Viena la anexión (Anschluss) de Austria al Tercer Reich. Austria dejó de existir como Estado y pasó a ser una provincia alemana, la "Ostmark". Un plebiscito celebrado semanas después, en condiciones de propaganda y coerción, arrojó un apoyo cercano al 99 %. Las imágenes de aquellos días muestran multitudes vitoreando a Hitler en la Heldenplatz de Viena: una parte importante de la población austríaca recibió el Anschluss con entusiasmo, y muchos austríacos se incorporaron activamente al aparato del régimen.

La persecución fue inmediata y brutal. Apenas consumada la anexión se desató una ola de violencia antisemita: se humilló públicamente a los judíos vieneses obligándolos a fregar las calles, se saquearon comercios y sinagogas —la Noche de los Cristales Rotos de noviembre de 1938 fue especialmente feroz en Viena— y comenzó el despojo y la expulsión. De los alrededor de 190.000 judíos que vivían en Austria, decenas de miles lograron emigrar y unos 65.000 fueron asesinados en el Holocausto. En suelo austríaco funcionó el campo de concentración de Mauthausen y su red de subcampos, donde murieron cerca de la mitad de sus aproximadamente 190.000 prisioneros, muchos por el trabajo esclavo en las canteras de granito. Austríacos ocuparon puestos de responsabilidad en la maquinaria del genocidio, en proporción superior a su peso demográfico dentro del Reich.

Durante décadas, la Austria de posguerra se acogió a la llamada "tesis de la víctima" (Opferthese): apoyándose en la Declaración de Moscú de 1943, que había calificado a Austria como "el primer país libre víctima de la agresión hitleriana", el país se presentó como una nación ocupada y no como cómplice, eludiendo su responsabilidad. Esa narrativa fue revisada. El giro llegó con el caso Waldheim en 1986 —cuando salió a la luz el pasado en la Wehrmacht del presidente Kurt Waldheim— y, sobre todo, con el discurso del canciller Franz Vranitzky ante el Parlamento el 8 de julio de 1991, en el que Austria reconoció por primera vez su corresponsabilidad: muchos austríacos, admitió, saludaron el Anschluss, sostuvieron al régimen nazi y participaron en sus crímenes. En 1995 se creó el Fondo Nacional para las víctimas del nacionalsocialismo. El consenso historiográfico actual sostiene una posición matizada: Austria fue a la vez la primera anexionada por Hitler y un participante activo en el nazismo; ni la exculpación colectiva ni la culpabilización indiscriminada hacen justicia a una realidad en la que hubo victimarios, cómplices, indiferentes y también víctimas y resistentes austríacos.

en.wikipedia.org · Anschlussen.wikipedia.org · Austria victim theory

El Tratado de Estado de 1955, la neutralidad y la Austria actual

Tras la derrota del Reich en 1945, Austria fue restablecida como Estado y, como Alemania, quedó dividida en cuatro zonas de ocupación —estadounidense, británica, francesa y soviética—, con Viena a su vez repartida entre las cuatro potencias. A diferencia de Alemania, sin embargo, Austria contó desde el primer momento con un gobierno propio, y no llegó a partirse en dos. Durante diez años, el país vivió bajo ocupación aliada mientras se negociaba, en plena Guerra Fría, un tratado que le devolviera la soberanía; la clave era la desconfianza de la Unión Soviética.

El desenlace llegó en 1955. El 15 de mayo, en el palacio del Belvedere de Viena, los ministros de las cuatro potencias y el gobierno austríaco firmaron el Tratado de Estado (Staatsvertrag), que restauraba la plena independencia de Austria y prohibía expresamente cualquier nuevo Anschluss con Alemania. A cambio de la retirada soviética, Austria se comprometió a la neutralidad: el 26 de octubre de 1955, un día después de que abandonaran el país las últimas tropas de ocupación, el Parlamento aprobó como ley constitucional la Declaración de Neutralidad Perpetua, por la que Austria renunciaba a alianzas militares y a bases extranjeras en su territorio. El 26 de octubre es desde entonces la fiesta nacional. El grito de aquel día —"¡Austria es libre!", del canciller Leopold Figl— quedó grabado en la memoria colectiva.

La Segunda República se consolidó como una democracia próspera y estable, gobernada durante décadas por la alternancia y la "gran coalición" entre socialdemócratas y conservadores, con un Estado de bienestar sólido y una economía social de mercado. Neutral entre los dos bloques, Viena se convirtió en sede de organismos internacionales —la ONU, la OPEP, el OIEA— y en puente entre el Este y el Oeste. En 1995, ya caído el Telón de Acero, Austria ingresó en la Unión Europea, manteniendo formalmente su neutralidad militar. Hoy es uno de los países más ricos y de mayor calidad de vida del mundo, orgulloso de su patrimonio imperial, de su música y de sus paisajes alpinos, y a la vez comprometido —tras el largo camino recorrido desde la tesis de la víctima— con una memoria crítica de su propio siglo XX.

en.wikipedia.org · Austrian State Treatyen.wikipedia.org · Declaration of Neutrality
Anuncios

🗺️ Historia por provincia / estado

Las 4 historias, una detrás de la otra. Usá los botones de arriba para saltar a la que buscás.

Estiria y el centro

Historia de Estiria y el centro · Austria

Estiria, la frontera de los otomanos

Estiria (Steiermark) ocupa el sudeste de Austria, un territorio de montañas boscosas, valles fértiles y viñedos que le han valido el apodo de "corazón verde" del país. Antiguo territorio celta y romano, fue un ducado del Sacro Imperio que pasó a manos de los Habsburgo en el siglo XIII, junto con Austria. Durante buena parte de la Edad Moderna, Estiria fue mucho más que una provincia interior: era la primera línea de defensa de las tierras hereditarias de los Habsburgo frente al avance otomano que venía desde Hungría y los Balcanes.

Entre los siglos XV y XVIII, la región vivió en estado de alerta casi permanente. Las incursiones turcas —a menudo acompañadas de saqueos, matanzas y captura de prisioneros para venderlos como esclavos— asolaron periódicamente el sur de Estiria y de la vecina Carintia. Para defenderse, el territorio se llenó de castillos, torres de vigía e iglesias fortificadas, y se organizó una milicia provincial siempre lista para movilizarse. Graz, la capital, se convirtió en un bastión militar y en el centro de la "Austria Interior", el conjunto de tierras (Estiria, Carintia, Carniola y el litoral adriático) que los Habsburgo administraron como una unidad frente a la amenaza del este.

