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Historia del país

Historia de Países Bajos

La lucha contra el agua: terpen, pólders, molinos y el Plan Delta

No se entiende nada de los Países Bajos sin entender su combate milenario con el agua. Cerca de un tercio del país está por debajo del nivel del mar, y buena parte del resto quedaría inundado sin una defensa permanente. Dice un viejo refrán que "Dios creó el mundo, pero los neerlandeses crearon los Países Bajos", y no es sólo una figura: un porcentaje enorme del territorio actual es tierra ganada al mar, a los lagos y a las marismas por obra humana. La lucha comenzó hace más de dos mil años, cuando los primeros pobladores del norte, sin diques todavía, levantaron los terpen (o wierden): montículos artificiales de tierra sobre los que construían sus casas y refugiaban al ganado cuando la marea alta anegaba los campos.

A partir de la Edad Media, cuando la población creció, se pasó de resistir el agua a expulsarla. Se construyeron diques para cerrar el paso al mar y se drenaron los pantanos interiores creando pólders: parcelas rodeadas de diques de las que se bombea el agua hacia canales más altos hasta dejarlas secas y cultivables. La herramienta clave para ese bombeo fue el molino de viento, que a partir del siglo XV accionó los tornillos de Arquímedes y las ruedas de cangilones que sacaban el agua día y noche; en zonas como Kinderdijk o el Zaanse Schans todavía se conservan los conjuntos de molinos que mantenían secos comarcas enteras. En los siglos XIX y XX el vapor y las bombas eléctricas permitieron drenar lagos inmensos y crear pólders gigantescos, como los de la antigua Zuiderzee, cerrada por un dique de treinta y dos kilómetros, el Afsluitdijk (1932), que la convirtió en un lago de agua dulce, el IJsselmeer.

Para gobernar todo ese sistema hicieron falta instituciones, y aquí los Países Bajos aportaron algo notable a la historia política de Europa: los waterschappen o "juntas de agua", organismos surgidos entre los siglos XII y XIII para construir y mantener diques y bombas, que están entre las instituciones democráticas más antiguas del continente y del mundo. Funcionaban al margen de los señores feudales: quienes se beneficiaban del sistema —los propietarios de la tierra— elegían representantes, pagaban impuestos según su superficie y tomaban decisiones en común; muchos historiadores ven en esas juntas de agua una raíz profunda del hábito neerlandés de la negociación y el consenso. Aún hoy siguen existiendo, con sus propias elecciones.

La catástrofe que marcó la conciencia moderna del país llegó en la noche del 31 de enero al 1 de febrero de 1953, cuando una marejada ciclónica del mar del Norte reventó los diques del suroeste. La inundación (el Watersnoodramp) anegó unas 150.000 hectáreas de Zelanda, Holanda del Sur y Brabante Septentrional y mató a 1.836 personas. La respuesta fue el Plan Delta: un gigantesco programa de presas, esclusas y barreras contra marejadas —cuya obra más célebre es la barrera del Oosterschelde— destinado a blindar el delta para siempre. La ingeniería hidráulica neerlandesa, nacida del terpen y del molino, es hoy referencia mundial frente a la subida del mar.

https://en.wikipedia.org/wiki/Water_board_(Netherlands)https://en.wikipedia.org/wiki/North_Sea_flood_of_1953

Frisios, romanos y Carlomagno

En la Antigüedad, las tierras bajas del delta estaban habitadas por pueblos germánicos, entre ellos los frisios (que dieron nombre a la actual Frisia) y los batavos, en cuyo recuerdo se inspirarían siglos más tarde los patriotas neerlandeses. Cuando Roma extendió su dominio por el norte, el río Rin se convirtió en la frontera del Imperio: el limes germánico-inferior, una línea de fuertes (castella) que corría más o menos por el curso del bajo Rin. Al sur de esa línea, ciudades como Nijmegen (la Noviomagus romana), Utrecht (el castellum Traiectum) y Maastricht (Mosae Traiectum, "el vado del Mosa") nacieron como puestos militares y de comercio; al norte, los frisios quedaron fuera del Imperio, comerciando y guerreando con él. Ese limes del bajo Rin fue reconocido en 2021 como Patrimonio Mundial de la Unesco.

