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Historia del país

Historia de Finlandia

Del hielo a los primeros pueblos: cazadores y sami

Cuando terminó la última glaciación, hace unos once mil años, el enorme casquete de hielo que cubría Escandinavia empezó a retirarse y la tierra que hoy es Finlandia quedó al descubierto poco a poco. Los primeros grupos humanos llegaron pisándole los talones al deshielo: cazadores y pescadores que seguían a los renos y a las manadas por una tundra que apenas se estaba cubriendo de bosque. El yacimiento de Susiluola (la "cueva del lobo"), en Ostrobotnia, generó un intenso debate porque algunos investigadores propusieron una ocupación anterior a la última glaciación, pero la datación sigue siendo discutida y la mayoría de los arqueólogos considera el poblamiento posglacial, hacia el 9000 a. C., como el punto de partida seguro.

Durante milenios estos pueblos vivieron de la caza, la pesca y la recolección. La cerámica peine-decorada del Neolítico y, más tarde, la difusión de la metalurgia marcaron etapas de contacto con el resto del norte de Europa. La agricultura llegó tarde y de a poco, porque el clima la volvía difícil: buena parte del país siguió dependiendo de la caza y de la quema de bosque para sembrar (la roza) hasta tiempos históricos.

En el extremo norte se formó un pueblo con lengua y cultura propias: los sami, tradicionalmente llamados "lapones", un exónimo que hoy se evita por su carga peyorativa. Los sami son los únicos pueblos indígenas reconocidos como tales dentro de la Unión Europea. Su lengua pertenece, como el finés, a la familia urálica, pero forma una rama distinta. Vivían de la caza del reno salvaje, la pesca y la recolección, y con los siglos desarrollaron el pastoreo de renos que todavía hoy es seña de identidad en Laponia. La frontera entre el mundo sami del norte y el mundo agrario finés del sur atraviesa toda la historia del país.

https://en.wikipedia.org/wiki/Prehistory_of_Finlandhttps://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Finlandhttps://en.wikipedia.org/wiki/Sami_people

Seiscientos años bajo la corona sueca

Desde el siglo XII, el reino de Suecia fue extendiendo su poder y su fe hacia el este, sobre las tierras finesas, en un proceso que la tradición envolvió en las llamadas "cruzadas suecas". Cuánto hubo de campaña militar organizada y cuánto de leyenda posterior es objeto de debate entre historiadores, pero el resultado es claro: hacia el siglo XIII, Finlandia quedó integrada como parte oriental del reino de Suecia, con la Iglesia católica romana como institución vertebradora. Turku (Åbo en sueco) se convirtió en la ciudad principal, sede del obispado y centro administrativo, y su catedral, consagrada a fines del siglo XIII, sigue siendo el templo madre de la Iglesia luterana finlandesa.

Como tierra de frontera, Finlandia fue escenario recurrente de las guerras entre Suecia y Rusia (Nóvgorod primero, el zarato de Moscú y el Imperio ruso después). El Tratado de Nöteborg de 1323 fijó una primera línea divisoria; los siglos siguientes la corrieron una y otra vez a sangre y fuego.

En el siglo XVI llegaron dos cambios profundos. La Reforma protestante convirtió al reino al luteranismo, y con ella apareció el hombre que fundó el finés escrito: Mikael Agricola, obispo de Turku, que tradujo el Nuevo Testamento y fijó por primera vez la ortografía de la lengua. Sin embargo, el sueco siguió siendo durante siglos el idioma del gobierno, la ley, la educación superior y las clases altas, mientras el finés quedaba como lengua del campesinado. Esa división lingüística de clase pesaría enormemente en el despertar nacional del siglo XIX.

