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Historia de Dinamarca

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De los cazadores del deshielo a los hombres de los pantanos

Cuando el gran manto de hielo de la última glaciación se retiró del norte de Europa, hace unos 12.000 años, los primeros cazadores siguieron a los renos y a los grandes animales hacia las tierras que hoy son Dinamarca. Aquellos pueblos de la Edad de Piedra vivían de la caza, la pesca y la recolección a lo largo de una costa riquísima; los enormes montículos de conchas —los kjøkkenmøddinger o "basureros de cocina"— que dejaron junto a los fiordos son de los primeros que se estudiaron científicamente en el mundo y dieron incluso nombre al fenómeno. Con el tiempo llegó la agricultura, y con ella los grandes sepulcros megalíticos, los dólmenes de piedra que aún salpican el campo danés por millares.

La Edad del Bronce nórdica (hacia 1700-500 a.C.) fue una época de sorprendente esplendor. Sin yacimientos propios de metal, las comunidades danesas comerciaban ámbar del Báltico a cambio del bronce que llegaba del sur, y con él fundieron objetos de una belleza asombrosa: el Carro Solar de Trundholm, un caballo que arrastra un disco dorado, o los grandes lures, trompetas curvas de bronce. En turberas y pantanos depositaron ofrendas a sus dioses, en una religión ligada al sol y a la fertilidad.

De la Edad del Hierro provienen los hallazgos más estremecedores: los "hombres de los pantanos". El cuerpo del Hombre de Tollund, encontrado en 1950 en una turbera de Jutlandia, se conservó tan intacto durante más de dos mil años —con la piel, la barba incipiente y una expresión serena— que sus descubridores creyeron haber dado con la víctima de un crimen reciente. Murió ahorcado, probablemente en un sacrificio ritual. Junto a él, el Hombre de Grauballe y otros cuerpos ofrecen una ventana única, casi táctil, a la Dinamarca prerromana. De aquellas sociedades guerreras del norte, que en el gran caldero de plata de Gundestrup dejaron un enigma de dioses y ritos, saldrían siglos después los pueblos que asombrarían a Europa.

en.wikipedia.org · Prehistoric Denmarken.wikipedia.org · Tollund Man

La era vikinga: el Danelaw y el imperio de Canuto

A finales del siglo VIII, las incursiones vikingas sacudieron Europa, y los daneses estuvieron entre sus protagonistas más formidables. En sus barcos largos, ligeros y de poco calado, capaces de cruzar el mar abierto y remontar los ríos, saquearon monasterios y ciudades, sitiaron París y sembraron el terror desde Irlanda hasta el Mediterráneo. Pero reducir a los vikingos a saqueadores es un error histórico: fueron, en igual medida, comerciantes que traficaban con pieles, esclavos, ámbar y plata por rutas que llegaban a Bagdad, y sobre todo colonos que se asentaron en tierras nuevas. En Dinamarca levantaron ciudades comerciales como Hedeby y Ribe, y fortalezas circulares de precisión geométrica —los castros de Trelleborg— que revelan un poder real cada vez más organizado.

Su huella más profunda quedó en Inglaterra. En 865, el "Gran Ejército Pagano", en buena parte danés, invadió los reinos anglosajones y conquistó vastos territorios del norte y el este de la isla, la región que quedaría conocida como el Danelaw, donde durante generaciones rigieron la ley y la lengua danesas y cuyos topónimos terminados en -by o -thorpe todavía delatan aquel origen escandinavo. Ni siquiera Alfredo el Grande de Wessex logró expulsarlos del todo.

El punto culminante llegó con Canuto el Grande. Hijo del rey danés Svend Barba de Horquilla, Canuto conquistó Inglaterra y se hizo coronar allí en 1016; poco después heredó Dinamarca y sometió Noruega, forjando un "Imperio del Mar del Norte" que, durante unas dos décadas, unió las tres coronas bajo su cetro. Canuto gobernó Inglaterra como un rey cristiano y respetado —de él viene la célebre leyenda del monarca que ordena a las olas detenerse para mostrar a sus cortesanos los límites del poder humano—. Aquel imperio se deshizo tras su muerte en 1035, pero dejó grabada la idea de una Dinamarca capaz de proyectarse sobre el mar y de tratar de igual a igual con las potencias de Europa.

en.wikipedia.org · Viking Ageen.wikipedia.org · Cnut

Jelling, Harald Diente Azul y la cristianización

En el corazón de Jutlandia, en el pueblo de Jelling, se alzan dos grandes túmulos y dos piedras rúnicas que son el monumento fundacional de Dinamarca. La piedra menor la levantó el rey Gorm el Viejo en memoria de su esposa Thyra; la mayor, un bloque granítico de casi tres metros esculpido con la figura de Cristo, la mandó tallar hacia el año 965 su hijo Harald "Blåtand" —Diente Azul—. Su inscripción, en runas, declara que Harald "ganó para sí toda Dinamarca y Noruega e hizo cristianos a los daneses". Por reunir en una sola frase el nombre del país, la unificación del reino y la conversión, la piedra de Jelling se conoce como el "acta de bautismo de Dinamarca", y el conjunto es Patrimonio Mundial de la Unesco.

La cristianización fue un proceso político tanto como espiritual. Adoptar la fe de Roma alejaba a Dinamarca de la amenaza de conquista del Imperio germánico, que justificaba sus guerras como cruzadas contra paganos, y proporcionaba a los reyes una Iglesia organizada, una escritura y una ideología del poder. El misionero Ansgar, "apóstol del Norte", ya había predicado en Hedeby y Ribe en el siglo IX, pero fue bajo Harald cuando el cristianismo se impuso como religión oficial del reino.

Harald Diente Azul dejó, mil años después, una huella inesperada: la tecnología Bluetooth lleva su nombre y su símbolo combina las runas de sus iniciales, en homenaje a un rey que "unió" pueblos como el estándar une dispositivos. Su hijo Svend y su nieto Canuto llevarían el poder danés a su cenit sobre Inglaterra. Con la cristianización, Dinamarca entró de lleno en la Europa medieval: se construyeron iglesias de piedra, se fundaron obispados, y una monarquía sostenida por la Iglesia empezó a consolidar su autoridad sobre los antiguos caudillos.

en.wikipedia.org · Jelling stonesen.wikipedia.org · Harald Bluetooth

La Dinamarca medieval: obispos guerreros y expansión báltica

Tras el reflujo del imperio de Canuto, la Alta Edad Media danesa fue un tiempo de guerras civiles dinásticas, hasta que en el siglo XII el reino recuperó fuerza y ambición bajo la dinastía de los Valdemar. El rey Valdemar I el Grande (1157-1182) y su hijo Valdemar II el Victorioso (1202-1241) llevaron a Dinamarca a un nuevo apogeo, con la ayuda inseparable de un personaje excepcional: el obispo Absalón, consejero, guerrero y estadista, que combatió a los piratas eslavos del Báltico, fortificó una aldea de pescadores que se convertiría en Copenhague y patrocinó la primera gran crónica de la historia danesa, la Gesta Danorum de Saxo Gramático.

Dinamarca se lanzó entonces a una expansión por el Báltico meridional, sometiendo a los pueblos wendos y participando en las cruzadas del norte. Según la leyenda, durante una batalla en Estonia en 1219 cayó del cielo una bandera roja con una cruz blanca que dio la victoria a los daneses: el Dannebrog, considerada la bandera nacional en uso continuo más antigua del mundo. En su apogeo, el reino controló territorios en la costa báltica y en el norte de Alemania.

Ese poderío tuvo altibajos. La derrota y el cautiverio de Valdemar II hundieron por un tiempo a Dinamarca en el caos, y a comienzos del siglo XIV el reino llegó a estar tan endeudado que el rey empeñó porciones enteras del país a nobles y condes alemanes. La recuperación llegó con Valdemar IV Atterdag (1340-1375), que a fuerza de astucia y guerra reunificó el reino, recuperó los territorios empeñados y devolvió a la corona su autoridad, preparando —a través de su hija Margarita— la mayor construcción política de la Escandinavia medieval.

en.wikipedia.org · History of Denmarken.wikipedia.org · Valdemar IV of Denmark

La reina Margarita y la Unión de Kalmar (1397)

La figura política más notable de la Escandinavia medieval fue una mujer: Margarita I de Dinamarca. Hija de Valdemar IV, casada con el rey de Noruega, quedó viuda y sin descendencia directa viva, pero con una habilidad diplomática y una determinación excepcionales fue reuniendo en sus manos las coronas de Dinamarca, Noruega y Suecia. En 1397, en la ciudad sueca de Kalmar, selló la unión de los tres reinos escandinavos bajo un solo monarca —su sobrino nieto Erico de Pomerania, a quien hizo coronar—, aunque el poder real siguió en manos de Margarita hasta su muerte en 1412. Nacía así la Unión de Kalmar, la mayor entidad política de la historia del norte de Europa.