Esa condición de frontera dejó una huella profunda en la identidad estiria y explica uno de sus monumentos más singulares: el gran arsenal de Graz, el Landeszeughaus, memoria en piedra y acero de los siglos en que esta tierra fue el escudo de Europa central frente a los otomanos.

en.wikipedia.org · Styriaen.wikipedia.org · Styrian Armoury

Graz y el gran arsenal (Landeszeughaus)

Graz, la segunda ciudad de Austria, creció junto al río Mur al pie de una colina coronada por una fortaleza, el Schlossberg, de la que hoy solo queda la Torre del Reloj, emblema de la ciudad. Como capital de la Austria Interior y residencia de una rama de los Habsburgo, Graz fue durante los siglos XVI y XVII un importante centro político y militar; de aquella época procede su casco histórico, uno de los mejor conservados de Europa central, con patios renacentistas de estilo italiano, callejuelas medievales y edificios barrocos, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1999.

El monumento que mejor resume el pasado fronterizo de Graz es el Landeszeughaus, el arsenal provincial. Construido a mediados del siglo XVII, cuando Estiria estaba en primera línea frente a los otomanos y frente a las revueltas húngaras, servía para armar rápidamente a la milicia estiria. Es hoy el mayor arsenal histórico del mundo conservado en su estado original: cuatro plantas repletas de unas 32.000 piezas —armaduras, cascos, mosquetes, lanzas, espadas, cañones—, suficientes en su día para equipar a varios miles de hombres. Cuando en el siglo XVIII María Teresa quiso cerrarlo, como parte de su centralización militar, los estirios lograron que se conservara como símbolo de la contribución de la provincia a la defensa del imperio.

Graz es también una antigua ciudad universitaria —su universidad data de 1585— y un centro intelectual: allí enseñaron Johannes Kepler y, en el siglo XX, el físico Erwin Schrödinger, y de allí es originario el astrónomo cuyo nombre lleva la ciudad natal de más de un premio Nobel austríaco. Esa mezcla de historia, juventud estudiantil y creatividad late todavía hoy en sus calles.

whc.unesco.orgen.wikipedia.org · Styrian Armoury

El hierro: del ferrum noricum al Erzberg

Si un metal define a Estiria, ese es el hierro. Ya el reino celta de Nórico debía su fama al ferrum noricum, el acero de altísima calidad que exportaba a Roma, y buena parte de ese mineral salía de los Alpes estirios. En el centro de la provincia se alza el Erzberg, la "montaña de mineral": un cerro de hierro explotado sin interrupción desde hace más de mil años, cuya silueta escalonada, tallada por siglos de minería a cielo abierto, es uno de los paisajes más característicos de Austria. Es la mayor mina de siderita del mundo y una de las minas más antiguas de Europa central en actividad continua.

Alrededor del Erzberg se desarrolló toda una civilización del hierro. La región conocida como Eisenerz ("mineral de hierro") y las ciudades siderúrgicas del valle del río Mur —Leoben, Bruck, Kapfenberg— vivieron durante siglos de fundir y forjar el metal de la montaña. El hierro estirio armó los ejércitos de los Habsburgo, forjó las herramientas de media Europa y sostuvo, ya en la era industrial, una potente industria del acero que aún hoy es un pilar de la economía provincial. La antigua "Ruta del Hierro" (Eisenstraße) recuerda ese pasado minero y metalúrgico.

Más allá del hierro, Estiria es una tierra de contrastes: montañas y estaciones de esquí en el norte, y en el sur un paisaje suave de colinas, viñedos y campos de calabazas de cuyas semillas se extrae el célebre aceite de pepita de calabaza, verde oscuro, emblema de la gastronomía estiria. Termas, vinos y una fuerte identidad rural completan el retrato de esta provincia que combina la memoria del hierro y de la frontera con una vida próspera y apacible.

en.wikipedia.org · Erzbergen.wikipedia.org · Styria

Carintia, Klagenfurt y el plebiscito de 1920

Al sur de Estiria, entre los Alpes y la frontera con Italia y Eslovenia, se extiende Carintia (Kärnten), la provincia más meridional de Austria, célebre por sus numerosos lagos de aguas cálidas en verano —el Wörthersee, junto a su capital, es el más famoso— que la han convertido en un destino de veraneo. Su capital, Klagenfurt, conserva un casco histórico de patios renacentistas y arcadas de estilo italiano, y tiene por emblema al Lindwurm, un dragón fabuloso cuya fuente preside la plaza central y que la leyenda vincula al origen mítico de la ciudad.

Carintia es también una tierra de frontera lingüística. En el valle del Gail y en el sur de la provincia vive desde hace siglos una minoría de habla eslovena, los carintios eslovenos, cuya presencia se remonta a la Edad Media, cuando la región formó parte del antiguo principado eslavo de Carantania. Esa dualidad —alemana y eslovena— fue el trasfondo de uno de los episodios decisivos de la historia carintia.

Tras el hundimiento del imperio en 1918, el naciente reino de los serbios, croatas y eslovenos (la futura Yugoslavia) reclamó el sur de Carintia, de población en parte eslovena, y hubo combates entre milicias austríacas y tropas eslovenas. Para dirimir la cuestión, el Tratado de Saint-Germain dispuso un plebiscito, que se celebró el 10 de octubre de 1920: en la zona en disputa, mayoritariamente de habla eslovena, cerca del 59 % de los votantes eligió seguir formando parte de Austria antes que integrarse en Yugoslavia. Aquel voto fijó la frontera meridional del país y es hasta hoy una fecha central de la identidad carintia, aunque la convivencia con la minoría eslovena y el reconocimiento de sus derechos —como los carteles bilingües— siguieron siendo, décadas después, motivo de debate.

en.wikipedia.org · 1920 Carinthian plebisciteen.wikipedia.org · Carinthia (state)

Graz contemporánea: ciudad de diseño

En las últimas décadas, Graz ha sabido combinar la conservación de su patrimonio histórico con una apuesta decidida por la arquitectura y el diseño contemporáneos. En 2003 fue Capital Europea de la Cultura, y ese impulso dejó en la ciudad algunos de los edificios más audaces de la Austria actual. El más famoso es el Kunsthaus Graz, un museo de arte contemporáneo inaugurado ese año, cuya forma orgánica y azulada —apodada "el amable extraterrestre" (friendly alien)— contrasta deliberadamente con los tejados rojos del casco medieval que lo rodea, en un diálogo entre lo antiguo y lo nuevo.