El período no fue idílico. La "Gran Ira" (Isoviha), la ocupación rusa durante la Gran Guerra del Norte a comienzos del siglo XVIII, dejó devastación, deportaciones y hambre. Y la hambruna de 1695-1697, provocada por años de cosechas heladas, mató por inanición y enfermedad a una porción enorme de la población; las estimaciones más aceptadas hablan de que murió entre un cuarto y un tercio de los habitantes, una de las peores catástrofes demográficas de la historia europea en términos relativos.

https://en.wikipedia.org/wiki/Finland_under_Swedish_rulehttps://en.wikipedia.org/wiki/Mikael_Agricolahttps://en.wikipedia.org/wiki/Great_Famine_of_1695%E2%80%931

1809: el Gran Ducado autónomo bajo el zar

En 1808-1809, en el marco de las guerras napoleónicas, Rusia invadió Finlandia y se la arrebató a Suecia. Por el Tratado de Fredrikshamn (1809), el reino sueco cedió toda su mitad oriental. Pero el zar Alejandro I no anexó Finlandia como una provincia más: la constituyó como Gran Ducado de Finlandia, un estado autónomo del que él mismo era Gran Duque. En la Dieta de Porvoo, ese mismo año, se comprometió a respetar las leyes, la religión luterana y los privilegios heredados de la época sueca.

Esta autonomía resultó decisiva. Finlandia conservó su propio sistema legal, su administración, su Iglesia y, con el tiempo, su moneda propia, el marco, creado en 1860. En 1812 la capital se trasladó de Turku a Helsinki, más cercana a San Petersburgo y más fácil de controlar, y la nueva capital se reconstruyó con la grandiosa arquitectura neoclásica de Carl Ludvig Engel que todavía define su centro. En 1827 un incendio devastó Turku y aceleró el traslado de la universidad a Helsinki.

Durante buena parte del siglo XIX, el régimen ruso fue relativamente benévolo y permitió que Finlandia desarrollara instituciones que la fueron convirtiendo, casi sin querer, en una nación. Recién a fines de siglo, con la política de rusificación, esa autonomía entraría en crisis y empujaría a los finlandeses hacia la idea de la independencia.

https://en.wikipedia.org/wiki/Grand_Duchy_of_Finlandhttps://en.wikipedia.org/wiki/Diet_of_Porvoohttps://en.wikipedia.org/wiki/Treaty_of_Fredrikshamn

El despertar nacional y el Kalevala

El siglo XIX finlandés es el siglo en que un pueblo campesino sin estado propio construyó una identidad nacional. La consigna que resumía el proyecto se atribuye al filósofo y estadista Johan Vilhelm Snellman y a su círculo: "Suecos ya no somos, rusos no queremos ser, seamos entonces finlandeses". El movimiento fennómano impulsó que el finés dejara de ser la lengua del campo y ascendiera al gobierno, la escuela y la cultura, en pugna con la vieja elite de habla sueca.

El acontecimiento cultural fundacional fue el Kalevala. El médico rural Elias Lönnrot recorrió durante años Carelia recopilando de boca de cantores populares la antigua poesía oral finesa, y con ese material compuso una epopeya nacional: la primera versión apareció en 1835 y la definitiva, ampliada, en 1849. El Kalevala le dio a Finlandia lo que otras naciones tenían desde hacía siglos —un poema épico propio, con héroes como Väinämöinen— y se convirtió en símbolo de que el finés servía para la alta cultura y no solo para arar. Su influencia fue enorme, desde la pintura de Akseli Gallen-Kallela hasta la música de Jean Sibelius, cuya obra (Finlandia, la Suite Karelia) se volvió himno emocional del nacionalismo.

Sobre el final del siglo, el zar Nicolás II lanzó la política de rusificación (el Manifiesto de Febrero de 1899) para recortar la autonomía finlandesa: intento de imponer el ruso, subordinar el ejército finlandés y limitar la Dieta. La respuesta fue una resistencia cívica masiva y una gran petición firmada por medio millón de personas. En 1904 un funcionario finlandés, Eugen Schauman, asesinó al gobernador general ruso Bobrikov y se suicidó, en un episodio que marcó el clima de la época. La presión desembocó en una reforma histórica: en 1906 Finlandia adoptó un parlamento unicameral elegido por sufragio universal, y fue el primer país del mundo en dar a las mujeres a la vez el derecho a votar y a ser elegidas.

https://en.wikipedia.org/wiki/Kalevalahttps://en.wikipedia.org/wiki/Fennoman_movementhttps://en.wikipedia.org/wiki/Russification_of_Finlandhttps://en.wikipedia.org/wiki/Elias_L%C3%B6nnrot

Independencia (1917) y guerra civil (1918)

El derrumbe del Imperio ruso en 1917 abrió la puerta. Tras la Revolución de Octubre bolchevique, el Parlamento finlandés declaró la independencia el 6 de diciembre de 1917, fecha que hoy es la fiesta nacional. En enero de 1918 el gobierno de Lenin, ocupado con su propia revolución, reconoció al nuevo Estado.