La unión reunió a millones de personas y un territorio inmenso, del cabo Norte a los ducados alemanes, con Dinamarca como socio dominante. Pero fue una construcción frágil desde el principio. Suecia, con una nobleza poderosa y celosa de su autonomía, resistió una y otra vez el predominio danés, y la unión vivió entre rebeliones, treguas y reconciliaciones a lo largo de más de un siglo.

El golpe final llegó en 1520, con el llamado "Baño de Sangre de Estocolmo": el rey danés Cristián II, tras entrar en la capital sueca, ejecutó a decenas de nobles y prelados suecos acusados de herejía y traición. La matanza provocó una insurrección general encabezada por el joven noble Gustavo Vasa, que en 1523 fue coronado rey de una Suecia independiente. La Unión de Kalmar se rompía definitivamente; Noruega, en cambio, quedaría atada a Dinamarca durante otros tres siglos. La ruptura inauguró siglos de rivalidad y guerra entre Copenhague y Estocolmo por el dominio del Báltico y de Escandinavia.

en.wikipedia.org · Kalmar Unionen.wikipedia.org · Margaret I of Denmark

La Reforma y la guerra de los Condes (1536)

Como en el resto del norte de Europa, la Reforma protestante transformó Dinamarca de raíz. Las ideas de Lutero, llegadas desde la vecina Alemania, prendieron con fuerza entre burgueses y parte de la nobleza, mientras la Iglesia católica, dueña de enormes riquezas, era vista con creciente hostilidad. La cuestión religiosa se entrelazó con una brutal guerra civil por el trono: la "Grevens Fejde", la Guerra de los Condes (1534-1536), el último gran conflicto interno del país, que enfrentó a los partidarios del depuesto Cristián II y de las ciudades con la nobleza terrateniente.

El vencedor fue Cristián III, un convencido luterano. Tras imponerse militarmente, en 1536 dio el paso decisivo: hizo arrestar a los obispos católicos, confiscó los inmensos bienes de la Iglesia —que pasaron a la corona, multiplicando su poder— y estableció una Iglesia luterana de Estado, con el rey a su cabeza. Dinamarca se volvió oficialmente protestante casi de un día para otro, por decisión desde arriba más que por un movimiento popular.

Las consecuencias fueron duraderas. La confiscación de las tierras eclesiásticas convirtió al monarca en el mayor terrateniente del reino y debilitó a la vieja nobleza; la Biblia y el culto pasaron al danés, lo que impulsó la lengua vernácula; y la Iglesia luterana quedó como un pilar del Estado que marcaría la vida religiosa, escolar y moral del país durante siglos. Aún hoy, la Iglesia del Pueblo Danés, luterana, es la iglesia nacional, y una amplísima mayoría de los daneses figura nominalmente en ella, herencia directa de aquel 1536.

en.wikipedia.org · Reformation in Denmark–Norway and Holsteinen.wikipedia.org · Christian III of Denmark

Cristián IV, el rey constructor, y las guerras con Suecia

Ningún monarca ha dejado una huella tan visible en Dinamarca como Cristián IV (1588-1648), el rey de reinado más largo de su historia. Enérgico, ambicioso y apasionado de la arquitectura, convirtió Copenhague en una capital digna de una potencia europea: mandó levantar la Bolsa (Børsen) con su aguja de dragones entrelazados, el castillo de recreo de Rosenborg, la Torre Redonda (Rundetårn) con su rampa en espiral, barrios enteros de nueva planta y astilleros y fortificaciones. Fundó ciudades como Christianshavn y Kristiansand, e impulsó el comercio y las compañías coloniales. Su silueta con la coleta y el arete quedó grabada en la memoria nacional como la de un rey vital y cercano.

Pero su reinado fue también el de las grandes catástrofes militares. Ansioso de gloria y de contener a Suecia, Cristián IV metió a Dinamarca en la Guerra de los Treinta Años (1625-1629) del lado protestante, y sufrió una derrota humillante que llevó a ejércitos imperiales a ocupar Jutlandia. Peor aún fue la larga pugna con una Suecia en pleno ascenso: en la Guerra de Torstenson, el Tratado de Brömsebro (1645) obligó a Dinamarca a ceder las islas de Gotland y Øsel y provincias como Halland y Jämtland.

El desastre culminó bajo su hijo Federico III. En 1657-1658, el rey sueco Carlos X Gustavo aprovechó un invierno excepcionalmente frío que heló los estrechos daneses y cruzó con su ejército sobre el hielo desde Jutlandia hasta las islas, en una marcha audaz que puso a Copenhague a merced de Suecia. El Tratado de Roskilde de 1658 fue el más duro de la historia danesa: Dinamarca cedió para siempre Escania (Skåne), Halland y Blekinge, la fértil y poblada mitad oriental del reino, que hoy forma el sur de Suecia. De un golpe, Dinamarca perdió cerca de un tercio de su territorio y de su población, y el estrecho de Øresund dejó de ser un río interior danés para convertirse en frontera. La derrota selló el fin de Dinamarca como gran potencia del Báltico.

en.wikipedia.org · Christian IV of Denmarken.wikipedia.org · Treaty of Roskilde

El absolutismo y el siglo XVIII de las reformas

La humillación frente a Suecia tuvo una consecuencia política inesperada. En 1660, con el país arruinado y la vieja nobleza desacreditada por las derrotas, el rey Federico III convocó una asamblea de estamentos en Copenhague. Con el apoyo del clero y la burguesía de la capital —y de la guarnición—, dio un verdadero golpe de Estado contra la aristocracia: abolió la monarquía electiva, hizo hereditaria la corona y concentró en el rey todo el poder. En 1665, la Kongeloven o "Ley del Rey" formalizó el régimen: uno de los textos absolutistas más radicales de Europa, que declaraba al monarca responsable solo ante Dios. Dinamarca sería una monarquía absoluta durante casi dos siglos, hasta 1848.

El absolutismo, paradójicamente, permitió modernizar la administración y, con el tiempo, emprender reformas ilustradas. El episodio más célebre fue el del médico alemán Johann Friedrich Struensee, que a comienzos de la década de 1770 se convirtió en el hombre fuerte del reino durante la enfermedad mental del rey Cristián VII. En apenas dieciséis meses de poder casi total, Struensee decretó por su cuenta un torrente de reformas radicales —libertad de prensa, abolición de la tortura, recorte de privilegios—, además de mantener un romance con la reina Carolina Matilde. La reacción de la corte fue fulminante: fue derrocado, juzgado y ejecutado en 1772.

Hacia fin de siglo, no obstante, llegaron reformas más duraderas. Las grandes reformas agrarias de las décadas de 1780 y 1790 abolieron la servidumbre que ataba a los campesinos a la tierra (el stavnsbånd) e impulsaron la creación de una clase de agricultores propietarios, sentando las bases de la Dinamarca rural moderna. En 1792, además, Dinamarca fue de los primeros países del mundo en prohibir la trata atlántica de esclavos hacia sus colonias, aunque el comercio no cesó de inmediato y la esclavitud persistió en las Antillas danesas hasta 1848. El país entraba en el siglo XIX como una monarquía absoluta pero reformista, próspera gracias a su comercio marítimo neutral.

en.wikipedia.org · Absolute monarchy in Denmarken.wikipedia.org · Johann Friedrich Struensee

Las guerras napoleónicas y la pérdida de Noruega (1814)

El próspero comercio neutral que Dinamarca mantenía en pleno auge de las guerras napoleónicas la puso en el punto de mira de Gran Bretaña, dueña de los mares. En 1801, una flota británica al mando de Nelson atacó la propia Copenhague en una sangrienta batalla naval para forzar a Dinamarca a abandonar la Liga de Neutralidad Armada. Pero lo peor llegó en 1807: temiendo que la poderosa flota danesa cayera en manos de Napoleón, los británicos exigieron su entrega y, ante la negativa danesa, bombardearon Copenhague durante tres noches. El ataque —uno de los primeros bombardeos deliberados contra una población civil de la era moderna— incendió barrios enteros, mató a cientos de civiles y terminó con la captura de toda la flota danesa.

El bombardeo empujó a Dinamarca a los brazos de Napoleón, en la que resultaría la alianza equivocada. Cuando el emperador francés cayó, los vencedores hicieron pagar a Dinamarca su fidelidad: por el Tratado de Kiel, en enero de 1814, el rey Federico VI hubo de ceder Noruega al rey de Suecia. Terminaban así más de cuatro siglos de unión danesa-noruega. Dinamarca conservó las viejas dependencias atlánticas noruegas —Islandia, las Feroe y Groenlandia—, pero perdió un reino entero.