Tras la caída de Roma, las tierras bajas quedaron en la periferia del mundo franco. Los frisios, paganos y prósperos gracias al comercio marítimo del mar del Norte, resistieron durante generaciones tanto la expansión franca como la cristianización. Misioneros anglosajones y francos —Willibrord, que fundó el obispado de Utrecht hacia el año 695, y Bonifacio, martirizado por los frisios en Dokkum en 754— fueron ganando terreno para la Iglesia. La sumisión definitiva llegó con Carlomagno, que a fines del siglo VIII incorporó Frisia y todo el delta al Imperio carolingio e impuso el cristianismo por la fuerza.

Con la partición del Imperio de Carlomagno en el Tratado de Verdún (843), el territorio quedó dividido y a la larga cayó dentro de la órbita del Sacro Imperio Romano Germánico. En los siglos siguientes, mientras el poder imperial se debilitaba, el delta se fragmentó en una constelación de pequeños poderes locales —condados, ducados y señoríos eclesiásticos— que competían entre sí y que, poco a poco, irían tejiendo la trama política de los futuros Países Bajos.

https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_the_Netherlandshttps://en.wikipedia.org/wiki/Frisii

Condados, la Hansa y los duques de Borgoña

Durante la Baja Edad Media, el delta se organizó en un mosaico de principados que hoy suenan como nombres de provincias: el condado de Holanda, el de Zelanda, el ducado de Brabante, el de Güeldres, el señorío episcopal de Utrecht (gobernado por un príncipe-obispo), la señoría de Frisia. Sobre esas tierras llanas y bien comunicadas por ríos y mar floreció pronto una densa red de ciudades comerciales. En el este y el norte, urbes como Deventer, Zwolle, Kampen y Groninga se integraron en la Liga Hanseática, la gran confederación mercantil del mar del Norte y el Báltico, y prosperaron con el comercio de cereal, madera, paño y cerveza. En el oeste, la pesca del arenque y el comercio marítimo enriquecieron a los condados costeros.

El gran salto hacia la unidad lo dieron, en el siglo XV, los duques de Borgoña. Por matrimonios, herencias y compras, esta rama de la casa real francesa fue reuniendo bajo un mismo cetro los diecisiete territorios de los "Países Bajos" —que entonces incluían también la actual Bélgica y Luxemburgo—. Felipe el Bueno y su hijo Carlos el Temerario crearon una de las cortes más brillantes de Europa y dotaron al conjunto de instituciones comunes, como los Estados Generales, la asamblea donde se reunían los representantes de las provincias. Las ciudades flamencas y brabanzonas —Brujas, Gante, Amberes— eran entonces los centros manufactureros y financieros más ricos del continente.

Cuando Carlos el Temerario murió en batalla en 1477 sin heredero varón, su hija María de Borgoña se casó con Maximiliano de Habsburgo. Así, la rica herencia borgoñona de los Países Bajos pasó a la Casa de Austria, y de ella, por vía de nuevos matrimonios, al hombre que reuniría el mayor imperio de su tiempo: su nieto Carlos, nacido en Gante en 1500, que sería a la vez rey de España y emperador del Sacro Imperio. Los Países Bajos entraban así en la órbita de la monarquía hispánica.

https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_the_Netherlandshttps://en.wikipedia.org/wiki/Burgundian_Netherlands

Carlos V, Felipe II y la Revuelta de los Ochenta Años

El emperador Carlos V (Carlos I de España) se sentía en casa en los Países Bajos: había nacido allí y hablaba su lengua. Bajo su reinado, las diecisiete provincias quedaron formalmente unidas y sometidas a la corona, pero también empezaron a llegar las tensiones que harían estallar todo. Una era religiosa: la Reforma protestante prendió con fuerza en las ciudades comerciales, primero el luteranismo y el anabaptismo, después el calvinismo, y la corona respondió con una represión creciente, con la Inquisición y las ejecuciones de "herejes". La otra era política y fiscal: las provincias, celosas de sus privilegios y de sus impuestos, mal toleraban la centralización.