Junto al Kunsthaus, en medio del río Mur, se construyó la Murinsel, una isla artificial de acero y cristal con forma de concha que sirve de café y de puente peatonal. Estas intervenciones, sumadas a una activa escena de diseño, valieron a Graz su ingreso en 2011 en la red de Ciudades Creativas de la Unesco en la categoría de Diseño, la primera de habla alemana en obtener esa distinción.

Así, la antigua capital de la Austria Interior, la ciudad-bastión del arsenal y de la frontera otomana, se ha reinventado como un polo cultural y universitario juvenil, con decenas de miles de estudiantes que animan sus calles. Graz condensa, en pocos kilómetros, la larga historia de Estiria: la fortaleza sobre la colina, el arsenal de la frontera, los patios renacentistas y, ahora, los edificios luminosos que miran al futuro sin renegar del pasado.

en.wikipedia.org · Kunsthaus Grazen.wikipedia.org · Graz
📍 Destinos de Estiria y el centro
GrazKlagenfurt

📚 Bibliografía

  • Wikipedia (EN) — «Styria»: https://en.wikipedia.org/wiki/Styria
  • Wikipedia (EN) — «Styrian Armoury»: https://en.wikipedia.org/wiki/Styrian_Armoury
  • Unesco — «City of Graz – Historic Centre and Schloss Eggenberg»: https://whc.unesco.org/en/list/931/
  • Wikipedia (EN) — «Erzberg»: https://en.wikipedia.org/wiki/Erzberg
  • Wikipedia (EN) — «Carinthia (state)»: https://en.wikipedia.org/wiki/Carinthia_(state)
  • Wikipedia (EN) — «1920 Carinthian plebiscite»: https://en.wikipedia.org/wiki/1920_Carinthian_plebiscite
  • Wikipedia (EN) — «Kunsthaus Graz»: https://en.wikipedia.org/wiki/Kunsthaus_Graz
  • Wikipedia (EN) — «Graz»: https://en.wikipedia.org/wiki/Graz

Salzburgo y los lagos (Salzkammergut)

Historia de Salzburgo y los lagos (Salzkammergut) · Austria

Hallstatt y el oro blanco: la primera Edad del Hierro

En un rincón espectacular del Salzkammergut, encajado entre una montaña abrupta y un lago de aguas quietas, se encuentra Hallstatt, quizá el pueblo más fotografiado de Austria. Pero su fama va mucho más allá de lo pintoresco: este lugar dio nombre a toda una época de la prehistoria europea. La cultura de Hallstatt designa la civilización del final de la Edad del Bronce y la primera Edad del Hierro de Europa central, entre los siglos XII y VI a.C. La clave de su importancia está bajo la montaña: unas minas de sal explotadas desde hace más de siete mil años, entre las más antiguas del mundo conocidas.

La sal —el "oro blanco"— era en la Antigüedad un bien precioso, indispensable para conservar la carne y el pescado, y quien la controlaba se enriquecía. Los habitantes prehistóricos de Hallstatt extraían la sal de galerías que se internaban en la montaña, y con ella comerciaban a lo largo y ancho de Europa. Esa riqueza quedó reflejada en su gran necrópolis, excavada desde el siglo XIX: más de mil tumbas con ajuares de bronce, hierro, ámbar, marfil y objetos llegados del Mediterráneo, que revelan una sociedad rica, jerarquizada y conectada con medio continente. Las minas conservan además, gracias a la sal, materiales orgánicos —herramientas de madera, cuero, tejidos— de una antigüedad asombrosa.

El valor excepcional de este paisaje llevó a la Unesco a inscribir en 1997 la región de Hallstatt-Dachstein/Salzkammergut en la Lista del Patrimonio Mundial, como testimonio de una actividad —la extracción de sal— que ha modelado la vida de estas montañas de manera continua desde la prehistoria hasta hoy. Visitar las minas de sal de Hallstatt es asomarse a los orígenes mismos de la Europa del hierro.

whc.unesco.orgen.wikipedia.org · Hallstatt culture

Los príncipes-arzobispos y la sal

El nombre mismo de Salzburgo —"castillo de la sal"— proclama el origen de su riqueza. Fundada sobre la antigua Juvavum romana y refundada como sede episcopal en el siglo VIII por san Ruperto, la ciudad debió su poder a las minas de sal de los alrededores, en Hallein-Dürrnberg y en el Salzkammergut. Durante siglos, los arzobispos de Salzburgo no fueron solo autoridades religiosas: como príncipes-arzobispos del Sacro Imperio, gobernaban un Estado propio, independiente de Austria y de Baviera, cuya prosperidad manaba del comercio de la sal y de las minas de oro de los valles alpinos.

Con esa fortuna, los príncipes-arzobispos convirtieron Salzburgo en una de las ciudades barrocas más bellas al norte de los Alpes, una pequeña "Roma del norte". Sobre todo en los siglos XVI y XVII, prelados como Wolf Dietrich von Raitenau y sus sucesores contrataron a arquitectos italianos que levantaron la catedral, palacios, plazas y fuentes monumentales, coronando la ciudad con la imponente fortaleza de Hohensalzburg sobre la colina, una de las mayores fortalezas medievales de Europa conservadas. Ese conjunto urbano, casi intacto, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1996.

Salzburgo mantuvo su independencia como principado eclesiástico hasta comienzos del siglo XIX. Solo en 1816, tras las guerras napoleónicas y la secularización de los Estados eclesiásticos, la ciudad y su territorio fueron incorporados definitivamente a Austria. Hasta entonces, durante más de mil años, esta pequeña ciudad de la sal había sido un Estado soberano gobernado por sus arzobispos, un poder que dejó como herencia una de las ciudades más armoniosas de Europa.

whc.unesco.orgen.wikipedia.org · Prince Archbishopric of Salzburg

La expulsión de los protestantes (1731-1732)

Bajo la superficie católica del principado sobrevivió durante dos siglos una comunidad protestante clandestina, sobre todo en los valles alpinos del sur, donde numerosos campesinos y mineros seguían en secreto la fe luterana. En 1731, el príncipe-arzobispo Leopold Anton von Firmian decidió acabar con ellos. El 31 de octubre de ese año —fecha simbólica: el aniversario del inicio de la Reforma— promulgó un edicto de expulsión que ordenaba a todos los protestantes abandonar Salzburgo. La medida fue brutal: en pleno invierno, a los jornaleros sin tierra se les dieron apenas ocho días para marcharse, obligándolos a dejar atrás incluso a sus hijos menores de doce años.