El golpe fue enorme. Reducida a Jutlandia, las islas y los ducados alemanes del sur, arruinada por la guerra —el Estado llegó a la bancarrota en 1813—, Dinamarca dejaba atrás para siempre sus sueños de gran potencia. Y sin embargo, de aquella pequeñez y aquel repliegue surgiría, en las décadas siguientes, una notable eclosión cultural: el país volcó hacia dentro las energías que ya no podía proyectar hacia fuera, y vivió su Edad de Oro.

en.wikipedia.org · Treaty of Kielen.wikipedia.org · Battle of Copenhagen (1807)

La Edad de Oro y la Constitución de 1849

La primera mitad del siglo XIX, pese a la ruina material, fue la "Guldalder", la Edad de Oro de la cultura danesa. En una Copenhague empobrecida pero intensa florecieron talentos que darían a Dinamarca un lugar universal. Hans Christian Andersen elevó el cuento popular a la categoría de arte con relatos como El patito feo, La sirenita o El traje nuevo del emperador, traducidos a casi todos los idiomas del mundo. El filósofo Søren Kierkegaard, considerado el padre del existencialismo, escribió en danés una obra que interrogaba la angustia, la fe y la libertad individual. El escultor Bertel Thorvaldsen alcanzó fama europea con su neoclasicismo, y el físico Hans Christian Ørsted descubrió en 1820 el electromagnetismo, abriendo una nueva era de la ciencia.

A ese fermento cultural se sumó un fermento político y social. El pastor, poeta y educador N.F.S. Grundtvig inspiró el movimiento de las escuelas populares superiores (folkehøjskoler), una forma de educación adulta ligada a la comunidad campesina que sería decisiva para la Dinamarca democrática, y contribuyó a forjar un fuerte sentimiento nacional. Al mismo tiempo, el movimiento cooperativista transformaba el campo, organizando a los pequeños agricultores en lecherías y mataderos comunes que hicieron de Dinamarca una potencia agrícola exportadora.

La presión liberal culminó en 1848-1849. En el clima revolucionario que sacudía a toda Europa, el rey Federico VII aceptó sin resistencia poner fin al absolutismo. El 5 de junio de 1849 se promulgó la "Grundlov", la primera Constitución danesa, que convirtió al país en una monarquía constitucional con un parlamento electo (el Rigsdag) y garantías de libertades. Fue una de las transiciones más pacíficas de la Europa del momento, y el 5 de junio sigue siendo el Día de la Constitución, fiesta nacional danesa. Aquella carta abría una larga y accidentada senda hacia la democracia.

en.wikipedia.org · Danish Golden Ageen.wikipedia.org · Constitution of Denmark

1864: el trauma del Schleswig

El episodio más doloroso de la Dinamarca del siglo XIX fue la cuestión de los ducados. Al sur de Jutlandia, los ducados de Schleswig y Holstein, ligados a la corona danesa pero de población mixta —danesa en el norte, alemana en el sur—, se convirtieron en el foco de un conflicto nacionalista explosivo en la era de la unificación alemana. Una primera guerra, la Primera Guerra de Schleswig (1848-1851), enfrentó a Dinamarca con los rebeldes alemanes de los ducados y terminó con una victoria danesa que no resolvió nada de fondo.

El desenlace llegó en 1864. Cuando Dinamarca intentó integrar más estrechamente el Schleswig, la Prusia de Bismarck, aliada con Austria, le declaró la guerra. Fue una contienda desigual y breve. En abril de 1864, tras semanas de asedio, las tropas prusianas asaltaron las trincheras danesas de Dybbøl, cerca de Sønderborg, en una batalla que quedó grabada como símbolo del sacrificio y la derrota nacional. Dinamarca, aislada y sin aliados, tuvo que ceder Schleswig, Holstein y Lauenburg. Perdió cerca del 40 % de su territorio y unos 200.000 daneses del norte del Schleswig quedaron bajo dominio alemán.

La derrota de 1864 fue un trauma que reorientó la identidad del país. Reducida a su núcleo más pequeño de la historia, Dinamarca abandonó definitivamente cualquier ambición de gran potencia y se replegó sobre sí misma. De aquel momento nació el célebre lema atribuido al ingeniero Enrico Mylius Dalgas —"lo que se pierde por fuera, se ganará por dentro"—, que inspiró la colosal empresa de cultivar y forestar los brezales estériles de Jutlandia y de volcar las energías nacionales en el progreso interior. Una Dinamarca pequeña, agrícola, cooperativa y educada empezó a construirse sobre las cenizas de la derrota.

en.wikipedia.org · Second Schleswig Waren.wikipedia.org · Battle of Dybbøl

Democracia, Primera Guerra y la reunificación de 1920

El paso del siglo XIX al XX fue en Dinamarca el de la consolidación democrática. En 1901 se impuso el principio del parlamentarismo —el "Systemskifte"—, según el cual el gobierno debía contar con el respaldo de la mayoría del parlamento y no solo con la confianza del rey, poniendo fin a décadas de pulso entre la corona conservadora y la Cámara liberal. La reforma constitucional de 1915 amplió el derecho de voto e incorporó, por fin, el sufragio femenino, colocando a Dinamarca entre los primeros países del mundo en reconocerlo. Los partidos de masas —liberales agrarios, conservadores y, con fuerza creciente, los socialdemócratas— estructuraron una vida política estable.

Durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), Dinamarca logró mantenerse neutral, como Suecia y Noruega, aunque tuvo que maniobrar con extrema prudencia entre las grandes potencias y sufrió penurias económicas y la pérdida de marinos por la guerra submarina. La neutralidad le evitó la catástrofe que asoló al continente.

El fin de la guerra trajo, además, una reparación histórica. La derrota de Alemania permitió reabrir la cuestión del Schleswig perdido en 1864. En 1920, conforme a los principios de autodeterminación de la posguerra, se celebraron plebiscitos en la región: la zona norte, de mayoría danesa, votó por reunirse con Dinamarca, mientras la zona central y sur, de mayoría alemana, optó por permanecer en Alemania. El 10 de julio de 1920, el rey Cristián X cruzó a caballo la vieja frontera para tomar posesión del Schleswig del Norte reincorporado: la "Genforening" o Reunificación, uno de los días más celebrados de la historia moderna danesa, que fijó la frontera germano-danesa vigente hasta hoy, hoy considerada un modelo de convivencia entre minorías.

en.wikipedia.org · History of Denmarken.wikipedia.org · 1920 Schleswig plebiscites

La ocupación nazi y el rescate de los judíos daneses (1940-1945)

El 9 de abril de 1940, la Alemania nazi invadió Dinamarca. El país, pequeño, llano y prácticamente indefendible, capituló en pocas horas tras una resistencia simbólica que costó una decena de muertos. A diferencia de otros territorios ocupados, Dinamarca conservó al principio una peculiar autonomía: el gobierno, el parlamento y el rey siguieron en funciones bajo una "política de cooperación" con el ocupante, que Berlín toleró para presentar al país como un "protectorado modelo" y asegurarse su producción agrícola. Esa colaboración, que evitó lo peor durante tres años, es todavía objeto de un debate historiográfico legítimo sobre sus límites morales.

A medida que avanzaba la guerra creció la resistencia: sabotajes, prensa clandestina, huelgas. En agosto de 1943, ante la negativa del gobierno a decretar la pena de muerte para los saboteadores, los alemanes rompieron el acuerdo, disolvieron el gobierno danés e impusieron el estado de excepción. Fue entonces cuando llegó la hora decisiva para los cerca de 7.000 judíos daneses.

En septiembre de 1943, un diplomático alemán, Georg Ferdinand Duckwitz, filtró en secreto la fecha de la deportación prevista para comienzos de octubre. La advertencia corrió de boca en boca a través de la resistencia, la Iglesia y ciudadanos comunes. En apenas unas semanas, una red espontánea de pescadores, médicos, curas y vecinos escondió a las familias judías y las embarcó de noche, a través del estrecho de Øresund, hacia la Suecia neutral. Más de 7.000 judíos y varios cientos de sus familiares no judíos fueron puestos a salvo. De los que no lograron huir, unos 470 fueron deportados al campo de Theresienstadt; gracias a la insistente presión del gobierno y la Cruz Roja daneses, la inmensa mayoría sobrevivió. En total, más del 99 % de los judíos daneses salvó la vida, un caso casi único en la Europa ocupada. El rescate no borra las zonas grises de la colaboración, pero sigue siendo uno de los episodios más luminosos de aquellos años oscuros. Dinamarca fue liberada el 5 de mayo de 1945.

en.wikipedia.org · Rescue of the Danish Jewsencyclopedia.ushmm.org · The rescue of the jews of denmark

El Estado de bienestar, Europa y la Dinamarca de hoy

La posguerra transformó a Dinamarca. Abandonando la vieja neutralidad, fue uno de los países fundadores de la OTAN en 1949, alineándose con Occidente en la Guerra Fría. En lo interno, los gobiernos socialdemócratas, a menudo en acuerdo con el resto de los partidos, construyeron entre las décadas de 1950 y 1970 uno de los Estados de bienestar más avanzados del mundo: sanidad y educación gratuitas, pensiones y prestaciones universales, guarderías, y un modelo —el llamado "flexicurity"— que combina un mercado laboral flexible con una fuerte protección social. Financiado con impuestos altos y sostenido por un notable consenso social y una gran confianza en las instituciones, ese modelo hizo de Dinamarca una de las sociedades más igualitarias, prósperas y, según las encuestas, más felices del planeta.