Pero la independencia llegó envuelta en un conflicto interno feroz. La sociedad estaba profundamente dividida entre los "rojos" —la socialdemocracia obrera, con base en las ciudades industriales del sur y apoyo de la Rusia bolchevique— y los "blancos" —el gobierno conservador y los propietarios, con apoyo de la Alemania imperial y liderazgo militar de Carl Gustaf Emil Mannerheim—. Entre enero y mayo de 1918 estalló una guerra civil corta y sangrienta que ganaron los blancos.

La cifra de muertos es escalofriante para un país tan chico: alrededor de 36.000 a 39.000 personas, la enorme mayoría no en el campo de batalla sino en el terror que siguió. Hubo un terror rojo y un terror blanco, pero el más letal fue el de los vencedores: miles de rojos fueron ejecutados y unos 80.000 fueron internados en campos de prisioneros donde, en la primavera y el verano de 1918, murieron por hambre y enfermedad entre 12.000 y 13.000 personas. La memoria de esa guerra —silenciada durante décadas, tratada con eufemismos como "guerra de liberación" por los vencedores— dividió a la sociedad finlandesa durante generaciones, y recién en la segunda mitad del siglo XX la historiografía la abordó de frente. Tras un breve coqueteo con instaurar una monarquía de príncipe alemán, la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial hizo que Finlandia se organizara finalmente como república, con su primera Constitución en 1919.

https://en.wikipedia.org/wiki/Finnish_Civil_Warhttps://en.wikipedia.org/wiki/Finnish_Declaration_of_Indepenhttps://en.wikipedia.org/wiki/Independence_of_Finland

La Guerra de Invierno y la de Continuación contra la URSS

En agosto de 1939, el pacto secreto entre la Alemania nazi y la Unión Soviética (el pacto Mólotov-Ribbentrop) ubicó a Finlandia dentro de la esfera de influencia soviética. Stalin exigió territorio y bases; Finlandia se negó. El 30 de noviembre de 1939 la URSS atacó sin declaración formal de guerra, e incluso instaló un gobierno títere. Empezaba la Guerra de Invierno.

Lo que siguió sorprendió al mundo. Un ejército finlandés pequeño y mal pertrechado resistió durante más de tres meses a una potencia inmensamente superior, aprovechando el terreno, los bosques, el frío extremo y tácticas de guerrilla sobre esquíes. El Ejército Rojo, debilitado por las purgas de Stalin, sufrió pérdidas enormes. Aun así, el desequilibrio era insostenible: por el Tratado de Paz de Moscú de marzo de 1940, Finlandia conservó su independencia pero cedió Carelia y otras zonas, cerca de un 10% de su territorio, y más de 400.000 careliomos fueron evacuados y reasentados en el resto del país.

Buscando recuperar lo perdido, Finlandia se alió de hecho con la Alemania nazi y en junio de 1941, cuando Hitler invadió la URSS, lanzó la Guerra de Continuación (1941-1944), en la que reconquistó Carelia y avanzó más allá de las fronteras de 1939. Esta cobeligerancia con Alemania es la página más incómoda de la historia finlandesa y hay que decirla sin eufemismos: aunque Finlandia mantuvo su propio mando y no adoptó las leyes raciales nazis, combatió del mismo lado que el Tercer Reich. El gobierno protegió a la mayoría de sus pocos judíos ciudadanos, pero entregó a la Gestapo a un puñado de refugiados judíos y a prisioneros de guerra soviéticos, hecho que Finlandia reconoció oficialmente décadas después. Cuando la guerra se dio vuelta, Finlandia firmó el armisticio de Moscú en septiembre de 1944 y tuvo que expulsar por la fuerza a las tropas alemanas del norte: fue la Guerra de Laponia, en la que los alemanes en retirada arrasaron con tierra quemada buena parte de Laponia, incluida Rovaniemi. Finlandia perdió cerca de 90.000 soldados en estas guerras y quedó con reparaciones durísimas, pero —caso único entre los vecinos de la URSS— nunca fue ocupada ni se volvió comunista.