Cuando en 1555 Carlos V abdicó y dividió su herencia, los Países Bajos pasaron a su hijo Felipe II, rey de España, un monarca español de formación, católico intransigente y ausente, que gobernó el delta desde Madrid a través de gobernadores. La combinación de persecución religiosa, presión fiscal y desprecio por las libertades locales encendió la mecha. En 1566 estalló la "furia iconoclasta" (Beeldenstorm), en la que multitudes calvinistas destrozaron las imágenes de las iglesias. Felipe II envió entonces al duque de Alba con un ejército y un tribunal de excepción, el "Consejo de los Tumultos" —recordado como el "Tribunal de la Sangre"—, que ejecutó a miles de personas. La represión, en lugar de sofocar la revuelta, la convirtió en guerra abierta: había comenzado, en 1568, la Guerra de los Ochenta Años.

El alma de la rebelión fue Guillermo de Orange, llamado "el Taciturno" (Willem van Oranje), un gran noble que de servidor del rey pasó a jefe de la insurrección. En 1579, mientras las provincias católicas del sur firmaban la Unión de Arras y volvían a la obediencia de Felipe II, las provincias del norte, mayoritariamente protestantes, sellaron el 23 de enero la Unión de Utrecht, una alianza militar y política que es considerada el acta de nacimiento de la futura república neerlandesa. En 1581, con el Acta de Abjuración, esas provincias declararon depuesto a Felipe II. La respuesta de la corona fue poner precio a la cabeza de Guillermo de Orange: el 10 de julio de 1584, en el Prinsenhof de Delft, el fanático católico Balthasar Gérard lo asesinó de varios disparos. Pero la revuelta ya no tenía marcha atrás.

https://en.wikipedia.org/wiki/Union_of_Utrechthttps://en.wikipedia.org/wiki/William_the_Silent

La República de las Provincias Unidas y el Siglo de Oro

De la guerra nació una criatura política insólita para su época: la República de las Siete Provincias Unidas de los Países Bajos, un estado sin rey, federal y dominado por la burguesía urbana, gobernado por los Estados Generales y por los "regentes" de las ciudades, con la casa de Orange-Nassau ejerciendo el cargo militar de estatúder. Mientras el resto de Europa se hundía en el absolutismo, aquí una oligarquía mercantil discutía y negociaba. Tras décadas de guerra intermitente —y una Tregua de los Doce Años (1609-1621)—, la independencia fue finalmente reconocida por España en la Paz de Westfalia de 1648, que puso fin a los ochenta años de conflicto.

Ese pequeño estado protagonizó entonces uno de los despegues más espectaculares de la historia: el Siglo de Oro (Gouden Eeuw). Ámsterdam se convirtió en el mayor puerto y centro financiero del mundo; se creó allí la primera bolsa de valores moderna y el Banco de Ámsterdam; la flota mercante neerlandesa dominó el comercio mundial; la pintura, la ciencia y la cartografía vivieron una explosión sin igual. Es la época de Rembrandt van Rijn y su Ronda de noche, de Johannes Vermeer y su Joven de la perla, de Frans Hals; de la microscopía de Antoni van Leeuwenhoek, del derecho internacional de Hugo Grocio, de la óptica y la astronomía de Christiaan Huygens.

Esa prosperidad se apoyó, en parte, en una tolerancia relativa poco común en la Europa del momento. La República acogió a hugonotes franceses, a judíos sefardíes expulsados de la península ibérica, a disidentes de toda laya; en sus imprentas se publicaban libros prohibidos en el resto del continente. En ese clima pudo pensar y publicar Baruch Spinoza, filósofo de origen judío sefardí nacido en Ámsterdam, una de las cumbres de la filosofía moderna. Pero conviene medir bien esa tolerancia: era pragmática y limitada. Spinoza fue excomulgado y expulsado (en herem) por su propia comunidad judía en 1656; el culto católico quedó relegado a iglesias "clandestinas"; y la libertad convivía con conflictos religiosos internos duros, como la disputa entre remonstrantes y contrarremonstrantes que llevó al cadalso, en 1619, al veterano estadista Johan van Oldenbarnevelt. Fue una tolerancia real, pero de puertas para adentro y con fronteras precisas.

https://en.wikipedia.org/wiki/Dutch_Golden_Agehttps://en.wikipedia.org/wiki/Dutch_Republic