En su relación con Europa, Dinamarca eligió la integración con reservas. En 1973 ingresó en la Comunidad Económica Europea, junto con el Reino Unido e Irlanda, rompiendo con su tradicional distancia continental. Pero mantuvo una relación cautelosa: en 1992, los daneses rechazaron en referéndum el Tratado de Maastricht, y solo lo aprobaron al año siguiente tras obtener cuatro cláusulas de exención, entre ellas la de no adoptar el euro. Dinamarca conserva así su propia moneda, la corona, y se ha mantenido fuera de partes de la integración europea.

El reino incluye todavía dos territorios autónomos del Atlántico Norte: las Islas Feroe, con autogobierno desde 1948, y Groenlandia, la mayor isla del mundo, con autonomía desde 1979 y un amplio autogobierno desde 2009 que contempla la posibilidad de una futura independencia; Groenlandia, de hecho, abandonó la Comunidad Europea en 1985. En el plano simbólico, la larga era de la reina Margarita II —en el trono desde 1972— se cerró con un gesto insólito en la monarquía danesa: su abdicación el 14 de enero de 2024 en favor de su hijo, coronado como Federico X. Estable, próspera y profundamente arraigada en su historia milenaria, la Dinamarca del siglo XXI sigue siendo una de las monarquías más antiguas del mundo y, a la vez, uno de sus laboratorios sociales más admirados.

en.wikipedia.org · Welfare in Denmarken.wikipedia.org · Denmark–European Union relations
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Bornholm

Historia de Bornholm · Dinamarca

Bornholm, la roca del Báltico

Bornholm es una anomalía dentro de Dinamarca. Situada en pleno mar Báltico, muy al este del resto del país —más cerca de Suecia, Alemania y Polonia que de Copenhague—, es una isla apartada y de carácter propio. También es geológicamente distinta: mientras el resto de Dinamarca es un país llano de arena, arcilla y depósitos glaciares, Bornholm es una isla de roca dura, de granito y otras rocas antiguas del basamento escandinavo que aquí afloran a la superficie, dándole acantilados, colinas y una costa rocosa insólita en el país.

Esa geología marcó su historia y su economía. La piedra de Bornholm se extrajo durante siglos en canteras de granito, y la arcilla de su suelo alimentó una tradición cerámica y de fabricación de relojes por la que la isla fue famosa. El clima, además, es uno de los más soleados de Dinamarca, lo que le valió el apodo de "solskinsøen", la "isla del sol", y una vegetación con higueras y moreras que sorprende a esas latitudes.

Su posición estratégica en el centro del Báltico convirtió a Bornholm, a lo largo de los siglos, en una plaza codiciada y disputada. Durante la Edad Media estuvo largo tiempo bajo el dominio del arzobispo de Lund y, más tarde, de la ciudad hanseática de Lübeck, antes de volver plenamente a la corona danesa. Aislada, rocosa y soleada, Bornholm desarrolló una identidad insular fuerte que se percibe todavía hoy en su paisaje, su dialecto y su modo de vida.

en.wikipedia.org · Bornholmen.wikipedia.org · Geology of Denmark

Las iglesias redondas medievales

El monumento más singular de Bornholm son sus iglesias redondas (rundkirker), un tipo de templo medieval del que la isla conserva cuatro —Østerlars, Nylars, Nyker y Olsker—, los mejores ejemplos de Escandinavia. Construidas en el siglo XII, en piedra encalada y con techos cónicos, no eran solo lugares de culto: eran también fortalezas y refugios. Sus gruesos muros circulares, sus estrechas troneras y su piso superior almenado servían para proteger a la población y sus bienes de los ataques que asolaban el Báltico medieval.

Esos ataques eran una amenaza constante. Los piratas eslavos (wendos) primero, y las incursiones y guerras posteriores después, hacían de la vida en una isla expuesta del Báltico un riesgo permanente. Las iglesias redondas, con su doble función de templo y bastión, son testigos de piedra de aquella inseguridad: en tiempos de peligro, los campesinos se hacinaban con sus familias, su ganado y sus provisiones en la planta alta, convertida en fortín.

La mayor y más impresionante es la de Østerlars, con un macizo pilar central hueco decorado con frescos medievales. Estas iglesias, únicas por su forma y su antigüedad, son hoy uno de los grandes atractivos de Bornholm y un símbolo de su historia de aislamiento y peligro. Siguen en uso como parroquias, mil años después de haber sido levantadas para rezar y para resistir.

en.wikipedia.org · Round churchen.wikipedia.org · Østerlars Church

Hammershus, la gran fortaleza del norte

En el extremo noroeste de Bornholm, sobre un peñón de granito que cae al mar, se alzan las ruinas de Hammershus, la mayor fortaleza medieval del norte de Europa. Comenzada probablemente en el siglo XIII por el poderoso arzobispo de Lund, que disputaba la isla a la corona danesa, dominó Bornholm durante siglos y fue escenario de las luchas por el control de la isla entre los arzobispos, los reyes daneses y la ciudad hanseática de Lübeck, que llegó a ocupar Bornholm durante largas décadas.

Hammershus era mucho más que un castillo: era una ciudadela inexpugnable, con un vasto recinto amurallado, torres, iglesias y dependencias, protegida por acantilados y por su posición dominante sobre el Báltico. Sirvió de residencia, de guarnición y también de prisión de Estado; entre sus muros estuvo encerrada, por ejemplo, la desdichada Leonora Christina, hija del rey Cristián IV, durante las intrigas del siglo XVII.

Con la llegada de la artillería moderna y el fin de las guerras que justificaban su existencia, la fortaleza perdió utilidad y en el siglo XVIII fue abandonada; durante años se usó incluso como cantera de piedra para las construcciones de la isla. Salvada al fin como monumento nacional, hoy sus imponentes ruinas, batidas por el viento del Báltico, son el gran testimonio del pasado turbulento de Bornholm y uno de los lugares más impresionantes de Dinamarca.

en.wikipedia.org · Hammershusen.wikipedia.org · Bornholm

La revuelta de 1658 contra Suecia

El episodio más heroico de la historia de Bornholm ocurrió en 1658. Por el Tratado de Roskilde de ese año, que cerró una guerra desastrosa con Suecia, Dinamarca hubo de ceder muchos territorios, y entre ellos la isla de Bornholm, que pasó a manos suecas. Pero los bornholmeses no aceptaron el cambio de soberanía. El nuevo gobernador sueco, el coronel Printzensköld, se dispuso a reclutar por la fuerza a los isleños para el ejército sueco, lo que encendió la revuelta.

En diciembre de 1658, un grupo de conjurados encabezados por Jens Kofoed y el sacerdote Poul Anker organizó un levantamiento. Tendieron una emboscada al gobernador Printzensköld en Rønne y lo mataron, tomaron el control de la isla, expulsaron a la guarnición sueca y proclamaron el regreso de Bornholm a la corona danesa. Fue una insurrección popular exitosa, poco común en la Europa de la época.

Los sublevados dieron entonces un paso simbólico y decisivo: entregaron la isla como "regalo" al rey Federico III de Dinamarca, con la condición de que Bornholm no volviera a ser cedida ni empeñada nunca más a una potencia extranjera. El rey aceptó, y la promesa se ha mantenido: a diferencia de Escania y las demás provincias perdidas en 1658, Bornholm regresó a Dinamarca y siguió siendo danesa hasta hoy. La revuelta de 1658 es la gesta fundacional de la identidad bornholmesa, celebrada aún como el momento en que la isla decidió por sí misma su destino.

en.wikipedia.org · Bornholmen.wikipedia.org · Jens Kofoed

1945: el bombardeo soviético y la ocupación

El final de la Segunda Guerra Mundial dejó en Bornholm una herida singular, distinta de la del resto de Dinamarca. Mientras el país era liberado el 5 de mayo de 1945 y la ocupación alemana terminaba en paz, en Bornholm el comandante alemán de la guarnición se negó a rendirse ante los soviéticos que avanzaban por el Báltico, y solo aceptaba capitular ante los aliados occidentales. La respuesta de la Unión Soviética fue contundente.

Los días 7 y 8 de mayo de 1945 —cuando la guerra ya terminaba en el resto de Europa—, la aviación soviética bombardeó las dos principales ciudades de la isla, Rønne y Nexø, para forzar la rendición alemana. Los ataques causaron muertos entre la población civil y destruyeron centenares de edificios en ambas localidades, que hubo que reconstruir después con ayuda sueca. Fue uno de los pocos lugares de Dinamarca que sufrió una destrucción masiva en la guerra, y precisamente en sus últimas horas.