Entre 1731 y 1732, más de 20.000 protestantes salzburgueses fueron expulsados de sus hogares. Su drama conmovió a la Europa protestante. El rey Federico Guillermo I de Prusia, buscando repoblar sus territorios del este, los acogió y organizó su traslado: los emigrantes recorrieron a pie centenares de kilómetros, en columnas de unos 800 caminantes cada una, atravesando Alemania hasta la lejana Prusia Oriental, donde se les entregaron tierras. Otros grupos emigraron a los Países Bajos y algunos, años después, cruzaron el Atlántico y fundaron colonias en Norteamérica, como la de Ebenezer, en Georgia.

La expulsión de los protestantes de Salzburgo fue uno de los mayores episodios de persecución religiosa de la Europa del siglo XVIII y tuvo una enorme repercusión: sirvió de bandera a la causa protestante y contribuyó a la reflexión ilustrada sobre la tolerancia. Para Salzburgo supuso la pérdida de miles de habitantes trabajadores; para los emigrantes, el comienzo de un exilio que dispersó su memoria por media Europa y hasta por América. Décadas más tarde, la Patente de Tolerancia de José II (1781) pondría fin a esa clase de persecuciones en los dominios de los Habsburgo.

en.wikipedia.org · Salzburg Protestantsen.wikipedia.org · Leopold Anton von Firmian

Mozart, hijo de Salzburgo

El 27 de enero de 1756 nació en Salzburgo, en una casa de la Getreidegasse, el músico más célebre de la historia: Wolfgang Amadeus Mozart. Hijo de Leopold Mozart, violinista y compositor al servicio de la corte del príncipe-arzobispo, Wolfgang fue un niño prodigio que a los seis años ya tocaba ante la aristocracia europea; su padre lo llevó de gira por las cortes del continente, incluida la de María Teresa en Viena. Durante su juventud, Mozart trabajó como músico de la corte arzobispal salzburguesa, pero la relación con su patrón, el arzobispo Colloredo, fue tensa y acabó en ruptura: en 1781 Mozart se marchó a Viena, donde compuso sus grandes óperas y sinfonías y donde murió, joven y pobre, en 1791.

Aunque Mozart tuvo una relación ambivalente con su ciudad natal, Salzburgo ha hecho de él su símbolo universal. La casa donde nació y la casa donde vivió su familia son hoy museos muy visitados; su efigie preside plazas y escaparates, y hasta los famosos bombones de mazapán y chocolate llevan su nombre (las Mozartkugeln). Sobre todo, la ciudad honra su memoria con el Festival de Salzburgo (Salzburger Festspiele), fundado en 1920, uno de los festivales de música clásica y ópera más prestigiosos del mundo, que cada verano llena la ciudad de conciertos y espectáculos.

Más allá de Mozart, Salzburgo se convirtió en un icono cultural por otra vía inesperada: aquí se rodó en 1965 la película Sonrisas y lágrimas (La novicia rebelde), basada en la historia real de la familia Von Trapp, que huyó de Austria tras el Anschluss. La ciudad de la sal y de los arzobispos es hoy, ante todo, la ciudad de la música, un escenario barroco al pie de los Alpes donde el nombre de Mozart resuena en cada esquina.

salzburg.info · City of mozarten.wikipedia.org · Wolfgang Amadeus Mozart

El Salzkammergut imperial y la guerra de 1914

El Salzkammergut —literalmente, "el patrimonio de la sal", por las minas que durante siglos fueron propiedad directa de la corona— es una región de lagos de montaña y cumbres alpinas al este de Salzburgo, salpicada de pueblos de postal como St. Wolfgang, a orillas del lago Wolfgangsee, desde donde un tren cremallera trepa a la cima del Schafberg. En el siglo XIX, este paisaje de aguas y montañas se puso de moda como destino de veraneo de la aristocracia y de la corte imperial de los Habsburgo, atraída por sus baños de sal y su aire de montaña.

El centro de ese Salzkammergut imperial fue Bad Ischl, un elegante balneario que se convirtió en la residencia estival del emperador Francisco José I. Allí veraneaba la familia imperial en su Kaiservilla; allí se comprometió el joven emperador con la futura emperatriz Isabel ("Sissi") en 1853; y allí acudían durante décadas los grandes de Europa. Pero Bad Ischl quedó ligado para siempre a un hecho mucho más grave: fue en su villa imperial donde, el 28 de julio de 1914, el anciano Francisco José firmó la declaración de guerra a Serbia que desencadenó la Primera Guerra Mundial. En aquel apacible balneario de montaña se puso en marcha la catástrofe que hundiría al imperio y desangraría a Europa.

Hoy el Salzkammergut conserva su aire señorial de la Belle Époque: las villas, los cafés, los embarcaderos, el tren de vapor. Reconocido por su patrimonio, en 2024 Bad Ischl y el Salzkammergut fueron Capital Europea de la Cultura, un homenaje a esta región que combina la memoria milenaria de la sal, el esplendor veraniego de los Habsburgo y el peso histórico de aquel día de julio de 1914.

en.wikipedia.org · Bad Ischlww1.habsburger.net · Declaration war

Altaussee: el arte robado escondido en la sal

En el corazón del Salzkammergut, junto al pueblo de Altaussee, las minas de sal guardan uno de los episodios más extraordinarios de la Segunda Guerra Mundial. Entre 1943 y 1945, los nazis convirtieron las galerías de esta mina —secas, de temperatura estable y a salvo de los bombardeos— en un gigantesco depósito para el arte saqueado en toda Europa, buena parte de él destinado al proyectado "Führermuseum" de Linz. En sus túneles se acumularon cerca de 6.500 pinturas y miles de esculturas, dibujos y objetos, entre ellos obras maestras universales como el Retablo de Gante de los hermanos Van Eyck y la Madonna de Brujas de Miguel Ángel.

En los últimos días de la guerra, aquel tesoro estuvo a punto de desaparecer. El gauleiter local, August Eigruber, fanático nazi, dio orden de volar la mina con explosivos antes de que cayera en manos aliadas, para que las obras no sobrevivieran a la derrota del Reich. La destrucción se evitó in extremis gracias a la acción de los propios mineros, de los administradores de la mina y de algunos funcionarios, que sabotearon el plan retirando las bombas y sellando las galerías con explosiones controladas hasta la llegada de las tropas estadounidenses en mayo de 1945.

