Voivodina, la provincia autónoma del norte, es una Serbia distinta de la del sur. Mientras el resto del país vivía bajo dominio otomano, esta llanura fértil al norte del Danubio y el Sava quedó, desde fines del siglo XVII, bajo el Imperio de los Habsburgo. Fue aquí, en territorio austríaco, donde se refugiaron los serbios de la Gran Migración de 1690 y donde floreció buena parte de la cultura serbia moderna, lejos del yugo otomano.
Esa pertenencia centroeuropea se nota en todo: en las iglesias barrocas, en las ciudades trazadas con orden imperial, en la arquitectura y hasta en la gastronomía. Voivodina mira tanto a Viena y Budapest como a Belgrado, y conserva un aire inconfundible de Mitteleuropa que la diferencia del resto de los Balcanes.
Voivodina es la región más diversa de Serbia. Junto a la mayoría serbia conviven húngaros, eslovacos, rumanos, rusinos, croatas y otras comunidades, herencia de siglos de colonización habsbúrgica que trajo pobladores de todo el imperio para repoblar las tierras reconquistadas a los otomanos. La provincia reconoce oficialmente varias lenguas además del serbio, y en muchos pueblos los carteles aparecen en dos, tres o incluso más idiomas.
Esta convivencia multiétnica, con sus iglesias ortodoxas, católicas y protestantes casi puerta con puerta, hace de Voivodina un caso singular en los Balcanes: una región que, en general, atravesó las guerras de los años noventa sin los estallidos de violencia que asolaron otras zonas, y que hoy suele presentarse como ejemplo de coexistencia. Su autonomía, recortada en la era de Milošević, sigue siendo un tema político vivo.
Novi Sad, la capital de Voivodina y segunda ciudad de Serbia, encarna el espíritu de la región. Fundada como plaza comercial serbia frente a la fortaleza austríaca de Petrovaradin, llegó a ser un centro tan vibrante de la vida cultural serbia que se la apodó la 'Atenas serbia'. Aquí tuvo su sede la Matica srpska, la institución cultural serbia más antigua, fundada en 1826.
Sobre el Danubio se alza Petrovaradin, imponente fortaleza barroca construida por los Habsburgo, apodada 'el Gibraltar del Danubio' por sus kilómetros de galerías subterráneas. Cada verano, esos muros albergan el festival EXIT, uno de los grandes festivales de música de Europa, nacido en el año 2000 como movimiento juvenil contra el régimen de Milošević. Novi Sad, además, fue Capital Europea de la Cultura en 2022, un reconocimiento a su papel histórico.
En el extremo norte, casi tocando la frontera húngara, Subotica es un pequeño tesoro de la arquitectura modernista. A comienzos del siglo XX, cuando era una próspera ciudad del reino de Hungría, se llenó de edificios de Art Nouveau (o Secession, en su versión centroeuropea): el Ayuntamiento, la Sinagoga y numerosos palacetes exhiben fachadas de cerámica coloreada, motivos florales y líneas ondulantes de una elegancia sorprendente.
Subotica es también un espejo de la diversidad de Voivodina: ciudad de mayoría húngara y croata bunjevac además de serbia, con una vida cultural bilingüe y un ambiente que recuerda más a Szeged o a Budapest que a Belgrado. Su cercano lago Palić, con villas de época y parque balneario, completó a comienzos del siglo XX el aire de retiro elegante de la Mitteleuropa.
En el sur de Voivodina se levanta la montaña de Fruška Gora, una isla verde en medio de la llanura, célebre por dos cosas: sus monasterios y su vino. En sus laderas se conservan más de una decena de monasterios ortodoxos, muchos fundados entre los siglos XV y XVIII, que hicieron de la zona un refugio espiritual de los serbios bajo dominio extranjero: por eso se la llamó a veces 'el Monte Athos serbio'.
A sus pies está Sremski Karlovci, un pueblo barroco de importancia histórica enorme para los serbios: fue sede del Patriarcado y del primer gimnasio serbio, y en él se firmó en 1699 la Paz de Karlowitz, que reconfiguró las fronteras entre otomanos y Habsburgo en Europa central. Rodeado de viñedos que se cultivan desde época romana, Sremski Karlovci es hoy famoso por su vino, en especial el dulce bermet, y por su ambiente sereno de iglesias y bodegas.