La VOC y la WIC: comercio, colonialismo y esclavitud

El motor de la riqueza del Siglo de Oro fueron dos grandes compañías comerciales que operaban como brazos armados del Estado. La Compañía de las Indias Orientales (Vereenigde Oostindische Compagnie, VOC), fundada en 1602, fue la primera empresa del mundo en emitir acciones al público y llegó a ser una potencia en sí misma, con derecho a hacer la guerra, firmar tratados, acuñar moneda y administrar territorios. La VOC monopolizó el comercio de especias con Asia y construyó, a base de conquista y coacción, un dominio colonial que se extendería sobre el vasto archipiélago de las Indias Orientales (la actual Indonesia), con capital en Batavia (hoy Yakarta), fundada en 1619. Su gemela para el Atlántico, la Compañía de las Indias Occidentales (WIC), fundada en 1621, operó en América y África.

Ese comercio deslumbrante tuvo un fundamento brutal: el colonialismo y la esclavitud. En Asia, la conquista neerlandesa fue a menudo sanguinaria —el episodio más tristemente célebre es la matanza y deportación de la casi totalidad de la población de las islas Banda en 1621, para monopolizar la nuez moscada—. En el Atlántico, la WIC y los mercaderes neerlandeses fueron protagonistas de primer orden de la trata de esclavos: a lo largo de los siglos XVII y XVIII transportaron a la fuerza a unas 550.000 personas africanas a través del océano, muchas de ellas hacia las plantaciones de azúcar de Surinam (colonia neerlandesa desde 1667) y hacia las islas del Caribe neerlandés (Curazao, entre otras, fue un gran mercado esclavista regional). En las colonias asiáticas existió, además, otro sistema de esclavitud, con cientos de miles de esclavizados.

Los Países Bajos abolieron la esclavitud en sus colonias el 1 de julio de 1863, más tarde que buena parte de Europa, y aun entonces obligaron a los esclavizados de Surinam a un período de "aprendizaje" forzoso de diez años más. Durante siglos, esta parte de la historia quedó relegada en el relato nacional. El giro reciente es significativo: el 19 de diciembre de 2022, el primer ministro Mark Rutte pidió disculpas formales, en nombre del Estado neerlandés, por el papel del país en la esclavitud, a la que calificó de "crimen contra la humanidad", y el gobierno anunció un fondo de 200 millones de euros para concienciación y reparación; medio año después, el 1 de julio de 2023, el rey Guillermo Alejandro reiteró esas disculpas. La medida fue histórica y a la vez discutida —algunos colectivos de descendientes reclamaron más consulta y verdaderas reparaciones—, pero marcó un reconocimiento oficial largamente esperado.

https://www.government.nl/latest/news/2022/12/19/government-https://en.wikipedia.org/wiki/Dutch_West_India_Company

La tulipomanía de 1637, entre el mito y la historia

Ninguna anécdota del Siglo de Oro es tan famosa como la tulipomanía: la burbuja especulativa que, según el relato tradicional, se desató en torno a los bulbos de tulipán y estalló en febrero de 1637. El tulipán, flor originaria de Asia central llegada a los Países Bajos a través del Imperio otomano en el siglo XVI, se puso de moda como objeto de lujo; sus variedades más raras y jaspeadas —cuyos colores, se sabría después, procedían de un virus— alcanzaron precios astronómicos, y se llegó a comerciar con bulbos que aún no habían salido de la tierra, en una suerte de mercado de futuros. Cuenta la leyenda que un solo bulbo podía valer lo que una casa en un canal de Ámsterdam, que cuando la burbuja reventó arruinó a multitudes y que hubo suicidios y una crisis económica generalizada.

La historiografía reciente ha revisado a fondo ese relato. La investigación de referencia es la de la historiadora Anne Goldgar, que en su libro Tulipmania: Money, Honor, and Knowledge in the Dutch Golden Age (2007) examinó los archivos notariales de la época y desmontó buena parte de la leyenda. Su conclusión es matizada: la burbuja fue real —hubo, en efecto, una fiebre especulativa y una caída brusca de los precios a comienzos de 1637—, pero mucho menos catastrófica de lo que se cuenta. Goldgar sólo encontró a 37 personas que pagaran más de 300 florines por un bulbo, y entre los muchos compradores y vendedores que identificó apenas halló a un puñado con problemas financieros serios, sin que estuviera claro que los tulipanes fueran la causa.