El rescate de Altaussee fue una de las hazañas de los llamados Monuments Men, la unidad aliada encargada de proteger el patrimonio artístico europeo, y ha inspirado libros y películas. Gracias a aquella cadena de gestos valientes, miles de obras maestras robadas pudieron recuperarse y, en muchos casos, devolverse a sus países y a sus dueños. Hoy la mina de Altaussee sigue en actividad y puede visitarse; sus galerías, que estuvieron a un paso de convertirse en la tumba del arte de Europa, son un testimonio silencioso de aquel salvamento.

en.wikipedia.org · Altausseesalzwelten.at · Altaussee history
📍 Destinos de Salzburgo y los lagos (Salzkammergut)
SalzburgoHallstattSalzkammergutZell Am See

📚 Bibliografía

  • Unesco — «Hallstatt-Dachstein / Salzkammergut Cultural Landscape»: https://whc.unesco.org/en/list/806/
  • Wikipedia (EN) — «Hallstatt culture»: https://en.wikipedia.org/wiki/Hallstatt_culture
  • Unesco — «Historic Centre of the City of Salzburg»: https://whc.unesco.org/en/list/784/
  • Wikipedia (EN) — «Prince-Archbishopric of Salzburg»: https://en.wikipedia.org/wiki/Prince-Archbishopric_of_Salzburg
  • Wikipedia (EN) — «Salzburg Protestants»: https://en.wikipedia.org/wiki/Salzburg_Protestants
  • Wikipedia (EN) — «Wolfgang Amadeus Mozart»: https://en.wikipedia.org/wiki/Wolfgang_Amadeus_Mozart
  • Wikipedia (EN) — «Bad Ischl»: https://en.wikipedia.org/wiki/Bad_Ischl
  • Wikipedia (EN) — «Altaussee»: https://en.wikipedia.org/wiki/Altaussee
  • Salzwelten — «Altaussee salt mine history»: https://www.salzwelten.at/en/blog/altaussee-history

Tirol y el oeste

Historia de Tirol y el oeste · Austria

Los condes del Tirol y la herencia de las montañas

El Tirol nació en la Edad Media como un condado de los Alpes, a caballo entre los mundos germánico e italiano, que controlaba los pasos de montaña por donde discurría el comercio entre Alemania e Italia —sobre todo el paso del Brennero, la vía más baja y accesible de los Alpes centrales—. Ese control de las rutas y de las minas de sal y de plata dio al condado una riqueza y una importancia estratégica notables. Los condes del Tirol gobernaron un territorio montañoso y aguerrido, cuyos habitantes campesinos gozaban de libertades y de un derecho a portar armas poco comunes en la Europa feudal.

En 1363, la condesa Margarita "Maultasch" ("boca de cántaro"), última de su linaje y sin herederos, cedió el Tirol a los Habsburgo. Desde entonces, y durante más de cinco siglos, el Tirol fue una de las tierras patrimoniales de la dinastía, aunque conservó siempre un fuerte espíritu de autonomía y unas instituciones propias. Su posición fronteriza y su valor como corredor hacia Italia lo convirtieron en una pieza clave de los dominios habsbúrgicos.

Ese carácter montañés y celoso de sus libertades forjó una identidad tirolesa muy marcada, hecha de apego a la tierra, de catolicismo ferviente, de tradición de armas —las compañías de tiradores, los Schützen— y de una relación estrecha con las montañas. Una identidad que estallaría con fuerza en 1809, cuando el Tirol protagonizó una de las rebeliones populares más célebres de la era napoleónica.

en.wikipedia.org · County of Tyrolen.wikipedia.org · History of Tyrol

Innsbruck, la capital imperial de Maximiliano

Innsbruck, la capital del Tirol, se extiende en un valle a orillas del río Inn —de ahí su nombre, "puente sobre el Inn"—, rodeada de montañas que se alzan a pocos minutos del centro. En torno al 1500, la ciudad vivió su época de mayor esplendor cuando el emperador Maximiliano I la eligió como una de sus residencias predilectas y centro de gobierno del imperio. Maximiliano, el "último caballero", amaba el Tirol por sus cacerías de montaña y por su posición estratégica, y convirtió Innsbruck en una capital cortesana.

De aquella época imperial procede el monumento más famoso de la ciudad: el Goldenes Dachl o "Tejadillo de Oro", un balcón cubierto por 2.657 tejas de cobre dorado que Maximiliano mandó construir hacia 1500 para presenciar los espectáculos de la plaza. También se le vincula la Hofkirche, la iglesia que alberga su monumental cenotafio, rodeado de veintiocho grandes estatuas de bronce de antepasados y héroes —los "hombres negros"— que velan simbólicamente su tumba, una de las obras maestras del arte funerario europeo. Más tarde, una rama de los Habsburgo residió en Innsbruck y dejó palacios y colecciones, como el castillo de Ambras.

Rodeada de cumbres, Innsbruck ha sido en la era moderna una capital del deporte de montaña: fue sede de los Juegos Olímpicos de Invierno en 1964 y 1976, y desde su mismo centro parten teleféricos que en minutos llevan a la alta montaña. La ciudad combina así su herencia imperial —el Tejadillo de Oro, los palacios, la arquitectura barroca— con su condición de puerta de los Alpes, un cruce de historia y montaña que la hace única en Austria.

en.wikipedia.org · Innsbrucken.wikipedia.org · Golden Roof

Andreas Hofer y la rebelión de 1809

En 1805, tras una nueva derrota de Austria frente a Napoleón, el Tirol fue arrancado a los Habsburgo y entregado a Baviera, aliada de Francia. El nuevo gobierno bávaro, imbuido de reformismo ilustrado, chocó de frente con la profunda religiosidad y el apego a las tradiciones de los tiroleses: impuso quintas militares, reformas eclesiásticas y nuevos impuestos que la población vivió como una agresión a su fe y a sus libertades. El descontento estalló en 1809, cuando Austria volvió a la guerra contra Napoleón.

Al frente del levantamiento se puso Andreas Hofer, un posadero y tratante de ganado del valle del Passeier, hombre piadoso y de gran ascendiente popular. Bajo su mando, las milicias campesinas tirolesas —los Schützen, con sus fusiles de caza— se alzaron contra las tropas bávaras y francesas y las derrotaron una y otra vez en la montaña del Bergisel, sobre Innsbruck, en el verano de 1809. Durante unas semanas, Hofer gobernó de hecho el Tirol en nombre del emperador de Austria. Pero cuando Austria firmó la paz con Napoleón y abandonó a su suerte a los rebeldes, la resistencia se hundió: Hofer, traicionado, fue capturado y fusilado por orden de Napoleón en Mantua, en febrero de 1810.