Tras la rendición alemana, las tropas soviéticas desembarcaron y ocuparon Bornholm. La ocupación se prolongó casi un año, hasta abril de 1946, cuando el Ejército Rojo se retiró y la isla volvió a la administración danesa. En plena Guerra Fría naciente, la breve ocupación soviética de un territorio danés fue un episodio delicado y muy recordado en la isla. La memoria de aquellos bombardeos de última hora y de la ocupación posterior sigue siendo parte central de la identidad de Bornholm.

en.wikipedia.org · Bornholmen.wikipedia.org · Soviet occupation of Bornholm

Arenque ahumado, arte y artesanía

La economía tradicional de Bornholm giró durante siglos en torno al mar, y muy especialmente al arenque. Los cardúmenes del Báltico sostuvieron una gran industria pesquera y, sobre todo, una tradición de ahumaderos —los "røgerier", reconocibles por sus altas chimeneas blancas— donde el arenque se ahumaba sobre madera de aliso. El "Sol sobre Bornholm", arenque ahumado servido con una yema de huevo cruda, cebolla y rábano, se convirtió en el plato emblemático de la isla y sigue siendo su seña gastronómica.

A la pesca se sumaron las industrias nacidas de la roca y la arcilla de la isla: las canteras de granito, la cerámica y la célebre relojería bornholmesa de los siglos XVIII y XIX. Esa tradición de trabajo manual desembocó, en tiempos modernos, en una vibrante escena de artesanos —vidrieros, ceramistas, orfebres— que han hecho de Bornholm uno de los grandes centros de las artes aplicadas de Escandinavia, con talleres y galerías repartidos por toda la isla.

En las últimas décadas, ese cruce de mar, tierra y oficios ha convertido a Bornholm en un destino de moda por su gastronomía y su calidad de vida. La isla ha ganado fama por sus restaurantes, sus productos artesanales, sus ahumaderos reconvertidos y una cocina que aprovecha los ingredientes locales; incluso ha logrado distinciones gastronómicas notables para un lugar tan pequeño y remoto. Del arenque ahumado a la alta cocina, de las canteras de granito a las galerías de arte, Bornholm ha sabido reinventar su vieja cultura del trabajo manual sin perder su identidad de isla apartada en el corazón del Báltico.

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📍 Destinos de Bornholm
Bornholm

📚 Bibliografía

  • Wikipedia (EN) — «Bornholm»: https://en.wikipedia.org/wiki/Bornholm
  • Wikipedia (EN) — «Round church»: https://en.wikipedia.org/wiki/Round_church
  • Wikipedia (EN) — «Østerlars Church»: https://en.wikipedia.org/wiki/%C3%98sterlars_Church
  • Wikipedia (EN) — «Hammershus»: https://en.wikipedia.org/wiki/Hammershus
  • Wikipedia (EN) — «Jens Kofoed»: https://en.wikipedia.org/wiki/Jens_Kofoed
  • Wikipedia (EN) — «Soviet occupation of Bornholm»: https://en.wikipedia.org/wiki/Soviet_occupation_of_Bornholm
  • Wikipedia (EN) — «Treaty of Roskilde»: https://en.wikipedia.org/wiki/Treaty_of_Roskilde

Fionia

Historia de Fionia · Dinamarca

Fionia, el jardín de Dinamarca

Encajada entre Jutlandia y Selanda, la isla de Fionia (Fyn) es la tercera mayor de Dinamarca y ocupa el centro geográfico del país, como un puente natural entre la península continental y las islas orientales. Su suelo fértil, su clima suave, sus campos ondulados salpicados de granjas, setos y huertos, y su abundancia de casas solariegas y castillos le valieron el apodo cariñoso de "el jardín de Dinamarca". Es una Fionia de paisaje amable y rural, muy distinta de la aspereza de las costas jutlandesas.

Su posición central hizo de Fionia un cruce de caminos desde antiguo. Por ella pasaba la ruta que unía las dos mitades del reino, y controlar sus estrechos —el Pequeño Belt al oeste, el Gran Belt al este— era controlar la comunicación interna de Dinamarca. Esa importancia estratégica explica que en Fionia se concentraran plazas reales, castillos y ciudades de peso a lo largo de la Edad Media.

Durante siglos, sin embargo, cruzar los estrechos que rodean la isla fue lento y peligroso, dependiente de transbordadores a merced del clima. La gran transformación llegó a finales del siglo XX con dos obras de ingeniería colosales: el enlace del Gran Belt, inaugurado en 1997-1998 —con uno de los puentes colgantes más largos del mundo y un túnel ferroviario submarino—, que por fin unió Fionia con Selanda y Copenhague, y el enlace del Pequeño Belt hacia Jutlandia. Fionia dejó de ser un paso obligado por barco para convertirse en un eslabón fijo de la columna vertebral de Dinamarca.

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Odense y el rey mártir San Canuto

La capital de Fionia, Odense, es una de las ciudades más antiguas de Dinamarca; su nombre significa "el santuario de Odín", el dios supremo de la mitología nórdica, y delata su origen como lugar de culto pagano anterior a la cristianización. Se la menciona ya en documentos del año 988, y fue un importante centro religioso y político a lo largo de la Edad Media.

El episodio que marcó su historia ocurrió en 1086. El rey Canuto IV, empeñado en fortalecer la monarquía y la Iglesia y en imponer tributos e incluso en reclamar el trono de Inglaterra, provocó una rebelión de campesinos y nobles. Perseguido, se refugió en la iglesia de San Albano de Odense, donde fue asesinado ante el altar junto con su hermano y sus seguidores. Poco después se le atribuyeron milagros, y en 1101 fue canonizado: Canuto se convirtió en San Canuto (Knud den Hellige), el primer santo danés y patrón del reino.

Sobre su tumba se levantó la imponente catedral de San Canuto, una de las obras maestras del gótico de ladrillo del país, en cuya cripta se conservan aún los restos del rey mártir. La santidad de Canuto ligó a Odense con la Iglesia y con la monarquía durante siglos, y la ciudad creció como sede episcopal y plaza real. Ese pasado medieval convive hoy con el ambiente animado de una ciudad universitaria, la tercera del país.

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La ciudad de Hans Christian Andersen

Odense es, para el mundo entero, la ciudad de Hans Christian Andersen. El más universal de los escritores daneses nació aquí en 1805, en el seno de una familia pobrísima: su padre era un zapatero remendón y su madre, lavandera. Aquella infancia de estrecheces, en las callejuelas de la Odense de comienzos del siglo XIX, dejaría una huella profunda en sus cuentos, poblados de niños pobres, patitos despreciados y vendedoras de fósforos. A los catorce años, el joven Andersen dejó su ciudad natal rumbo a Copenhague para buscar fortuna en el teatro.

Andersen acabó convertido en uno de los grandes autores de la literatura universal. Sus cuentos de hadas —La sirenita, El patito feo, El traje nuevo del emperador, La reina de las nieves, La niña de los fósforos— fueron traducidos a más de un centenar de idiomas y son leídos en todo el planeta, hasta el punto de que su nombre es sinónimo del género. Su obra combina la ternura, la ironía social y una melancolía muy personal, y elevó el cuento popular a la categoría de gran literatura.

Su ciudad natal ha convertido su memoria en un patrimonio central. El barrio donde creció conserva casas de época, y Odense cuenta con un moderno y celebrado museo dedicado al escritor —el H.C. Andersens Hus—, inaugurado en su forma actual en 2021, que recrea el universo de sus cuentos. Cada verano, la ciudad se llena de festivales, desfiles y representaciones inspiradas en sus historias. Recorrer Odense es, en buena medida, caminar por el escenario de infancia del hombre que enseñó a soñar a varias generaciones de niños del mundo.

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Nyborg, la capital del reino medieval

Aunque hoy sea una tranquila ciudad a orillas del Gran Belt, Nyborg fue durante buena parte de la Edad Media el centro político de Dinamarca. Su castillo, levantado hacia 1170 para vigilar el estrecho, se convirtió en residencia real y en sede del Danehof, la asamblea del reino donde se reunían el rey, los nobles y los prelados. Situada en el punto medio del país, en la ruta que unía Jutlandia con Selanda, Nyborg era el lugar natural para gobernar una Dinamarca repartida entre la península y las islas.

En ese castillo se firmó, en 1282, un documento capital: la "håndfæstning" o carta que el rey Erico V Klipping hubo de otorgar a la nobleza, comprometiéndose a reunir el Danehof cada año y a gobernar con sujeción a la ley y no a su arbitrio. Se la considera la primera carta constitucional de Dinamarca, un antecedente medieval de la limitación del poder real, en la misma estela europea de la Carta Magna inglesa. Durante casi dos siglos, Nyborg funcionó como una capital de facto del reino.

Con el tiempo, la corte se trasladó a Copenhague y Nyborg perdió su primacía, pero conservó su papel como plaza fuerte que guardaba el paso del Gran Belt, y sufrió asedios y batallas en las guerras con Suecia. Hoy su castillo restaurado, uno de los más antiguos del norte de Europa, y su casco histórico recuerdan la época en que esta pequeña ciudad de Fionia era el corazón político de Dinamarca.