La mayor parte de la imagen apocalíptica, sostiene Goldgar, procede de la propaganda moralizante de la propia época —panfletos calvinistas que usaban la fiebre de los tulipanes como advertencia contra la codicia y la vanidad— y fue amplificada en el siglo XIX por autores que buscaban un buen ejemplo de locura colectiva. La tulipomanía existió, y sigue siendo el primer episodio bien documentado de burbuja especulativa de la historia; pero no hundió la economía neerlandesa ni causó la ruina masiva del mito. La lección, más que económica, es historiográfica: conviene desconfiar de las historias demasiado redondas.

https://en.wikipedia.org/wiki/Tulip_maniahttps://press.uchicago.edu/ucp/books/book/chicago/T/bo541493

Decadencia, Napoleón y el nacimiento del reino

El siglo XVIII fue, para la República, una lenta decadencia relativa. Las guerras contra Inglaterra y Francia, la competencia comercial y el anquilosamiento de su clase gobernante de regentes fueron erosionando la vieja hegemonía neerlandesa; el país seguía siendo rico y refinado, pero había cedido el liderazgo mundial a Gran Bretaña y a Francia. En el plano interno, creció el enfrentamiento entre los partidarios de la casa de Orange (los "orangistas") y un movimiento reformista, los "patriotas", que reclamaba democratizar la República. La VOC, corroída por la corrupción y las deudas, quebró y fue disuelta en 1799.

La Revolución Francesa arrastró a los Países Bajos. En 1795, con el apoyo de los ejércitos franceses, los patriotas derribaron al estatúder Guillermo V y proclamaron la República Bátava, un estado satélite de la Francia revolucionaria. Napoleón, ya emperador, la transformó en 1806 en el efímero Reino de Holanda, para su hermano Luis Bonaparte, y en 1810 anexionó directamente el territorio al Imperio francés. Aquellos años dejaron una huella duradera: el país adoptó la centralización administrativa, el registro civil, los apellidos obligatorios y el sistema métrico y jurídico francés.

Con la derrota de Napoleón, el Congreso de Viena (1815) rediseñó el mapa. Nació el Reino Unido de los Países Bajos, que unía por primera vez en siglos el norte protestante y el sur católico (la actual Bélgica), bajo el rey Guillermo I de Orange-Nassau, ahora monarca constitucional. La unión fue breve y forzada: en 1830 el sur se sublevó y proclamó su independencia como Bélgica, reconocida finalmente por La Haya en 1839. Los Países Bajos quedaron reducidos, más o menos, a sus fronteras actuales, y en 1848, bajo la presión revolucionaria de aquel año europeo, el jurista Johan Rudolph Thorbecke redactó una nueva Constitución que transformó al país en una monarquía parlamentaria moderna, base del sistema político vigente.

https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_the_Netherlandshttps://en.wikipedia.org/wiki/Kingdom_of_the_Netherlands

El siglo XIX tardío y la neutralidad en la Primera Guerra

La segunda mitad del siglo XIX y comienzos del XX fueron para los Países Bajos un período de modernización tranquila. El país se industrializó más tarde y más suavemente que sus vecinos, tendió ferrocarriles y canales, drenó nuevos pólders con máquinas de vapor y desarrolló una potente agricultura y horticultura de exportación. En política se consolidó un rasgo muy neerlandés: la "pilarización" (verzuiling), la organización de la sociedad en "pilares" —católico, protestante, socialista, liberal— con sus propios partidos, sindicatos, escuelas, periódicos y hasta clubes deportivos, que convivían negociando desde arriba. Ese modelo de segmentación y pacto marcaría la vida del país durante casi un siglo.

En ultramar, en cambio, el siglo XIX fue de expansión y explotación colonial. En las Indias Orientales Neerlandesas, el gobierno impuso desde 1830 el "sistema de cultivos" (cultuurstelsel), que obligaba a los campesinos javaneses a dedicar parte de sus tierras y su trabajo a cultivos de exportación —café, azúcar, añil— para beneficio de la metrópoli, con consecuencias a veces catastróficas, incluidas hambrunas. Aquella explotación fue denunciada en 1860 por la célebre novela Max Havelaar, de Multatuli (seudónimo de Eduard Douwes Dekker), que sacudió la conciencia neerlandesa.