Andreas Hofer se convirtió en un héroe nacional y en el símbolo del Tirol: su figura, su canción y su memoria encarnan el espíritu de un pueblo de montaña que se levantó por su fe, su tierra y su lealtad al emperador. La colina del Bergisel, donde combatió, es hoy un lugar de memoria coronado por un museo y por un moderno trampolín de saltos de esquí. Un siglo después de su gesta, sin embargo, el Tirol por el que Hofer murió sería partido en dos.

en.wikipedia.org · Tyrolean Rebellionnapoleon.org · Andreas hofer and the insurrection in the…

La partición de 1919 y el Tirol del Sur

Durante siglos, el Tirol fue una unidad que se extendía desde los Alpes bávaros hasta las puertas de Verona, incluyendo tanto tierras de habla alemana como de habla italiana. Esa unidad se rompió al terminar la Primera Guerra Mundial. Italia, que había entrado en la guerra en 1915 del lado de la Entente a cambio de la promesa de territorios austríacos (el Pacto secreto de Londres), reclamó como botín el sur del Tirol hasta la línea divisoria de aguas del Brennero, aunque buena parte de ese territorio estaba habitado por población de lengua alemana.

El Tratado de Saint-Germain, firmado el 10 de septiembre de 1919, consagró esa partición: Italia se anexó el Trentino, de mayoría italiana, pero también el llamado Tirol del Sur (Südtirol / Alto Adige), de mayoría germanófona, cuya frontera se fijó en el paso del Brennero. Cerca de un cuarto de millón de tiroleses de habla alemana quedaron de golpe dentro de Italia. Bajo el fascismo de Mussolini, a partir de los años veinte, sufrieron una dura política de italianización forzada: se prohibió el alemán en la escuela y la administración, se italianizaron los topónimos y los apellidos, y se fomentó la inmigración italiana para alterar la composición de la población.

La cuestión del Tirol del Sur envenenó durante décadas las relaciones entre Austria e Italia y provocó, en los años sesenta, una etapa de tensión y atentados. La solución llegó por la vía del autogobierno: un estatuto de autonomía, negociado entre Roma y Viena y plenamente vigente desde los años setenta y ochenta, otorgó a la provincia un amplio autogobierno, el bilingüismo y la protección de la minoría de lengua alemana. Hoy el Tirol del Sur es una de las regiones más prósperas de Italia y un modelo de convivencia entre comunidades lingüísticas, aunque el recuerdo de la partición de 1919 sigue vivo a ambos lados del Brennero.

en.wikipedia.org · South Tyrolen.wikipedia.org · Treaty of Saint Germain en Laye (1919)

El frente alpino: la Guerra Blanca (1915-1918)

Cuando Italia declaró la guerra a Austria-Hungría en mayo de 1915, el frente entre ambos países se abrió a lo largo de centenares de kilómetros de alta montaña, desde el paso del Stelvio hasta los Dolomitas y el valle del Isonzo. En el Tirol y los Dolomitas, los ejércitos combatieron en uno de los escenarios más extremos de toda la Primera Guerra Mundial: cumbres de más de tres mil metros, glaciares, paredes verticales y temperaturas glaciales. Aquella lucha en el hielo y la roca fue bautizada como la "Guerra Blanca" (Weißer Krieg).

En ese frente, el enemigo no era solo el ejército contrario, sino la propia montaña. Soldados austrohúngaros e italianos excavaron trincheras, galerías y hasta ciudades enteras en el hielo de los glaciares; tendieron teleféricos y caminos por las paredes; y libraron una guerra de posiciones a alturas donde el simple hecho de sobrevivir era una hazaña. El mayor asesino fue la naturaleza: se calcula que decenas de miles de soldados de ambos bandos murieron sepultados por las avalanchas, especialmente en el terrible "diciembre negro" de 1916, cuando aludes provocados por las nevadas —y a veces por los propios disparos de artillería— enterraron a miles de hombres en pocos días.

Hoy, el retroceso de los glaciares por el cambio climático devuelve periódicamente restos de aquella guerra —cuerpos, armas, cartas, objetos personales— conservados durante un siglo en el hielo. Los Dolomitas y los Alpes tiroleses están sembrados de fortines, galerías, cementerios y museos al aire libre que recuerdan la Guerra Blanca. Fue uno de los capítulos más duros y menos conocidos de la Gran Guerra, librado en el techo de Europa, en las montañas que hoy son un paraíso del turismo alpino.

en.wikipedia.org · White Warww1.habsburger.net · Tyrolean front

Vorarlberg, Bregenz y el auge del turismo alpino

En el extremo occidental de Austria, más allá del Tirol, se encuentra Vorarlberg, la provincia más pequeña del país después de Viena, encajada entre Suiza, Alemania y el lago de Constanza (Bodensee). Con un dialecto alemánico emparentado con el suizo y una fuerte identidad propia, Vorarlberg estuvo históricamente algo apartado del resto de Austria; tras la Primera Guerra Mundial, en 1919, una amplia mayoría de sus habitantes llegó a votar en un referéndum por unirse a Suiza, deseo que las potencias no permitieron. Su capital, Bregenz, a orillas del lago, es célebre por su festival de verano, con óperas representadas sobre un gigantesco escenario flotante en las aguas del Bodensee.

Pero si algo transformó el oeste austríaco en el siglo XX fue el turismo de montaña. Las mismas cumbres que habían sido frontera, refugio de rebeldes y campo de batalla se convirtieron, primero, en destino del alpinismo y el excursionismo de verano y, sobre todo, en la cuna del esquí alpino. En los valles del Tirol y del Arlberg —donde a comienzos del siglo XX se desarrolló una de las primeras escuelas modernas de esquí— nació la industria que haría de Austria una de las grandes potencias mundiales del deporte de invierno.