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Egeskov, el castillo del foso

En el sur de Fionia se alza uno de los castillos con foso mejor conservados de Europa: Egeskov. Fue construido en 1554 por el noble Frands Brockenhus, en plena época de las guerras civiles y religiosas que siguieron a la Reforma, y por eso se levantó como una verdadera fortaleza defensiva. Su emplazamiento es asombroso: está edificado en medio de un pequeño lago, sobre miles de pilotes de roble hincados en el fondo, de modo que el agua misma servía de foso y de defensa. Su nombre, Egeskov, significa precisamente "bosque de robles", en alusión a la madera empleada en sus cimientos.

El castillo, con sus dos torres unidas por un muro y sus muros de ladrillo rojo que se reflejan en el agua, es una joya del Renacimiento danés. Fue concebido para resistir asedios en tiempos turbulentos: sus gruesos muros, sus troneras y su acceso único por un puente levadizo lo hacían casi inexpugnable. La leyenda dice que se necesitó la madera de todo un bosque de robles para sostenerlo sobre el lago.

Egeskov se conserva hoy en un estado excepcional y sigue en manos de una familia noble, pero abre sus puertas al público. Junto al castillo se extienden unos jardines históricos célebres, con laberintos de setos centenarios, y diversas colecciones —de automóviles y motocicletas antiguas, entre otras— que hacen de la visita una de las más populares de Dinamarca. Rodeado de agua y de bosque, Egeskov encarna como pocos el paisaje de castillos y granjas señoriales que dio a Fionia su fama de jardín del reino.

en.wikipedia.org · Egeskov Castleen.wikipedia.org · Funen
📍 Destinos de Fionia
OdenseEgeskovNyborg

📚 Bibliografía

  • Wikipedia (EN) — «Funen»: https://en.wikipedia.org/wiki/Funen
  • Wikipedia (EN) — «Odense»: https://en.wikipedia.org/wiki/Odense
  • Wikipedia (EN) — «Canute IV of Denmark»: https://en.wikipedia.org/wiki/Canute_IV_of_Denmark
  • Wikipedia (EN) — «Hans Christian Andersen»: https://en.wikipedia.org/wiki/Hans_Christian_Andersen
  • Wikipedia (EN) — «Nyborg Castle»: https://en.wikipedia.org/wiki/Nyborg_Castle
  • Wikipedia (EN) — «Egeskov Castle»: https://en.wikipedia.org/wiki/Egeskov_Castle
  • Wikipedia (EN) — «Great Belt Fixed Link»: https://en.wikipedia.org/wiki/Great_Belt_Fixed_Link

Jutlandia

Historia de Jutlandia · Dinamarca

Jelling y la cuna del reino

Jutlandia, la única parte continental de Dinamarca, unida por el sur a Alemania, es la cuna histórica del país. Aquí, en el pueblo de Jelling, los primeros reyes de la dinastía que unificó Dinamarca —Gorm el Viejo y su hijo Harald Diente Azul— dejaron su monumento en el siglo X: dos enormes túmulos, una iglesia y dos piedras rúnicas. La mayor, tallada hacia 965, proclama que Harald ganó "toda Dinamarca y Noruega" e hizo cristianos a los daneses, y por eso se la conoce como el certificado de nacimiento del país. El conjunto de Jelling es Patrimonio Mundial de la Unesco y punto de partida obligado de la historia danesa.

La geografía moldeó el carácter de Jutlandia. Su costa occidental, batida por el mar del Norte, es una sucesión de dunas, playas interminables y bancos de arena traicioneros que durante siglos causaron incontables naufragios. Su interior, cubierto antaño por vastos brezales estériles, fue transformado tras la derrota de 1864 mediante una épica campaña de cultivo y forestación inspirada en el lema "lo que se pierde por fuera, se gana por dentro". La península concentra hoy buena parte de la agricultura, la ganadería porcina y la industria eólica que hicieron la prosperidad danesa.

Jutlandia guarda también los hallazgos arqueológicos más impresionantes del país: fue en sus turberas donde aparecieron los "hombres de los pantanos" de la Edad del Hierro, como el Hombre de Tollund, conservados durante dos milenios, y el gran caldero ritual de Gundestrup. De sus costas partieron muchos de los vikingos que colonizaron Inglaterra, y en ella se levantaron ciudades comerciales tan antiguas como Ribe y Hedeby. Continental, extensa y de fuerte identidad, Jutlandia es a la vez la Dinamarca más antigua y la más productiva.

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Ribe, la ciudad más antigua de Escandinavia

En la costa occidental de Jutlandia, Ribe reivindica el título de ciudad más antigua de Dinamarca y de toda Escandinavia. Nació hacia el año 700 como un centro de comercio estacional de la era vikinga, donde artesanos y mercaderes intercambiaban ámbar, cuentas de vidrio, pieles y metales en las orillas del río. Su antigüedad y su temprana importancia comercial la convirtieron en una de las primeras cabezas de puente del cristianismo en el norte: aquí predicó en el siglo IX el misionero Ansgar, el "apóstol del Norte", y aquí se levantó una de las primeras iglesias del país.

En la Edad Media, Ribe fue un puerto próspero y una importante sede episcopal, con una catedral románica de piedra —traída por mar desde Renania— que aún domina la ciudad. El casco histórico, con sus calles empedradas, sus casas entramadas inclinadas por el paso de los siglos y su antiguo mercado, se conserva casi intacto y transporta al visitante a la Dinamarca medieval y de la Edad Moderna. El vigilante nocturno todavía recorre las calles al anochecer, como hacía siglos atrás.

La historia de Ribe tiene también su cara oscura. Durante los siglos XVI y XVII, en plena psicosis de la caza de brujas que asoló Europa, la ciudad fue escenario de célebres procesos: la más recordada de sus víctimas, Maren Spliid, acusada de brujería, fue quemada viva en 1641. Un museo de la ciudad recuerda hoy aquella persecución. Entre su pasado vikingo, su esplendor medieval y sus sombras, Ribe es un compendio vivo de mil trescientos años de historia danesa.

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Aarhus, de la Aros vikinga a la capital cultural

La segunda ciudad de Dinamarca hunde sus raíces en la era vikinga. Fundada hacia el siglo VIII con el nombre de Aros —"desembocadura del río"—, fue un asentamiento fortificado y un puerto comercial en la costa oriental de Jutlandia; las excavaciones han sacado a la luz murallas, viviendas y objetos vikingos que se exhiben en el museo Moesgaard, uno de los grandes museos arqueológicos del país, donde se conserva también el "hombre de Grauballe", otro cuerpo de pantano de la Edad del Hierro.

A lo largo de la Edad Media, Aarhus creció en torno a su catedral —la más larga de Dinamarca— y su obispado. Pero fue en los siglos XIX y XX cuando se transformó en una gran ciudad, gracias al ferrocarril, el puerto y la industria, y sobre todo en un centro universitario y cultural. Su universidad, fundada en 1928, y su ambiente joven la han convertido en la ciudad más dinámica de Jutlandia.

Esa vitalidad se refleja en dos instituciones emblemáticas. Den Gamle By ("la Ciudad Vieja") es un museo al aire libre pionero, fundado en 1914, que reúne decenas de casas históricas trasladadas de todo el país para recrear una ciudad danesa de otras épocas, calle a calle. Y el museo de arte ARoS, coronado por Your Rainbow Panorama, la pasarela circular de vidrios de todos los colores del artista Olafur Eliasson, se ha vuelto un símbolo de la ciudad. En 2017, Aarhus fue Capital Europea de la Cultura, confirmando su papel de contrapeso creativo frente a Copenhague.

en.wikipedia.org · Aarhusen.wikipedia.org · Den Gamle By

Aalborg, vikingos y renacimiento portuario

En el norte de Jutlandia, a orillas del fiordo de Limfjord —el brazo de mar que atraviesa la península de lado a lado—, Aalborg fue durante siglos un cruce de rutas y un puerto de primer orden. Su posición junto al vado del fiordo la hizo importante ya en la era vikinga: muy cerca, en Lindholm Høje, se conserva uno de los mayores cementerios vikingos y de la Edad del Hierro de Escandinavia, con cientos de tumbas señaladas por piedras dispuestas en forma de barco, un yacimiento sepultado por la arena y redescubierto en el siglo XX.

En la Edad Moderna, Aalborg vivió una época dorada gracias al comercio del arenque del Limfjord y a su puerto, que la convirtieron en una de las ciudades más ricas del reino; de aquellos siglos quedan casas renacentistas de mercaderes, como la de Jens Bang, y un castillo. Más tarde llegaron la industria —el cemento, el tabaco y, sobre todo, el aguardiente de Aalborg, el célebre akvavit danés— y una fuerte tradición obrera que le valió el apodo de la "ciudad roja".