Cuando estalló la Primera Guerra Mundial en 1914, los Países Bajos lograron mantenerse neutrales, como venían haciendo desde 1839, y no participaron en el conflicto. Esa neutralidad les costó cara en términos de penurias económicas y de acogida de refugiados —más de un millón de belgas cruzaron la frontera huyendo de la invasión alemana—, pero salvó al país de la matanza de las trincheras. Al terminar la guerra, La Haya dio incluso asilo al káiser Guillermo II de Alemania, que abdicó y se refugió en los Países Bajos, donde moriría en 1941. El país llegaba a los años treinta como una monarquía próspera, colonial y aparentemente a salvo, confiada en que la neutralidad volvería a protegerla.

https://en.wikipedia.org/wiki/Netherlands_in_World_War_Ihttps://en.wikipedia.org/wiki/History_of_the_Netherlands

La ocupación nazi, el Holocausto y el Hambre del Invierno

La neutralidad no salvó a los Países Bajos en la Segunda Guerra Mundial. El 10 de mayo de 1940, la Alemania nazi invadió el país sin declaración de guerra. La resistencia militar duró apenas cinco días; el 14 de mayo, la aviación alemana bombardeó el centro de Róterdam, arrasándolo y matando a unas 800 o 900 personas, y amenazó con hacer lo mismo con otras ciudades. Los Países Bajos capitularon; la reina Guillermina y el gobierno huyeron a Londres, desde donde encabezaron un gobierno en el exilio, y el país quedó bajo una ocupación civil alemana especialmente dura, dirigida por el austríaco Arthur Seyss-Inquart.

El capítulo más atroz fue el Holocausto. Antes de la guerra vivían en los Países Bajos unos 140.000 judíos. La maquinaria de persecución nazi —favorecida por un registro de población meticuloso, por la colaboración de parte de la administración y la policía neerlandesas, y por la geografía llana, sin lugares donde esconderse— fue de una eficacia devastadora. Desde el campo de tránsito de Westerbork, en el noreste, los trenes deportaron a unos 100.000 judíos hacia Auschwitz, Sobibor y otros campos de exterminio. Cerca del 75 % de la población judía neerlandesa fue asesinada: es la proporción más alta de toda Europa occidental, un dato tan duro como verificable, muy superior al de Bélgica o Francia. El símbolo universal de esa tragedia es Ana Frank, la adolescente alemana refugiada en Ámsterdam que se ocultó con su familia en una casa trasera de la Prinsengracht, escribió allí su diario, fue delatada y deportada, y murió en el campo de Bergen-Belsen a comienzos de 1945.

Hubo resistencia —redes clandestinas, prensa ilegal, la gran huelga de febrero de 1941 en Ámsterdam en protesta por las primeras razias contra los judíos, un caso único de protesta abierta contra las deportaciones en la Europa ocupada—, pero también colaboración y, sobre todo, sufrimiento masivo. El último invierno de la guerra trajo una nueva calamidad: el Hongerwinter, el "Hambre del Invierno" de 1944-45. Tras el fracaso de la ofensiva aliada en Arnhem y una huelga ferroviaria neerlandesa, los ocupantes bloquearon el suministro de alimentos y combustible al oeste del país, todavía en su poder. Millones de personas quedaron reducidas a raciones de pocos cientos de calorías; se comieron bulbos de tulipán y remolachas; murieron de hambre y de frío unas 20.000 a 22.000 personas, sobre todo ancianos. El país fue liberado en mayo de 1945, exhausto y arrasado.

https://www.annefrank.org/en/anne-frank/go-in-depth/netherlahttps://en.wikipedia.org/wiki/Dutch_famine_of_1944%E2%80%931

La descolonización de Indonesia

Apenas terminada la ocupación en Europa, empezó para los Países Bajos otra guerra al otro lado del mundo. El 17 de agosto de 1945, días después de la rendición japonesa, los líderes nacionalistas Sukarno y Hatta proclamaron la independencia de Indonesia. La Haya, que aspiraba a recuperar su gran colonia asiática tras la ocupación japonesa, se negó a reconocerla y envió tropas para restablecer su dominio. Siguieron cuatro años de guerra brutal, eufemísticamente llamada por los neerlandeses "acciones policiales" (politionele acties): dos grandes ofensivas militares, en 1947 y 1948-49, acompañadas de una represión que causó decenas de miles de muertos —más de 100.000 víctimas del lado indonesio y unos 5.000 del neerlandés, según las estimaciones—, con episodios de violencia extrema documentados por investigaciones posteriores.