https://en.wikipedia.org/wiki/Winter_Warhttps://en.wikipedia.org/wiki/Continuation_Warhttps://en.wikipedia.org/wiki/Lapland_Warhttps://en.wikipedia.org/wiki/Moscow_Peace_Treaty

La posguerra y la "finlandización"

Terminada la guerra, Finlandia quedó en una posición geopolítica delicadísima: fronteriza con la Unión Soviética, obligada a pagar cuantiosas reparaciones y a ceder definitivamente Carelia, pero decidida a preservar su democracia y su economía de mercado. La estrategia que definió esos años se resume en el Tratado de Amistad, Cooperación y Asistencia Mutua firmado con la URSS en 1948 y en la política del presidente Juho Kusti Paasikivi y su sucesor Urho Kekkonen: una neutralidad cuidadosa que evitaba provocar a Moscú a cambio de mantener la independencia interna.

En Occidente esto se bautizó, con tono crítico, "finlandización" (Finnlandisierung): un país formalmente libre que ajustaba su política exterior —y a veces la interior, con autocensura en prensa y libros— para no irritar al vecino soviético. El término se volvió peyorativo y muchos finlandeses lo rechazan porque simplifica una realidad más matizada: gracias a ese equilibrio, Finlandia conservó elecciones libres, prensa privada, propiedad y libertades que ningún país del bloque soviético tenía. Kekkonen gobernó como presidente durante un cuarto de siglo (1956-1982), una hegemonía personal que hoy también se mira con ojo crítico.

Finlandia supo aprovechar su posición intermedia: hizo comercio tanto con la URSS como con Occidente, y en 1975 Helsinki fue sede de la conferencia que produjo el Acta Final de Helsinki, piedra angular de la distensión de la Guerra Fría en materia de seguridad y derechos humanos. Ese acto de equilibrista —ni satélite soviético ni miembro de la OTAN— definió a Finlandia durante toda la Guerra Fría.

https://en.wikipedia.org/wiki/Finlandizationhttps://en.wikipedia.org/wiki/Finno-Soviet_Treaty_of_1948https://en.wikipedia.org/wiki/Urho_Kekkonenhttps://en.wikipedia.org/wiki/Helsinki_Accords

El estado de bienestar, la educación y Nokia

En apenas unas décadas, Finlandia pasó de ser una sociedad rural y pobre a una de las más prósperas del mundo. La industrialización de posguerra, apoyada en la madera y el papel de sus bosques y luego en la metalurgia y la electrónica, financió la construcción de un estado de bienestar de estilo nórdico: sanidad y educación públicas y universales, pensiones, licencias parentales generosas y una fuerte reducción de la desigualdad.

La educación se convirtió en marca de fábrica. La reforma de la escuela comprensiva en los años setenta —una escuela pública, gratuita, sin exámenes tempranos de selección y con docentes muy formados y respetados— dio frutos espectaculares: a comienzos del siglo XXI, Finlandia encabezó los rankings internacionales PISA y se transformó en modelo estudiado en todo el mundo.

