Viajá con Gus
InicioPaíses BajosHistoriaSur y norte
Historia · Países Bajos

Historia de Sur y norte

Maastricht, de vado romano al Tratado de la UE

En el extremo sur del país, encajada entre Bélgica y Alemania, Maastricht es probablemente la ciudad más antigua de los Países Bajos, y desde luego una de las más singulares. Su origen es romano: los romanos establecieron aquí un cruce sobre el río Mosa, del que la ciudad tomó su nombre, Mosae Traiectum, "el vado del Mosa". Situada en la vía que unía Colonia con la costa, fue un enclave militar y comercial, y más tarde un importante centro cristiano ligado a san Servacio, cuyo culto hizo de Maastricht un lugar de peregrinación. Su historia, marcada por dominios compartidos entre el duque de Brabante y el príncipe-obispo de Lieja, le dio siempre un carácter aparte, más borgoñón y católico que el resto del país.

Esa vocación fronteriza y europea culminó en un hito histórico. El 7 de febrero de 1992, los estados miembros de la Comunidad Europea firmaron en Maastricht el Tratado de la Unión Europea —el Tratado de Maastricht—, que transformó la vieja comunidad económica en una verdadera Unión Europea, con ciudadanía europea, política exterior común y, sobre todo, las bases de la moneda única: el euro. El nombre de esta pequeña ciudad del sur neerlandés quedó así ligado para siempre al nacimiento de la Europa moderna.

No fue casualidad. Maastricht, en el corazón de la eurorregión donde se tocan los Países Bajos, Bélgica y Alemania, encarna como pocos lugares la idea de una Europa sin fronteras interiores. Ciudad de universidad internacional, de ambiente cálido y meridional dentro de un país nórdico, con sus plazas animadas y su gran iglesia de San Servacio, Maastricht es a la vez la más antigua y la más europeísta de las urbes neerlandesas.

https://en.wikipedia.org/wiki/Maastrichthttps://en.wikipedia.org/wiki/Maastricht_Treaty

Giethoorn, la aldea del agua y la turba

En la provincia de Overijssel, en el noreste del país, se esconde uno de los pueblos más singulares de los Países Bajos: Giethoorn, apodado a veces "la Venecia del norte" o "la Venecia neerlandesa". Es una aldea donde, en su parte antigua, apenas hay calles: las casas de tejado de junco se alzan sobre pequeñas islas unidas por canales y por más de un centenar de puentecillos de madera, y el transporte tradicional se hace en barca. Ese paisaje de agua y silencio, sin coches, atrae hoy a multitudes de visitantes de todo el mundo.

Pero ese entramado de canales no es natural ni pintoresco por casualidad: es el resultado de siglos de extracción de turba. La zona era un extenso pantano rico en turba (veen), un combustible que los habitantes empezaron a cortar y secar en la Edad Media para venderlo como fuente de energía. Al excavar la turba, dejaron tras de sí un laberinto de zanjas, canales y lagunas —el actual paisaje lacustre— y las estrechas fajas de tierra donde levantaron sus casas. El nombre del pueblo recuerda, según la tradición, los cuernos de cabra montés que los primeros pobladores encontraron en el suelo.

Giethoorn ilustra una faceta menos conocida de la relación neerlandesa con el agua: no la lucha por drenarla, sino la transformación del paisaje por la explotación de sus recursos. Las turberas fueron durante siglos una fuente de energía esencial en un país sin bosques ni carbón, y dejaron una huella profunda en la geografía del norte y el este. Hoy, aquellos humedales excavados por los cortadores de turba se han convertido en reservas naturales y en destinos turísticos, otra manera en que el agua sigue dando forma a la vida del país.

https://en.wikipedia.org/wiki/Giethoornhttps://en.wikipedia.org/wiki/Peat

Groninga, ciudad hanseática y el gas del norte

En el extremo norte del país, Groninga es la gran ciudad de las provincias septentrionales, con una historia de independencia y prosperidad muy propia. En la Edad Media fue una pujante ciudad comercial integrada en la órbita de la Liga Hanseática, que dominaba el comercio del norte de Europa; Groninga controlaba el comercio de su vasto entorno rural y llegó a acuñar su propia moneda y a comportarse casi como una ciudad-estado. En 1614 fundó su universidad, la segunda más antigua de los Países Bajos, que sigue haciendo de ella una animada ciudad estudiantil, joven y dinámica.

El siglo XX trajo a Groninga una transformación decisiva y ambivalente. En 1959 se descubrió cerca de la localidad de Slochteren uno de los mayores yacimientos de gas natural del mundo. Durante décadas, ese gas fue una fuente enorme de riqueza para todo el país y financió buena parte del Estado de bienestar neerlandés. Pero para la propia región de Groninga tuvo un precio creciente: la extracción provocó terremotos inducidos —hundimientos y temblores que dañaron miles de viviendas— y una honda sensación de agravio, al sentir los groningueses que su tierra pagaba los costes mientras las ganancias iban al resto del país.