Emblema de ese auge es Kitzbühel, un pueblo medieval del Tirol que se reinventó como estación de esquí de lujo y que cada enero acoge la mítica carrera de descenso del Hahnenkamm, la más temida y prestigiosa del circuito mundial. Junto a Innsbruck, sede olímpica, y a decenas de estaciones repartidas por los Alpes, el oeste austríaco vive hoy en buena medida del turismo: esquí en invierno, senderismo y montañismo en verano. La montaña, que durante siglos moldeó la dura historia del Tirol, es ahora su mayor riqueza.

en.wikipedia.org · Vorarlbergen.wikipedia.org · Kitzbühel
📍 Destinos de Tirol y el oeste
InnsbruckTirolKitzbuhelBregenz

📚 Bibliografía

  • Wikipedia (EN) — «County of Tyrol»: https://en.wikipedia.org/wiki/County_of_Tyrol
  • Wikipedia (EN) — «History of Tyrol»: https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Tyrol
  • Wikipedia (EN) — «Innsbruck»: https://en.wikipedia.org/wiki/Innsbruck
  • Wikipedia (EN) — «Tyrolean Rebellion» (1809): https://en.wikipedia.org/wiki/Tyrolean_Rebellion
  • napoleon.org — «Andreas Hofer and the insurrection in the Tyrol, 1809»: https://www.napoleon.org/en/history-of-the-two-empires/articles/andreas-hofer-and-the-insurrection-in-the-tyrol-1809/
  • Wikipedia (EN) — «South Tyrol»: https://en.wikipedia.org/wiki/South_Tyrol
  • Wikipedia (EN) — «White War» (frente alpino): https://en.wikipedia.org/wiki/White_War
  • Der Erste Weltkrieg — «The Tyrolean Front»: https://ww1.habsburger.net/en/chapters/tyrolean-front
  • Wikipedia (EN) — «Vorarlberg»: https://en.wikipedia.org/wiki/Vorarlberg
  • Wikipedia (EN) — «Kitzbühel»: https://en.wikipedia.org/wiki/Kitzb%C3%BChel

Viena y el este (Baja Austria)

Historia de Viena y el este (Baja Austria) · Austria

De Vindobona a la residencia de los Habsburgo

Viena nació romana. Sobre el Danubio, en el borde del limes, los romanos levantaron el campamento legionario de Vindobona y su ciudad civil, un enclave de frontera donde —según la tradición— murió el emperador Marco Aurelio en el año 180. Tras la caída de Roma y siglos de oscuridad, la ciudad resurgió en la Edad Media: los duques Babenberg trasladaron aquí su residencia en el siglo XII, la amurallaron y la convirtieron en un centro comercial del Danubio. En 1155, Enrique II Jasomirgott fijó su corte en Viena, y poco después se levantó el primer gran templo de la ciudad.

Con la llegada de los Habsburgo en el siglo XIII, Viena se afianzó como capital de sus dominios. La catedral de San Esteban (Stephansdom), con su inconfundible tejado de tejas de colores y su alta torre gótica, se convirtió en el símbolo de la ciudad y en panteón simbólico del país. Universidad desde 1365, sede episcopal, plaza mercantil y militar, Viena creció como cabeza de un conglomerado de tierras cada vez más vasto, aunque durante siglos fue también una ciudad de frontera, expuesta a la amenaza que venía del este.

Esa amenaza tenía nombre: el Imperio otomano. Viena resistió los dos grandes sitios turcos de 1529 y 1683, y de esa condición de bastión de la cristiandad extrajo buena parte de su identidad. Tras la victoria de 1683 y el retroceso otomano, la ciudad pudo por fin expandirse más allá de sus murallas y entrar en su época de mayor esplendor: la del barroco imperial, cuando los Habsburgo, convertidos en gran potencia, decidieron darle a su capital un rostro a la altura de su ambición.

en.wikipedia.org · History of Viennaen.wikipedia.org · Vindobona

La capital imperial: el barroco, Schönbrunn y la Ringstrasse

Liberada del cerco otomano, Viena se transformó en una de las grandes capitales barrocas de Europa. La aristocracia y la corte compitieron en levantar palacios: el príncipe Eugenio de Saboya construyó el Belvedere, y los Habsburgo ampliaron su residencia de invierno, el Hofburg, y erigieron a las puertas de la ciudad su gran palacio de verano, Schönbrunn. Concebido a imitación de Versalles y culminado bajo María Teresa, Schönbrunn, con sus 1.441 habitaciones, sus jardines, la Gloriette en lo alto de la colina y el zoológico más antiguo del mundo (fundado en 1752), fue el escenario de la vida cortesana de la dinastía; allí jugó de niño Mozart ante María Teresa y allí residió y murió Francisco José. Hoy es Patrimonio de la Humanidad y el monumento más visitado de Austria.

El segundo gran rostro de Viena es la Ringstrasse. En 1857, Francisco José ordenó demoler las viejas murallas y abrir en su lugar un majestuoso bulevar circular, el Ring, que se jalonó en las décadas siguientes de edificios monumentales: la Ópera Estatal, el Parlamento neogriego, el Ayuntamiento neogótico, los grandes museos gemelos, el Burgtheater, la universidad. Aquel anillo de piedra fue el gran escenario del orgullo imperial y de la burguesía liberal que hizo de la Viena del siglo XIX una metrópoli europea.

A comienzos del siglo XX, esa Viena fue el laboratorio cultural del que salieron Freud, Klimt, Schnitzler, Mahler y Wittgenstein, y también la ciudad del alcalde antisemita Karl Lueger, a quien admiró el joven Hitler. Capital de un imperio de cincuenta millones de habitantes hasta 1918, Viena quedó luego convertida en la desmesurada cabeza de una pequeña república. Pero su patrimonio imperial —los palacios, el Ring, los cafés, la música— sigue definiéndola: es la herencia de los siglos en que fue una de las capitales del mundo.

whc.unesco.orgen.wikipedia.org · Ringstraße

La Viena Roja y la guerra civil de 1934

Tras el hundimiento del imperio en 1918, Viena vivió uno de los experimentos sociales más audaces de la Europa de entreguerras: la "Viena Roja" (Rotes Wien). Entre 1919 y 1934, la ciudad —convertida en un Land autónomo gobernado por los socialdemócratas— llevó a cabo una política municipal pionera. Con los impuestos a los ricos y al lujo se financió un ambicioso programa de vivienda social: enormes bloques de apartamentos obreros, con patios, lavaderos, jardines de infancia, bibliotecas y consultorios, de los que el más famoso es el Karl-Marx-Hof, un edificio de más de un kilómetro de longitud. Se crearon servicios de salud, educación y bienestar que hicieron de Viena un modelo admirado por la izquierda de todo el mundo.

Pero la Viena Roja chocaba de frente con la Austria conservadora y católica que dominaba las provincias y el gobierno federal. La tensión entre la izquierda socialdemócrata y la derecha, cada una con sus milicias armadas —la Schutzbund socialista y la Heimwehr de derecha—, envenenó la Primera República. La crisis económica de 1929 agravó todo, y en 1933 el canciller Dollfuss suspendió el Parlamento e instauró un régimen autoritario.