Como tantas urbes industriales del norte de Europa, Aalborg se reinventó cuando la vieja industria declinó. Sus antiguas zonas portuarias y fabriles junto al fiordo se han transformado en un moderno frente marítimo con arquitectura de vanguardia, como la Casa de la Música y el centro cultural Utzon —obra del arquitecto danés Jørn Utzon, autor de la Ópera de Sídney y oriundo de la ciudad—. Aalborg combina así, en pocos metros, sus barcos vikingos de piedra, sus casonas de mercaderes y su waterfront del siglo XXI.

en.wikipedia.org · Aalborgen.wikipedia.org · Lindholm Høje

Skagen: la luz, los pintores y el choque de dos mares

En el extremo más septentrional de Dinamarca, donde la península de Jutlandia se afila hasta desaparecer en el mar, está Skagen. En su punta, el cabo de Grenen, se produce un espectáculo natural único: el encuentro de dos mares, el Skagerrak y el Kattegat, cuyas corrientes chocan formando una línea de olas encontradas que se puede ver a simple vista. Durante siglos, Skagen fue un remoto pueblo de pescadores azotado por el viento y la arena —la arena móvil llegó a sepultar por completo una iglesia, cuya torre asoma todavía sobre las dunas—, una comunidad dura y aislada que vivía de un mar peligroso y muy transitado.

Todo cambió a finales del siglo XIX, cuando un grupo de artistas descubrió Skagen. Atraídos por su luz excepcional —limpia, dorada, reflejada por el mar y la arena— y por la vida sencilla de los pescadores, pintores como Peder Severin Krøyer, Michael Ancher y Anna Ancher se instalaron en el pueblo y formaron la célebre colonia de los Pintores de Skagen, la escuela pictórica danesa más famosa. Sus cuadros de pescadores en la playa, cenas de artistas y paseos al atardecer, bañados por aquella luz inconfundible, se convirtieron en iconos del arte nórdico y hoy llenan el Museo de Skagen.

Ese doble legado —el del mar y el del arte— hizo de Skagen un lugar mítico. Las casas amarillas de tejados rojos, la tradición pesquera, la mezcla de dos mares y la memoria de los pintores atraen hoy a multitud de visitantes, sobre todo en verano, cuando la luz que enamoró a los artistas sigue tiñendo de oro las playas del cabo más al norte de Dinamarca.

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Fredericia, la ciudad-fortaleza

A orillas del Pequeño Belt, el estrecho que separa Jutlandia de la isla de Fionia, Fredericia es una ciudad concebida desde cero como una fortaleza. La fundó en 1650 el rey Federico III —de quien tomó el nombre— en un punto estratégico para defender el paso entre la península y las islas, tras las devastadoras guerras con Suecia. Se la trazó con un plano en cuadrícula rodeado por un imponente cinturón de murallas, fosos y baluartes de tierra, que aún hoy se conservan casi intactos y se pueden recorrer a pie: uno de los mejores ejemplos de fortificación del siglo XVII en el norte de Europa.

Para poblar rápidamente la nueva ciudad, la corona ofreció algo insólito para la época: libertad religiosa y asilo. Fredericia acogió así a hugonotes franceses, a católicos y, notablemente, a una de las primeras comunidades judías de Dinamarca, que levantaron sus propios templos y cementerios. Esa tolerancia excepcional, dictada por la necesidad de repoblar la plaza fuerte, dio a la ciudad un carácter cosmopolita raro en la Dinamarca luterana de entonces.

Fredericia entró en la epopeya nacional el 6 de julio de 1849, durante la Primera Guerra de Schleswig. Sitiada por las tropas alemanas, la guarnición danesa realizó una gran salida por sorpresa que rompió el cerco y se saldó con una resonante victoria, celebrada como una de las grandes gestas militares del país; un monumento del "soldado valiente" (Den tapre landsoldat) la conmemora en la ciudad. Entre sus murallas verdes, su historia de tolerancia y su memoria bélica, Fredericia condensa varios capítulos de la historia militar y social danesa.

en.wikipedia.org · Fredericiaen.wikipedia.org · Battle of Fredericia

Billund, la cuna del LEGO

En medio de la Jutlandia rural, el pequeño pueblo de Billund es hoy conocido en todo el mundo por un juguete. Allí, en 1932, un carpintero llamado Ole Kirk Kristiansen, golpeado por la crisis económica, empezó a fabricar juguetes de madera en su taller. En 1934 bautizó su empresa con el nombre LEGO, contracción de las palabras danesas "leg godt", "jugá bien". El azar quiso que, en muchos idiomas, la palabra signifique además "yo armo" en latín.

El salto decisivo llegó tras la Segunda Guerra Mundial, cuando la empresa apostó por el nuevo material plástico. En 1958, la compañía patentó el sistema de acople de sus ladrillos —los característicos tacos y tubos que permiten unir las piezas con firmeza y volver a separarlas infinitas veces—, la idea genial que convirtió al LEGO en un sistema de construcción abierto y no en un simple juguete. Desde el pequeño taller de un carpintero de Billund nació una de las marcas más valiosas y queridas del planeta, todavía en manos de la familia fundadora.

En 1968, junto a la fábrica, la empresa inauguró Legoland, el parque temático construido enteramente con millones de ladrillos, con reproducciones de ciudades y monumentos del mundo a escala. Fue el primero de una red de parques que hoy se extiende por varios continentes. Billund, que creció al ritmo de la empresa hasta tener aeropuerto internacional propio, es el destino familiar por excelencia de Dinamarca y un símbolo de cómo la creatividad y el diseño —dos señas de identidad danesas— pueden brotar del lugar más inesperado.

en.wikipedia.org · Legoen.wikipedia.org · Billund
📍 Destinos de Jutlandia
AarhusAalborgSkagenRibeBillund LegolandFredericia

📚 Bibliografía

  • Wikipedia (EN) — «Jutland»: https://en.wikipedia.org/wiki/Jutland
  • Unesco — «Jelling Mounds, Runic Stones and Church»: https://whc.unesco.org/en/list/697/
  • Wikipedia (EN) — «Ribe»: https://en.wikipedia.org/wiki/Ribe
  • Wikipedia (EN) — «Aarhus»: https://en.wikipedia.org/wiki/Aarhus
  • Wikipedia (EN) — «Aalborg»: https://en.wikipedia.org/wiki/Aalborg
  • Wikipedia (EN) — «Lindholm Høje»: https://en.wikipedia.org/wiki/Lindholm_H%C3%B8je
  • Wikipedia (EN) — «Skagen Painters»: https://en.wikipedia.org/wiki/Skagen_Painters
  • Wikipedia (EN) — «Battle of Fredericia»: https://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Fredericia
  • Wikipedia (EN) — «Lego»: https://en.wikipedia.org/wiki/Lego

Selanda y el este

Historia de Selanda y el este · Dinamarca

Roskilde, capital vikinga y panteón de los reyes

Antes de que existiera Copenhague, el centro del poder danés estaba en Roskilde, a orillas de un fiordo de Selanda. La tradición vincula su fundación al propio Harald Diente Azul en el siglo X, y durante la Edad Media fue la ciudad más importante del reino: capital real y sede episcopal poderosa, con hasta una decena de iglesias y conventos. Su catedral, iniciada hacia 1170 en ladrillo, fue la primera gran iglesia gótica de ladrillo de Escandinavia y es hoy Patrimonio Mundial de la Unesco.

La catedral de Roskilde es, sobre todo, el mausoleo de la monarquía danesa. Desde el siglo XV, casi todos los reyes y reinas de Dinamarca han sido enterrados en ella —cerca de cuarenta monarcas—, en capillas y sarcófagos que abarcan siglos de estilos, del gótico al moderno. Recorrer sus naves es recorrer la genealogía entera del reino más antiguo de Europa, de la reina Margarita I, artífice de la Unión de Kalmar, a los soberanos de la era contemporánea.

Roskilde perdió la capitalidad en favor de Copenhague en el siglo XV, pero volvió a la historia por otra puerta: fue aquí donde se firmó el humillante Tratado de Roskilde de 1658, por el que Dinamarca cedió Escania a Suecia. Y en su fiordo, la arqueología recuperó en 1962 los célebres barcos de Skuldelev, cinco naves vikingas hundidas deliberadamente hacia el año 1070 para bloquear el canal, hoy expuestas en el Museo de los Barcos Vikingos, donde se construyen y navegan réplicas siguiendo las técnicas de la época.

whc.unesco.orgen.wikipedia.org · Roskilde Cathedral

Copenhague, del puerto de mercaderes a la capital

Copenhague nació como una modesta aldea de pescadores hasta que, en 1167, el obispo guerrero Absalón levantó una fortaleza en el islote donde hoy está el parlamento, para proteger el estrecho y combatir a los piratas del Báltico. El emplazamiento era inmejorable: un puerto natural abrigado en la ruta comercial entre el Báltico y el mar del Norte. De esa vocación mercantil viene su nombre, København, "el puerto de los mercaderes". La ciudad creció al calor del comercio del arenque y, pese a los asedios y saqueos de la Liga Hanseática, que veía en ella una rival, siguió prosperando.