El conflicto del gas se convirtió en uno de los grandes asuntos políticos de los Países Bajos del siglo XXI. La presión social, los daños y las investigaciones parlamentarias llevaron al gobierno a decidir el cierre progresivo del yacimiento de Groninga, con el fin de la extracción previsto para los últimos años. La historia de la ciudad y su provincia resume así una paradoja moderna: la de un territorio del norte, orgulloso y algo apartado, que aportó al país una fortuna energética y terminó reclamando reparación por el daño que esa misma riqueza le causó.

https://en.wikipedia.org/wiki/Groningenhttps://en.wikipedia.org/wiki/Groningen_gas_field

Frisia y su lengua propia

Al noroeste, la provincia de Frisia (Fryslân, en su propia lengua) conserva una identidad distinta dentro de los Países Bajos, heredera de los antiguos frisios que ya habitaban estas costas en tiempos de Roma y que resistieron durante siglos la dominación franca y la cristianización. Los frisios mantuvieron durante la Edad Media una tradición de "libertad frisona": una sociedad de campesinos y comerciantes libres, sin señores feudales, organizada en torno a asambleas populares, un rasgo excepcional en la Europa medieval que alimentó un fuerte sentido de identidad propia.

El signo más visible de esa identidad es la lengua. El frisón occidental (Frysk) es un idioma germánico distinto del neerlandés —de hecho, es la lengua viva más emparentada con el inglés—, hablado por varios cientos de miles de personas en la provincia. Es lengua cooficial junto al neerlandés: se enseña en las escuelas, se usa en la administración y los tribunales, y cuenta con literatura, prensa y medios propios. Frisia es la única provincia de los Países Bajos con un idioma oficial distinto del neerlandés, y sus habitantes cultivan con orgullo esa diferencia.

La cultura frisona tiene además rasgos muy suyos: deportes tradicionales como el fierljeppen (salto de pértiga sobre canales) o el kaatsen (una pelota a mano), la cría del célebre caballo frisón y del ganado vacuno frisón —el ganado lechero más extendido del mundo—, y una relación intensa con el mar y con las marismas. Su capital, Leeuwarden (Ljouwert), fue Capital Europea de la Cultura en 2018. Frisia demuestra que, incluso en un país pequeño y homogéneo como los Países Bajos, sobrevive una nación cultural con lengua y personalidad propias.

https://en.wikipedia.org/wiki/Frieslandhttps://en.wikipedia.org/wiki/West_Frisian_language

Texel y las islas Wadden, patrimonio natural

Frente a la costa norte de los Países Bajos, una cadena de islas de arena protege el litoral del mar del Norte: son las islas Frisias occidentales, y la mayor y más occidental de ellas es Texel, perteneciente a Holanda del Norte. Estas islas separan el mar abierto de un vasto ecosistema de marismas y bajíos: el mar de Wadden (Waddenzee), un inmenso llano de mareas que se extiende por las costas de los Países Bajos, Alemania y Dinamarca. Dos veces al día, la marea descubre kilómetros de fango donde se alimentan millones de aves migratorias y focas; es uno de los humedales más importantes del planeta, y por ello fue declarado Patrimonio Mundial de la Unesco.

Texel y sus islas hermanas —Vlieland, Terschelling, Ameland, Schiermonnikoog— tienen una historia ligada al mar. Fueron durante siglos comunidades de marinos, pescadores, balleneros y pilotos que guiaban a los barcos por los traicioneros canales del Wadden; en sus aguas fondearon las flotas de la VOC antes de partir hacia Asia, y frente a Texel se libraron batallas navales. La isla conserva un patrimonio marítimo notable, con sus faros, sus pueblos de pescadores y los restos de innumerables naufragios.

Un episodio dramático marca la memoria de Texel: en los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial, en abril de 1945, se produjo allí la sublevación de soldados georgianos del ejército alemán contra sus mandos, un levantamiento sangriento —a veces llamado "la última batalla de Europa"— que se prolongó hasta después de la rendición alemana y costó cientos de vidas. Hoy Texel es sobre todo un destino de naturaleza y tranquilidad: playas inmensas, dunas, reservas de aves y una peculiar tradición de pastoreo de ovejas. Junto con el mar de Wadden, representa la cara natural y salvaje de un país célebre por haber domesticado su territorio.

https://whc.unesco.org/en/list/1314/https://en.wikipedia.org/wiki/Texel

📍 Destinos de Sur y norte

MaastrichtGiethoornGroningaTexel

📚 Bibliografía

← Volver a la historia de Países Bajos