El choque final llegó en febrero de 1934. El 12 de febrero, un registro policial en busca de armas en una sede socialdemócrata de Linz desencadenó una insurrección obrera que se extendió a Viena y otras ciudades industriales. Durante cuatro días, el ejército y la Heimwehr bombardearon con artillería los bloques de vivienda obrera —incluido el Karl-Marx-Hof— donde resistían los milicianos socialistas. La breve guerra civil dejó centenares de muertos y terminó con la derrota de la izquierda: se prohibió el Partido Socialdemócrata, se ejecutó a varios de sus líderes y se enterró la Viena Roja. Meses después, en julio, los nazis austríacos asesinaban a Dollfuss. La república se encaminaba hacia el abismo del Anschluss.

en.wikipedia.org · Red Viennaen.wikipedia.org · Austrian Civil War

El Danubio y el valle del Wachau

Aguas arriba de Viena, el Danubio atraviesa la Baja Austria dibujando uno de los paisajes fluviales más bellos de Europa: el valle del Wachau, un tramo de unos 35 kilómetros entre las ciudades de Melk y Krems, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2000. Aquí el río discurre encajonado entre colinas cubiertas de viñedos y terrazas de piedra, salpicadas de pueblos medievales, castillos, ruinas y monasterios. Es una de las regiones vinícolas más antiguas de Austria, célebre por sus vinos blancos —el Grüner Veltliner y el Riesling— y por sus damascos.

El Wachau es también un corredor cargado de historia. En su extremo occidental se alza la abadía benedictina de Melk, un colosal monasterio barroco encaramado sobre un peñasco que domina el río, fundado sobre una antigua residencia de los Babenberg y reconstruido en el siglo XVIII como una de las cumbres del barroco centroeuropeo, con su iglesia dorada y su magnífica biblioteca. Aguas abajo, la abadía de Göttweig corona otra colina, y la ciudad de Krems conserva un casco medieval de calles empinadas y puertas antiguas. En el pueblo de Dürnstein, sobre las ruinas de un castillo, estuvo preso a fines del siglo XII el rey inglés Ricardo Corazón de León, capturado cuando regresaba de las Cruzadas.

En estas orillas se han hallado, además, algunos de los vestigios más antiguos del arte europeo: la Venus de Willendorf, una pequeña estatuilla de piedra caliza de unos 30.000 años de antigüedad, fue descubierta en 1908 en el Wachau y es hoy una de las piezas más célebres de la prehistoria mundial, custodiada en el Museo de Historia Natural de Viena. Del Paleolítico a los monasterios barrocos, el Danubio austríaco condensa en pocos kilómetros milenios de historia.

whc.unesco.orgen.wikipedia.org · Wachau

Linz, el pasado nazi y Mauthausen

Linz, tercera ciudad de Austria, se extiende a orillas del Danubio, aguas arriba de Viena. Antigua plaza comercial romana (Lentia) y medieval, fue durante siglos una tranquila ciudad provincial; en ella pasó sus años de estudiante Adolf Hitler, que siempre la consideró su "ciudad natal" sentimental. Ese vínculo personal tuvo consecuencias sombrías. Durante el Tercer Reich, Hitler designó a Linz como una de las cinco "ciudades del Führer" (Führerstädte) y proyectó convertirla en la gran capital cultural del Reich, destinada a eclipsar a Viena, con avenidas monumentales, museos y un gigantesco "Führermuseum" que debía albergar el arte saqueado en toda Europa. El proyecto, previsto para 1950, no llegó a construirse; casi lo único que se levantó fue el puente de los Nibelungos sobre el Danubio.

Parte de la piedra de aquellas obras salió de un lugar de espanto. A pocos kilómetros de Linz, los nazis instalaron en 1938 el campo de concentración de Mauthausen, junto a una cantera de granito. Mauthausen y su red de subcampos fueron un campo de trabajo esclavo de la categoría más dura, donde los prisioneros eran obligados a extraer y acarrear bloques de granito subiendo los 186 escalones de la "escalera de la muerte". De sus aproximadamente 190.000 prisioneros murió cerca de la mitad. Hoy el sitio es un memorial nacional, un lugar de duelo y de educación que se visita con recogimiento; su conservación es parte del compromiso austríaco con la memoria de las víctimas del nacionalsocialismo.

Tras la guerra, Linz se reconstruyó como una ciudad industrial —siderurgia y química— y, en las últimas décadas, ha reelaborado activamente su pasado y reinventado su identidad. Hoy es un reconocido centro de arte y tecnología: alberga el festival y museo Ars Electronica, dedicado al arte digital, y el Lentos, museo de arte moderno junto al río. Capital Europea de la Cultura en 2009, Linz encarna el tránsito de una ciudad marcada por la sombra del nazismo a un polo de creatividad contemporánea que no oculta su historia, sino que la afronta.

en.wikipedia.org · Führermuseumen.wikipedia.org · Mauthausen concentration camp
📍 Destinos de Viena y el este (Baja Austria)
VienaSchonbrunnWachauLinz

📚 Bibliografía

  • Wikipedia (EN) — «History of Vienna»: https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Vienna
  • Unesco — «Historic Centre of Vienna»: https://whc.unesco.org/en/list/1033/
  • Unesco — «Palace and Gardens of Schönbrunn»: https://whc.unesco.org/en/list/786/
  • Wikipedia (EN) — «Ringstraße»: https://en.wikipedia.org/wiki/Ringstra%C3%9Fe
  • Wikipedia (EN) — «Red Vienna»: https://en.wikipedia.org/wiki/Red_Vienna
  • Unesco — «Wachau Cultural Landscape»: https://whc.unesco.org/en/list/970/
  • Wikipedia (EN) — «Führermuseum»: https://en.wikipedia.org/wiki/F%C3%BChrermuseum
  • KZ-Gedenkstätte Mauthausen — «Mauthausen Memorial»: https://www.mauthausen-memorial.org/en/
  • Wikipedia (EN) — «Mauthausen concentration camp»: https://en.wikipedia.org/wiki/Mauthausen_concentration_camp

📚 Bibliografía

← Volver a la guía de Austria
Créditos de las imágenes
Fotos de Wikimedia Commons, cada una bajo su propia licencia (CC BY, CC BY-SA o dominio público). Tocá cada archivo para ver su autor y su licencia.
20190624.Kaiser-Franz-Joseph-Höhe, Grossglockner.-012