En el siglo XV, bajo Erico de Pomerania, Copenhague se convirtió en la capital del reino, condición que ya no perdería. Con la Reforma, el absolutismo y el reinado de Cristián IV alcanzó rango de gran capital europea, con palacios, murallas, astilleros y una universidad. Fue el corazón político, económico y cultural de Dinamarca y de su imperio marítimo, la ciudad desde la que se gobernaban Noruega, Islandia y las colonias de ultramar.

La Copenhague moderna arrastra las cicatrices y los esplendores de esa historia: los bombardeos británicos de 1807, los grandes incendios que devastaron el casco antiguo, la demolición de las murallas en el siglo XIX que permitió su expansión, y su reinvención contemporánea como una de las capitales más admiradas del mundo por su diseño, su cultura de la bicicleta y su calidad de vida. Del canal de Nyhavn, con sus casas de colores donde vivió Andersen, a la estatua de la Sirenita inspirada en su cuento, la ciudad exhibe a cada paso los estratos de su pasado.

en.wikipedia.org · Copenhagenen.wikipedia.org · History of Copenhagen

Cristián IV y la Edad de Oro de la capital

Buena parte del rostro histórico de Copenhague es obra de un solo rey: Cristián IV (1588-1648). Apasionado de la arquitectura, dotó a la capital de algunos de sus monumentos más queridos: el castillo de Rosenborg, un palacete renacentista de ladrillo rojo rodeado de jardines que hoy custodia las joyas de la corona danesa; la Bolsa (Børsen), con su inconfundible aguja de cuatro colas de dragón entrelazadas; y la Torre Redonda (Rundetårn), un observatorio con una rampa helicoidal por la que, según la leyenda, el zar Pedro el Grande subió a caballo. Fundó además el barrio de Christianshavn, trazado sobre canales al estilo neerlandés.

Dos siglos después, en la primera mitad del XIX, Copenhague fue el escenario de la Edad de Oro danesa. En sus calles se cruzaron Hans Christian Andersen, el filósofo Søren Kierkegaard —que apenas salió de la ciudad y la convirtió en el laboratorio de su pensamiento—, el escultor Thorvaldsen, que legó su obra a un museo municipal, y una generación de pintores que retrató la luz y la vida burguesa de la capital. Fue una época de esplendor cultural en medio de la pobreza material que siguió a las guerras napoleónicas.

Esa herencia convive hoy con instituciones nacidas de la industria y la filantropía, como la cervecería Carlsberg, cuyo fundador financió museos, la restauración de castillos y la ciencia danesa. Copenhague conserva así, en pocos kilómetros cuadrados, el palacio real de Amalienborg, los Jardines de Tívoli —uno de los parques de atracciones más antiguos del mundo, inaugurado en 1843—, y el barrio libre de Christiania, símbolo de la contracultura de los años setenta: capas sucesivas de una capital que no ha dejado de reinventarse.

en.wikipedia.org · Rosenborg Castleen.wikipedia.org · Christian IV of Denmark

Kronborg, el peaje del Sund y el Hamlet de Shakespeare

En el punto más estrecho del estrecho de Øresund, donde apenas cuatro kilómetros de mar separan Dinamarca de Suecia, se alza en Helsingør el castillo de Kronborg. Su origen es puramente económico: desde 1429, el rey Erico de Pomerania obligó a todo barco que quisiera entrar o salir del Báltico a pagar un peaje, el "Øresundstold" o derecho del Sund. Durante más de cuatro siglos, ese peaje —cobrado bajo la amenaza de los cañones del castillo— fue una de las mayores fuentes de ingresos de la corona danesa y una de las claves de su poder.

Para vigilar y cobrar ese tributo, el rey Federico II reconstruyó entre 1574 y 1585 la vieja fortaleza medieval y la convirtió en Kronborg, un deslumbrante castillo renacentista que asombró a la Europa de su tiempo. Con sus torres de cobre, sus salones y su gran sala de baile, era a la vez fortaleza militar y palacio de prestigio, símbolo del dominio danés sobre la entrada al Báltico. Hoy es Patrimonio Mundial de la Unesco.

Kronborg debe su fama universal a la literatura. William Shakespeare, que probablemente nunca lo vio pero conocía su reputación, situó en él —el "Elsinore" de su obra— la tragedia de Hamlet, príncipe de Dinamarca. Desde entonces, el castillo quedó ligado para siempre a la figura del príncipe atormentado, y cada verano se representa Hamlet en sus muros. Bajo el castillo, la leyenda sitúa además a Holger Danske (Holger el Danés), el héroe dormido que despertará cuando Dinamarca esté en peligro: un símbolo nacional que la resistencia antinazi tomó como nombre de guerra.

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Frederiksborg, el castillo renacentista de Hillerød

En Hillerød, al norte de Copenhague, se levanta sobre tres islotes de un lago el castillo de Frederiksborg, la obra maestra del Renacimiento danés. Lo mandó construir Cristián IV a comienzos del siglo XVII sobre una residencia previa de su padre Federico II, de quien tomó el nombre. Con sus torres, sus agujas, sus fachadas de ladrillo rojo y arenisca y sus patios que se reflejan en el agua, Frederiksborg fue concebido como una demostración de la grandeza de la monarquía, y durante siglos fue el lugar donde se ungía a los reyes daneses.

En 1859, un incendio devastador arrasó buena parte del interior del castillo. Su reconstrucción se convirtió en una causa nacional, y aquí entra en escena un nombre inesperado: J.C. Jacobsen, el fundador de la cervecería Carlsberg, que financió gran parte de las obras y propuso destinar el castillo restaurado a un museo. Así nació, en 1878, el Museo de Historia Nacional de Dinamarca, sostenido por la Fundación Carlsberg.

Hoy Frederiksborg alberga la mayor colección de retratos y pintura histórica del país: siglo a siglo, sus salas recorren la historia de Dinamarca a través de los rostros de sus reyes, nobles, artistas y científicos, bajo techos dorados y tapices. Los jardines barrocos, con sus parterres simétricos y sus cascadas, completan un conjunto que resume, en un solo lugar, la ambición monárquica y la memoria nacional danesas.

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Møns Klint: la tiza, los frescos y el cielo estrellado

En el extremo oriental de la pequeña isla de Møn, los acantilados blancos de Møns Klint caen a plomo sobre el Báltico desde más de cien metros de altura, en uno de los paisajes más espectaculares de Dinamarca. Son murallas de creta —tiza pura— formadas hace unos 70 millones de años, en el Cretácico, por la acumulación en el fondo marino de los esqueletos microscópicos de billones de algas. El avance de los glaciares durante la última glaciación levantó y plegó esas capas hasta ponerlas de pie, dejándolas expuestas al mar; los fósiles de erizos, belemnites y otros animales marinos abundan al pie del acantilado.

La isla de Møn guarda además un tesoro artístico medieval. Sus iglesias rurales —sobre todo las de Elmelunde, Fanefjord y Keldby— conservan extraordinarios frescos góticos del siglo XV, pintados en las bóvedas por un anónimo taller conocido como el "Maestro de Elmelunde". Con trazos vivos y a menudo populares, narran escenas bíblicas para una feligresía que no sabía leer, y forman uno de los conjuntos de pintura mural medieval más ricos del norte de Europa.

En tiempos recientes, Møn ha sumado otra distinción: en 2017 fue declarada Reserva y Comunidad Internacional de Cielo Oscuro (Dark Sky), la primera de Escandinavia, por la excepcional ausencia de contaminación lumínica que permite contemplar las estrellas y, con suerte, la Vía Láctea. Entre los acantilados de tiza, los bosques de hayas, los frescos de sus iglesias y sus cielos nocturnos, Møn ofrece una Dinamarca a la vez natural, espiritual y luminosa, muy distinta del bullicio de la capital.

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📚 Bibliografía

  • Wikipedia (EN) — «Roskilde Cathedral»: https://en.wikipedia.org/wiki/Roskilde_Cathedral
  • Unesco — «Roskilde Cathedral»: https://whc.unesco.org/en/list/695/
  • Wikipedia (EN) — «Copenhagen»: https://en.wikipedia.org/wiki/Copenhagen
  • Wikipedia (EN) — «Rosenborg Castle»: https://en.wikipedia.org/wiki/Rosenborg_Castle
  • Wikipedia (EN) — «Kronborg»: https://en.wikipedia.org/wiki/Kronborg
  • Unesco — «Kronborg Castle»: https://whc.unesco.org/en/list/696/
  • Wikipedia (EN) — «Frederiksborg Castle»: https://en.wikipedia.org/wiki/Frederiksborg_Castle
  • Wikipedia (EN) — «Møns Klint»: https://en.wikipedia.org/wiki/M%C3%B8ns_Klint

📚 Bibliografía

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