La presión internacional, y en particular la de Estados Unidos, que amenazó con retirar la ayuda del Plan Marshall, obligó finalmente a los Países Bajos a ceder. El 27 de diciembre de 1949, en una ceremonia en Ámsterdam, La Haya transfirió la soberanía a los Estados Unidos de Indonesia. Durante décadas, los Países Bajos siguieron considerando esa fecha de 1949 —y no la proclamación de 1945— como el momento de la independencia, una manera de no reconocer la legitimidad de la república nacida en plena guerra.

Ese reconocimiento tardío llegó mucho después. En 2005, el gobierno neerlandés admitió por primera vez que la independencia se había proclamado "de hecho" en 1945, y en 2022, tras la publicación de una gran investigación histórica oficial sobre la violencia de la guerra de descolonización, el primer ministro Rutte reconoció públicamente que los Países Bajos deberían haber aceptado la independencia indonesia el 17 de agosto de 1945. La pérdida de las Indias marcó profundamente al país: llegaron cientos de miles de repatriados y de "indos" (mestizos), y más tarde de molucos que habían servido a la corona; sólo Surinam y las islas del Caribe quedaron del viejo imperio. Surinam se independizaría en 1975; parte del Caribe neerlandés sigue hoy integrada en el Reino.

https://en.wikipedia.org/wiki/Indonesian_National_Revolutionhttps://www.verzetsmuseum.org/en/kennisbank/police-actions-a

Reconstrucción, Estado de bienestar y país contemporáneo

De la ruina de 1945 los Países Bajos resurgieron con una energía notable. La reconstrucción, apoyada en el Plan Marshall, modernizó la industria y las infraestructuras; Róterdam levantó de cero un centro urbano audaz y su puerto se convirtió, durante décadas, en el mayor del mundo. El país entró en la primera línea de la integración europea: fue uno de los seis fundadores de la Comunidad Económica Europea con el Tratado de Roma (1957), y años más tarde daría su nombre al tratado que creó la Unión Europea, firmado en Maastricht en 1992. Sobre la base de la vieja cultura del consenso, se construyó un sólido Estado de bienestar y el llamado "modelo del pólder", de negociación permanente entre gobierno, patronal y sindicatos.

La gran obra colectiva de la posguerra fue, de nuevo, la lucha contra el agua. Tras la catástrofe de 1953 se ejecutó el Plan Delta, el conjunto de presas y barreras contra marejadas que blindó el suroeste del país; junto con los pólders del IJsselmeer, incluida la nueva provincia entera de Flevoland ganada al lago, esas obras hidráulicas figuran entre los mayores logros de ingeniería del siglo XX y están ligadas hoy al desafío del cambio climático y la subida del mar.

Desde los años sesenta, los Países Bajos se hicieron célebres por una transformación social profunda y por sus políticas progresistas y pragmáticas: la despenalización de facto del cannabis en los "coffeeshops", la regulación de la prostitución, la legalización de la eutanasia bajo condiciones estrictas (2002) y, sobre todo, la aprobación en 2001 del primer matrimonio igualitario del mundo. Ese país abierto, próspero y multicultural convive, sin embargo, con tensiones contemporáneas: los debates sobre inmigración e integración —marcados por los asesinatos del político Pim Fortuyn (2002) y del cineasta Theo van Gogh (2004)—, el auge de la derecha populista y la revisión crítica del pasado colonial y esclavista. Con unos diecisiete millones y medio de habitantes en un territorio pequeño y llano, los Países Bajos siguen siendo lo que fueron desde el principio: una construcción humana levantada sobre el agua, gobernada por el pacto y abierta al mundo.

https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_the_Netherlandshttps://en.wikipedia.org/wiki/Delta_Works

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📚 Bibliografía

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