En los años noventa el país sufrió una depresión brutal, agravada por el colapso del comercio con la URSS, con un desempleo que trepó por encima del 15%. La recuperación vino de la mano de la tecnología. Nokia, una vieja empresa que había empezado con papel y botas de goma, se reconvirtió en gigante mundial de la telefonía móvil y llegó a ser durante años el mayor fabricante de celulares del planeta y el corazón de un boom tecnológico que sacó a Finlandia de la crisis. La posterior caída de Nokia frente a los smartphones, ya en la década de 2010, obligó a reinventar de nuevo la economía, esta vez hacia los videojuegos (Rovio, Supercell), el software y las tecnologías limpias. Finlandia entró en la Unión Europea en 1995 y adoptó el euro desde su nacimiento en 1999-2002, el único país nórdico en hacerlo.

https://en.wikipedia.org/wiki/Economy_of_Finlandhttps://en.wikipedia.org/wiki/Education_in_Finlandhttps://en.wikipedia.org/wiki/Nokiahttps://en.wikipedia.org/wiki/Finnish_recession_of_the_1990s

De la neutralidad a la OTAN (2023)

Durante toda la Guerra Fría y las tres décadas siguientes, la no alineación militar fue casi un dogma de la identidad finlandesa. Incluso tras entrar en la UE en 1995, Finlandia se mantuvo fuera de la OTAN, apostando a una defensa nacional fuerte —conserva el servicio militar obligatorio y una de las artillerías más grandes de Europa— y a buenas relaciones con Rusia, con la que comparte una frontera de más de 1.300 kilómetros.

Todo cambió el 24 de febrero de 2022, cuando Rusia invadió Ucrania a gran escala. La opinión pública finlandesa, que durante años había rechazado mayoritariamente la adhesión a la OTAN, giró de manera abrupta: en pocas semanas, el apoyo a entrar en la alianza pasó a una mayoría contundente. Finlandia y Suecia presentaron su solicitud en conjunto. Tras superar las objeciones de Turquía y Hungría, Finlandia se convirtió en miembro pleno de la OTAN el 4 de abril de 2023, duplicando de un plumazo la frontera terrestre de la alianza con Rusia.

Fue un vuelco histórico: el país que había hecho de la neutralidad y del equilibrio con Moscú el eje de su política durante ochenta años abandonó esa doctrina en cuestión de meses. Como reacción, Rusia anunció que reforzaría su presencia militar en la frontera, y la relación bilateral —incluida la frontera, que Finlandia cerró en gran parte a fines de 2023 por una crisis migratoria que atribuyó a una maniobra rusa— entró en su punto más tenso desde la Guerra Fría.

https://en.wikipedia.org/wiki/Finland%E2%80%93NATO_relationshttps://en.wikipedia.org/wiki/Accession_of_Finland_to_NATOhttps://en.wikipedia.org/wiki/Finland%E2%80%93Russia_border

Finlandia hoy

La Finlandia del presente combina, de un modo que a los visitantes suele resultarles asombroso, prosperidad, igualdad y una relación casi sagrada con la naturaleza. Encabeza desde hace años el Informe Mundial de la Felicidad de la ONU, tiene niveles altísimos de confianza social e institucional, baja corrupción y una brecha de género que figura entre las menores del mundo. En 2019, Sanna Marin llegó a ser primera ministra a los 34 años, una de las jefas de gobierno más jóvenes del planeta, al frente de una coalición liderada por mujeres.

El país sigue siendo profundamente bilingüe en su legislación: el finés y el sueco son ambos lenguas oficiales, aunque el sueco lo hable hoy alrededor del 5% de la población, concentrada en la costa y en Åland. Los sami del norte cuentan desde 1996 con un Parlamento propio y con derechos culturales y lingüísticos reconocidos, aunque persisten reclamos abiertos sobre tierras, pastoreo y el reconocimiento pleno de los abusos históricos de la política de asimilación.

La vida cotidiana gira alrededor de cosas que se volvieron símbolos: el sauna (hay más saunas que autos), el "derecho de todos" (jokamiehenoikeus) que permite caminar, acampar y recolectar bayas casi en cualquier bosque, los cientos de miles de lagos y las cabañas de verano. Es un país que salió de la pobreza y de la sombra de dos imperios para inventarse un modelo propio, y que hoy mira su larga frontera con Rusia con la mezcla de calma y vigilancia que le enseñó toda su historia.

https://en.wikipedia.org/wiki/Finlandhttps://en.wikipedia.org/wiki/Sami_Parliament_of_Finlandhttps://worldhappiness.report/

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📚 Bibliografía

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